The Cowboy/ Boypussy

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Summary

Jungkook, dueño de un gran rancho, contrata a Taehyung (dueño del rancho rival) como trabajador nuevo solo para provocarlo.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1


Jungkook había heredado la finca “El Paraíso” de su abuelo hacía dos años. Era un lugar enorme en las afueras de la provincia, con caballos, vacas, campos de maíz y un calor infernal que hacía que todo el mundo sudara desde temprano. Jungkook, con su piel blanca que se enrojecía fácilmente bajo el sol, siempre andaba con camisas de cuadros abiertas hasta el pecho y jeans ajustados que marcaban sus caderas y su culo redondo.

Desde que cumplió 22, había descubierto que el calor del rancho no solo le hacía sudar la espalda… también le hacía mojar el coño sin control. Especialmente cuando estaba solo en el establo o cabalgando.

Esa mañana llegó un nuevo trabajador.

Taehyung se bajó de la camioneta polvorienta con una sonrisa arrogante. Alto, cabello castaño oscuro bajo el sombrero vaquero, camisa de denim ajustada que marcaba sus hombros anchos y brazos fuertes, jeans oscuros y botas gastadas. Era guapo de una forma peligrosa. Jungkook lo reconoció al instante: Kim Taehyung, dueño del rancho rival “Los Robles”, que estaba a solo quince kilómetros.

—¿Qué demonios haces aquí? —preguntó Jungkook, cruzándose de brazos, tratando de sonar molesto.

Taehyung se quitó el sombrero, se pasó una mano por el cabello sudado y sonrió de lado.

—Escuché que necesitabas mano de obra. Vine a ofrecer mis servicios… personalmente.

Jungkook entrecerró los ojos. Sabía que Taehyung no necesitaba trabajar para nadie. Lo estaba haciendo solo para joderlo.

Durante toda la semana Taehyung lo provocó sin piedad: se quitaba la camisa cuando hacía calor, dejando ver su torso bronceado y sudado mientras cargaba fardos de heno; “ayudaba” a Jungkook a montar, agarrándole las caderas con manos grandes y firmes; le hablaba cerca del oído cuando nadie los veía, con esa voz grave y ronca.

—“Cuidado, patrón… no vayas a mojarte el pantalón otra vez.”

Jungkook lo odiaba. Y lo deseaba tanto que le dolía.

La noche del viernes, después de una tormenta fuerte, la electricidad se fue en toda la finca. Jungkook estaba en el establo revisando los caballos cuando oyó pasos detrás de él.

Taehyung entró, empapado por la lluvia, camisa pegada al cuerpo, agua corriendo por su cuello.

—Se cortó la luz —dijo simplemente, acercándose.

Jungkook retrocedió hasta que su espalda chocó contra una de las paredes de madera. El olor a lluvia, a caballo y a hombre sudado llenó el aire.

—No deberías estar aquí —susurró Jungkook, pero su voz salió temblorosa.

Taehyung se detuvo a solo unos centímetros.

—¿Sabes por qué acepté trabajar para ti, Jeon? —murmuró, inclinándose hasta que sus labios casi rozaron la oreja de Jungkook—. Porque llevo meses viéndote cabalgar por el camino, con esa carita bonita toda roja y sudada… sabiendo que debajo de esos jeans tan apretados tienes un coñito caliente y necesitado que se moja solo con el roce de la silla.

Jungkook soltó un gemido ahogado. Taehyung sonrió victorioso y metió la mano directamente dentro de los jeans de Jungkook, encontrando el coñito empapado al instante.

—Joder… ya estás chorreando, patrón —gruñó, metiendo dos dedos gruesos sin aviso. Jungkook se arqueó, agarrándose a los hombros de Taehyung, las piernas temblando.

Taehyung lo besó con fuerza mientras lo follaba con los dedos, curvándolos justo donde lo volvía loco. Con la otra mano le abrió la camisa de cuadros, exponiendo los senos blancos y sensibles. Bajó la cabeza y succionó un pezón con fuerza, mordiendo lo justo para que doliera rico.

—Tan bonito… tan puto para mí —susurró contra la piel mojada.

Jungkook lloriqueaba, empujando las caderas contra la mano de Taehyung, el coño contrayéndose alrededor de los dedos, chorreando jugo que le bajaba por los muslos y mojaba los jeans.

Taehyung se desabrochó los pantalones, sacó su polla gruesa y venosa, y sin decir nada más empujó a Jungkook contra la pared del establo, le bajó los jeans hasta las rodillas y entró de una sola embestida brutal hasta el fondo.

Jungkook gritó de placer, las uñas clavándose en la madera. Taehyung lo folló duro, profundo, cada estocada haciendo que las tetas rebotaran y los pezones rozaran contra la pared áspera.

—Esto es lo que querías desde que llegué, ¿verdad? —gruñó Taehyung, mordiéndole el cuello—. Que el vecino rico te follara como a una puta en tu propio rancho.

Jungkook solo pudo asentir entre gemidos, el orgasmo llegando como una tormenta: chorros calientes saliendo disparados de su coño alrededor de la polla de Taehyung, salpicando el suelo de tierra y paja.

Taehyung aceleró, gruñó bajo y se vació dentro con fuerza, llenándolo de semen caliente hasta que empezó a chorrear por sus muslos.

Cuando terminó, Taehyung lo giró, lo besó lento y posesivo, y le susurró contra los labios hinchados:

—Mañana vuelvo temprano… y esta vez te voy a follar sobre tu propia silla de montar, patrón.

Jungkook, todavía temblando y chorreando semen, sonrió débilmente.

—Más te vale… vecino.