Pokémon Girls Hunters

Summary

En un mundo donde el que pierde se convierte en esclavo del ganador, nuestra protagonista se embarca en una misión para ser la más fuerte del mundo y esclavizar el mal

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

La diversión y fuerza de una Pervertida



El calor de la tarde en Lago era un abrazo sofocante, un velo húmedo que se enredaba en la piel como dedos ansiosos, haciendo que cada inhalación oliera a deseo reprimido y a madera vieja.

Scarlet yacía desparramada en su cama revuelta, las sábanas blancas ahora salpicadas de manchas oscuras por el sudor que le corría por el cuello y se perdía entre sus pechos. Su cabello azul, largo y ondulado como una cascada de medianoche, se extendía en mechones desordenados sobre la almohada, pegándose a su frente perlada de gotas. Llevaba solo una camiseta holgada de su antigua aventura como entrenadora, subida hasta los hombros para dejar al descubierto su torso desnudo: pechos medianos y firmes, con pezones rosados endurecidos por el aire caliente y la excitación, temblando ligeramente con cada respiración agitada.

Sus shorts de algodón corto, los mismos que usaba para patrullar las rutas en sus días de gloria, yacían abandonados en el suelo, junto a unas bragas de encaje azul que ahora colgaban de la cabecera como un trofeo olvidado. Sus piernas, enfundadas en medias blancas hasta los muslos que se arrugaban en las rodillas, estaban abiertas de par en par, las pantorrillas arqueadas contra el colchón para elevar las caderas en una invitación obscena.

El ventilador del techo zumbaba como un susurro culpable, removiendo el aire cargado con el aroma inconfundible de su arousal: almizcle salado, un toque dulce de su loción de vainilla y ese hedor pegajoso, casi animal, que emanaba de entre sus pliegues expuestos. Su mano derecha ya estaba enterrada en su sexo, tres dedos gruesos hundidos hasta los nudillos en el calor resbaladizo de su interior, curvados en un gancho cruel que rozaba una y otra vez ese punto sensible que la hacía convulsionar.

La izquierda, temblorosa, alternaba entre apretar sus pechos deformándolos bajo la palma, pellizcando los pezones hasta que dolían de placer y subir para enredarse en su propio cabello azul, tirando de él como si fuera el de otra.

Y en su mente, solo existía Cassie. La pelirroja imponente, con ese uniforme de policía que la hacía parecer una diosa vengativa salida de un sueño prohibido: sombrero ajustado sobre mechones de cabello rojo fuego que caían en ondas salvajes hasta sus hombros, ojos verdes afilados como cuchillas bajo el borde del ala, y esa falda plisada azul marino que se ceñía a sus caderas anchas, subiéndose justo lo suficiente para insinuar las medias negras hasta los muslos tonificados. En las fantasías de Scarlet, Cassie siempre aparecía así: botas altas pisando el suelo con autoridad, guantes de cuero crujiendo al flexionar los dedos, y una Poké Ball en la mano que no era para Pokémon, sino para almas como la suya.

Scarlet dejó escapar un gemido bajo y gutural, sus dedos acelerando el ritmo dentro de ella, el sonido chapoteante húmedo, indecente, como si estuviera removiendo miel caliente resonando en la habitación vacía.

"Joder, Cassie... mírame... mírame cómo me abro para ti, pelirroja de mierda...". Scarlet susurró entre dientes, la voz ronca y quebrada, como si estuviera confesando un crimen. "¿Ves estas medias blancas? Las llevo por ti... para que las rasgues con los dientes mientras me atas las muñecas a la cabecera... imagínate mi cabello azul enredado en tus puños rojos, tirando hasta que llore".

Sus caderas se alzaron violentamente, empujando contra su propia mano, el pulgar ahora aplastando su clítoris hinchado en círculos furiosos que enviaban descargas eléctricas por su espina dorsal. Imaginó a Cassie inclinándose sobre ella, el sombrero ladeado, la falda arremangada para revelar las ligas de sus medias negras, y esa sonrisa torcida labios carnosos pintados de rojo sangre mientras susurraba órdenes sucias al oído de Scarlet.

"Eres una puta policía sádica...". Jadeó Scarlet, hundiendo los dedos más profundo, estirándose hasta el límite, el ardor delicioso haciendo que sus ojos se humedecieran. "Quiero que me esposes... que me digas: "Abre las piernas, Scarlet, muéstrame ese coñito azul que gotea por mí... ¿ves cómo te mojo con solo mirarte? Eres mi prisionera ahora, mi zorra de cabello azul con medias de colegiala... voy a follarte hasta que olvides tu nombre y solo gimas 'dueña'..." ".

Un espasmo la recorrió, sus muslos temblando contra las medias que se arrugaban con el movimiento. Se imaginó a Cassie quitándose el guante con los dientes, la mano desnuda uñas rojas arañando su vientre pálido bajando para reemplazar la de Scarlet, metiendo cuatro dedos de golpe, estirándola hasta que suplicara.

"Fóllame con tu porra, Cassie... métemela entera, hazme sangrar un poco...". La chica gimió más alto, el ritmo de sus dedos volviéndose brutal, saliendo y entrando con un slap-slap que salpicaba jugos sobre sus muslos. "Quiero verte en ese uniforme... falda subida, botas pisándome el cuello mientras me comes... lame mi clítoris como si fuera un caramelo, pelirroja... chúpame hasta que me corra en tu cara de policía sucia... "Buena chica, Scarlet... moja a tu oficial favorita... ahora trágate mi coño, lame todo lo que te doy, o te azoto con la correa hasta que llores..."".

