Capítulo 1
Esta historia explora temas psicológicos oscuros y trauma complejo emocional. Por favor lea con precaución si es sensible a uno de los siguientes:
Manipulación psicología & Gaslighting: La historia muestra una relación altamente toxica y manipuladora.
Ishmael esperaba pacientemente en el restaurante por el que tuvo que hacer una reserva tres meses para que llegara Sarah, su novia desde hace tres años.
Cabello perfecto, una colonia radiante e incluso compró un nuevo traje, no era un día especial pero Ishmael a veces sentía que Sarah era demasiado buena para él, “debía esforzarse más o ella lo dejaría”, se decía en ocasiones.
—¿Quién soy? —dijo una voz dulce mientras le tapaba los ojos por detrás.
—Sarah —respondió Ishmael con una sonrisa de oreja a oreja.
Ella le sonrió de vuelta. Cabello negro ondulado cuidadosamente peinado, un maquillaje perfecto y una elegancia como si pareciera una modelo de pasarela, siempre con ropa que acentuara su cuerpo sin lucir pretenciosa.
Él se asomó para que se sentara a su lado deseoso que notara la ropa que había comprado para la ocasión. Sarah sin embargo, se sentó en el otro lado empezando una pequeña charla. Ishmael no debía mostrar su decepción así que continuó como si nada aunque sus movimientos poco naturales lo hacían parecer incómodo incluso a un extraño.
Cuando les llegó su comida por consecuencia, Ishmael comía muy lento, sin apetito; se decía así mismo que no necesitaba halagos pero se sentía incompleto y balanceaba torpemente su vaso en su mano izquierda..
— ¿Te pasa algo? —preguntó ella con una sonrisa.
— No es nada — respondió él un poco decepcionado.
—Pensé que era porque tu traje nuevo se había manchado.
Ishmael sonrió mientras Sarah lo miraba con dulzura.
—¿Realmente pensaste que no lo notaría? Hoy luces más radiante que de costumbre.
—No es eso, es solo que tu siempre te ves tan bien que quería lucir perfecto para ti y no debí pensar que no lo notarías lo siento… — Respondió él mientras miraba su rostro y cuando su mirada se posó en sus labios desvió la mirada.
—¿Por qué te disculpas? Yo también compré algo nuevo hoy—. Sarah sacó su cosmetiquera y le mostró un nuevo labial a Ishmael—. ¿Quieres probarlo?
La cara de Ishmael estaba roja como un tomate, estaba avergonzado que un adulto como él se pusiera rojo como un niño cuando ella le hablara pero no podía evitarlo; era como si lo leyera perfectamente.
Su novia le puso un poco de labial en los labios de él y comenzó a reír, Ishmael confundido solo la miraba.
—Pensé que querías probarlo inmediatamente —expresó mientras bajaba la voz — Sin embargo si quieres probarlo mejor no deberíamos quedarnos aquí tanto tiempo.
Ishmael comenzó a comer, intentaba que no pareciera demasiado apresurado, pero solo quería terminar la comida y probar ese labial con olor a durazno.
Cuando terminaron de comer Sarah buscó frenéticamente su cartera en su bolso.
—No, no, no, no —dijo ella mientras continuaba buscando.
—¿Pasó algo? — Mencionó Ishmael inquieto.
—Mi cartera no la traigo ¿la deje en el local donde compré el labial? — Sarah decía mientras movía su dedo índice intentando pensar.
—¿Qué te parece si mientras pago la cuenta llamas al local? Y luego te llevo hasta iremos juntos a la tienda.
Ella solo asintió mientras seguía buscando confundida. Cuando Ishmael pagaba la cuenta ella lucía más relajada.
— Dicen que encontraron mi cartera.
Ishmael sonrió y manejó hasta el local. Era un local grande con muchos productos que solo servían para marear a alguien como Ishmael.
—¿Es ese el novio de quién siempre hablas? —dijo la dependienta, una señora en sus cuarenta cuyo pasatiempo favorito eran las habladurías mundanas.
—Sssh —dijo Sarah interrumpiendo a la dependienta avergonzada—. Nunca dije nada.
— Eres un muchacho con suerte. Esta niña pasó horas eligiendo el labial que se viera más bonito y oliera mejor para los gustos de su novio.
—¿Aquí está mi cartera verdad?, muchas gracias — Suspiro frustrada empujando a Ishmael fuera de la boutique.
Ishmael miró ligeramente hacia atrás y notó las orejas rojas de su novia mientras los dirigía a la salida. Cuando entraron en el auto Sarah abrió su cartera mientras le preguntaba a Ishmael el monto de la cena.
—En lugar de pagarme —mencionó mientras levantaba el mentón de su novia cpm su mano izquierda mirándola a los ojos. —Preferiría probar ese labial que pasaste horas buscando para mí.
En el momento en el que la lengua de Ishmael se entrelazó con la de Sarah fue como si el mundo se hubiera desvanecido solo dejando las respiraciones entre ambos. Se tomaron su tiempo, era como si sus labios hubieran esperado este momento para encajar. El beso no buscaba nada más que la permanencia; era un refugio cálido donde el silencio decía todo lo que las palabras no pudieron.
Ambos se dirigieron al departamento de Ishmael poco después sin mirarse a los ojos, solo sus dedos ligeramente entrelazados impacientes por llegar a su destino y cuando lo hicieron se apagaron las luces.
Sarah despertó primero, aunque no con una mirada de descanso sino una de cálculo y análisis; Ishmael en cambio, dormía plácidamente mientras la abrazaba.
Con cuidado de no despertarlo, se separó de él y tomó algunas de las prendas limpias que se encontraba en las gavetas, miró su presencia en el departamento de Ishmael; en sus prendas de ropa, sus perfumes, cepillo de dientes, accesorios, no era una deducción difícil decir que la vida de Ishmael giraba en torno a Sarah solo de ver su apartamento. Sin embargo aún no vivían juntos después de tres años, ¿por qué? Sarah simplemente no estaba lista e Ishmael respetaba eso.
Antes de irse, ella sacó de su bolso un pequeño conejo de peluche y lo apretó fuertemente y después abrió su cartera; la cantidad era menor de lo que costaba su comida, nunca pensó en pagarla.
Mientras acomodaba sus cosas Sarah pensaba en el momento en el que había dejado, a propósito su cartera; había sido clienta del local desde hace años, sabía que podía fingir que la había dejado e incluso podía imaginar las palabras de la dependienta al verla llegar con Ishamel y el resultado…. fue el esperado.
Sonrío antes de retirarse dejando una pequeña nota de afecto para que Ishmael la leyera al despertarse y con una expresión fría salió del departamento.
«Disfruto cada momento que pasamos juntos, hagamos planes pronto quiero invitarte un café por lo de ayer, tu traje te hacía ver como un príncipe. Me voy en cuerpo pero me quedo en alma ♡»
Ishmael amaba esas cosas, ella en cambio sentía ganas de vomitar.