ππππ ππ ππππππππππ
Universo alterno de βMVWβ
Max top; Checo bottom
One-shot basado/inspirado en la canciΓ³n de Pitbull ft. Ne-Yo
"Dame todo esta noche".
Luces fluorescentes. MΓΊsica a todo volumen. Personas bailando y otras tomando. Cientos de olores esparciΓ©ndose por el cerrado espacio, sobresaliendo el del alcohol. Mujeres con trajes extravagantes, moviΓ©ndose en los alrededores de la cabina del DJ. Es el ambiente que encuentras en club nocturno "Jimmy'z".
Carlos lo habΓa llevado con Γ©l para que se distrajera, despuΓ©s de estar todo el tiempo pegado a la pantalla de su computadora, y en las pilas de documentos. Sergio es un adicto al trabajo.
Tan adicto, que cuando entraron al lugar, estaba contestando algunos correos de sus socios y algunos accionistas. Cuando finalmente terminΓ³ de teclear la ΓΊltima palabra, levantΓ³ la vista para hablar con su amigo y decirle que era lo ΓΊltimo de la noche. Pero, Carlos ya no estaba.
βΒΏQuΓ© demonios? βfrunciΓ³ el entrecejo, buscando con la mirada al espaΓ±ol, mientras guardaba su celular en el proceso.
HabΓan muchas personas esparcidas, unas en la pista de baile, otras en las zonas VIP y en las barras de bebidas. Y, en ningΓΊn lado pudo divisar a su amigo.
VolviΓ³ a sacar su celular para enviarle mensajes interminables, le marcΓ³ varias veces y no obtuvo respuesta.
βPinche, Carlos.
Molesto, se dirigiΓ³ hacia una de las muchas barras de bebidas. Ya estaba ahΓ, asΓ es que no desaprovecharΓa el momento.
βUn Negroni, por favor. βgritΓ³ por sobre el ruido de la mΓΊsica. El bartender le hizo un gesto, confirmando que le habΓa escuchado y se girΓ³ para empezar a preparar el cΓ³ctel.
TomΓ³ asiento en el elegante taburete, con medio cuerpo girado hacia la pista, siempre tratando de encontrar alguna seΓ±al de Carlos.
HabΓan demasiados hombres que concordaban con su apariencia fΓsica, incluso con el mismo color de cabello. Negro azabache. Se le habrΓa hecho mΓ‘s fΓ‘cil con el color de la camisa... si la mayorΓa de ellos no vistieran de blanco.
Hubo uno en particular que llamΓ³ su atenciΓ³n, estaba en una esquina alejada y al parecer le metΓa las manos por debajo de la camiseta a otro hombre. No podΓa ser Γ©l, ΒΏo sΓ?
Una de las miles de luces fluorescentes dio directo hacia ellos por unas milΓ©simas de segundo, confirmΓ‘ndole que era Carlos con un chico que se aferraba a sus hombros, evitando que se separaran, por lo visto.
Tanto pegue tiene su amigo, que consiguiΓ³ una conquista al nomΓ‘s entrar.
βΒ‘Maestrazo! βdijo con una sonrisa llena de orgullo, tomando un trago de su bebida, la cual habΓa sido servida unos segundos antes.
Se olvidΓ³ de lo molesto que estaba con Γ©l y decidiΓ³ dejar su cuenta abierta. HabΓan muchΓsimas opciones de tragos e iba a aprovechar cada una de ellas. PodrΓa estar buscando su propio ligue, pero por el momento no habΓa nadie que le llamara la atenciΓ³n.
Max, desde una de las zonas VIP lo observaba fijamente, sin apartarle la mirada desde el momento en el que entrΓ³ al club.
Esa noche habΓa salido con sus amigos para celebrar el cumpleaΓ±os de Lando. Charles desde hace mucho que se habΓa perdido, lo mΓ‘s seguro es que ya habΓa encontrado a alguien con quien manosearse.
El cumpleaΓ±ero estaba en la pista de baile, restregΓ‘ndose con Daniel, su pareja desde hace cuatro aΓ±os.
Se habΓa quedado en el lounge con George, Alex y varios conocidos de Lando. Las ventajas de ser una mariposa social.
DejΓ³ de prestarle atenciΓ³n a los demΓ‘s desde el momento en el que Alex y George empezaron a besarse. De su grupito de amigos, Γ©l era el ΓΊnico soltero. Y de los conocidos de Lando, bueno, ellos estaban teniendo su propia conversaciΓ³n y pasΓ‘ndola bien a su estilo. Por lo que se habΓa dado el lujo de observar su alrededor y no se arrepintiΓ³ en lo absoluto.