El placer se enroscaba en su vientre como una serpiente, apretando, exigiendo. Scarlet se mordió el labio inferior hasta que un hilo de sangre dulce se mezcló con su saliva, imaginando que eran los dientes de Cassie marcándola como propiedad. Su mano libre bajó a unirse a la otra, el pulgar e índice pellizcando su clítoris, retorciéndolo mientras los dedos de dentro la martilleaban sin piedad.

"Captúrame, Cassie... usa esa Poké Ball roja en mí... redúceme a tu mascota peliazul...". La voz de Scarlet se convirtió en un sollozo entrecortado, las caderas convulsionando. "Quiero estar dentro, temblando desnuda, con las medias rotas y el cabello azul pegado al sudor... y cuando me sueltes, solo para que te sirva... arrodíllame, hazme chuparte los dedos después de que me hayas follado... "Mira qué puta eres, Scarlet... lamiendo tu propio jugo de mis botas... ahora abre la boca para mi polla de entrenamiento, trágatela hasta las bolas mientras te digo lo patética que eres por mojar tus shorts de entrenadora por una oficial como yo..." ".

El orgasmo la embistió como un rayo, salvaje e implacable. Sus paredes internas se contrajeron alrededor de sus dedos en espasmos violentos, un chorro caliente escapando en pulsos que empapaban las sábanas y salpicaban sus medias blancas. Scarlet gritó el nombre de Cassie en un aullido roto y desesperado, el cuerpo arqueándose del colchón hasta que solo los talones y la nuca tocaban la tela, los pechos rebotando con cada ola de placer que la desgarraba.

"¡Cassie! ¡Joder, Cassie... córrete conmigo, pelirroja... fóllame la cara con tu coño de policía mientras me ahogo en ti... sí... sí... hazme tuya para siempre!".

Se derrumbó jadeando, el pecho subiendo y bajando en espasmos, los dedos aún hundidos en su interior sintiendo los últimos temblores, el clítoris latiendo como un corazón bajo su pulgar. El sudor le corría por las sienes, mezclándose con lágrimas de éxtasis no resueltas, y su cabello azul se pegaba a las mejillas en mechones húmedos. Por un segundo, el mundo se redujo a eso: el eco de su propio gemido, el aroma espeso de su clímax, y el fantasma de Cassie, pelirroja, dominante, inalcanzable, flotando en el aire como una promesa rota.

Y justo cuando empezaba a flotar en el orgasmo, cuando su respiración se calmaba en suspiros suaves...

¡BAM!

La puerta se abrió de golpe.

"¡Scarlett! ¡Levanta tu trasero, tenemos problemas!". Grito una voz femenina.

La peliazul al escuchar el tremendo estruendo en su sala acompañada de ese grito de mujer, salto del susto cayendo al suelo quedando algo aturdida.

Pisadas fuertes se hacían sonar indicando que algo se acercaba, y en menos de lo que uno puede reaccionar, la puerta de su cuarto fue nuevamente derribada.

"¡Scarlett! ¡No me importa si te estás masturbando, te necesito viva en este instante!". Decía la voz acercándose a la chica en el suelo.

Recuperandose del golpe, la vista de la chica se enfocó y lo primero que vio fue una Tanga negra asomándose debajo de una Falda.

"Arceus, parece que acabo de morir y estoy viendo el paraíso". Scarlett dijo con una sonrisa pervertida.

"Encerio amiga, eres incorregible". Le dijo la mujer con pesadez.

La peliazul miro mejor a la persona que tenía enfrente, y noto que era su amiga Cassie, la misma Cassie con la que se estaba dando placer hace apenas unos segundos.

"Oh Cassie, que inesperada visita la tuya". Le dijo Scarlett en broma mientras se levantaba.

"Que inesperada ni que ocho cuartos, te dije que me vieras en mi casa para ayudarme con algo y te encuentro con otra de tus estúpidas fantasías". Cassie le reclamo señalando su desnudes.

"Oh vamos Cassie, tú y yo sabemos que igualmente haces lo mismo, no tienes derecho alguno en reclamarme en querer disfrutar un poco de mi cuerpo". Scarlett se defendió.

"Eso da igual, ahora mismo te necesito pues ha ocurrido algo". Le dijo sería Cassie.

"¿Y eso sería?".

"Mira lo que me encontré rondando por el pueblo". Le dijo Cassie jalando una cuerda.

Al lado de la pelirroja, una nueva chica apareció, y está era más peculiar.

Tenía el pelo rojizo como su amiga, pero lo interesante era que estaba totalmente desnuda, siendo apresada por Correas Negras imposibilitando sus brazos y apretando su cuerpo, junto a una Venda que cegaba su vista, y una Mordaza que impedía su voz.

La chica al ver a tremenda mujer siendo sometida por su amiga, hacia que su cuerpo ardiera de excitación, viendo ese cuerpazo frente suyo le daba ganas de arrebatarsela y jugar con él, devorarse esas tetas como si fuera su único alimento, azotar ese culo y dejarlo tan rojo como su pelo, o beber del delicioso néctar sagrado que producía esos labios inferiores.

Sin embargo, la pelirroja continúo hablando, ignorando por completo la mirada de lujuria de su amiga que le estaba dando a su prisionera.

"Está chica de aquí, pertenece a ese grupo de criminales que han estado esclavizando chicas". Le dijo Cassie haciendo que su amiga reaccione.

"¿Te refieres al Equipo Rocket?". Pregunto la peliazul recibiendo la confirmación de la oficial. "Creí que esas tontas ya no molestarían después de lo que pasó la última vez".

