Baby Lele🎀

Summary

Esta historia es parte de mi AU en X que lleva el mismo nombre. Al ser una narración extensa opté por publicarla por este medio para más comodidad del lector. https://x.com/itsbabymarku/status/1877591635720102092?s=61 ‼️ADVERTENCIA Está historia es completamente explícita, se narran actos sexuales sin sensura.

Genre
Erotica
Author
babymarku
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

🎀

Era excitante; estaba al borde deldesespero, con un delirio que le dejaba cosquillas en el vientre cada que losminutos corrían.

Desde que recibió aquellas preciaspalabras sobre lo que su deseo le permitió expresar, no había concentración,perdió el sentido común y apenas dió por concluida su jornada en el jardín deniños; corrió a su departamento.

No tenía tiempo de pensar en otra cosa,solo en estar listo para su trabajo. Lo era, aun que se sentía como un pecadocaprichoso porque el próximo ingeniero le gustaba mucho. Más de lo que pensaba,más de lo que debería y más de lo que su mismo cuerpo podía porque no estabasiendo controlado como de costumbre, estaba agitado y energético, hastaansioso.

Su ritual antes de grabarse era mássencillo porque solo era su presencia y algún dildo, pero esta vez tendría a unhombre de verdad.

Siendo desesperado, cuando pisó sudepartamento; corrió a llenar la bañera con agua tibia y colocó la presión másfuerte, más rápida. Seleccionó una bomba de jabón olor a durazno y la dejo quese esparciera entre el agua.

Con prisa, pasó a su habitación, luegoal gran clóset blanco y por último a sacar su distintiva caja rosa de cartón,escondida en medio de los zapatos.

Chenle, al tener como trabajo sucontenido sexual en internet; poseía una gran variedad de atuendos atrevidosque le habían hecho ganar unos cuantos miles de wones y que por supuesto renovabacon frecuencia. Aquella caja era su más reciente adquisición, tenía de todoscolores, sabores y temáticas.

Cuando la colocó sobre su cama, sacó unopor uno, analizando y tratando de no debatir mucho en cuál sería el mejor. Perosin duda, debía serlo.

No tenía certeza si aquel encuentro serepitiera, esperaba que sí pero hasta cierto punto era incierto, así que debíaser apropiado y extremadamente mono.

Entre las telas de diferentes texturas,su mano acarició un conjunto que solo constaba de lo transparente hecho deencaje de un calzoncillo blanco junto a unas medias y ligas del mismo material.Era perfecto, era tan desesperante como su sentir.

Lo colocó sobre el colchón con cuidado ysiguió en busca de algún toque coqueto que combinara, no tardó en sonreírle aunas orejitas gatunas también blancas y de peluche.

Mordió sus labios admirando la creacióny suspiró, estaba tan sensible que podía satisfacerse imaginando que aquellasmanos tan grandes que esperaba, ya lo tocaban a través del encaje.

Tratando de mantenerse frío de mente ycuerpo, comenzó a desvestirse por completo y con prisa. Usó su bata de noche enun tono de rosa bebé y volvió a la tina.

Se dejó humedecer por completoexfoliando cada parte de su cuerpo con la espuma anaranjada que desprendió labomba de jabón. Tallo con cuidado sus extremidades y después se deshizo decualquier bello que encontró.

Se tomó su tiempo pero también asechabala hora desde el reloj a pilas que tenía en su barra de baño. El pelinegroprometió estar puntual y él aún debía encender las cámaras.

Era bastante impredecible como apenasestá mañana tenía miedo de lo que podía despertar al tener el tipo de encuentroque desde un principio se acordó pero después de un cruce de palabrascalientes, se redimió. Aunque en ese momento, cualquier otro pensamientonegativo a esta tarde había quedado esfumando, un piquete en el estómago seguíamolestado sobre él después.

Estaba seguro que sería una gananciacasi total subir aquel contenido a su página y Jisung obtendría por lo que vinoa él, estaba seguro; de lo que no, si se quedará para algo más profundo porquelo deseaba tanto, tanto como romper la racha de coger después de dos años. Eraimportante, toda la situación lo era.

Pensamientos más, pensamientos menos.Después de secarse y volver a su bata, se lavó los dientes, aplicó unas cuantasmascarillas y secó su cabello. Todo con un leve tic ansiosos en su pie derecho,apresurándose a él mismo.

En su tocador, improviso un sutilmaquillaje que constaba de blush rosita, brilló en sus párpados, pestañaslevantadas y un brillo labial sabor cereza. Después de colocar ambas orejitaspeludas, se admiró en el espejo redondo y aprobó por completo su look. Era algoinnecesario para el contenido porque taparía su rostro o simplemente lascámaras no enfocarían a esos detalles, pero, quien si los notaría estaba seguroque lo agradecería.

Pronto colocó con cuidado su conjuntofrente su espejo de cuerpo completo.

Chenle era muy bonito, tenía faccionesdelicadas pero lo suficientemente detonadoras para admirarlas. Su tono de pielera parecido a la leche de vaca más blanca que pudiera haber, poseía una figuraesbelta pero con atributos perfectamente voluminosos. Tenía el peso ligero perono era tan bajo, sus piernas eran en promedio largas y los pezones junto a suslabios tenían un carmesí natural.

Se apachurro los belfos en medio deaquel momento y se sintió un poco sumiso, tal como le gustaba.

Volvió a su bata rosita y abandonó suhabitación para dirigirse al estudio.

Antes había preparado sus cámaras que adiferencia de sus rutinarios videos, necesitaría más de dos enfoques para tomarlo mejor de aquel video estelar. Además, había agregado una con tripié de manopara que su compañero la usara como personal si ameritaba apuntar en algo másespecífico.