Tomaba una copa de su Dom PΓ©rignon, mientras observaba al bonito hombre como un leΓ³n a su presa, ΒΏdeberΓa de hacer algΓΊn movimiento con Γ©l? Ni deberΓa de estΓ‘rselo preguntando, definitivamente lo harΓa.
βΒΏA dΓ³nde vas? βpregunta George, cuando por fin habΓa dejado de tener la lengua de Alex en su garganta.
βCharles me inspirΓ³.
George asintiΓ³, sonriendo con picardΓa, entendiendo a la perfecciΓ³n. Ya que, cuando pusieron un pie en el club, Charles habΓa dicho que su objetivo esa noche, era conseguir a alguien con quien pasarla bien.
βΒ‘DiviΓ©rtete, leΓ³n! βgritΓ³ Alex, alzando el pulgar en un gesto de apoyo.
Hizo su camino hacia la barra, evitando a algunas personas que se cruzaban y otras que lo hacΓan con la intenciΓ³n de retenerlo para restregarse contra Γ©l. Tal vez, en otra ocasiΓ³n habrΓa hecho un movimiento con la castaΓ±a de grandes pechos, los cuales se los habΓa puesto casi en la cara. Pero, en esos momentos llevaba claro su objetivo.
Un bonito pelinegro, de piel color oliva y con increΓbles pectorales. Bendita camisa azul entreabierta, que mostraba mΓ‘s de su pecho, donde los montΓculos habΓan sobresalido.
AgradecΓa que esa noche estuviera lleno, porque la multitud se amontonaba para pedir sus tragos, haciendo que se apegara a las espaldas del hombre.
Max se recargΓ³ sobre Γ©l, ubicando ambas manos sobre la barra, abrazando el cuerpo de la persona que ha estado admirando desde hace media hora.
βGin tonic. βgritΓ³, sobre el oΓdo del pelinegro.
Sergio sabΓa que eso pasarΓa, teniendo en cuenta la cantidad de personas que estaban presentes esa noche. SΓ³lo que, el gΓΌero detrΓ‘s de Γ©l ya se estaba pasando de maleducado. SabΓa que era un "gΓΌero" por el color de su piel y los vellos en los brazos que eran claros.
βΒΏTe importarΓa? βgirΓ³ su cabeza, dejando ver lo molesto que estaba.
Sergio se topΓ³ con un par de orbes azules que lo observaban desde arriba. SΓ, era un gΓΌero. Uno muy guapo, por cierto. Pero, eso no le daba la libertad de estarlo aplastando de esa manera.
βLo siento, las personas detrΓ‘s de mΓ me estΓ‘n empujando. βmintiΓ³, dΓ‘ndole su mejor mirada arrepentida. βDΓ©jame compensΓ‘rtelo.
βDescuida, puedo pagar mis propios tragos.
DifΓcil, ΒΏeh? Eso le encantaba.
βInsisto.
Sergio rodΓ³ los ojos y despuΓ©s de un par de segundos asintiΓ³. El gin tonic de Max habΓa sido servido, dejΓ‘ndolo al lado del whiskey de Sergio. La persona ocupando el taburete a su lado se levantΓ³ y, Max aprovechΓ³, bΓ‘sicamente empujando a otro que estuvo a punto de sentarse.
βMe llamo Max. βse presentΓ³, dΓ‘ndole una media sonrisa.
βSergio. βdijo cortante, sin intenciΓ³n de querer entablar una conversaciΓ³n con el rubio, pero al parecer, Γ©l tenΓa otros planes.
βY bien, Sergio, ΒΏquΓ© tipo de tragos te gustan? βΓ©l se encogiΓ³ de hombros.
βNo importa, no soy exigente.
βBien. βtomΓ³ un trago de su propia bebida. βΒ‘Otro gin tonic! βvio que Sergio arrugΓ³ la nariz, mostrando su descontento. βΒΏQuΓ© pasa? ΒΏNo eres de gin tonics?
Sergio negΓ³ con la cabeza. βNo es eso, es solo que pienso que es como tomar una limonada. Amarga, pero limonada. βMax soltΓ³ una risita.
βO sea que, ΒΏte parece algo suave?
βSΓ, habrΓa estado bien para comenzar. Pero, ya llevo una hora en este lugar y eso serΓ‘ como una pausa a mi futura borrachera.