"Lo mismo pensé, pero resulta que todavía no se han rendido y parece ser que son más fuertes que antes". La oficial le comento. "Está pequeña reclusa me costó un poco en atraparla, pero al final lo logré".

"Bueno y si ya la atrapaste ¿Que tiene que ver con que Yo te ayude?". Dijo Scarlett confundida.

"Fácil, de acuerdo con esta tipa, una de sus administradoras viene en camino a esclavizar a otras chicas del pueblo, y tú sabes que además de mi, eres la única que puede hacerle frente a esas chicas Rocket". Explicó la oficial.

"Ya veo por donde vas, y no tengo ningún problema en ayudarte a vencerlas". Le dijo la peliazul para luego darle una sonrisa descarada. "Siempre y cuando me dejes divertirme con esta chica".

Scarlett dijo refiriéndose a la prisionera.

"Por el amor de... Encerio estás pensando en Coger cuando algo grave va a pasarle a nuestro hogar". Cassie le reclamó.

"Oh vamos no puedes culparme de pensar así cuando traes a una mujer desnuda y amarrada a mi casa". Le argumento Scarlett. "Además me interrumpiste en mi sesión de placer y dañaste mis puertas, es una buena compensación por todo lo que hiciste señorita protectora de la ley".

La pelirroja solo pudo poner una expresión de fastidio por su amiga.

No importaba el lugar, no importaban las circunstancias, todo lo que rondaba en la cabeza de esta chica era el placer carnal que deseaba liberar.

No era tonta, más de una vez sabía que la Peliazul la desnudaba con la mirada, y si bien no negaba que también le excitaba la idea de tenerla bajo sus pies, ahora mismo no era el momento.

Resignada, extendió la cuerda de la prisionera y su amiga la tomó con gusto.

"Haz lo que quieras pero más te vale no tardar". La oficial le dijo para luego darse la vuelta y terminar de decir. "Y más te vale tener energías cuando termines, te necesito fresca cuánta lleguen las Rocket".

Y sin más que decir, se retiró del lugar dejando a la Peliazul con su nuevo juguete, quien lo disfrutará al máximo, sin duda.

Cassie cerró la puerta principal con un golpe seco, dejando a Scarlet sola en la habitación con su nuevo “trofeo”. La peliazul sintió cómo su coño, aún palpitante por la masturbación interrumpida, se contraía de pura anticipación.

La prisionera Rocket temblaba ligeramente. Tenía el pelo rojo fuego desordenado, pechos grandes y pesados que subían y bajaban con cada respiración nerviosa, pezones rosados ya endurecidos por el miedo y el frío. Las correas negras le apretaban los brazos a la espalda, le cruzaban el torso justo debajo de las tetas (haciendo que se hincharan obscenamente) y le separaban las piernas lo justo para que su coño depilado quedara expuesto, brillando con un leve rastro de humedad traicionera.

Scarlet se acercó lentamente, como un depredador. Se quitó la camiseta rota de un tirón y dejó que sus propias tetas medianas pero firmes quedaran libres.

"Mírate…". Scarlett susurró con voz ronca, pasando un dedo por la mordaza de la chica. "Una perra del Team Rocket, atada como una puta Pokémon salvaje… y ya estás mojada, ¿verdad? Se te nota en los muslos".

La prisionera emitió un gemido ahogado contra la mordaza. Scarlet sonrió con malicia, se arrodilló frente a ella y le arrancó la venda de un tirón. Unos ojos verdes llenos de miedo y vergüenza la miraron.

"Quiero que me veas mientras te destruyo". Le dijo la peliazul, lamiéndose los labios. "Soy Scarlet, tu nueva dueña. Y tú… vas a llamarme “Ama” aunque no puedas hablar, ¿entendido?".

La pelirroja asintió frenéticamente, lágrimas de humillación brillando en sus ojos.

Scarlet se puso de pie, se bajó los shorts y las bragas empapadas de un solo movimiento, dejando que su coño depilado y chorreante quedara a la altura de la cara de la prisionera.

"Huele". Le ordenó, agarrándola del pelo rojo y presionando su cara contra su entrepierna. "Huele lo que te va a follar, perra Rocket".

La chica inhaló temblando, el olor fuerte y dulce de la excitación de Scarlet llenándole la nariz. Un gemido ahogado escapó de su mordaza.

"Joder, sí… así". Scarlet empezó a frotarse contra la cara de la prisionera, dejando rastros brillantes de sus jugos en sus mejillas. "Lame aunque no puedas abrir la boca… aprieta la lengua contra la tela, zorra".

La pelirroja obedeció como pudo, presionando su lengua contra la mordaza mientras Scarlet se restregaba más fuerte.

"Buena puta…". Jadeó Scarlet. "Ahora te voy a quitar eso de la boca… pero solo para que me comas el coño como la esclava que eres".

Le desató la mordaza con dedos ansiosos. Apenas la tela cayó, la prisionera tomó una bocanada de aire y gimió.

"Por… por favor… no me hagas esto… soy leal al Equipo Rocket…".

Scarlet soltó una risa cruel y le metió dos dedos en la boca de golpe.

"Cállate. Abre esa boquita sucia". La peliazul empezó a follarle la boca con los dedos, salivándola. "Vas a lamer a tu enemiga hasta que te corras solo de probarme. ¿Entendiste?".

La pelirroja asintió con lágrimas corriendo por sus mejillas, pero su lengua ya lamía los dedos con desesperación.

Scarlet se sentó en el borde de la cama, abrió las piernas y tiró de la cuerda para arrastrar a la prisionera de rodillas entre sus muslos.