Encendió cada una, se aseguró de tenersuficiente batería y tendió la gran cama que sería testigo del esperado acto.Cambio la luz a una fría y del pequeño buró a su lado, eligió el juguete máslargo que tuviera y que se aproximara al tamaño que tendría que tomar.

Su opción solo se redujo a un dildotransparente que apenas llegaba a 20 centímetros, sería suficiente paraestimularse. Después agregó lubricante y coloco música instrumental en volumenbajo, simplemente para evitar el eco de la habitación.

Sintiéndose listo tomó asiento en elsillón de peluche rosa y revisó su móvil. Tenía un mensaje de Jisung avisándoleque iba en camino, el estomago se le revolvió pero aún así pensó que seríaexcelente opción subir una foto provocativa.

En movimientos breves se subió alcolchón levantando su bata para apuntar su lindas medias y después alzó su manopara enfocar sus orejas blancas. Descansó en esa mismos posición y se apresuróa postearlo.

Renjun también le había mensajeadoofreciéndole la idea de que no se permitiera embarazar del pelinegro, le hizogracia pero en ese momento sentía que si la maternidad en hombres fuese real,unos bebés iguales al coreano le estremeció. Debía estar lo suficientementedesquiciado para pensarlo como posibilidad, casi como si estuviera ebrio ydijera cosas sin sentido; porque no lo tenía.

Chenle siempre estuvo frustrado por elsueño de una familia porque era muy hogareño, sin embargo, tenía en cuenta quehijos propios jamás los tendría pero un esposo que quisiera adoptar sonaba a unconsuelo que soportaría. Hace mucho que no volvía a entablar ese tema en sucabeza, era extraño que lo hiciera a punto de coger con el hombre de sussueños, físicamente lo es, de lo demás podría apostar pero solo quería sersuyo… suyo en todo sentido.

Alzó los hombros sintiendo una descargade energía cuando la puerta sonó. Y como un corredor a metros de terminar elmaratón, saltó de la cama y se apresuró a llegar hasta la principal.

Pasó saliva, se tocó el pecho paraconfirmar el latido desenfrenado y bufó. Debía entrar en personaje y evitar quesus nervios o ansiedad se manifestara apenas se cruzara con los ojos negros.

Abrió despacio y volvió a bufar cuandolo vio. Desprendía un olor fresco y masculino que le llegó a su moderadadistancia. Estaba cómodamente en color negro y la mandíbula parecía estarhaciendo un esfuerzo por contener algo.

-Hola- saludo intentado sonar casual ysonrió mientras bajaba la mirada a su muñeca confirmando que conservaba el moñode listón rosa que le enredó por la mañana.

Jisung entró por completo y sin dejar demirarlo, él mismo cerró la puerta empujándola con sus manos desde atrás. Chenleretrocedió con forme se aproximaba reconociendo su panorama y como comenzaríacon la carga de testosterona que estaba liberando.

-Que obediente, tienes tu moño rosita-comentó con una risa burlona detrás. Él seguía retrocediendo y Jisungavanzando.

No había logrado emitir ninguna palabra,estaba hipnotizado por lo que sus ojos veían. Al chico más lindo de onltlif,con un rubio sedoso acompañado de orejitas y una bata rosa que anhelaba dejarlade lado lo mas pronto posible.

-¿No piensas hablarme?- preguntó cuandollegó hasta la mesita que se encontraba cerca de su sala. Ya no podíaretroceder.

-Te ves… tan bonito- incluso su voz eramás grave de lo normal.

El rubio suspiró sin vergüenza cuando loescucho y volvió a sonreiré sin mostrar los dientes, parte aguas para que ahoraJisung se enfocara en sus labios brillosos, jugosos y rositas. Lástima que nopodía probarlos.

-Gracias, tú te ves muy guapo comosiempre- soltó con más confianza y fue él quien ahora se acercó. -¿Me abrazas?-suplicó. Siempre lo saludaba así pero ahora no quería perder ni siquiera esedetalle, eso era más íntimo para él.

Jisung apretó los labios y en mediosegundo lo aseguro por la cintura dejando la cabeza rercarcada en su hombro.Chenle lo enredó del cuello y se embriagó de su loción.

Pequeñas líneas formadas por cariciassutiles con la nariz del pelinegro a su cuello, no demoraron en hacer que elchino cerrara los ojos.

-¿Me acompañas?- hablo bajito y con pocoaire.

Jisung dejó un beso y se enderezó paraseguirlo. Chenle se había mordido el labio mientras lo veía y su instintoanimal quería devorárselo ahí mismo; en el sofá.

Se tomaron de la mano y el universitariono dudó en seguir las orejitas blancas detrás.

Recordaba su set de grabación menosimponente que ahora. Las cámaras seguían ahí pero la luz era tan predominante,la cama lucía perfectamente tendida con artículos específicos y olía a él.

Chenle lo buscó de nuevo, sus ojosestaban curiosos y la luz le hizo ver mejor su perfectas facciones. Era tanatractivo.

Lo miró desde abajo y sutilmente tomó desu cintura para que le prestara atención.

-Quítate la ropa- le indicó sin muchasexpresiones, ya estaba desabrochando su cinturón.

-¿Solo yo?- Jisung preguntó ayudándolecon la hebilla y después él mismo lo desabrochó. Estaba carcomiéndose de solopensarlo desnudo.

-No tengo mucho debajo de esto, tardarásmenos en quitármelo- sonrió con las manos detrás y admiro la escena.

Jisung lo volvió a escanear y ledevolvió la sonrisa cuando quedó solo en bóxers junto a su playera negra.

El rubio se perdió un lapso de segundosen lo que guardaba detrás de aquella tela oscura que predominaba tanto.

En un descuido, Park lo sujetó de lacintura pegando sus cuerpos y Chenle solo pudo soltar un quejido cuando aquelloque veía se rozó contra su vientre.

