Bajo su Dominio

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Summary

En un mundo dividido por el odio y las profundidades del océano, Eos, la princesa de Solaria, es entregada en un matrimonio de contrato al gélido Príncipe Ossian de Oceanís. Lo que comenzó como un tratado de paz se convierte en una batalla de voluntades entre el fuego del sol y el hielo del abismo. Ossian juró nunca volver a amar a una humana tras una traición del pasado que lo dejó marcado, pero la luz de Eos es diferente. Mientras una tecnología experimental la mantiene con vida bajo el agua, un secreto mortal amenaza con apagar su luz antes de que el lazo pueda sellarse. Entre conspiraciones políticas, una pasión prohibida que quema más que el sol y un milagro que desafía las leyes de la naturaleza, ellos deberán decidir si son el fin de sus razas o el inicio de una nueva era. ¿Podrá el amor de un tritón de hielo salvar a la princesa que se está quedando sin aliento? Descubre una historia de fantasía oscura, romance apasionado y el renacer de una reina de plata.

Genre
Romance
Author
SP_Rivers
Status
Complete
Chapters
50
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Capítulo 1: El Precio de la Paz

El sol de Solaria se filtraba por los ventanales de alabastro, bañando la habitación en un oro líquido que parecía bendecir la tragedia que estaba a punto de ocurrir. Eos permanecía inmóvil frente al espejo de cuerpo entero, observando su reflejo como si perteneciera a una extraña. No era frágil, sino una deidad escultural; su figura curvilínea llenaba el vestido con una gracia que detendría la respiración de cualquier mortal.

Su piel era de una palidez irreal, una superficie de porcelana fina que parecía emitir un fulgor propio. Sus ojos, de un azul cristalino tan translúcido que recordaban a los glaciares, estaban enmarcados por pestañas largas y claras que le daban un aire etéreo. Su cabello era una marea de blanco platinado que caía en ondas pesadas y brillantes hasta su cintura, moviéndose con una suavidad de seda líquida cada vez que ella suspiraba.

El vestido de seda blanca se ceñía a su talle con una precisión magistral, dejando su espalda totalmente descubierta, exponiendo la curva elegante e inmaculada de su columna y la suavidad aristocrática de sus hombros. Los bordados de hilos de oro puro trepaban por sus costados como llamas solidificadas, resaltando la sensualidad de sus caderas y la feminidad suprema de su figura. Cada vez que sus dedos rozaban la tela, una chispa de energía blanca recorría sus nudillos, delatando el poder ancestral de telequinesis que vibraba bajo su piel perfecta.

— Es usted la novia más hermosa que ha visto este reino, alteza ✨ —susurró Lira, una de las doncellas, mientras ajustaba el velo.

(Lira: "Es una diosa con solo 20 añitos. Su cuerpo es tan perfecto y curvilíneo... es la viva imagen del poder de Solaria. Pero siento que estamos vistiendo a una santa para su ejecución 😭. Ojalá los del mar sean dignos de ella").

Eos no respondió. Sus dedos rozaron el colgante de oro que descansaba sobre su pecho. El miedo le oprimía la garganta, un terror que había nacido meses atrás, cuando el destino le mostró los dientes por primera vez...

(Tres meses antes: El Banquete de Compromiso)

El palacio de Solaria vibraba con una energía diferente. No era la alegría pura de las fiestas solares, sino una tensión eléctrica. Los reyes de la tierra y del mar se reunían para celebrar el compromiso que salvaría a ambas naciones de la extinción.

Eos caminaba hacia el gran salón, pero esta noche no vestía de blanco. Había elegido un vestido de seda naranja vibrante con la espalda totalmente descubierta, un color que evocaba el atardecer de su patria y que resaltaba la calidez de su piel de alabastro. El diseño se ceñía a su cintura estrecha y caía sobre sus caderas con una sensualidad imponente, dejando ver la curva elegante de su columna. Antes de entrar, se desvió hacia los aposentos de su madre. La Reina Phebe ☀️ la esperaba con una sonrisa melancólica.

— Madre, tengo miedo. He escuchado los cuchicheos sobre el príncipe Ossian... dicen que es un monstruo de hielo 🥺 —confesó Eos, sentándose a sus pies.

Phebe tomó sus manos con ternura.

— Escúchame, Eos. Mi matrimonio con tu padre también fue un contrato político. Al principio, Cyrus era un muro de piedra. Pero no me rendí. Con mis cuidados y mi amor, logré que se enamorara de mí. Tú tienes esa misma fuerza. No vivas en un contrato frío; lucha por tu felicidad como yo lo hice 🌸✨.

(Phebe: "Desearía que su camino fuera fácil, pero Ossian tiene una oscuridad que Cyrus nunca tuvo. Solo espero que los consejos que le doy sean suficientes para que no se quiebre en el abismo ☀️💔").

Con el corazón lleno de esa pequeña esperanza, Eos entró al banquete. La música de arpas y flautas llenaba el aire, y las mesas rebosaban de manjares. Allí, sentado frente a ella, estaba él.