"Ahora come, perra. Y quiero oírte suplicar entre lamidas".

La lengua caliente y temblorosa de la pelirroja tocó el clítoris de Scarlet por primera vez. Un gemido largo escapó de la peliazul.

"Joder… sí… así, más profundo… métela toda, puta Rocket… ¡ahh! ¡Chúpame el clítoris como si fuera tu última comida!".

La prisionera obedecía con lágrimas y gemidos, lamiendo y succionando con desesperación mientras Scarlet le agarraba el pelo rojo con fuerza.

"Más rápido… ¡más rápido, zorra! ¡Quiero oír cómo tragas mis jugos!". Scarlet empujaba sus caderas contra la cara de la chica, follándole la boca sin piedad. "Dime… dime que eres mi puta ahora… ¡dilo!".

Entre lamidas babosas, la pelirroja logró jadear.

"S-soy… soy tu puta… Ama… por favor… no pares…".

Scarlet soltó una risa oscura y metió tres dedos de golpe en el coño empapado de la prisionera, follándola con fuerza mientras la obligaba a seguir lamiendo.

"Estás chorreando, perra… te excita que te capturen, ¿verdad? Te mojas más que yo… ¡mírate! ¡Eres una mascota Rocket que solo sirve para comer coño".

La prisionera gritó contra el clítoris de Scarlet, el cuerpo convulsionando mientras los dedos de la peliazul la penetraban sin descanso.

"Voy a correrme en tu cara…". Gruñó Scarlet, acelerando los movimientos de sus caderas. "¡Abre la boca! ¡Quiero que te tragues todo, puta!".

El orgasmo la golpeó como un rayo. Scarlet echó la cabeza hacia atrás y gritó.

"¡Joder, Cassie debería verte ahora… tragando mi corrida como una buena esclava! ¡Tómala toda… toda!".

Un chorro caliente salió de su coño, empapando la cara y la lengua de la pelirroja, que lamía y tragaba entre sollozos de placer humillado.

Scarlet no le dio descanso. Se levantó, dio la vuelta a la prisionera y la puso a cuatro patas sobre la cama, el culo rojo expuesto.

"Ahora te voy a follar el coño con mis dedos mientras te azoto… y vas a contarme todo lo que sepas del Equipo Rocket… ¿verdad, mascota?".

La pelirroja, con la cara brillante de jugos, solo pudo gemir:

"Sí… Ama… todo lo que quieras… solo… fóllame más…".

Scarlet sonrió con sadismo, levantó la mano y descargó el primer azote fuerte contra ese culo perfecto.

"Esto apenas empieza, perra… cuando termine contigo, vas a rogarme que te capture y te convierta en mi Pokémon personal".

Y el sonido de carne contra carne, gemidos ahogados y diálogos sucios llenó la habitación durante los siguientes minutos.

Scarlet no le dio ni un segundo para respirar. Agarró a la pelirroja por el pelo rojo como si fuera una correa y la arrastró hasta el centro de la cama, tirándola boca arriba.

"Las manos atrás, puta Rocket. Ahora mismo".

La chica, aún temblando y con la cara chorreando jugos de Scarlet, obedeció al instante. Scarlet tomó las correas negras que aún colgaban de sus brazos y las apretó más fuerte, cruzándolas por encima de las tetas enormes de la prisionera hasta que sus pezones quedaron hinchados y morados por la presión.

"Mírate… tus tetas de zorra parecen dos globos a punto de explotar". Se burló Scarlet, dándole un cachetazo fuerte a cada pecho. "Esto es lo que les pasa a las perras de Team Rocket que se mojan por sus enemigas".

La pelirroja gimió alto, arqueando la espalda.

"P-por favor… Ama… duele…".

Scarlet se subió encima de ella a horcajadas, aplastando su coño empapado contra la cara de la prisionera.

"Cállate y abre la boca. Vas a comer coño hasta que te ahogues, perra".

Y sin más, se sentó completamente sobre su cara. El peso de Scarlet aplastó la nariz y la boca de la pelirroja contra su sexo caliente y chorreante. Empezó a moverse en círculos lentos y crueles, frotando su clítoris hinchado contra la lengua desesperada de la chica.

"Así… ¡así, puta! ¡Lame más adentro! ¡Quiero sentir tu lengua dentro de mi coño mientras te asfixio!". Gruñó Scarlet, agarrándose de la cabecera. "¡Respira solo cuando yo te deje, zorra! ¡Tu aire ahora es mi jugo!".

La prisionera pataleaba débilmente, ahogándose entre lamidas babosas y gemidos ahogados. Scarlet solo se levantaba un segundo para dejarla tomar aire y volvía a sentarse con más fuerza.

"Otra vez… ¡trágatelo todo! ¡Siente cómo te follo la cara con mi coño! ¡Eres mi Pokémon humano ahora, perra Rocket! ¡Mi mascota personal!". Gimió la peliazul.

Después de varios minutos salvajes, Scarlet se levantó, giró a la chica como si fuera una muñeca yla puso en cuatro patas, el culo rojo y redondo completamente expuesto.

"Arquea esa espalda, puta. Quiero ver cómo se abre tu coñito de esclava". Le ordenó la chica.

Scarlet se colocó detrás, le separó las nalgas con ambas manos y escupió directamente sobre el ano y el coño de la prisionera.

"Estás chorreando como una perra en celo...". Le dijo la peliazul mientras metía tres dedos de golpe en su coño, follándola con fuerza brutal. "¡Mira cómo tragas mis dedos, zorra! ¡Tu cuerpo ya sabe quién es su dueña!".

¡PLAF! ¡PLAF! ¡PLAF!