-No tan rápido- dijo casi ahogándose ensu propio oxígeno.

Volvió a manipularlo tomando sus manosdesde sus caderas y lo empujó al ya reconocido puff rosa de peluche.

Su mirada enfocó de nuevo al bultoprotagonista y después a los ojos negros que le sonreían y no dudó en subirseencima para dejarse caer en su pelvis, le había sacado un gruñido perosimplemente lo sostuvo de los muslos sobre la tela lisa.

Sentía que su nivel de paciencia eranulo, no podía estar jugando tanto, quería verlo por completo, sentirlo ytomarlo con todos sus deseos más pecaminosos.

El rubio se tomó el tiempo de tomar susbrazos y alejarlos con cuidado, sin decir nada pero con las pupilas dilatadassobre las contrarias.

Esta vez no ordenó, prefirió hacerlo porsí mismo. Sujetó la prenda oscura del borde y la levantó dejando ver de apocoel abdomen moreno bien marcado. Y como un hombre obediente, Jisung alzó lasmanos para dejarse desnudar.

-¿Suficiente?- sus grandes manoplastomaron ambas muñecas blancas y delgadas que se quedaron en su abdomen. -Puedotener mi turno- subió su agarre hasta los codos siendo terriblemente lentoprovocándole espasmos al rubio quien no podía dejar de verlo.

-Lo tendrás- afirmó y escapó de lamuerte lenta que le provocaría estando montado con su deseo casi desnudo.-Antes, me prepararé para ti- dijo con un tono de voz que Jisung se percató queahora estaba frente a el baby lele y no Chenle.

Lo observó ponerse de pie, dió dos pasosatrás y comenzó el espectáculo. Sus pequeños dedos desenredaron el listón de subata rosa y en menos de lo que su propia imaginación pudo darle tiempo, laprenda cayó al suelo.

Poco le faltaría para babear, por suertehabía mantenido la mandíbula rígida mientras lo observaba con detalle. Porsupuesto que al ser un gran fan de su contenido, no era nuevo verlo así perotenerlo para él de aquella forma lo hacía sentir emocionado. Su corazón nodejaba de acelerarse a cada extremidad que su pupila recorría.

Una leve punzada en su miembro lo hizollevarse una mano por sobre su ropa interior. Chenle sonrió con todos losdientes y le dio la espalda para subir a la cama.

Le obsequió una danza lenta mientrasgateaba, el encaje se marcaba sobre su parte trasera y eran tan kinky esasmedias blancas que el cubrían hasta los pies.

El pelinegro optó por dejar su mano ahí,entendiendo un poco la dinámica cuando lele se giró y le mostró su dildo.

Apiló las almohadas para recargarsecómodamente, abrió las piernas y sin cortar su contacto visual, se masajeómetiendo su diestra por sobre el bikini de encaje.

Jisung pasó saliva y alzó el mentón,también se recargó sobre el mueble rosa dejando los ojos clavados en el gatitoque se tocaba viéndolo solo a él.

Veía a la perfección como su pene estabacompletamente arriba mientras se resbalaba entre sus dedos dejando un sonidomás que la música de fondo.

Chenle se perdió de a poco, en cada subey baja; los párpados le pesaban mientras relamía sus labios brillosos. No tardómucho en querer sentir más que su mano pero decidió llevarse más al límite.

Un bufido se dejó al aire y los pies conmayas se movieron en desespero. La respiración se notó en su pecho y comenzó adejar que sus ojos perdieran la persecución con su objetivo.

Jisung estaba tan entretenido y alpendiente que decidió solo tocarse por sobre los bóxers pero los sonidos lehipnotizaron que se sintió húmedo por el presemen.

Era un sueño, Chenle era un sueño, unángel, una criatura sexy tan hermosa. No dejaba de pensarlo.

Un gemido con la boca abierta hizo eco,apretó los muslos cerrándolos un poco mientras se recuperaba de su borde alclímax. Volvió sus ojos al blanco y dejó las piernas abiertas de nuevo, estavez, descubrió su entrada solo de un lado de aquel encaje que cubría su poto.

Con cuidado, le mostró el lubricante ylo dejó resbalarse entre su índice y anular. Esparció un poco en su objetivopara comenzar a empujarlos dentro.

El espectador alzó más el mentón paralograr ver esos ojitos brillosos perderse en una línea hasta desaparecermientras abultaba los labios con destellos rosas.

Pronto la mano que era adornada por elmoño rosa, descubrió su miembro por completo decidiendo masajearlo sin muchaprisa; dejó controlar su propio placer por lo que sus ojos veían.

Lele pudo ver la macana ser atendida enmedio de su poca visibilidad y comenzó a soltar quejidos con la boca abierta,más precisos y más desesperados mientras se preparaba para él.

Los pequeños dedos se resbalaron confacilidad un par de estocadas más dejándolo de a poco sin aliento.

Recordando que tenía un trabajo, alzócon su mano libre la cámara que había dejado para seguir sus movimientos paraacomodarla justo en su punto protagonista. Aquel gesto hizo que Jisung seperdiera en el deseo, en la realidad que estaba viviendo y en lo hambriento queestaba por tomarlo.

Los dedos escurriendo de lubricantesalieron, esparció el resto sobre la punta del dildo y miró al detonante.

Se penetro lentamente apretando loslabios y dejando caer la cabeza sobre las almohadas. Gemía agudo dejando ver lavibración en su blanca garganta expuesta.

Qué delicia sería probarlo y dejarlemarcas rojas. Alguien pensó.

Jisung presenció con sed cadamovimiento. La belleza de aquel chico tocándose era digno irreal, se escuchabatan angelical su canto sexual y como sus extremidades delataban el desajusteque implicaba aquel acto.

