Firma Privada —Taekook boypussy

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Summary

En un evento de firmas abarrotado, Jungkook —un admirador coqueto, de piel blanca y ojos brillantes— espera ansioso para que Kim Taehyung, el alto y guapo escritor de erótica vestido con traje impecable, firme su libro.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Uno ><


La fila del evento de firmas era interminable, pero Jungkook llevaba dos horas esperando sin quejarse. Vestido con un suéter blanco oversized que le dejaba un hombro al descubierto y unos shorts cortos que marcaban sus muslos suaves y pálidos, se mordía el labio inferior cada vez que avanzaba un paso. El libro de Taehyung —Susurros Prohibidos— lo apretaba contra el pecho como un tesoro.

Cuando por fin llegó al frente de la mesa, levantó la vista y se quedó sin aliento.

Kim Taehyung era aún más alto de lo que parecía en las fotos: más de 1,85 m, cabello castaño oscuro perfectamente peinado, traje negro de corte impecable que se ajustaba a sus hombros anchos y cintura estrecha. Camisa blanca desabotonada en los primeros dos botones, mostrando un poco de piel dorada. Levantó la mirada y sus ojos oscuros se clavaron directamente en Jungkook.

—Nombre, precioso? —preguntó con esa voz grave y ronca que Jungkook había escuchado mil veces en entrevistas.

—J-Jungkook… —susurró, sonrojándose hasta las orejas. Le temblaban las manos al entregar el libro.

Taehyung sonrió lento, peligroso. Mientras firmaba, sus dedos rozaron los de Jungkook a propósito.

—Eres muy bonito, Jungkook-ah. Demasiado bonito para estar temblando solo por un autógrafo.

Jungkook se mordió el labio y se inclinó un poco más sobre la mesa, dejando que el suéter se deslizara y mostrara la curva suave de su hombro blanco.

—Es que… soy tu mayor admirador. Me sé todos tus libros de memoria… especialmente las escenas donde el protagonista… se abre y se deja usar.

Los ojos de Taehyung brillaron. Terminó de firmar y escribió algo más en la página siguiente. Cuando le devolvió el libro, sus dedos se entretuvieron.

—Página 247. Léela cuando salgas. Y si te gusta… mándame un mensaje. Tengo tu número ahora.

Jungkook abrió el libro ahí mismo. Debajo de la firma había escrito:

“Hotel Lotte, habitación 1708. 22:00. Trae solo el suéter blanco. Sin ropa interior. – T.”

A las 22:07 Jungkook llamó a la puerta de la suite con las piernas temblando.

Taehyung abrió en camisa negra desabotonada hasta el ombligo y pantalones de traje. Lo miró de arriba abajo y sonrió oscuro.

—Buen chico. Entra.

En cuanto la puerta se cerró, Taehyung lo empujó contra la pared con un beso hambriento. Sus manos grandes subieron por debajo del suéter blanco, encontrando los senos suaves y ya hinchados de Jungkook.

—Joder… tan suaves y sensibles —gruñó, pellizcando los pezones rosados hasta que Jungkook gimió alto y arqueó la espalda.

Taehyung lo levantó como si no pesara nada y lo llevó al enorme sofá. Le quitó el suéter de un tirón, dejándolo completamente desnudo. Jungkook se sonrojó, pero abrió las piernas por instinto, mostrando su coñito ya empapado: labios gruesos y rosados hinchados, clítoris rojo latiendo, jugo brillante chorreando por su entrada y mojando el sofá.

Taehyung se arrodilló entre sus muslos blancos, abrió más las piernas con manos fuertes y hundió la cara.

—Tan mojado para mí… —susurró antes de lamerlo entero con lengua plana, desde el agujero hasta el clítoris, succionando fuerte. Jungkook gritó, agarrándole el cabello castaño perfecto, empujando las caderas contra esa boca experta.

Taehyung metió dos dedos gruesos de golpe, curvándolos justo donde sabía que lo volvería loco, mientras seguía chupando el clítoris como si quisiera tragárselo. Jungkook se corrió por primera vez en menos de dos minutos: chorros calientes y claros salpicaron la cara y la camisa de Taehyung mientras lloriqueaba su nombre.

Pero Taehyung no paró.

Se levantó, se bajó los pantalones y sacó su polla gruesa, venosa y ya goteando. La frotó contra los labios hinchados del coño de Jungkook, cubriéndola de jugo.

—Mírame, Cariño—ordenó, agarrándole la barbilla—. Quiero verte la cara cuando te abra.

Empujó de una sola estocada hasta el fondo. Jungkook gritó de placer, las uñas clavándose en los hombros de Taehyung. El escritor empezó a follarlo profundo y duro, cada embestida haciendo rebotar los senos blancos y sensibles. Con una mano pellizcaba y retorcía los pezones, con la otra frotaba el clítoris hinchado.

—Tan apretado… tan caliente… mi putita admiradora —gruñía contra su cuello, mordiendo y chupando—. Vas a correrte otra vez alrededor de mi polla, ¿verdad?

Jungkook asintió llorando de placer. El segundo orgasmo fue aún más fuerte: chorros saliendo con cada embestida, empapando el traje caro de Taehyung. El escritor gruñó, aceleró y se vació dentro con fuerza, llenando el coño hasta que el semen blanco empezó a chorrear alrededor de su polla.

Cuando por fin salió, Taehyung miró el desastre que había hecho: Jungkook temblando, pezones rojos de tanto pellizco, coño abierto y palpitante goteando semen espeso sobre el sofá.

Se inclinó y le dio un beso lento, casi tierno.

—Esto solo fue la firma, precioso … —susurró contra sus labios—. Mañana vienes a mi casa. Y vas a quedarte toda la noche.

Jungkook sonrió débil, exhausto y feliz, metiendo dos dedos en su coño lleno para sacar semen y llevárselo a la boca.

—Como tú quieras… escritor mío.

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