Tres azotes fuertes y secos resonaron en la habitación, dejando la marca roja de la mano de Scarlet en ese culo perfecto.

"Cuéntame, perra...". Le ordenó Scarlet mientras aceleraba los dedos, curvándolos contra su punto G. "¿Cuántas chicas has capturado para Rocket? ¿Cuántas has convertido en esclavas como tú vas a ser?".

La pelirroja gritó entre sollozos de placer.

"S-siete... Ama... he capturado siete... ¡por favor, más fuerte!".

Scarlet soltó una risa sádica y metió el cuarto dedo, estirándola al límite.

"Siete, ¿eh? Pues tú vas a ser la octava... pero esta vez la que se queda para siempre. ¡Voy a follarte hasta que te olvides del Equipo Rocket y solo sepas gemir mi nombre!".

Cambió de posición otra vez. Tiró de la cuerda, obligando a la prisionera a sentarse sobre su regazo, de espaldas a ella. Scarlet le abrió las piernas con las suyas y metió la mano entera casi hasta la muñeca, follándola con movimientos profundos y violentos mientras le mordía el cuello.

"Siente mi puño, puta... ¡te estoy abriendo como la puta barata que eres!". Le gruñó Scarlet contra su oreja. "Di que eres mi esclava personal... ¡di que quieres que te capture y te convierta en mi juguete para siempre!".

"¡Sí! ¡Soy tu esclava! ¡Tu puta Rocket! ¡Captúrame, Ama! ¡Captúrame y úsame cuando quieras! ¡Por favor... quiero ser tuya para siempre!". La pelirroja, completamente rota, lloraba y gemía de placer.

Scarlet aceleró el puño, sintiendo cómo el coño de la chica se contraía violentamente alrededor de su mano.

"Así me gusta... ahora córrete como la zorra que eres. ¡Córrete mientras te destruyo el coño, perra!".

El orgasmo de la prisionera fue brutal. Su cuerpo se convulsionó, chorros de squirt saliendo a borbotones mientras gritaba el nombre de Scarlet entre lágrimas.

Scarlet sacó la mano lentamente, cubierta de jugos, y la obligó a lamerla limpia.

"Buena chica...". Susurró la peliazul con voz oscura. "Pero esto no ha terminado. Cuando Cassie vuelva... te voy a follar delante de ella para que vea lo puta que te has vuelto en menos de media hora.

La pelirroja, destrozada y temblando, solo pudo susurrar.

"S-sí... Ama... úsame... destrúyeme... soy tuya..."

Scarlet sonrió con sadismo puro, mirando hacia la puerta donde Cassie le había salido.

"Oh, lo serás... muy pronto".

La recluta no respondió había quedado totalmente noqueada por tremendo órgasmo. Scarlet río tan solo río y bajo para abrirle las piernas para posteriormente beber de su vagina.

"Una conchita recién follada sabe a gloria". Pensó Scarlet mientras le damos lametazos a la vagina de la recluta mientras está lloriqueba en sueños. "Cassie tendrá que esperar, no pienso dejar nada de líquido de esta puta".

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A las afueras del pueblo, la mujer policía se encontraba taconeando por la tardanza de su amiga, pues no paraba de mirar su reloj.

"Esa tonta, le dije que no tardará". Cassie dijo con mucha impaciencia.

Ahora sí estaba arrepentida de haberle dejado esa reclusa a esa maniática del sexo, pues estaba más que segura que hizo de todo con ella.

Pobrecita, seguramente el sexo será algo que jamás olvidara de su cabeza.

Quitando la vista de su reloj, miro una vez más al pueblo y logro visualizar una cabellera azulada que se acercaba, hasta finalmente llegar donde ella siendo ni más ni menos que la misma Scarlett.

"Llegas tarde". Le reclamo la oficial.

"Lamento la tardanza, pero no podía salir de casa sin antes beber una deliciosa "bebida"". Le dijo la chica relamiendose los labios.

"Eres incorregible'. Cassie dijo con algo de fastidio. "En fin, la declaración de la recluta mencionó que la Administradora que vendrá, no es la más fuerte, pero aún así puede ser un problema si nos descuidamos, así que más te vale estar atenta".

"No te preocupes Cassie, después de todo, quien además de ti es la única que sabe cómo combatir con un Pokémon". Dijo Scarlett con confianza mientras sacaba una Pokeball.

"Tienes razón, pero aún así no te confíes". Le advirtió la oficial.

Con un asentimiento, el dúo se puso a esperar la llegada de la miembro del Equipo Rocket, cosa que no tardó en suceder, pues lograron visualizar una cabellera negra que se acercaba lentamente, y no era la única.

Al estar lo suficientemente cerca, pudieron presenciarla mejor.

A lo lejos, la figura de una Mujer avanzaba con paso lento y relajado, como si no tuviera prisa alguna por llegar a su destino.

Su silueta destacaba con facilidad, esbelta y segura, moviéndose con una confianza natural.

Su cabello corto, de un tono gris plateado, un rostro Malicioso adornado por una leve sonrisa que insinuaba una personalidad egocéntrica.

Vestía un llamativo conjunto negro de hombros descubiertos que se ajustaba a su figura con elegancia.

La prenda cruzaba su torso en un diseño estilizado que dejaba al descubierto parte de su abdomen, aportando un aire atrevido a su apariencia.

Las mangas largas cubrían sus brazos hasta las muñecas, contrastando con la piel expuesta de sus hombros.

Sus largas piernas estaban cubiertas por botas blancas que llegaban por encima de los muslos, estilizadas y firmes, rematadas con tacones oscuros que resonaban suavemente contra el suelo con cada paso que daba.