Estando todo dentro, comenzó a sacarlo ymeterlo a ritmo. Su rostro se dejó ver de nuevo y el rojo de sus mejillasparecía sobrepasar el rubor que había maquillado.

Chenle había usado aquel dildo antespero el disfrute visual lo estaba dejando tan necesitado. Ver la macanabombearse entre una mano enorme era tanelectrizante y la persecución de los ojos negros un poco más.

Estaba perdido, estaba loco, necesitabaenredarse con aquel hombre de una vez.

-Papi…- salió de su boca en un tropiezode aliento y la vibración aguda de su propio tono.

La manera en que Jisung se enderezó alser llamado fue inhumano, pero quiso comprobarlo.

-Aah… papi…- tal y como decidió llamarlopara este trabajo, fuerte y claro mientras se penetraba. -Papi.. ven… hmm- laslíneas de sus ojos lo vieron en súplica.

Se había escuchado un quejido ronco ydespués observó la silueta ponerse de pie para deshacerse por completo de suropa interior.

-Papi… si…- hizo una sonrisa coqueta ydespués se mordió el labio viendo a los ojos negros mientras dejaba salir porcompleto el dildo. -Mmm…- soltó bajito por la punzada que le dejó estar denuevo vacío.

Jisung estaba en el borde de la camaobservando placenteramente, como si su suscripción de ontlif se hubiese vueltorealidad virtual y preparaba su pene para follarse al protagonista. No podía dedejar de pensar que tenía a baby lele para él, solo para él. Ojalá pudieraserlo para siempre.

Después de removerse sobre las sábanasante la placentera preparación; acomodó sus extremidades para sentarse y después llegar hasta estar de nuevo frenteal pelinegro.

Qué ganas de quitarle lo embobado con unbeso.

Sonrió con todos los dientes y llegó adesaparecer el espacio entre sus cuerpos. -Mi turno… papi- susurró esto últimoy Jisung vio como desaparecía de su panorama visual.

Se hincó despacio sin perderle los ojosal más alto quien al darse cuenta de lo que esa frase significaba, quitó susmanos de su pene y no pudo evitar quitarle algunos mechones rubios de lafrente.

Chenle sabía que aquel apetitoso pedazode carne no le cabía en la boca y hacía años que no hacía un oral. No era buenmomento para experimentar, así que primero la uso como chupete.

Se metía la punta, succionaba y lamíaalrededor. En tiempos pausados que le exitaban tanto como ver los labioscarnosos del pelinegro soltar suspiros y apretar los puños para evitar que suspensamientos intrusivos se apoderaran de él.

Era cierto, Jisung vió estrellas entrelo húmedo y tan satisfactorio que se sentía. A las pocas atenciones quellevaba, quería tomarlo de la nuca y hacerlo tragar como se debe. Pero esosería inhumano, hasta él estaba consciente.

Chenle continuó con su trabajo esta vezsuccionando en repetidas ocasiones y tragando hasta donde podía, sentía el presemen gotear en su garganta. La idea de hacerlo venirse así era lo único que sumente se propuso y lo hizo sentirse aún más húmedo de lo que ya estaba.

En un estruendo húmedo, paró el actosolo para alcanzar la cámara de mano que dejó en la cama y se la ofreció. Nodijo nada pero sus miradas hablaron entre sí.

Las orejitas de gato se volvieron aacomodar volviendo a donde lo había dejado, esta vez alzó los ojos para quepudiera verlo.

Jisung estaba al borde, a nada devenirse en esa boquita rosa que lo estaba volviendo loco. Trató de controlarlotodo lo que pudo mientras bufaba y se atrevió a sostener mechones rubios consutileza.

-Dios… lele- aquello solo fue un primeraviso.

Lele a su respuesta, sostuvo el resto dela macana con una mano y bombeo al ritmo de su boca.

Jisung dejó la cabeza tirarse hastaatrás. -Ooh… mierda- maldijo y como segundo aviso, el rubio aceleró todo lo quepudo.

No tardó en que escurriera entre sulabios el líquido blanco, fue así como se detuvo por completo pero dejó su bocaabierta para terminar de recibir su premio. Aunque no sabía si ese realmente loera o si el rostro lleno de lujuria y placer del coreano le ganaba.

Podía sentir como la grande mano zurdaapretaba más su cabello y no dejaba de salir semen, tanto que escurrió de lacomisura de sus labios.

Todo quedó perfectamente capturado en lacámara de mano que Jisung se esforzó en mantenerla enfocada y que ahora podíaver como su esencia era liberada donde ni en sus sueños había visto.

Cuando terminó y sin dudarlo, el rubiotragó viendo a las grandes aceitunas dilatarse ante el acto.

Relamió sus labios y quitó los restoscon su mano, después le sonrió satisfecho.

Sintiéndose necesitado, volvió a laaltura del pelinegro y le quitó la cámara para dejarla de nuevo en la cama.

Jisung no tardó en tomarlo de la cinturay tocar todo lo que pudiera. Se arrastró desde la espalda hasta los glúteosbien atinados que eran cubiertos apenas por unos centímetros de encaje.

La atención hizo a chino quererdesvanecerse en sus brazos y el roce de su pene en el vientre lo estabamatando. No podía abandonar la idea de que estaría montando aquella macana queahora sabia era un manjar.

A su travesía se agregaron besos en elcuello y roces en la barbilla que peligraban para su integridad porque sabíaque quería besarlo, ambos lo deseaban pero pareciera que ningún le estabadispuesto hasta el momento.

Jisung lo tomó con más fuerza paradejarlo caer en la cama.

Los espasmos dejaron agitado al rubiopero aún así, se sentó levantándose con sus muñecas y se acomodó más cerca delcuerpo ajeno.

