apocalyptic love

Summary

Algo raro paso en el mundo,muertos vivientes matan y destrozan todo,jimin un simple muchacho que intenta protegerse el y su pequeño hermano taehyung. Pero que pasara cuando se encuentren con un hombre que los salva de una gran orda de zombies Decidirán irse con el o se quedarán solos y a la deriva en un mundo donde no debes confiar ni en tu sombra

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
16+

Chapter 1:el día en el que el mundo se callo

Jimin tenía 24 años cuando Seúl dejó de sonar como ciudad y empezó a sonar como cementerio.

El primer aviso fue el silencio de los celulares.

Luego los gritos en la calle 7.

luego la sangre en las escaleras del metro.

Para cuando entendió que no era una broma, ya tenía a su hermano pequeño, Taehyung de apenas 9 años,agarrado de la mano y una mochila con tres latas de atún y el inhalador que nunca debía faltar.

Corrían por el Han River cuando vieron la primera horda. No eran personas. Eran bocas abiertas, ojos lechosos, pasos torpes pero incansables. Jimin empujó a Taehyung detrás de un contenedor y le tapó la boca con la mano temblorosa.

—No respires fuerte, cielo. Pase lo que pase, no respires fuerte.

Taehyung lloraba sin sonido, los mocos mezclándose con las lágrimas. Jimin sentía que el corazón le iba a estallar. Cerró los ojos y rezó, por primera vez en años, rezó como si alguien todavía escuchara.

Y entonces llegó el rugido de una moto.

Una Kawasaki negra irrumpió entre los infectados como una bala. El piloto llevaba casco integral, chaqueta de cuero llena de sangre seca y un bate de béisbol con clavos atado a la espalda. Frenó en seco, derrapando, y de un solo movimiento bajó y partió tres cabezas antes de que Jimin pudiera procesarlo.

—¡Corran! —gritó el desconocido, voz grave, casi animal.

Jimin no lo pensó dos veces. Tomó a Taehyung en brazos y salió disparado detrás de esa figura que parecía sacada de un videojuego. Corrieron entre callejones, saltaron vallas, hasta que el desconocido los metió de un empujón dentro de una farmacia abandonada y cerró la reja metálica justo cuando los infectados chocaban contra ella.

El silencio que siguió fue peor que los gritos.

El chico del casco se lo quitó lentamente.

Cabello negro revuelto, cicatriz fina en la mejilla izquierda, ojos tan oscuros que parecían tragarse la poca luz que quedaba.

—¿Están mordidos? —preguntó, apuntándoles con una pistola que Jimin ni siquiera había visto sacar.

Jimin negó con la cabeza, protegiendo a Taehyung con su cuerpo.

—No… no. Solo… solo estábamos…

El desconocido bajó el arma. Miró al niño temblando, luego a Jimin, y algo en su expresión se suavizó apenas un milímetro.

—Jungkook —dijo, como si el nombre pesara—. Me llamo Jungkook.

Jimin tragó saliva.

—Jimin… y él es Taehyung  mi hermano.

Jungkook asintió lento. Afuera, los infectados seguían golpeando la reja.

—Entonces, Jimin —dijo, limpiando el bate contra su pantalón—. Bienvenidos al fin del mundo.

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