βEntiendo, ΒΏprefieres que te pida otro whiskey?
βNo, descuida. Me vendrΓa bien, tomando en cuenta que me tendrΓ© que ir solo y aΓΊn tengo que saber el camino al hotel.
βΒΏFue tu decisiΓ³n el estar solo? βcuestiona. Agradece el bartender cuando deja vaso con la bebida de sabor cΓtrico y la empuja hacia el lado de Sergio.
βNo. βtoma el vaso, rozando sus dedos con los del otro hombre en el proceso. βEn realidad vine con mi mejor amigo, pero me dejΓ³ solo al nomΓ‘s llegar.
βAl parecer tendrΓ‘ una buena noche. βSergio asintiΓ³ y rio, recordando la manoseada que su amigo le estaba dando al otro chico.
βY quΓ© noche.
Max se girΓ³ hacia Γ©l, cansado de fingir que no estaba interesado en el hombre, ya que todo ese tiempo habΓa estado viendo hacia el frente y de vez en cuando, por el rabillo del ojo, observaba por sobre la abertura de la camisa de Sergio.
Ahora, estando de lado, con su brazo apoyado en la barra y el vaso de gin tonic en su mano para disimular, tenΓa una mejor vista de los pectorales.
βY, ΒΏa ti no te interesarΓa tener una buena noche?
Sergio arqueΓ³ una ceja y girΓ³ su cabeza hacia Max, el cual ya lo estaba mirando fijamente, esperando por su respuesta.
βNo sΓ©, tal vez encuentre a alguien mΓ‘s adelante.
βΒΏQuΓ© te parece si tΓΊ y yo nos divertimos en lo que lo encuentras? βsugiriΓ³.
Sergio se iba a negar, pero escaneΓ³ al rubio de pies a cabeza y, se quedΓ³ mΓ‘s tiempo observando los muslos del otro hombre. Por sobre los pantalones ajustados, podrΓa decirse que eran gruesos. Tal vez todo de Γ©l.
La carne es dΓ©bil y Γ©l es solamente un hombre necesitado por contacto fΓsico.
βMe parece bien.
Max sonriΓ³ victorioso, mientras tomaba el ΓΊltimo trago de su gin tonic. Se puso de pie y le tendiΓ³ la mano a Sergio, el cual la aceptΓ³ sin dudar.
Ambos se dirigΓan hacia la pista de baile, donde Max empujaba a todo aquel que se interpusiera en su camino. Γl solo querΓa estar bailando con Sergio, restregΓ‘ndose contra Γ©l.
Mientras ellos iban, Lando y Daniel volvΓan. Ambos sudorosos y con una sonrisa pΓcara cuando se encontraron frente a frente. No lo detuvieron, pero con la mirada le dijeron todo. Γl les agradeciΓ³ mentalmente, ya que a los dos les gustaba molestarlo y, si en otra ocasiΓ³n fuera, ya lo hubieran detenido para parlotear por varios minutos, provocando que sus conquistas se aburrieran y lo dejaran.
La mΓΊsica que sonaba y la cantidad de personas bailando, les dio la oportunidad de estar cerca y moverse con lentitud.
Sergio le daba la espalda y Max aprovechΓ³ en poner sus manos en la cintura del pelinegro. Max buscΓ³ besarlo, pero Sergio giraba su rostro, jugando con Γ©l y su paciencia. Lo que Γ©l no sabΓa, es que Max siempre encuentra otras alternativas, como, el besar y lamerle el cuello.
A Sergio le gustΓ³ la sensaciΓ³n, por lo que, ladeΓ³ su cabeza, dΓ‘ndole mΓ‘s espacio y oportunidad al rubio de que cubriera todo el espacio posible. CerrΓ³ sus ojos para que todos sus sentidos se enfocaran en esa lengua y manos que empezaban a adentrarse en su camisa. Eso no lo evitΓ³, lo dejΓ³ que lo tocara.
SintiΓ³ las tibias y sudorosas manos de Max moviΓ©ndose con parsimonia por su abdomen, tocando con delicadeza y delineando cada cuadro de su six-pack, para luego dirigirse hacia uno de sus pectorales y apretarlo, provocando un jadeo del otro.
βΒΏY si nos besamos? βSergio abriΓ³ sus ojos y volteΓ³ a verlo, sonriendo angelicalmente para luego negar. βΒΏPor quΓ© no? βpregunta Max, sintiΓ©ndose frustrado. Desde hace mucho que querΓa besarlo.