Cuando tuvo al chico de 1.80 desnudo yviéndole con navajas en las pupilas; se dió cuenta que si alguna de suscondiciones se rompía sería por su culpa, quería sentir todo, lo quería todo.Ahora lo sabía.

En medio de aquel silencio cortó sucomunicación visual y se dirigió al miembro más grande. No dudó ni un segundopara tomarlo con su diestra y atenderlo otra vez.

Abrió su linda boca esperando no babearsolo después de tragarse una de sus cargas.

Ahora podía ver las dimensiones máscerca, su mano era tan pequeña para cubrirlo por completo y el recorrido eralargo para satisfacerlo todo pero estaba húmedo de su saliva lo que hacía eltrabajo más sencillo y excitante.

Jisung no pudo ver algo más que losgestos tan descarados viniendo del rubio, a pesar que se quemaba por dentro ypodía tomarlo aun con súplicas, lo excitante que era verlo tomar su macana eraun deleite aún mejor.

Los labios llenos de brillo labial queahora podía ser que era su semen, se volvieron a unir y sus dientesmordisquearon el inferior, por fin alzó la mirada y tuvo la intención de besarsu bonita nariz.

-Quiero montarte- susurró acercándose lomás que pudo a sus labios.

El pelinegro logró ver las largaspestañas negras parpadear, como los destellos en sus párpados se desprendían yla punta de su nariz están perfectamente carmesí por el rubor rosa.

-¿Tan rápido bonito?- rozó sus narices yse atrevió a tocar los muslos blanquecinos.

-Estoy ansioso por sentirte- su voz cadavez disminuía más y su mano no paraba. -¿Me dejas? Papi…-

No respondió, pasó la lengua por suslabios para hidratarlos y sin mucho esfuerzo se inclinó para dejarlocompletamente recostado. Su miembro fue libre de nuevo , él mismo tomo lamuñeca para dejarla sobre su cabeza, después tomó la otra e hizo lo mismo.

Lele sonrió ampliamente por el gestodominante después de su petición fallida, pero no le importó, así parecía másexcitante.

Admiró su cuerpo con detalle y ledevolvió la sonrisa, todo al mismo tiempo que quitaba el bonito moño rosa de sumuñeca para después pegar sus cuerpos por completo en un movimiento rápido.

El listón pasó a las muñecas del rubiosiendo ajustadas con delicadeza y formando el mismo moño.

Algo más profundo hizo que desaparecieraaquella coqueta sonrisa y se sintiera agitado.

Cuando fue vulnerado, recibió una últimamirada y fue probado por el pelinegro. Pasó sus labios por la clavícula sosteniéndolode los brazos, no duró mucho y se pasó a su pezones perfectamente rosas.

La vibración húmeda lo hizo temblar comouna corriente eléctrica y casi se ahoga con su propio oxígeno. Miro al techoexperimentando algo casi nuevo, después de pasar dos años sin sentir placer porparte de otro hombre era como renacer. No recordaba ser tan sensible en esepunto, no podía creer que se estaba descontrolando por unas lambidas ysucciones.

Deseaba que se detuviera, lo hacíasentir ansioso y terminaría en segundos, pero tampoco quería que lo hicieraporque lo disfrutaba terriblemente, su saliva se estaba cumulando y sentía fríopero exquisitamente resbaloso.

Un quejido protagonista lo delató en laúltima succión antes de parar. El pecho subía y bajaba tan rápido.

El hombre responsable se detuvo a ver sudesastre, lele estaba rojito y respiraba con prisa. El pezon rosita se hizorojo y brillaba por su propia saliva. Tenía que emparejarlo con el otro.

Sin piedad, repitió su calvar y esta vezgruñó sin control apenas la punta de su lengua tocó exactamente donde debería.

Estaba pataleando y moviéndose pero elgran cuerpo pesado encima suyo no lo dejaba hacer mucho. Tiró la cabeza atrás ytrató de controlarse cerrando los ojos tapándose con lo que podía de susbrazos, no quería correrse ahora.

El sabor de aquellos pezones sabía adurazno, tenían el volumen perfecto para apretujarlos y hacer resaltar su masa,tenían el color blanco de piel terriblemente transparente para dejarlo rojo confacilidad.

Sumaba el deleite de gruñidos de gatitoque vibraban sobre su cuerpo y los movimientos desesperados del pequeño cuerpoque tenía en su poder.

Había dejado libre sus brazos paraapretujar su objetivo pero el suave nudo que le hizo con su listón pasódesapercibido porque se encontraba gimiendo tan lindo probablemente buscando noeyacular.

Alzó los ojos cuando aquellos bonitossonidos comenzaron a sonar como sollozos y tuvo piedad.

Lele no dejó de soltar sollozos sinlágrimas pero con los pómulos saltados y rojos mientras lo veía tratando derecuperarse de las vibraciones en todo su cuerpo.

Jisung lo observó, masajeó con amabasmanos cada uno de sus pezones y bajo hasta sentir sus costillas, después suestómago hasta la cintura terminando en las caderas.

El rubio abrió las piernas teniendo enmente que su hombre estaba por llenarlo y no pudo estar más de acuerdo que lohiciera de una vez por todas.

Las tomó con tanta facilidad que élmismo se sorprendió de lo liviano que las bonitas piernas eran. A su favor, lasextendió dándoles soporte con sus pies en el colchón y se dió suficienteespacio.

Descansó admirando el cambio defacciones del rubio y se masturbo como aviso.

Chenle tenía las manos atadas cerca desu rostro y sentía caliente hasta las orejas, el sonido húmedo de las manos deJisung tocándose lo estaba volviendo loco.

-Tendré cuidado- se sostuvo de una solamano para recargar su peso y la otra la uso tentando la entrada que ya estabapegajosa por el lubricante. -Pero no piedad- añadió conectando pupilas.

