Capítulo 11:Abriendo los ojos

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Summary

Dante esta a punto de rescatar al que todos conocen como el mejor científico de todos o como yo lo llamaría el domador del Rayo en fin descubre lo que pasa tu mism@...

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 11

Narrador: Tesla mira a Dante con una mezcla de horror y fascinación. Los nodos de la jaula empiezan a brillar en un rojo crítico; el sistema ha detectado la intrusión y está forzando una descarga masiva para eliminar al intruso.

Tesla: (Gritando sobre el rugido de la electricidad) ¡Dante! ¡Son cuatro puntos de anclaje! ¡Si no los golpeas con la fuerza exacta y en el orden de la secuencia armónica, el flujo se invertirá y tu corazón explotará!

Dante: (Con una sonrisa feroz, la electricidad estática hace que su cabello se erice) ¡Entiendo! ¡Solo dígame el ritmo! ¡Yo pondré el espectáculo!

Tesla: ¡Norte, Sur, Este y Oeste! ¡Frecuencia de 369 hercios! ¡AHORA!

Narrador: Dante se mueve. No es un movimiento humano; es un destello plateado.

Norte: Lanza un golpe de palma abierta al primer nodo. Al contacto, un arco voltaico de color blanco puro atraviesa su brazo. Dante gruñe; sus circuitos brillan tanto que se ven a través de su ropa.

Sur: Gira sobre su propio eje usando una técnica de barrido de sambo, golpeando el segundo pilar con el talón. La energía lo levanta del suelo, pero él se ancla con su peso metálico.

Este y Oeste: Dante extiende ambos brazos, agarrando los dos últimos nodos. Su cuerpo se convierte en un puente vivo.

Dante: (Gritando con todas sus fuerzas mientras sus ojos se vuelven blancos por la energía) ¡¡¡AAAAAAAGGGHHHH!!! ¡¡TRAE EL RAYO!!

Narrador: Una explosión de luz violeta envuelve toda la sala. Afuera, el equipo de la resistencia ve cómo la cúpula eléctrica se contrae violentamente hacia el centro, como si algo la estuviera succionando.

Miray: (Sujetando sus binoculares con fuerza) ¡Dante! ¡La energía está desapareciendo... se la está comiendo!

Rayan: ¡Ese idiota se va a sobrecargar! ¡Euren, prepárate para entrar en cuanto esa luz baje!

Narrador: Dentro de la central, el silencio cae de golpe. Los cables que sujetaban a Tesla caen inertes al suelo, humeando. Tesla cae de rodillas, libre por primera vez en semanas. En el centro de la sala, Dante está de pie, envuelto en un vapor denso. Su cuerpo emite pequeños chasquidos eléctricos y sus líneas de polímero gris ahora brillan con un tono dorado permanente.

Tesla: (Asombrado, acercándose con cautela) Has... has absorbido tres teravatios de potencia. Tu estructura... Marie Curie no te hizo un soldado, te hizo un condensador infinito.

Dante: (Tose un poco de humo, pero su voz suena más profunda, cargada de estática) Cof, cof... Se lo dije, soy un gran fan de su trabajo. (Le extiende una mano metálica que aún suelta chispas) ¿Nos vamos? Mis amigos afuera se ponen nerviosos si no ven al protagonista salir con una explosión de fondo.

Tesla: (Toma la mano de Dante, sintiendo la vibración del poder contenido) Joven, me temo que no solo me has rescatado. Has despertado algo en tu interior que ni siquiera Marie pudo predecir. Vámonos, tenemos un mundo que iluminar... y un Rey que destronar.

Narrador: Dante sale de la central cargando a Tesla como si fuera una pluma. Cuando cruza la entrada, el equipo lo ve.

Narrador: El grupo avanza hacia el transporte, celebrando el rescate de Tesla. Pero de entre las ruinas y el humo de la central, un grupo de figuras surge bloqueando el camino. Llevan armaduras pesadas y cascos integrales con visores rojos que brillan en la penumbra. Se mueven con una coordinación perfecta, pero no emiten los sonidos guturales de los alienígenas.

Rayan: (Apuntando con su rifle, pero dudando) —Esperen... sus movimientos... son demasiado fluidos. No parecen lagartos de esos.

Miray: (Mirando por la mira de su francotirador) —Euren, no detecto firmas de calor alienígena. Sus siluetas son... pequeñas. Demasiado parecidas a las nuestras.

Euren: (Con voz tensa) —¡No disparen! ¡Podrían ser civiles capturados o algo peor! ¡Identifíquense!

Narrador: Las figuras no responden. Simplemente levantan sus armas y abren fuego. Las balas rebotan en el transporte. El grupo de la resistencia se cubre, atrapado por la duda. Pero Dante, que todavía tiene los oídos zumbando por la electricidad y los ojos brillando en un azul eléctrico cegador, no siente la duda.

Dante: (Con la voz cargada de estática) —¡Son soldados del Rey! ¡Si no los quitamos de en medio, Tesla no saldrá vivo! ¡Yo me encargo, cúbranme!

Narrador: Dante sale disparado como un rayo. Su velocidad es tan alta que, para él, todo se mueve en cámara lenta. Ve a los enemigos. Sus armaduras son negras, similares a la tecnología del Capitán 2. Dante no lo piensa. Usando su Sambo de alto impacto, lanza un golpe de palma al pecho del primer soldado, hundiendo la armadura y enviándolo a diez metros de distancia. Luego gira y, con un tajo de su brazo metálico, corta el casco y el cuello de otro.

Dante: (Gritando mientras golpea) —¡Fuera de nuestro camino, escoria alienígena!

Narrador: En menos de diez segundos, Dante ha neutralizado a seis de ellos. El último queda contra una pared. Dante lo agarra del cuello y lo levanta con una mano, preparando el puño para el golpe final.

Euren: (Gritando desesperado) —¡¡DANTE, PARA!! ¡MÍRALES LAS MANOS!

Narrador: Dante se detiene a milímetros del rostro del soldado. El impacto del aire hace que el casco del enemigo se desprenda y caiga al suelo. Dante se queda petrificado. No es una cara con escamas o ojos amarillos. Es un hombre joven, de unos veinte años.