βNo me has dado buenos motivos.
ΒΏLo estaba retando? Bien. Lo aceptaba.
Max dejΓ³ de tocarlo, se separΓ³ un poco de Sergio y su cuerpo resintiΓ³ un poco el ya no sentir el calor que lo envolvΓa desde atrΓ‘s. Vio al rubio sacar su celular de sus apretados pantalones, teclear algunas palabras, para despuΓ©s volver a guardarlo y dirigir su mirada hacia los bonitos ojos color cafΓ©.
Le dedicΓ³ una sonrisa socarrona y luego preguntΓ³: βΒΏQuΓ© te parece si, por cada vez que el artista diga la palabra "tonight", nos besamos?
Sergio βque ya estaba frente a frente con el mΓ‘s altoβ, lo mirΓ³ con duda, pero, se puso a pensar que el DJ solo estaba poniendo canciones sin letras. Solo mΓΊsica techno y a veces electrΓ³nica. Le harΓa fΓ‘cil el seguir molestΓ‘ndolo, pero difΓcil el llevΓ‘rselo a la cama.
βMe parece genial. βle dedicΓ³ una media sonrisa, a lo que Max asintiΓ³ y se relamiΓ³ los labios.
βEntonces, ve preparΓ‘ndote para sentirlos adoloridos.
Estaba a punto de decirle "ya quisieras", cuando de repente, la tΓpica mΓΊsica dance cambiΓ³. Ahora, "Give Me Everything" de Pitbull y Ne-Yo, empezΓ³ a sonar por los parlantes, inundando el club con gritos alegres y cuerpos saltando alrededor de ellos.
βΒΏPero quΓ©-? βSergio no podΓa creer lo que estaba pasando.
βTe toca cumplir tu palabra, bonito. βnuevamente lo tomΓ³ de la cintura, para empezar a besarlo cuando el coro de la canciΓ³n resonΓ³.
Sergio no se negΓ³, solo se dejΓ³ ser. EnvolviΓ³ el cuello de Max entre sus brazos, atrayΓ©ndolo mΓ‘s hacia Γ©l. Ahora entendΓa al chico aferrΓ‘ndose a los hombros de su mejor amigo. Era una acciΓ³n sumamente placentera, la cual quieres que nunca termine.
Ambos abrieron sus bocas. De inmediato, la lengua de Max se hizo paso, moviΓ©ndose de aquΓ a allΓ‘, llegando hasta su garganta provocando que la saliva de ambos empezara a escurrirse por entre las comisuras. Las manos de Max se movieron, dirigiΓ©ndose hacia su trasero, estrujΓ‘ndolo sobre el pantalΓ³n y apretΓ‘ndolo mΓ‘s hacia su cuerpo, sintiendo la erecciΓ³n de Max, la cual ahora chocaba contra la suya.
Solo se separaban un poco para tomar aire y, despuΓ©s, volvΓan a juntar sus labios en un fogoso beso. Las manos de Sergio se movieron hacia los rubios cabellos para jalarlos sin fuerza alguna, solo, deslizando sus dedos entre las hebras para poder sentir que estaba viviendo el momento y no algo que se estaba imaginando o soΓ±ando.
Cuatro minutos que duraba la canciΓ³n, cuatro minutos que pasaron sin dejar de besarse y restregarse. Sus erecciones mΓ‘s que despiertas rogando por ser liberadas y tocadas. La tensiΓ³n entre los hombres creciendo cada vez mΓ‘s, el calor que sentΓan no era solo por estar rodeados de otros. Ambos sabΓan que solo habΓa una manera de calmar sus ansias, pero solo uno de ellos se atreviΓ³ a hacer la pregunta:
βΒΏQuieres que te haga sentir tan bien esta noche? βMax cuestiona con voz sumamente grave.
Sergio asiente con ojos vidriosos por el placer, muerde su labio sintiΓ©ndolos entumecidos por todos los besos y mordidas que se han estado dando. Los labios de Max lucen de un rojo escarlata, como si su sangre estuviese a punto de salir de ellos. Y, solo puede pensar en que los suyos estΓ‘n igual, o peor.
Max deja un pequeΓ±o beso, antes de tomar su mano y jalarlo como antes de llegar a la pista. Caminaban tan rΓ‘pido como el dolor entre sus piernas permitΓan. Pasaron por la barra de bebidas para cerrar la cuenta y asΓ Sergio pudiera reclamar su tarjeta de crΓ©dito.