Lele dejó la mente en blanco, no logróconectar por completo cuando la punta le abrió paso al resto del pene. Latravesía era lenta e incómoda porque no podía moverse, como si le clavaran algoque no podía cargar.

Los ojos que antes se veían pequeños,ahora estaban tan abiertos al igual que su boca dejando salir desgastes deoxígeno viendo al techo.

Podía sentir que iba despacio peroparecía una eternidad saber cuando estaría completamente lleno. Parecía seguirentrando estirándole más el culo y juraba que si lograba ver abajo, tendría unbulto en su vientre haciéndose más grande.

Chenle estaba acostumbrado a penesdecentes y de buen tamaño, pero esta vez el tiempo perdido solo con sus dildosparecía cobrarle factura o simplemente Jisung tenía un tamaño inhumano y él uncuerpo pequeño.

El escenario en blanco viendo al techodesapareció cuando un bufido proveniente del macho se escuchó. Estabacompletamente lleno, lo había metido todo y lo apretado que era el rubio lodesquició un poco más.

-Ah.. mierda—

Soltó grave aún observando como elcuerpo ajeno no podía moverse y parecía querer controlar algo de lo que nopodía. Jodidamente sexy.

Las manoplas enredaron por completo sucintura e hizo un pequeño vaivén de entra y sale, tan pequeño para poderacostumbrar al gatito.

—AAGHH

Gritó desde la garganta sintiendo comose le nublaba la vista. Había dolor pero el lubricante fue parte clave parasoportarlo. Estaría bien unas cuantas estocadas más, eso pensaba, eso deseaba.

Jisung no dimensionaba su posiciónahora, si de perder se trataba, él ya lo estaba por completo.

Gimió despacio, entró y salió apenas unpoco; casi nada y entre mas lamentos escuchaba, mas deseaba perder el control.Apenas lo había llenado por completo y sentía que se unían perfectamente, tanapretado y caliente.

Era aun mas caliente ver como cada dossegundos las expresiones de Chenle cambiaban a una mas erótica.

Como si se le hubiera secado la gargantapaso saliva varias veces, sin poder ver siquiera al acto o al propio Jisung,estaba concentrado en lo que sentía y en soportar para terminar ahogado en elplacer.

El pelinegro tuvo tanto autocontrol, semordió el labio y apretó las caderas un poco mas. De pronto recordó la cámara yla tomo con la diestra para capturar las primeras estocadas pero sus ojoscontinuaron observando al gatito sonrojado y su toma cambio por esos labiosbrillosos que emitían quejidos igual de bonitos al protagonista.

Chenle notó la cámara y se esforzó paraencontrarse con la mirada del mecatronico. Tuvieron una especie de conexión percatándosede que por fin estaban haciendo lo pactado, si lo pudieran saborear seriaagridulce pero no parecía ser el momento para desatar una conversación masseria sobre ello.

El ritmo de las estocadas continuaron ensintonía dejando mas acostumbrado al rubio quien prefirió concentrarse en su trabajocomo pudo, alcanzo el lubricante ofreciéndoselo con las manos atadas.

Jisung dejo de lado la cámara y sindudarlo, detuvo su vaivén para esparcir sin piedad lubricante en medio de suacto. Los ojos gatunos se cerraron ante la textura mas resbalosa y disfruto laspróximas penetraciones aun mas.

—Oh..hmm- soltó casi dejando los ojos enblanco.

El pelinegro notó como su cuerpo serelajó y sabía que el placer no le dejaba percatarse que estaba entrando ysaliendo con facilidad. Se acomodo en su lugar, esta vez tomando el pliegue desus rodillas en ambas manos para alzar las blancas piernas, ahí continuo sutravesía.

Chenle no estaba seguro de que el placerque sentía fuese real, no recordaba algo tan rico como estar lleno de aquellamanera. Sus gemidos lo delataban y lo ligero de su cuerpo también. Cuando suspiernas se abrieron un poco mas se dio cuenta que aquel hombre podía follarloen la posición que quisiera y seria capaz de tomarlo como lo deseara.

A pesar de que las embestidas eranmoderadas, se sentía en el paraíso casi como estar en una nube recibiendoespasmos en todo el cuerpo.

Jisung, casi como un reflejo; se lambiólos labios y soltó los muslos con delicadeza parando el acto solo para unreacomodo que le permitiera tocar mas aquel lindo cuerpo.

Sin salir de su entrada, pasó una de suspiernas a un lado para después voltear sus caderas. El rubio se dejó hacercolaborando en sostenerse el mismo de su codo. Jisung volvió a joderlo enaquella posición de lado y uso su mano derecha para apretujar su pezon ya rojopor su deleite anterior.

Chenle se desvaneció de a poco siendoincapaz de sostenerse mas tiempo y tiro su torso de lado por completo alcolchón. En ese punto sus pupilas se encajaron y lo follo con mas fuerza.

—Aaah…mmm— la voz de repente seendureció apenas unas cuantas notas y el pelinegro noto su desespero con lasmanos al seguir atado así que dejo sus pezon para deshacer el moño y tirarlodonde sea. Chenle de inmediato tomo la muñeca que estaba sosteniéndole lacadera para dejarle caricias con esfuerzo, porque aquellas embestidas ledemandaban demasiado.

—¿Te gusta?- la voz soñada yhermosamente gruesa le retumbo en los tímpanos, estaba agitado, se veía que tambiénluchaba contra su desborde.

—Mucho…- respondió en susurro, a lo quesu garganta le permitía. —Me gusta…hmm…papi…-

Jisung bufó entre sus palabras y aumentoun poco mas las estocadas disfrutando el desespero de su gatito. Era lindo reclamarlocomo suyo, lo quería, lo deseaba solo para el, que solo lo llamara a él de esaforma.