Con las manos relajadas a los costados y la mirada fija al frente, la mujer avanzaba con total tranquilidad, como si aquel camino le perteneciera.

A su lado, otra mujer de pelo rojizo caminaba junto a ella, vestía ropas Negras, un gorro, una Blusa corta y apretada que dejaba notar su busto y su abdomen, Guantes largos que le llegaban hasta el codo, una minifalda que hacía resaltar su retaguardia, y botas largas hasta las rodillas.

Lo más llamativo de la chica, era una R grande y roja marcada perfecta en la parte delantera de su blusa.

Para ambas Protectoras del pueblo, no hacía falta deducir a quien le pertenecía ese logo, pues para ambas esa letra es totalmente reconocible, y más aún cuando hace rato capturaron/violaron a alguien que tenía esa letra en su cuerpo.

Sin más, cuando las cuatro mujeres se encontraron cara a cara, el ambiente se volvió hostil, ambos lados mirándose fijamente, hasta que una de ellas habló.

"Vaya vaya, parece que las protectoras del pueblo se encuentran aquí". Habló la pelinegra con indiferencia. "A decir verdad me esperaba algo mejor, pero ciertamente no están tan mal". Dijo mostrando una sonrisa coqueta.

"¿Tú eres quien mando a esa recluta a intentar secuestrar mujeres del Pueblo verdad?". Cassie le pregunto con seriedad.

"Bueno no tiene caso negarlo, pero si. Me llamo Tenia, y soy una de las Administradoras del gran Equipo Rocket". La pelinegra se presentó mientras posaba. "¿Y supongo que ustedes dos son las que neutralizaron a Tres de nuestras reclutas con anterioridad verdad?".

"Exacto, soy Cassie, y soy la Oficial de Policía de este Pueblo". Dijo señalandose.

"Y mi nombre es Scarlett, la mejor "amiga" de Cassie, y la entrenadora más fuerte de este Pueblo". Dijo con un guiño coqueto.

"Y solo para que lo sepas, tus reclutas ya fueron acogidas por otras personas, cumpliendo felizmente su "servicio" al pueblo. Así que si no quieres que te pase lo mismo, lárgate de aquí ahora". La oficial le amenazo.

"Vaya, tienes una boca sucia para alguien que dice ser de la Ley". Tenia decía con diversión. "Pero no me importa, ustedes dos se han metido con la chicas equivocadas querida, ahora ustedes y su Pueblo pagarán las consecuencias". Dijo para sacar una Pokeball al igual que su recluta.

"Bien, parece que tendremos que darle una buena lección compañera". Le dijo Scarlett con confianza mientras le guiñaba el ojo a la oficial.

"Yo me encargo de la recluta, tu encárgate de su líder". Le dijo Cassie para sacar su Pokeball.

"¿Encerio me dejaras a la más fuerte a mi? ¿No es algo Misógino de tu parte?". Scarlett dijo con diversión.

"No". Le respondió con indiferencia Cassie. "Solo quiero asegurarme que realmente no has perdido tu toqué después de ser tanta perversión en tu cabeza".

"Eres mala". Dijo la peliazul en queja para luego sonreír. "Pero no importa, aún así te sigo queriendo".

"Solo concéntrate y Gana ¿De acuerdo?".

Con un asentimiento, la batalla empezaría, lanzando cada una su Pokeball.

Scarlett: ¡Sneasel, a bailar amiga!

Cassie: ¡Growlithe, hay que proteger al pueblo.!

Recluta: ¡Ekans, derrotalas!

Tenia: ¡Acaba con esas perras Houndour!

Con eso, las 4 Pokémon Humanoides salieron al combate, todas con caras maliciosas, como si dijeran "Te derrotare" o "Eres mía Perra"

Y sin más, la primera en tomar la iniciativa fue la Peliazul.

Scarlett: ¡Sneasel, usa sorpresa en Houndour!

Y a una velocidad inhumana, la Sneasel se colocó enfrente de la Houndour, y de un fuerte golpe directo a su cara, la hizo retroceder y la dejo un poco aturdida.

Scarlett: ¡Ahora usa Arañazo!

Las garras de la Pokémon se iluminaron de blanco dando paso al siguiente ataque.

Recluta: ¡Ekans, protege a Houndour con Picotazo Venenoso!

Cassie: ¡Growlithe, interceptala con Brasas!

El ataque de la Pokémon Serpiente fue ejecutado, disparando varias Espinas de color morado hacia la Pokémon Siniestro/Hielo.

Pero una Bola de Fuego de la Pokémon de la pelirroja choco con las espinas anulando su ataqué, y con eso la Sneasel conectaría con éxito su ataqué en la cara de la Pokémon Siniestro/Fuego.

Tenia: Muy astuta niña, pero no será suficiente ¡Houndour, usa Mordida y no la sueltes!

Con esa órden, los colmillos de la Houndour brillaron de la misma manera que las garras de la Sneasel, y gracias a la corta distancia entre ambas, la mordida conecto con éxito al cuello de su adversario sacándole un buen dolor.

Scarlett: ¡Quítatela usando Arañazo!

Una vez más, sus garras se iluminaron y atacaron el vientre de la Pokémon Perro haciendole daño, pero aún así se resistía y no la soltaba.

Cassie: ¡Growlithe, Ayuda a Sneasel!

Recluta: ¡No la dejes pasar y atrapala con Constricción!

La Pokémon Fuego corría hacia su compañera para ayudarla, pero la cola de la tipo Veneno intervino y logro apresarla.