Ossian (22 años, 1.85m) era un depredador con forma humana, pero cuya presencia dictaba las reglas del abismo. Su piel, aunque pálida por su vida bajo el agua, no era la de un enfermo, sino tersa, firme y con un tono marfileño y frío al tacto, como la cerámica fina. Esta palidez, atractiva y enigmática, resaltaba de forma magistral contra el atuendo de gala que vestía.

Se trataba de una túnica griega clásica que caía con elegancia salvaje sobre su figura. El torso, potente y definido, estaba parcialmente descubierto, revelando su musculatura y la palidez de su piel contra la tela blanca pura. Una capa de seda azul cobalto profundo, rica en pigmentos marinos, caía sobre su hombro izquierdo y se enroscaba en su cuerpo, enmarcando su físico como las corrientes abisales. La capa estaba adornada con bordados intrincados en oro puro a lo largo de sus bordes, diseños que recordaban las mareas y los antiguos alfabetos submarinos.

Un cinturón ancho de oro macizo, con un relieve esculpido de un tridente entrelazado con una perla negra, ceñía su cintura, separando la tela blanca de la azul. Su cabello era lo más impactante: una cascada de azul cobalto intenso, idéntica al color de su capa, que caía lacia y brillante, flotando a su alrededor hasta su cintura como si tuviera vida propia, coronado por una diadema de hojas de laurel doradas que le daba un aire de divinidad caída del Olimpo del mar.

Sus ojos grises con matices verdosos la escrutaron con una frialdad que la hizo estremecer. No comía. Solo la observaba como si fuera un insecto bajo un microscopio. A mitad de la cena, Eos le hizo una señal para hablar a solas. Se alejaron hacia el balcón real.

— Príncipe Ossian... —comenzó ella—. Sé que esto es difícil para ambos. Pero mi madre me dijo que, si nos damos una oportunidad, podríamos ser felices. Me gustaría conocerte de verdad ☀️😊.

Ossian soltó una carcajada seca. Se acercó a ella, invadiendo su espacio personal con su imponente altura.

— ¿Ser felices? —la interrumpió él, su voz era un látigo de desprecio—. ¿Crees que soy uno de tus guardias que suspira por tus curvas? Para mí, no eres más que una humana insignificante, una moneda de cambio 😤🔱. No me interesa tu amor, ni tus planes de familia feliz. Bajo el agua, te darás cuenta de que no eres nadie.

(Ossian: "Cree que puede conquistarme con su carita de ángel y ese vestido naranja que resalta su cuerpo. No sabe que cada vez que la miro, recuerdo lo inferiores y traicioneros que son los humanos... no habrá Lazo de Unión. Solo habrá obediencia 🔱😤").

(Presente - El día de la Boda)

La ceremonia de la boda fue majestuosa, pero vacía. Ante el altar de Solaria, Eos y Ossian unieron sus manos en un pacto que no compartía ni un gramo de afecto. Tras el intercambio de votos, se llevó a cabo un banquete nupcial fastuoso donde la música y el vino fluían, pero Eos sentía que cada risa era un eco de su propia soledad. Ossian se mantuvo distante, una figura de mármol gris que solo cumplía con el protocolo.

Al finalizar la fiesta, el momento de la verdad llegó. Eos regresó a sus aposentos para prepararse para la partida definitiva. Sus padres la esperaban en la salida del palacio para la despedida.

— Mi vida, recuerda que eres la luz de Solaria —dijo el Rey Cyrus, abrazándola con fuerza, tratando de ocultar el temblor de sus manos—. Nada podrá apagar tu esencia.

— Sé valiente, mi niña. Haz que tu voz se escuche —susurró la Reina Phebe, besando sus mejillas húmedas por las lágrimas que Eos ya no podía contener.

Justo en ese momento, el Rey Magnus 🔱 entró en la estancia, seguido por el científico jefe.

— Es hora, mi querida nuera. Mi hijo te espera en el puerto. Aunque él sea un tonto orgulloso, yo y la Reina Sereia te protegeremos —dijo Magnus, tomándole la mano con una calidez genuina.

— Antes de partir, princesa, debemos aplicar la nanopiel invisible 🧪 —intervino el científico—. Es lo que le permitirá respirar bajo el agua y conservar su belleza sin alteraciones. Es una tecnología de punta pensada para que nuestras razas se mezclen en el futuro.

Eos cerró los ojos mientras la bruma fría de la nanopiel la cubría. Se sentía como una armadura invisible contra la crueldad de Ossian.

Al salir al puerto, lo vio. Ossian estaba de pie en la cubierta del barco real, con su mandíbula tensa. Cuando la vio llegar, no hubo una sonrisa, solo una mirada gélida.

Ossian 🔱: "Finalmente, humana. El mar nos espera.🙄🌊."

Eos apretó los puños. Su telequinesis hizo que las piedras del puerto vibraran sutilmente.

Eos ✨: "No soy una humana cualquiera, príncipe. Soy la princesa de Solaria, y aprenderás que mi luz no se apaga tan fácilmente ☀️🛡️."

(Ossian: "Disfruta de tu arrogancia mientras puedas. Una vez que el agua nos cubra, estarás bajo mi dominio absoluto").

Caminó hacia el barco, dejando atrás el sol, con la firme intención de que, si no podía ser feliz por amor, al menos lo sería por voluntad propia.

S.P. Rivers