La idea lo hizo perderse en sus movimientosque decidió dar una ronda algo ruda, apretó de más y lo penetró sin controlsobre la delgada línea de la desesperación y lujuria que le provocó pensarcosas románticas. Ni siquiera lo pensó, solo lo hizo siendo los gritos casillorando del rubio los que le devolvieron algo de razón a su mente pero no a lobien que se sentía su pene.

Chenle soltó el agarre de sus muñecas parasostenerse él mismo de las sabanas porque el cuerpo entero estaba siendosacudido sin piedad y experimentó el primer placer completo, sin dolor.

Arqueó la espalda cayendo sus quejidosplacenteros por el próximo clímax pero Jisung se detuvo. El rubio lloriqueo aunmas y su cuerpo tembló siendo arrastrado por el cosquilleo del orgasmo que nollegó.

—Oh…- aquel gemido era del pelinegro, aligual que el blanquecino, estuvo al borde del desplome pero fué masoquista y sedetuvo antes de correrse.

Los pequeños ojos le vieron entreestrellas, soltó sus extremidades que antes apretaba y le sonrió con un sutilcoqueteo silencioso. Se lamió el labio, suspiro y se mordió el dedo indice dela mano derecha mientras dejaba pequeños sonidos agudos por el evidente acto.

Park no corto su comunicación, como sifuera hipnotizado o hechizado por la belleza erotica del pequeño maestro dekinder. En cambio, volvió a apoderarse de sus muslos tocándolos a la par paraabrirlos y meterse entre ellos al mismo tiempo no dejaba ni un centímetro de supene fuera. Se pego contra su cuerpo y después llego a topar sus frentes.

—Me encantas…- le dijo resoplando elmismo aliento y rozando la naricita. —Me gustas tanto- añadió como confesión.

La respiración del rubio quiso volver ala normalidad cuando lo escucho, pero no dijo nada, no pudo y antes de lograrpensar en otra cosa; Jisung lo giro por completo para ponerlo en cuatro.

La mente se volvió a nublar al sentirlas grandes manos tomarlo por la cintura y girarlo a su antojo, abriéndole laspiernas, alzándole el culo.

Se tomó un momento para jugar con supropio miembro, golpeó entre los glúteos blancos la macana haciendo el ruidopegajoso por su propia esencia y el lubricante. Se mordió el labio tomandoambas mejillas traseras para moverlas restregando su pene casi como embestidas.

Era impresionante como lograba alcanzarcasi el volumen de sus nalgas con las manos, que la diferencia de su tonos eramás evidente y si apretaba aunque fuera suave, dejaba marca de sus yemas.Jodidamente rico.

El chino se tomó un respiro entre aqueljugueteo pero el no ver nada de lo que sentía o escuchaba, lo dejaba aún másexitado. Alcanzaba a escuchar los bufidos de Jisung y como apretaba confrecuencia su culo, como si buscara dejar huella en alguna parte.

Pronto las yemas se colaron sobre sucolumna vertebral hasta llegar a sus hombros y coladas por debajo para amasarsus pechos que en ese ángulo lograba tomar más volumen. El manoseo repentino lohizo electrizarse sintiéndose sensible, pronto los besos repartidos por laespada le provocaron pequeños saltos y suspiros entre las sábanas.

Cuando por fin se le apeteció, sinavisar; entró profundamente provocándole un gemido garraspeante al gatito,después el ritmo se dió como antes.

—Oh.. lele— soltó placenteramentesintiendo de pronto que podría correrse de nuevo viendo como tomaba tan bien sumacana.

Los lloriqueos salieron del esconditeentre las sábanas. — Más... más... mmm— le afirmó su placer y pronto los lloriqueos se hicieron más fuertes.

Sus pieles chocaban tan rápido ypegajoso, Jisung recordó la cámara y la tomó para grabarlo siendo signo de unporno bien cocinado. Incluso se dio la oportunidad de azotar una de susmejillas con la mano libre y lo que escuchó fue hermoso.

Los pequeños ojos gatunos se abrieronpor la inesperada nalgada, se le salió un quejido por debajo de su tono agudo yarqueó la cadera.

Aquella acción solo incitó almecatronico y alimentó su fetiche. Tantas veces viendo ese culo y ahora podía dejarlorojo de tanto azotarlo.

Lo embistió ahora dejando la cámara delado, moviendo solo sus caderas y dejando las manos libres para manosearlo, porsupuesto, azotarlo y deleitarse con quejidos lindos.

— Hmm... estoy cerca- aviso el rubiocasi en súplica, desesperado y tan caliente.

Jisung volvió a tomar sus caderas y sacósu pene. El lubricante se había vuelto más espeso y blanco, tanto que podíaverse chorrear del bonito culo de lele. Quien no se liberó pero los muslos letemblaron cuando estuvo vacío de nuevo, suspiraba con frecuencia y jalaba masaire de lo que su pecho podía.

El pelinegro lo notó, en realidad había notadocada detalle de sus gestos y movimientos guardándolos en su mente, el sabor desu piel y como se escuchaba gimiendo, todo.

Sus ojos lo recorrieron con pesadezrozando sus extremidades con cuidado siguiendo los movimientos del chino quien segiró para verlo e imito su posición quedando frente a frente.

Ambos sobre sus rodillas, con laspupilas arrastrándose. Hubo silencio durante toda la escena pero pareciera nohaber necesidad de emitir algún comentario.

Chenle parecía estar cansado pero fuerade sus cabales y con el pene bien arriba, el culo chorreando pero deseandoculminar de la mejor manera, dispuesto a hacerlo durar lo mas que su cuerpo lepermitiera y terminar en los brazos morenos para nunca soltarlo.

