El rey de los dragones: El comienzo

Summary

En muchas vidas y en muchos mundos ser diferente lleva la perdición de inmediato, a mí me mantuvo con vida por algunos años... Pero para mi desgracia no fue fácil, al contrario el guión de mi vida parecía ser escrito por el mismo Dios Loki. ¿Que si todo fue tan terrible? No Gracias a ser la vergüenza de mi pueblo, me dieron una oportunidad que no todo mortal recibe: una luz de esperanza. ¿Y cómo no tomarla? Poder tener una vida en la cual ser tú no sea el error más catastrófico que exista. Donde el amor la lealtad y la madurez no se pelean, no compiten sino que forman un equipo... Sí, es una mezcla rara y peligrosa pero exquisita, ya que... Gracias a ella vikingos y vikingas fui cautivado, engañado y arrastrado al borde de mi cordura. ¿La culpable? Una mujer... Una diosa maravillosa reencarnada en un cuerpo que deberia venir con advertencia de alto voltaje. Si bien esta historia no comienza con fuegos artificiales ni finales felices es mi historia... Aquí Les traigo un comienzo repleto de dragones, aventuras, limitaciones absurdas y un amor que no entre ninguna categoría antes vista. Así que te invito a tomar asiento, traer para comer y prepararte, por que no tienes idea de lo que está por comenzar... Por que yo... Soy el rey de los dragones.

Genre
Fantasy/Humor
Author
Paula
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

0. Prologo

Presentación de la escritora

Soy Paula. Escritora, soñadora, y ocasionalmente domadora de dragones emocionales, de hecho estoy lidiando con uno.

Esta historia que tienes entre manos no nació de la casualidad, si no qe nació de noches sin dormir, de cafés fríos olvidados en la mesa, de música que me rompía el alma y me la reconstruía en cada escena.

La escribí con el corazón en carne viva. Con sarcasmo, con ternura, con fuego. Y sí, también con un poco de caos. Porque ¿qué sería de una buena historia sin un par de incendios emocionales?

Aquí vas a encontrar una realidad alterna a Cómo entrenar a tu dragón. Pero no esperes una copia. Esto es otra cosa. Una fusión entre películas, series, y mis propias ideas que decidieron rebelarse y exigir ser escritas.

Los personajes que conoces… cambian. Se rompen, se reconstruyen, se enamoran, suelen quivocarse. Y a veces, hacen cosas que no están bien. Pero que eran necesarias.

Esta historia no es para los que buscan finales perfectos. Es para los que se atreven a sentir, para los que saben que el amor puede ser testarudo, que el dolor puede llegar a ser hermoso, y a los que entiendes que en sgunas ocasiones, los dragones no siempre se vencen… a veces se abrazan.

Así que si estás aquí, gracias.

Gracias por leer, por quedarte y lo más importante, por dejarte llevar.

Aquí encontrarás una mezcla caótica de sarcasmo, romance, pero a la vez heridas, rugidos y ilencios que dicen más que mil palabras

Y si te quedas hasta el final… puede que descubras que tú también tienes un dragón por entrenar.

Dedicatoria

Esta novela es para los que aman con garras, con fuego, con alma, con deseo… y no piden perdón por ello.

Para el lector que sabe que los dragones no siempre son enemigos… a veces, son amantes... Amantes que nos entregan el amor más puro que pueda existir.

Es para ti, que ofreciste tu corazón entero, con alas, con fuego… y lo recibiste de vuelta hecho trizas, sin alas, y apagado por completo.

Prólogo

Hay batallas que no se pelean con espadas. Ni con hachas. Ni siquiera con gritos. Hay batallas que se libran en silencio, donde el enemigo no es otro que tu propio corazón. Porque cuando él toma el mando —y créeme, lo hace sin pedir permiso— te arrastra a lugares donde la razón ni siquiera se asoma. Y ahí, claro… metes la pata. Cometes locuras. Locuras que para muchos son imperdonables.

Gracias a eso —a seguir ese corazón testarudo— me convertí en la deshonra de mi pueblo. De mi padre. En fin de todos. Solo por el hecho de intentar encajar, por querer ser como ellos... —ironico ¿no?— Pero los dioses, en su infinita ironía, decidieron que yo sería diferente, si bien antes no lo notaba... Hoy en dia… le saco provecho.

Vivo en Berk. Un pueblo que ha estado aquí por generaciones. Siete, para ser exactos. Somos vikingos: cabezas duras, tercos, y con una extraña fascinación por meternos en problemas, digamos que nos encanta descubrir lo desconocido, aunque eso implique perder un brazo o incendiar media aldea. —Cosas que pasan.—

Tengo dieciocho años, y desde que entendí el mundo —o al menos intenté hacerlo— todo ha sido… complicado. Ser el hijo del jefe, el gran Estoico el Vasto, no es tan glorioso como suena. Él es famoso por ser el mejor asesino de dragones que haya existido por el archipiélago circulan historias sobre él.

La más popular sin duda alguna es que de niño le arrancó la cabeza a un dragón con sus propias manos. ¿Que si lo creo? Por supuesto. ¿Quién no lo haría?

En batalla es letal. La primera vez que lo vi, le cortó la cabeza a un hombre con un solo hachazo. Sí. Da miedo. Pero gracias a eso se ha ganado el respeto de todos los pueblos cercanos. Ha forjado alianzas, tratados comerciales, y Berk siempre está repleto de alimentos y provisiones. Es un gran líder… pero no un gran padre. ¿Irónico no?

Y yo… bueno. Yo soy “el hijo del jefe”. “La deshonra de Estoico”. “El estorbo”. “La carga”. Esos son algunos de los apodos que me gané cuando una trampa no funcionaba, cuando —sin quererlo, lo juro— incendié algunas casas. Cuando no logré salvar las ovejas ni los yak de los dragones o cuando rompí las escaleras que conectan el pueblo con el puerto. En fin, una seguidilla de desastres que me hicieron pensar que los dioses simplemente me odiaban.

Pero dicen que todo lo malo tiene algo bueno escondido. Y en mi caso, fue cierto. Algunas cosas me salieron… sorprendentemente bien.

Tengo a una rubia hermosa a mi lado que puede dar fe de ello. La única que no huyó cuando todo ardía, la única que me vio caer y, en lugar de correr, decidió quedarse.

O al menos tenía que hacerlo, la secuestré, la até de manos y piermas... Es mi prisionera. Mi hermosa prisionera…

Mentira. Es mi novia, o al menos, así lo era.

Soy Hipo Abadejo III. Y esta es mi historia. De cómo mandé todo al carajo. Sí, como lo leen. Con dragones, con errores, con fuego… y con amor.

Bueno, un amor un tanto testarudo. Lleno de conflictos, de miradas que queman y silencios que gritan.

Y sí… también hubo muertes. Masacres. Cosas que no se cuentan en las canciones, pero que se llevan guardadas en el al,ao o que queda de ella.

Una historia con aventuras que no son aptas para los más sensibles. Ni para los que creen que el amor siempre es suave.

Te invito, hay café y algunas galletas.

Ven, descubre mi loco y extraordinario comienzo.

No prometo que salgas ileso. Pero sí que no podrás dejar de leer.