Tete x Extraños. Elevador

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Summary

Tete se queda atrapada en el elevador con seis hombres.

Genre
Erotica
Author
Tete🌺
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Parte 1

Pasadas las 12 de la noche tete llegaba al edificio después de que le cambiaran el turno de trabajo sin consultarle, realmente hablaría con su jefe mañana. Caminó hacia el elevador por el pasillo despejado, a esa hora sus vecinos ya deberían estar dormidos algo que ella también debería estar haciendo.

Bueno, al parecer no todos, pues en el momento que entra al elevador aparecen frente a ella tres hombres en trajes negros platicando entre ellos que la miran al instante, tete los reconoce, son los vecinos del último piso y por lo que supone están regresando del trabajo.

Los hombres entran al elevador pero no son los únicos pues detrás venían otros tres y se fueron adentrando al elevador. Entonces a esa hora los hombres llegaban a casa, pensó tete.

Dos hombres se pusieron detrás de ella, había uno en cada lado y dos adelante lo que hizo que tete se quedara en medio de ellos, el elevador era grande y espacioso pero por alguna razón estaban tan cerca de ella que parecían querer apretarla entre todos.

Pasaron unos segundos de ascenso cuando el elevador se detuvo de golpe, todos se quedaron quietos y uno de ellos apretó el botón de la esquina.

—No funciona.— dijo apretando de nuevo, se acercaron a ver y se dieron cuenta que el botón no funcionaba. El elevador se había averiado.

Tete observó a su alrededor y se dio cuenta que se había quedado atrapada con seis hombres en un elevador. La idea la hizo apretarse las piernas.

En ese momento sintió la pelvis de un hombre detrás de ella rozar en su culo causando al instante la dureza del miembro del extraño. Se mordió el labio cuando el se empezó a restregar en su culo sin descaro alguno.

El otro hombre a su izquierda, bajó la vista y notó lo que el otro hacía, así que observó la escena un momento para después deslizar su mano por debajo del vestido ajustado de tete y manosearle el culo provocando que tete gimiera de sorpresa llamando la atención de los otros hombres.

La lujuria en sus ojos se hizo presente y en ese momento alguien la tomó de la cintura y la atrajo hacia su pecho, sintió manos veloces en sus nalgas manoseando sin pudor, también en sus pechos por encima del vestido, vio a los seis hombres alrededor de ella tocando su cuerpo por todos lados, nisiquiera pasó tanto tiempo cuando le bajaron el vestido de un tirón dejando sus tetas al aire que de inmediato fueron agarradas por los hombres.

—Ah!— gimió cuando el hombre de atrás se las tocó sin cuidado mientras empujaba su miembro por su culo.

—Es tarde y tardaran en darse cuenta que estamos atrapados.— dijo uno de los hombre mirando a los demás.

—Creo que podemos divertirnos con ella en los que esperamos.— dijo otro riendo.

El hombre la agarró de las piernas y la levantó del suelo abriendola frente a los cinco hombres, tete sintió diferentes dedos tanteando su coño por encima de su ropa interior.

—Ah! Por favor! Follenme!— pidió y alguien rompió su ropa interior dejando su coño rosa a la vista de todos que se tocaban sus erecciones por encima de sus pantalones.

—Claro que te vamos a follar puta, cada uno va a meter su polla en tu coño— dijo uno de los hombres arrodillandose y lamiendo su coño húmedo, pasó la lengua por sus labios hinchados y escupió hundiendo sus dedos.

—Ah! Si! Usenme! Quiero sus pollas!— pidió tete mientras el hombre le chupaba el clítoris y la abría con sus dedos.

Los demás hombres le apretaron las tetas con sus grandes manos y pellizcaron sus sensibles pezones, uno se inclinó chupando y amasandolas con fuerza.

Los hombres estaban desesperados por follarla así que no esperaron más y uno agarró su polla grande y gruesa y la metió por el coño de tete, ella gimió fuerte cuando la sintió toda dentro y el hombre empezó a arremeter contra ella mientras el hombre de atrás le abría más las piernas.

—¿Te gusta verdad? Tener una polla gruesa en tu coño— dijo el hombre empujandose rápido.

—Si! Que rico! No pares!— gritó tete mientras dos hombres le abofetearon las tetas haciendo que rebotaran y dejándolas rojas.