βΒΏTienes que despedirte de tu amigo? βMax pregunta, antes de salir del club. Sergio niega.
βLo mΓ‘s seguro es que Γ©l ya estΓ© en la casa del chico que estaba manoseando. βMax asiente, comprendiendo. βΒΏY tΓΊ? ΒΏAlguien de quien despedirte?
βTampoco, tal vez algunos de ellos ya se hayan ido y los otros se han quedado, pero, ya saben lo que sucede cuando uno desaparece.
βBien.
AΓΊn tomados de las manos, salen del club. Caminan hacia uno de los taxis, Max da su direcciΓ³n y en lo que llegan a su destino, entablan conversaciones personales. Preguntando la edad del otro, solo para darse cuenta de que Sergio es mayor por siete aΓ±os y que es mexicano. Max le cuenta que es neerlandΓ©s y lleva viviendo en MΓ³naco desde los dieciocho, que fue cuando entrΓ³ a la universidad.
Max tiene un negocio de ropa deportiva con sus amigos, e incluso administran un gimnasio. Ahora puede entender el grosor de esos muslos.
Sergio, al recordar una de las cosas que mΓ‘s le habΓan atraΓdo del menor, llevΓ³ su mano libre hacia la pierna derecha de Max para apretarla y luego acariciarla.
Max volteΓ³ a verlo con una ceja alzada y una media sonrisa adornando su rostro. Sergio le devolviΓ³ la sonrisa, pero esta era una traviesa. La mano que estaba a mitad de su muslo, fue subiendo hasta llegar a su entrepierna y asΓ empezar a acariciarla sobre la tela del pantalΓ³n. PodΓa sentir y ver la erecciΓ³n enfundada. Antes habΓa maldecido esos ajustados jeans, pero ahora agradecΓa las preferencias del neerlandΓ©s por esas prendas.
Max llevΓ³ su cabeza hacia atrΓ‘s, descansando sobre el respaldar de los asientos traseros del auto. ApretΓ³ sus labios cuando un gemido estuvo a punto de salir de estos, una cosa era que, probablemente el conductor ya sabΓa lo que estaba sucediendo en su auto y otra, que realmente se diera cuenta y los bajara antes de llegar a su penthouse.
βSergio, detente. βsusurrΓ³.
βΒΏPor quΓ©? βinterrogΓ³, ladeando su cabeza y sonriendo. βNo estoy haciendo nada malo.
βEl conductor se darΓ‘ cuenta y no llegaremos para poder cumplir mi palabra.
Sergio dejΓ³ de hacer sus movimientos sobre la erecciΓ³n de Max, mientras apartaba su mano con decepciΓ³n oculta. Max se dio cuenta, asΓ es que le dejΓ³ un beso en la comisura de sus labios.
βPrometo que te dejarΓ© hacer con ella, todo lo que tΓΊ quieras. βdijo en su oΓdo, provocando que los vellos se le erizaran.
El rubio tardΓ³ mΓ‘s en introducir la clave de su penthouse, que Sergio en tirΓ‘rsele encima. Max se sorprendiΓ³, pero logrΓ³ agarrar a Sergio antes de que tropezara y ambos cayeran, pero eso solo hizo que trastabillaran y que Max se golpeara contra la mesa que tiene en la entrada. SoltΓ³ un gemido de dolor, que luego fue compensado por la mano de Sergio escabullΓ©ndose dentro de sus pantalones.
βΒ‘Mierda, Max! QuΓtate estas cosas.
Max rio, mientras se separaba para cumplir lo que el mayor le exigΓa. Aunque, se le ocurriΓ³ una mejor idea. Quitando sus manos de la cinturilla de sus pantalones a punto de desabotonarlo, tomΓ³ las de Sergio y las posicionΓ³ donde anteriormente estaban las suyas.
βQuΓtamelos tΓΊ.
Sergio volviΓ³ a morder su maltratado labio, para hacer la acciΓ³n que ameritaba quitar esos desastrosos pantalones ajustados, los cuales le impedΓan meter bien su mano y tocar la erecciΓ³n que ha estado tentΓ‘ndolo desde que se besaron en el club y pudo sentirla. Solo que, en lugar de bajar solo los pantalones, tambiΓ©n aprovechΓ³ en bajarle la ropa interior, provocando que la erecciΓ³n medio despierta, saltara agradeciendo su libertad.