Le dedico una sonrisa, tomo el encaje desu diminuta ropa interior y la desapareció al igual que las lindas mediasblancas. El pelinegro colaboró despojándolas de su camino y se arrastro a elpara tomarlo de la cintura; Chenle lo rodeo del cuello y mordió su labio cuandosintió la macana golpear en su abdomen.

—-¿Ya puedo montarte?— le susurró en loslabios.

Jisung bufo y asintió, se quedó inmóvilteniendo esos labios tan cerca.

Le dio la oportunidad de acomodarse comoprefiriera y lo siguió detrás para subirse sobre su regazo sin perder algúnsegundo valioso. Aquella sonrisa apareció de nuevo pero cuando el culo rozo consu pene desapareció porque la excitación volvió tan rápido, casi con desespero.

Alzo las caderas y tomo el pene con sumano derecha para guiarlo a su entrada, masajeo un poco antes y lo montó.

Expulsó el aire que tenia en lospulmones, con las cejas encontradas y bajando despacio. Jisung tenia un deleiteentero, lo caliente volvió a invadirle las entrañas pero se limitó solo aobservar.

—-Hmm…— el primer quejido lo dejo verloa los ojos y poco después casi gritó. —Aaah… mierda…—- expreso cuando quedosentado por completo.

Las manos posadas en el pecho ajeno ylos ojos buscando algo mas, esos ojos negros concentrados en él dejandocírculos en sus muslos. Era tan guapo y sexy, con el abdomen tan duro ygruñendo.

De adelante y atrás con un vaivén lento,lloriqueando bajito y sintiéndose tan lleno, estaba que se corría pronto.

La cámara móvil volvió a ser usada porel pelinegro, apunto a su regazo pero no duró tanto cuando ya estaba apuntandoa la cara del rubio. A pesar de que estaba concentrado, lo vio a través dellente sin dejar de moverse. —La cara no— dijo entre bocanadas de aire.

—Luces realmente hermoso gimiendo mientrasme montas— La voz gruesa lo hizo rodar los ojos y sonreír apenas de lado.

—No puedo.. no puedo poner mi cara..hmm…en el video— se esforzó por seguir la conversación pero hasta cierto puntoera absurdo.

—Deja esa toma solo para mi— respondiócon el tono mas bajo.

Lele solo le respondió con la mirada yabandono el soporte de su pecho para comenzar a brincar. Colgó la cabeza haciaatrás y se se sostuvo de los muslos morenos.

—Ooh…babe— descubrió un nuevo seudónimoy botó la cámara para tomarlo de la cintura y poder disfrutar.

El manjar visual de verlo como entrabasu hombría fue demasiado, Chenle era demasiado, demasiado para ser verdad. Paratener un cuerpo tan ligero y ser jodidamente bello.

Un garraspeo grave hizo que seenderezara y la diadema se le vino hasta los ojos pero la boto tan rápido para continuarbrincando en el pene del mecatronico quien al tenerlo con mas acceso lo ayudolevantándole las caderas al ritmo de sus brincos.

Lo tomó de los grandes brazos y sedeshizo en lloriqueos cuando las embestidas atinaron al fondo con mayorvelocidad. Comenzó a ver estrellas entre la mínima vista que le quedaba y soltócasi por completo el peso de su cuerpo.

Cuando creyó que se liberaría, Jisung sesentó y lo tomo casi cargándolo para cogerlo así, con los lloriqueos en suoído, las manitas en su cuello.

—Más… mas por favor— le susurro en eloído con el hilo de voz que le quedaba.

Jisung suspiró y supo que aquellasuplica lo haría correrse, así que lo tomo de los muslos para recostarlo sindelicadeza y ahí terminar.

Le sostuvo las piernas alzándolas lo masque pudo y lo embistió sin piedad, siendo las suplicas su motor para joderlohasta el fondo.

Chenle estaba rojo, despeinado ybrillando por el sudor mientras unas cuantas lagrimas se le salían sin permisopero jamás se había sentido tan bien, ese placer que lo dejaba tan vulnerablepero con un deseo pasional que sobrepasaba sus experiencias.

—Te voy a llenar, bonito- avisó siendocordial y gimiendo mientras se aferraba a las piernas blancas.

Lele asintió y se sostuvo de las sabanasliberándose de a poco y experimentando como el placer lo recorría por cadarinconcito del cuerpo, gritaba y se retorcía. Poco después la voz gruesatambién grito y todo dentro de sí se volvió caliente y húmedo. Justo como ledijo, lo lleno de toda su carga.

Soltó sus extremidades y se sostuvo conlas manos para quedar encima de él, aun no abría los ojos y se escondía detrásde su antebrazo regulando su respiración y la repentina vibración de supiernas. Jisung ni siquiera había sacado su hombría aun.

—Eres un manjar— le dejo un beso en elpecho pero aún no recibía respuesta.

Espero un momento mas pero comenzó amoverse otra vez y fue así como salió de su refugio para arquear la espalda ponerlelas manos sobre los hombros para que se detuviera. Unas cuantas embestidas masy se orinaba porque estaba tan sensible como para sostenerlo.

—Aaah..Jisung— le dio un empujón leve.

El pelinegro se levantó un poco parasacarlo y le alzo ambas piernas sosteniéndolas con una sola mano desde sustobillos. El semen escurría y las nalgas tenían aun el rojo carmesí por lasnalgadas de antes. Una toma mas asegurada por el mecatronico.

—¿Quieres descansar?- dejo de lado lacámara y volvió a ponerse entre sus piernas. Bajo un poco y lo beso en elvientre varias veces.

Chenle suspiro y le acaricio la nucasuplicando ver los ojos negros. —En mi habitación— le acaricio la mejilla. — Quédateconmigo—