β΄
El sol de la tarde se filtraba por las pesadas cortinas de terciopelo del salΓ³n, dibujando largas y polvorientas rayas de luz sobre el suelo de madera sin pulir. En el centro de ese cuadro de melancolΓa domΓ©stica, Jimin parecΓa una figura salida de un sueΓ±o. Estaba sentado en el borde de un canapΓ© desvencijado, con las piernas cruzadas con una delicadeza casi dolorosa de ver. Llevaba una falda corta de color durazno pΓ‘lido, con volantes de encaje que le rozaban los muslos suaves y pΓ‘lidos. Su camisa blanca, de tul transparente, tenia el cuello de Peter pan y pequeΓ±as perlas cosidas en el borde de las mangas de farol. Su cabello, de un negro azabache, estaba peinado con dos pinzas delicadas a los lados, dejando ver su frente lisa y sus mejillas sonrosadas. ParecΓa un Γ‘ngel caΓdo, demasiado puro para el mundo real y, sin embargo, atrapado en el.
Sus dedos finos movΓan las paginas de un libro de poemas, pero su mirada perdida no estaba leyendo. Esperaba. El sonido de una llave en la cerradura echo a retumbar su corazΓ³n en su pecho, un ritmo rΓ‘pido y ansioso. La puerta se abriΓ³ de un portazo, golpeando la pared con un estruendo que hizo temblar los marcos de las fotos en la pared. Jungkook habΓa llegado.
El Alfa entro como una tormenta. Su presencia lleno la casa, desplazando el aire viciado y silencioso con su aura potente y oscura. Llevaba una camiseta negra pegada al torso, marcando los contornos de un cuerpo musculoso y trabajado. Los jeans rotos y las botas de militar completaban su imagen de hombre rudo y peligroso. Su cabello, del mismo color que el de Jimin pero desordenado y caΓ³tico, le caΓa sobre la frente, y sus ojos oscuros, afilados como cuchillos, barrieron el salΓ³n hasta encontrarlo a Γ©l.
Una sonrisa torcida se dibujo en los labios de Jungkook al ver a su hermanito. Era una sonrisa que no alcanzaba sus ojos, una expresiΓ³n de depredador que acaba de localizar a su presa.
β ΒΏTodas las puertas cerradas, mi muΓ±eco de porcelana?.. βpregunto su voz, un ronquido grave y sedoso que a Jimin siempre le hacia erizar la piel, no de miedo, sino de una emociΓ³n que no se atrevΓa a nombrar.
Jimin apretΓ³ el libro contra su pecho, como si fuera un escudoβ Jungkook... Llegaste temprano..
β Me aburrΓ de afuera. Demasiada gente mirando lo que no es suyo.. βdijo Jungkook, acercΓ‘ndose lentamente. Se quito las botas con patadas desgarbadas y las dejo en medio del pasillo, un acto de desafΓo a la orden que reinaba en la apariencia de Jimin. Se detuvo frente a Γ©l, eclipsΓ‘ndolo con su sombra. Levanto una mano y, con la punta de los dedos, le bajo una de las pinzas del pelo, dejando que un mechΓ³n cayera sobre la frente de Jiminβ Estas demasiado bonito hoy. ΒΏTratando de tentar a alguien?..
La pregunta fue una trampa. Ambos lo sabΓan. Jimin bajo la mirada, sus mejillas ardiendoβ Solo... me gusta vestirme asΓ..
β Claro que si.. βsusurro Jungkook, inclinΓ‘ndose hasta que su rostro estuvo a centΓmetros del de Γ©l. El aroma a Alfa, a lluvia, a cuero y a algo puramente masculino y peligroso, invadiΓ³ los pulmones de Jimin, haciΓ©ndolo sentir mareado. Su Omega, ese instinto profundo y animal que vivΓa en el, se retorciΓ³ y gimiΓ³, respondiendo a la presencia de su Alfa aunque su cerebro le gritara que estaba malβ Pero esta belleza es mΓa, Jimin-ah. Tuya y mΓa. Nadie mas puede verla. Nadie mas puede olerla..
La mano de Jungkook dejo su cabello y bajo lentamente por su cuello, sus dedos trazando la lΓnea delicada de su clavΓcula sobre el tul transparente. El contacto fue ligero, casi casual, pero para Jimin fue como una descarga elΓ©ctrica. Su cuerpo temblΓ³, una oleada de calor recorriendo su espina dorsal. El olor a calabaza y canela de su Omega, dulce y tentador, comenzΓ³ a impregnar el aire, una traiciΓ³n involuntaria a su ansiedad y a su deseo.
β Huele a cielo.. βmurmuro Jungkook, y sus ojos se oscurecieron aun mΓ‘s, volviΓ©ndose casi negros. Se arrodillo frente a Γ©l, quedando a la altura de su falda. Sus manos se posaron en los muslos de Jimin, sobre la tela suave y frΓa del encajeβ ΒΏSabes lo que me hace tu olor, hermanito? Me hace perder el control. Me hace querer arrancarle los ojos a cualquiera que te mire. Me hace querer llevarte a mi cuarto y no dejarte salir nunca..
β Jungkook, no.. βla protesta de Jimin fue dΓ©bil, un suspiro sin fuerza. Sus propias manos estaban temblando en su regazo.
β ΒΏNo quΓ©?.. βJungkook apretΓ³ un poco mas sus muslos, sus pulgares frotando cΓrculos en la piel interior, peligrosamente cerca de donde su cuerpo comenzaba a despertarβ ΒΏVas a decir que no quieres? ΒΏO que esto estΓ‘ mal? Porque si es lo segundo, ya es demasiado tarde para eso.
Sin previo aviso, Jungkook se inclino y presionΓ³ su nariz contra la entrepierna de Jimin, inhalando profundamente el aroma de su Omega excitado. El acto fue tan brutal, tan animal, que Jimin soltΓ³ un grito ahogado. Su cuerpo se arqueΓ³, una ola de placer y vergΓΌenza golpeΓ‘ndolo al mismo tiempo. PodΓa sentir el calor de la respiraciΓ³n de Jungkook a travΓ©s de la fina tela de su falda, y su sexo comenzΓ³ a ponerse duro, un rubor humillante se extendiΓ³ por su pecho y cuello.
β Siento como te late aquΓ dentro.. βdijo Jungkook, su voz vibrando contra el cuerpo de Jiminβ Tan rΓ‘pido. Tan solo para mi..
Levanto la cabeza y, con una mirada fiera y desafiante, deslizo sus manos por debajo de la falda. Sus dedos rugosos encontraron la piel suave y cΓ‘lida de sus nalgas, cubiertas solo por unas bragas de encaje del mismo color que la falda. Jungkook se quedo un momento palpando, admirando la forma, la textura. Luego, con un movimiento rΓ‘pido, lo levanto en brazos como si no pesara nada. Jimin soltΓ³ un chillido sorprendido, abrazΓ‘ndose instintivamente al cuello de su hermano.
β Β‘Jungkook! Β‘SuΓ©ltame!..
β CΓ‘llate.. βgruΓ±Γ³ Jungkook, y empezΓ³ a caminar hacia las escaleras, con los pasos pesados y resonantesβ Vamos a mostrarle a tu cuerpo quiΓ©n es su dueΓ±o. De una vez por todas..
...