Sergio se agachΓ³ a la altura de la entrepierna de Max, relamiendo sus labios con gusto, no solo por la bonita polla que tenΓa frente suyo, sino tambiΓ©n por esos enormes muslos. Sergio acariciΓ³ el interior de estos, logrando que los vellos del menor se erizaran; subiΓ³ y bajΓ³ sus manos, tomΓ‘ndose su tiempo para adorarlos, incluso usΓ³ la yema de sus dedos para provocarle cosquillas y que se impacientara mΓ‘s.
βΒΏCuΓ‘ndo vas a llegar a mi polla? Digo, para que tambiΓ©n la acaricies.
HabΓa logrado su objetivo, lo que le hizo soltar una risa ronca de lo excitado que se encontraba.
βCalma, leΓ³n. βle guiΓ±Γ³ el ojo.
Y, en lugar de poner sus manos en el lugar que Max pedΓa, puso su boca. Primero sacΓ³ su lengua para lamer la punta de la polla y probar el lΓquido que empezaba a salir de esta, luego cubriΓ³ sus dientes con sus labios y la llevΓ³ a su boca para succionarla. EscuchΓ³ el como Max soltaba un leve jadeo y el golpe que se habΓa dado en la cabeza cuando la echΓ³ hacia atrΓ‘s.
βΒΏEstΓ‘s bien?
βSΓ βasintiΓ³ varias veces y llevΓ³ una de sus grandes manos hacia el cabello de Sergio. β, continΓΊa. βdijo con desesperaciΓ³n, mientras empujaba la cabeza del pelinegro de regreso a su polla.
Esta vez sΓ la sostuvo con una de sus manos, para ayudarse a empaparla con su saliva y que asΓ fuera mΓ‘s fΓ‘cil el chuparla. EmpezΓ³ a masturbarlo, haciendo que Max apretara sus dedos y jalara con un poco de fuerza.
βChΓΊpala ya.
Con su mano libre, tomΓ³ su erecciΓ³n y obligΓ³ a Sergio a que abriera la boca, metiΓ©ndola de golpe y provocando una arcada en el mayor. Max no le dio tiempo de replicar o molestarse con Γ©l, porque en un parpadeo, ya tenΓa ambas manos del menor sosteniendo su cabeza con firmeza en lo que Γ©l empezaba a penetrar su boca.
Las caderas de Max se mecΓan de adelante hacia atrΓ‘s, con un ritmo que habΓa creado desde el primer segundo que sintiΓ³ la calidez y humedad de la boca de Sergio. HabΓa cerrado sus ojos del placer que estaba sintiendo, pero decidiΓ³ abrirlos y echarle un vistazo al hombre que chupaba su polla. Sergio desde hace un rato que lo estaba observando, con esos ojos vidriosos que lo miraban con inocencia y lujuria al mismo tiempo.
VolviΓ³ a penetrarlo, pero esta vez mΓ‘s profundo y al instante sintiΓ³ uΓ±as clavΓ‘ndose en la parte trasera de sus muslos. Sergio sintiΓ³ las lΓ‘grimas bajar por sus mejillas, al sentir que se ahogaba, pero eso no fue impedimento para Max de correrse en lo mΓ‘s profundo de su garganta.
Espasmos recorrΓan cada centΓmetro de la piel del menor, sintiΓ³ sus piernas temblar y a punto de fallarle. EscuchΓ³ como Sergio se echaba a toser y luego sintiΓ³ un manotazo en su pierna, logrando que esta se tornara roja.
βΒ‘Eres una maldita bestia!
βLo siento, bonito. Pero, desataste al leΓ³n. βSergio rodΓ³ sus ojos.
βMΓ‘s vale que me lo compenses.
Se puso de pie y empezΓ³ a desabotonar su camisa tirΓ‘ndola a los pies del rubio, haciendo su camino hacia la sala mientras se deshacΓa de cada prenda que lo cubrΓa.
βQuiero que lo hagamos aquΓ. βseΓ±alΓ³ el sofΓ‘. βMe encanta la vista. βcompletamente desnudo, se dirigiΓ³ hacia el gran ventanal que separaba el hogar de Max con la vista del Mar MediterrΓ‘neo
Max no contestΓ³, se habΓa quedado admirando el hermoso cuerpo del mayor. Estaba perfectamente tonificado en los lugares correctos, sobre todo, sus pectorales, los cuales se habΓan robado su atenciΓ³n desde que puso los ojos en Γ©l.
El gran trasero pareciera que estaba hecho para que cupieran en sus manos. Como si estuviera hecho para Γ©l.
βΒΏMe vas a coger o no?
