🔥Soy el objetivo de mi objetivo 🔥 Eps 1
ViLa noche en Seúl nunca era realmente oscura; siempre estaba teñida por el neón de los carteles y el parpadeo incesante de las farolas. Sin embargo, para Jeon Jungkook, la verdadera luz no estaba en los flashes de las cámaras que lo perseguían al salir de la gala de PerfGolden, sino en ese rincón específico del callejón frente a su auto.
Se detuvo un segundo, ajustándose el saco oscuro que marcaba sus hombros perfectamente trabajados. Sus tatuajes asomaban sutilmente bajo los puños de la camisa blanca, y su sonrisa, esa que las revistas llamaban "encantadora", era en realidad una máscara de cortesía para los reporteros que gritaban su nombre.
—¡Señor Jeon! ¿Es cierto que los rumores de su compromiso son reales? —gritó un hombre con una grabadora.
Jungkook no respondió. Sus ojos, negros y profundos, se desviaron hacia la oscuridad de la acera de enfrente. Allí estaba ella. De nuevo.
Podía sentir su mirada. Era una sensación eléctrica que le recorría la nuca. No sabía su nombre, no conocía su rostro bajo esa gorra y el cubrebocas, pero sabía que ella era diferente a los demás. Los otros buscaban el escándalo; ella parecía buscar su alma.
«Ahí estás otra vez...», pensó Jungkook, y una sonrisa genuina, casi imperceptible, se dibujó en sus labios mientras subía a su auto de lujo.
A unos cincuenta metros de distancia, T/N sintió que se le cortaba la respiración. Sus dedos apretaron con fuerza la cámara réflex que colgaba de su cuello. A través del lente, lo vio: Jungkook se había detenido y, por un milisegundo, sus ojos parecieron atravesar el cristal de su objetivo.
—Maldita sea... —susurró ella, ocultándose más tras la columna de concreto—. Casi me ve.
Su corazón latía desbocado contra sus costillas. Se suponía que esto era solo trabajo. El editor de la revista le había pedido "el lado humano" del dueño de la perfumería más famosa del país, pero T/N se había sumergido demasiado.
Había algo en la forma en que Jungkook se movía, en la melancolía que ocultaba tras su éxito, que la mantenía atada a sus sombras. Se sentía como una cazadora, pero cada vez que él miraba en su dirección, se sentía como la presa.
Guardó su equipo rápidamente al ver que el auto negro arrancaba. No sabía que, dentro de ese vehículo, Jungkook estaba bajando la ventanilla solo un poco, inhalando el aire de la noche, intentando descifrar si el viento le traería, por fin, una pista del aroma de la chica que lo acechaba.
Jungkook sabía que su madre lo esperaba en casa con un contrato matrimonial y una lista de invitadas, pero lo único que él quería era saber por qué esos ojos marrones lo miraban con tanta intensidad desde la oscuridad.
Mientras tanto con T/N
T/N llegó a su departamento con la respiración entrecortada y las manos aún temblorosas. Cerró la puerta con llave y se apoyó contra la pared dejando que el silencio del lugar la envolviera. Sin embargo, no encendió la luz de la sala; no la necesitaba.
Ella Se alejó de la pared dándole la espalda, intentando ignorar que, incluso sin mirar las fotos, podía recordar de memoria cada trazo de los tatuajes de Jungkook y la profundidad exacta de su mirada .
Caminé frustrada hacia mi recámara, ¿Por qué tenía que sentirme así? Me recosté y miré el techo. En realidad, ¿valdría la pena vigilar al joven Jeon Jungkook por ese ascenso? Me estaba cansando de esto... de las sombras, de los suspiros contenidos y de esa línea tan delgada entre la ambición profesional y algo mucho más peligroso.
Estaba pensando si en realidad valía la pena todo esto cuando una llamada entró en mi celular; era mi mejor amiga, Soojin.
—Es muy noche para marcarme, ¿no crees, Soojin? —dije frustrada, pasando una mano por mi rostro cansado.
—Parece que hoy no estamos de buenas, ¿verdad? —contestó Soojin riendo desde el otro lado—. Mueve tu trasero, ponte bonita. Vamos a un antro.
—No estoy de humor para ir a esos lugares —contesté de inmediato—, y sabes que no me gustan casi esos sitios.
—Oh, vamos T/N, no seas amargada. Es un bar de lujo. ¿Qué tal si te encuentras a un chico guapo y rico que pague todas tus necesidades? —insistió ella con ese tono juguetón que siempre lograba sacarme de quicio.
—¿Y cómo piensas entrar? No tengo suficiente dinero como para irlo a malgastar en esos lugares caros —suspiré, mirando el techo descascarado de mi habitación.
—¿Dinero? —Soojin soltó una carcajada—. T/N, no seas tonta. No necesitamos dinero. Mi "contacto" me consiguió pases VIP. Dicen que ahí va pura gente de la alta... empresarios, modelos y jóvenes herederos.
Me quedé helada. El nombre de Jungkook flotó rápidamente en mi mente, como una advertencia o una invitación. ¿Podría encontrármelo ahí? Ese tipo de lugares eran su hábitat natural, el escenario perfecto para un hombre como él.
—¿A qué lugar exactamente piensas ir? —pregunté, sintiendo cómo el cansancio era reemplazado por una chispa de adrenalina que no debería estar ahí.
—Se llama The Golden Vault —respondió Soojin emocionada—. Dicen que el dueño es alguien importante del sector de fragancias. ¿Te suena?
Sentí un vacío en el estómago. El instinto periodístico —o quizás algo más oscuro— se activó de nuevo. No era solo una salida de noche; era la oportunidad perfecta para verlo de cerca, sin cámaras de largo alcance de por medio.
—Está bien —dije finalmente, poniéndome de pie con determinación—. Pasa por mí en una hora.