Mientras tanto la Sneasel seguía conectando golpes con su oponente, pero estaba reacia a soltarla, no hasta que.

Tenia: Ahora verás de lo que soy capaz ¡Houndour, Contraataque!

La Houndour al escuchar a su ama, emano un aura rojiza simbolizando la preparación de su ataqué, algo que alteró a la Peliazul quien trato de ordenar a su Pokémon alejarse.

Pero fue demasiado tarde, apenas soltó su mordedura, su puño estaba listo y de un certero golpe a la mandíbula, mando a volar a la Sneasel cerca de Scarlett, causándole un daño super efectivo al ser débil contra un movimiento de tipo Lucha.

La Pokémon de la Peliazul quedó bastante herida por ese golpe, y estaba segura que no aguantaría otro más si se acerca, cosa que hizo que la Administradora se riera con fuerza.

Tenia: JAJAJAJAJA, te confiaste mocosa, tú y tú amiguita están acorraladas ahora, así qué rindanse ahora, y tal vez seamos benevolentes con ustedes.

La situación para ambas chicas era horrible.

La Pokémon de una estaba casi debilitada y la otra inmovilizada.

Claramente estaban arrinconadas.

Scarlett: ¡Sneasel! ¡Vamos levántate! ¡No podemos dejar que estás malditas nos ganen! ¡Hay que proteger al Pueblo!

Aún así, Scarlett se negó a rendirse, suplicándole a su compañera que se levantará y continuará luchando.

La Sneasel escuchó las palabras de su entrenadora, y lentamente se fue levantando, muy lastimada, pero todavía consiente.

La Pelinegra al ver cómo la chica se negaba a caer, soltó un bufido de fastidio al ver lo terca que era esa chica.

Tenia: Que estúpida, te doy la oportunidad, y la desaprovechas. Pero que más da, es hora de acabar con esto, y una vez que te haga mía, me divertire contigo hasta que supliques misericordia.

Con una sonrisa Siniestra, dio la orden a su Pokémon que acabaría con su oponente.

Tenia: ¡Houndour, acaba con ella con tus Brasas!

La Houndour abriría su hocico y en ella prepararía la misma bola de fuego que hizo la Growlithe de Cassie.

La victoria estaba más que asegurada para el equipo enemigo, de no ser porque Cassie intervino al último momento.

Cassie: ¡Growlithe, haz un esfuerzo y ataca a Houndour con tus Brasas!

La orden fue escuchada por la Pokémon Fuego, y a pesar de estar en una mala posición, mínimo podrá ayudar a su compañera a detener el ataque.

Recluta: ¡Rápido Ekans, usa Colmillo Veneno y detenla!

Unos colmillos de color morado aparecieron en la dentadura de la Serpiente, y sin perder un solo segundo los clavos directo al cuello de la Growlithe.

El dolor fue inmenso, aún más fuerte que las ataduras, pero no lo suficiente para hacerla detenerse, y con su último esfuerzo, lanzo dicho ataque hacia la Houndour, al mismo tiempo que la otra lanzaba su propio ataqué, y provocando que ambas Bolas de Fuego impactarán creando una nube de Humo que cubrió gran parte de escenario, cegando a los oponentes.

La Houndour trataba de ver a su adversaria, pero el humo lo hacía inútil, hasta que.

¡Zas!

Un fuerte golpe fue dirigido hacia su pierna derecha dándole un leve tambaleo.

¡Slash!

El mismo golpe apareció, pero ahora en su pierna Izquierda.

¡Zas! ¡Slash! ¡Slash! ¡Zas!

Golpe tras golpe continuaron apareciendo en distintas partes de su cuerpo.

Cadera, Abdomen, Columna, Brazos, Pecho, Espalda, Cara.

Literalmente la estaba cubriendo por completo, y finalmente cayó de rodillas por el dolor y cansancio.

El espeso Humo se disipó después de que recibiera el último golpe, y se vió a Scarlett y Sneasel sonriendo, mientras la Administradora vio como su Houndour estaba ahora muy herida dejándola sorprendida, pero deduciendo lo que acaba de ocurrir.

Tenia: Maldita, usaste el humo para atacar a mi Pokémon aprovechando que no veía nada.

Scarlett; Estás en lo correcto, ahora estamos en las mismas, pero eso termina aquí y ahora ¡Sneasel, acabala ahora!

Tenia: ¡Houndour, resiste ese golpe y usa Contra...!

Pero la orden de la pelinegra no pudo ser terminada, ya que en menos de lo que pudo reaccionar, la Sneasel ya se encontraba frente a su contrincante envuelta en un Aura Blanca, y finalmente, embistiendo con gran fuerza a la Houndour sacándole aire y mandándola a volar cerca de su entrenadora, dejándola finalmente sin fuerzas e inconsciente.

La Administradora se quedó sin habla.

¿En qué momento esa Sneasel se movió?

Esto sin duda la desconcertó.

Scarlett se alegro de porfin deshacerse de esa molesta Pokémon de Fuego, pero la victoria aún no estaba asegurada, aún quedaba un oponente por derribar, y la acabaría sin dudar.

Mientras tanto, la Growlithe de Cassie ya estaba sin energía, la presión ejercida de la Ekans, combinado con el veneno que yace ahora en su sistema gracias a la mordida Venenosa que aún le seguía dando, la dejaría knockout en pocos minutos.

Recluta: ¡Ekans cuidado!

El aviso de su entrenadora la hizo reaccionar y cuando separó su mordida y volteo la mirada para verla, se encontró cara a cara con la Sneasel de Scarlett, lista para derribarla.

Scarlett: ¡Sneasel, Arañazos sin parar!