Max pareciera que le habΓan comido la lengua y no la polla, porque lo ΓΊnico que sabΓa hacer en esos momentos, era asentir como idiota. QuitΓ³ su camiseta con rapidez y empezΓ³ a caminar, olvidando que tenΓa los pantalones hasta los tobillos. Estuvo a punto de caer, pero logrΓ³ equilibrarse con la misma mesa con la que se habΓa golpeado al llegar.
Su polla se habΓa vuelto a endurecer, con solo el pensamiento de tener los pectorales del mayor entre sus manos, o mejor, en su boca.
Cuando estuvieron nuevamente frente a frente, se volvieron a besar como lo hicieron en el club y esta vez restregaron sus pollas sin una prenda que les evitara sentir ese placer. Max volviΓ³ a llevar sus manos hacia las nalgas de Sergio, estrujΓ‘ndolas como si de naranjas para hacer jugo se tratara. Sergio metiΓ³ una mano entre ellos y juntando sus miembros, empezΓ³ a masturbarlos, ganΓ‘ndose una mordida en su lengua al no esperarse lo que el mayor hizo.
βA este paso me vas a terminar matando, y no con tu polla metida en mi culo. βle llamΓ³ la atenciΓ³n cuando sintiΓ³ el sabor metΓ‘lico de la sangre.
βBien, hazme lo que quieras. βMax tomΓ³ asiento en el blanco sofΓ‘, abriendo sus piernas y estirando sus brazos a cada lado del respaldar.
Sergio tragΓ³ saliva, el rubio se veΓa jodidamente caliente. Se subiΓ³ encima de Γ©l, acomodando el pene de Max entre sus nalgas, pero sin dejarse penetrar. EmpezΓ³ a moverse de adelante hacia atrΓ‘s, agarrΓ‘ndose de sus hombros para tener mΓ‘s equilibrio. Se echΓ³ hacia adelante y en lugar de besarlo, llevΓ³ sus labios hacia el cuello blanquecino para succionarlo y dejar una bonita marca roja. DespuΓ©s, la lamiΓ³ e hizo un recorrido hacia su oreja, dejando un beso tronado y despuΓ©s metiΓ³ el lΓ³bulo de esta, acariciΓ‘ndola con su lengua.
βDemonios, Sergio...
Max no aguantΓ³ el mantener sus manos alejadas del hombre. TenΓa cierta obsesiΓ³n con su cintura porque envolviΓ³ sus brazos en ella, acercΓ‘ndolos mΓ‘s, queriendo sentir cada centΓmetro del cuerpo del otro.
Sergio podΓa sentir la respiraciΓ³n errΓ‘tica de Max en la curvatura de su cuello, para despuΓ©s, sentir los dientes de Max mordiendo su hombro. Al parecer, a Γ©l tambiΓ©n le gustaba marcar.
βOh, fuck...
βΒΏYa quieres que te la meta? βmurmurΓ³ sobre su cuello.
βSΓ. Hazlo.
βChupa. βle puso dos dedos frente a sus labios y Sergio abriΓ³ la boca, tomΓ‘ndolos con calma y llenΓ‘ndolos de su saliva de forma seductora. βMe vas a matar.
Sergio no contestΓ³, solo siguiΓ³ chupando y moviΓ©ndose sobre el regazo del menor.
Cuando Max pensΓ³ que era suficiente βtorturaβ, llevΓ³ los dedos bien mojados hacia la entrada, haciΓ©ndole fΓ‘cil la intromisiΓ³n al tener sus piernas a cada lado de su cadera y su agujero un poco estirado debido a esto.
Ambos dedos estaban dentro de Γ©l, a lo que Sergio decidiΓ³ montarlos como si lo estuviera haciendo con su polla, asΓ como lo estaba haciendo hace unos segundos.
βMΓ©tela.
βPero-
βHazlo.
βOkay. Pero, tΓΊ tienes el mando, bonito.
βAh, es verdad. βse sonrojΓ³.
Max volviΓ³ a sentarse erguido, observando a Sergio levantarse un poco para despuΓ©s tomar su erecciΓ³n y alinearla en su entrada. Sergio gimiΓ³ y empezΓ³ a bajar poco a poco. MaldiciΓ³n, era extremadamente grande.
Max vio que el mexicano estaba teniendo problemas para bajar por completo, asΓ es que decidiΓ³ ayudarle. Lo besΓ³ para distraerlo, lo tomΓ³ por las caderas y se alzΓ³ de golpe, metiendo su polla hasta el fondo. Sergio gimiΓ³ en la boca de Max, ahora clavando sus uΓ±as en los hombros, aferrΓ‘ndose con fuerza cuando empezΓ³ a penetrarlo.