Alguien le metió dos dedos en la boca para que los chupara y tete lo hizo obediente, cuando terminó de llenarlos de saliva el hombre los sacó de su boca y los dirigió a su agujero apretado forzando los dedos.

El hombre le metió los dedos y tete gimió fuerte por la intrusión pero no se dio cuenta en que momento el hombre agarró su polla y la metió en su agujero. Tete sintió las dos pollas dentro de ella y su coño húmedo y palpitante deseo ser follada por cada uno de esos hombres. Ambos la empezaron a follar con fuerza mientras uno la sostenía de atrás abierta de piernas y los otros tres chupaban sus rojos y maltratados pezones.

Tete se sentía en el paraíso con extraños a su alrededor y teniendo una doble penetración, no tardo demasiado cuando los hombres intercambiaron lugares y de nuevo era follada por otros dos, la gruesa polla del hombre se metía en su coño hasta el fondo, y otro miembro caliente y largo se metía en su ano expandiendolo con brusquedad.

—Nos vas a sentir durante días, puta— dijo el hombre estampandose duro contra tete enrojeciendo sus mejillas en cada arremetida.

No estaba consciente del tiempo, solo podía sentir a los hombres usarla como siempre quiso, fue puesta contra la pared y le hicieron arquear la espalda sacando su culo a la vista de los hombres, de nuevo una polla se metía en su agujero y unos dedos masajeaban su clítoris rápidamente, los hombres se rieron cuando tete se corrió al instante contra la pared, el segundo hombre se metió en su coño lleno de fluidos y la folló con rapidez buscando su propia liberación, tete se sostenía con dificultad de la pared pero siempre se mantenía inclinada lista para recibir otra deliciosa polla.

Cuando el cuarto hombre la follaba sacó su polla de su coño y la metió en su agujero mientras la tomaba del cabello y los demás le daban nalgadas, tete no podía dejar de gritar y arañar las paredes, el ruido se hizo más fuerte cada vez pues los hombres estaban a punto de correrse, la penetraban, sacaban y metían sus pollas en sus agujeros usándolos como querían.

Uno de los hombres abrió las nalgas de tete para ver sus agujeros rojos y abiertos.

—Miren a esta zorra— dijo riendo estirando sus mejillas y dejando que todos miraran su coño y ano estirados.

—¡Quiero semen! ¡Por favor!— rogó tete desesperada.

–Ábrete para que nos corramos dentro de ti puta.— dijo el hombre poniendose de pie y metiendo su polla.

El hombre dio unas arremetidas más cuando su polla se hinchó dentro de tete y disparó una carga de semen caliente por su coño.

Las piernas de tete temblaron y casi se cae si no fuera porque otro la sostuvo y se metió en su interior follandola.

—¿Quieres mi corrida dentro de tu agujero de puta?— preguntó el extraño clavándose dentro de tete.

—¡S! icórrete dentro!— gimió tete. El hombre se empujó hasta el fondo y se corrió en su culo soltando tiras y tiras de semen, tete gimió al sentir el íquido dentro de ella.

Los demás esperaron su turno y fueron pasando para correrse en su coño o su culo, donde ellos quisieran.

—Quieres que te dejemos chorreando de semen?— uno preguntó mientras se corría.

—Llenenme! Se los ruego!— rogó tete y alzó su culo.

El hombre se salió y el semen casi se derrama pero otro metió su polla empujando todo dentro y corriendose al mismo tiempo.

Para cuando el quinto hombre pasó, tete sintió el líquido caliente por su coño, el hombre se seguía empujando dentro de ella como si no tuviera suficiente, el sexto hombre se masturbó la polla y se vino en su culo llenando a tete de su semen viscoso.

Tete se sentía tan llena que cuando el extraño sacó su polla flácida, el semen de los seis hombres se filtró lentamente por sus agujeros abiertos, deslizandose por sus muslos.

—Que puta eres.— dijeron los hombres mirando a tete excitada con el cuerpo rojo y marcado.

Se empezaron a vestir mientras tete estaba en el piso hecha polvo, y uno de ellos se acercó al elevador y apretó unos botones, el elevador se encendió y comenzó a subir.

—Ya lo arreglé, es hora de irnos— dijo el hombre y todos rieron cómplices acomodándose la ropa y saliendo del elevador dejando a tete tirada en el piso.