Aprovechando la gran abertura que tenía la Pokémon Serpiente, Sneasel empezó a dar una serie de ataques en toda su espalda, que empezaba a ponersele rojo en las áreas afectadas.

El dolor de la Pokémon Veneno empezaba a surgirle, y en un intento de contraatacar, solto el agarre que tenía con la Growlithe, logrando finalmente soltarla aunque estaba muy débil.

Scarlett: ¡Rápido Sneasel, agarra a Growlithe y alejala de ella!

Tan rápido como lo ordenó, su Pokémon agarro a su compañera de batalla y la alejó antes de que pudiera recibir un coletazo de la Ekans.

Llevandola cerca de Cassie, la dejo a su cuidado para que ella pudiera terminar este encuentro.

Scarlett: ¡Terminemos esto rápido amiga! ¡Ataque Rápido y Arañazo a todo lo que da!

Envolviendose en un Aura Blanquisa e iluminando sus garras con la misma intensidad, arremetió a gran velocidad contra la Ekans en un frenesí de golpes rápidos y potentes, sin darle oportunidad de defenderse, pues cada vez que golpeaba una zona, cambiaba a otra, y luego a otra, luego. a otra, y así sucesivamente hasta dejarla igual o peor que la Houndour de antes.

Y para acabar, se abalanzó en una última y poderosa envestida que la mandaría a volar hasta la recluta, dejándola fuera de combate.

La Sneasel, finalmente acabó con sus rivales, fue difícil, si, pero gracias a los ánimos de su entrenadora lo consiguió, aunque salió Malparada al final.

Y eso se reflejo cuando perdió fuerza en las piernas y amenazó con caer, pero no fue hasta que Scarlett alcanzó a sostenerla impidiendo su caída.

Scarlett: Buen trabajo amiga, sigues siendo la mejor - la felicito.

La Pokémon le dio una sonrisa como agradecimiento por sus palabras, así como le lamió un poco la mejilla sacándole una risa a la Peliazul.

Cassie se acercó al dúo ya con Growlithe recuperada tras haber sido atendida por la misma.

"Ambas hicieron un gran trabajó, felicidades". Dijo Cassie mientras le pasaba a Sneasel una botella. "Está es una bebida especial para recuperar energías, tómala y te sentirás mejor".

La Pokémon agradeció el gesto y tomo la botella para empezar a degustarla, fascinandose por el sabor y frescura que entraba por su boca.

Mientras tanto, la Recluta trataba de atender lo mejor posible a su Pokémon y al de su líder, pero lastimosamente no tenía los recursos necesarios para su recuperación.

Por otro lado, la Administradora estaba más que enojada por esta derrota.

Esto era más que humillante y no iba a aceptarlo, por lo que ordenó a su acompañante la retirada, pero justo guardaron a sus Pokémon, la voz de Cassie resonó.

"¡Growlithe detenlas!".

Rápidamente, la recluta fue derribada al suelo por la Pokémon de Fuego, poniendose encima de ella imposibilitando su movilidad.

Y no fue la única, la Pelinegra también fue derribada por la Pokémon Siniestro/Hielo, poniendola a su merced estando encima de ella y con la cara pegada al piso.

Con las criminales retenidas, Cassie se acercó para encararlas.

"¿A dónde creen que van ustedes dos?". Dijo la oficial seria.

"¡Maldita hija de Perra! ¡Sueltenme o lo lamentaran!". Tenía las amenazo.

"Me temo que no será posible cariño". Dijo Scarlett con un ronroneo acercándose.

"Es obvio que no te dejaremos ir, seguro les irás a informar a tus líderes y las cosas se pondrán peor". Analizo Cassie. "Ahora eres nuestra prisionera y pagarás por todos tus crímenes".

"Aunque me encarceles no servirá de nada, mis demás compañeras se darán cuenta de mi captura e irán por ustedes, y les aseguro que son mucho más fuertes que yo y no podrán hacer nada contra ellas". Se burló Tenia.

"En ese caso estaremos más que preparadas para cuando llegue ese momento". Le dijo Scarlett para luego posicionarse detrás de ella. "Pero mientras tanto".

¡SLAP!

Ese fue el sonido que se escuchó en el aire, y provenía de la Pelinegra, quien recibió una fuerte y dolorosa nalgada por parte de Scarlett.

"Eso fue por haber herido a mi Sneasel". La peliazul dijo con malícia.

¡SLAP! SLAP! SLAP!

Para luego darle otras tres nalgadas.

"Y esas son porque me gustó el sonido que hicieron". Ronroneo de nuevo Scarlett.

Tras darle su "castigó", se alejo y se puso nuevamente de lado de su amiga quien la vio con irritación.

"Eres incorregible ¿Lo sabías?". La juzgo Cassie.

"Bueno, todo se lo debo a una "Personita" quien me enseñó el lado divertido de la vida". La peliazul le sonrió con burla.

"Cómo sea". La oficial suspiro. "Ayudame a llevarlas a la comisaría y de paso me llevo a la recluta de antes. Hablando de ella ¿Donde la dejaste?".

"Oh no te preocupes, está más que "Segura" en mi casa". Scarlett respondió con una risita.

Mientras tanto, en la casa de la Peliazul, se ve en la cama a la misma recluta que Scarlett violó, completamente atada y con consoladores en su Vagina y Culo encendidos a su máxima capacidad, haciéndola venirse una y otra vez, dejando el colchón completamente inutilizable.

Sin otra palabra, Cassie solo suspiro y empezaron a llevarse a las criminales, sin saber que las cosas se pondrán más peligrosas de aquí en adelante.