βNo. DΓ©jame a mi. βlogrΓ³ decir, cuando Max dejΓ³ de besarlo.
Sergio empezΓ³ un movimiento lento, sus caderas moviΓ©ndose en cΓrculos, sintiendo cada centΓmetro de la polla de Max dentro de Γ©l. Le encantaba ver el rostro del menor, rojo, con ojos brillantes por las lΓ‘grimas de placer, labios entreabiertos de los cuales salΓan jadeos y gemidos con cada movimiento que hacΓa.
βM-mΓ‘s rΓ‘pido.
Sergio sonriΓ³. βΒΏQuieres que vaya mΓ‘s lento?
βN-no. Ve r-rΓ‘pido.
DejΓ³ de torturar al rubio y le dio lo que querΓa. EmpezΓ³ a saltar con rapidez, ocasionando un ruido de chapoteo cuando sus nalgas chocaban contra los gruesos muslos de Max. El agarre en sus caderas se volviΓ³ mΓ‘s fuerte, lo que probablemente dejarΓa una marca al dΓa siguiente.
Max veΓa como los pectorales rebotaban, llamΓ‘ndole a ser tocados. Lamidos. Mordidos. Y, eso fue lo que hizo. TomΓ³ uno entre sus manos y lo apretΓ³ como si se tratara de una bola antiestrΓ©s, el otro recibiΓ³ su boca, donde lamiΓ³ el pezΓ³n, lo jalΓ³ con cuidado entre sus dientes y despuΓ©s mordiΓ³ alrededor con fuerza.
βΒ‘M-Max!
Sergio se quejΓ³, pero no podΓa pedir que dejara de hacerlo, porque se sentΓa muy bien y estaba muy enfrascado en moverse sin dejar que la polla del menor salir de su interior.
Rebotaba con cada sentada. Sus propios muslos quemaban, querΓa pedir ayuda, pero Γ©l habΓa sido el de la idea de coger en el sofΓ‘. AsΓ es que, indirectamente le pedirΓa a Max que hiciera el trabajo. VolviΓ³ a ir mΓ‘s lento, sintiendo a la perfecciΓ³n el momento en el que la polla entraba y salΓa.
Max no aguantaba, querΓa volver a correrse y ya no podΓa seguir esperando por Sergio, asΓ es que elevΓ³ sus caderas y empezΓ³ a penetrarlo con fuerza y rapidez.
βA-ahΓ. βgimiΓ³ Sergio, cuando sintiΓ³ que Max habΓa golpeado su punto.
Max obedeciΓ³ y siguiΓ³ golpeando en el mismo Γ‘ngulo. El sonido en la habitaciΓ³n era sumamente obsceno. Jadeos y gemidos saliendo de la boca de ambos, el choque de sus pieles resonando con cada golpe y las respiraciones agitadas como si estuviesen corriendo un maratΓ³n.
Sergio se vino primero. Sin tocarse, ni ser tocado. Solo habΓa bastado la constante fricciΓ³n de su pene contra el abdomen de Max y el golpeteo en su manojo de nervios. Cuando Max sintiΓ³ las paredes anales apretarle, se corriΓ³. Dentro de Γ©l. Derramando cada gota de su espeso semen en su interior.
El mayor cayΓ³ rendido, chocando su frente en el hombro derecho del menor.
βEsto solo es el principio, pecas. βsoltΓ³ entre jadeos. βPorque no puedo prometerte un maΓ±ana, pero sΓ esta noche. βSergio negΓ³ divertido, al escuchar a Max citar la letra de la canciΓ³n.
Cuando Sergio estuvo profundamente dormido despuΓ©s de cuatro intensas rondas de sexo, decidiΓ³ tomar su celular y enviar un mensaje.
Martin G(ay)arrix π§
Gracias por el favor, te debo ese trago.
QuΓ© suerte que fueras el DJ esta noche... todo porque Lando te amenazΓ³.
Nos vemos cuando vuelvas de tu gira.
Y, a pesar de que Max le habΓa dicho que no le prometΓa un maΓ±ana, siempre le harΓa burla porque terminΓ³ casado con Γ©l y con dos hermosos niΓ±os. AsΓ es que ahora lo hacΓa prometerle todos los dΓas de su vida. Y eso, por darle todo esa noche.
