Al Sur de tu Corazón.

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Summary

Johnny ha construido su vida en el extremo sur, lejos de todo y de todos. En la inmensidad de la Patagonia, entre el viento y la rutina, encontró una forma de existir sin tener que sentir demasiado. Pero hay algo de lo que nunca pudo escapar. Hace diez años, un niño de mirada intensa irrumpió en su vida solo una vez… y la marcó para siempre. Desde entonces, cartas, silencios y una promesa que ninguno de los dos eligió los han mantenido atados a un destino inevitable. Ahora, ese niño ha crecido. Y el tiempo para seguir huyendo se ha terminado. Obligado a enfrentar un vínculo que nunca quiso, Johnny deberá decidir si es capaz de romper con todo… o si hay lazos que, por más que duelan, están destinados a cumplirse. Una historia de amor, resistencia y todo lo que queda atrapado entre lo que sentimos y lo que elegimos ignorar.

Status
Ongoing
Chapters
6
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Johnny bosteza mientras la música del cuarteto de cuerdas suena en el fondo del salón de la casa de campo de la tía Judith.

Ese día, a regañadientes se había puesto un traje que le quedaba incómodo, era una tontería para él tener que usarlo a sus dieciséis años.

Cuando tuvo la oportunidad, se deslizó sin que nadie lo viera hasta el jardín trasero y con un suspiro frustrado encendió un cigarrillo.

La tía Judith tenía un gusto exquisito y las hortensias que estaban allí plantadas eran una explosión de colores sobre el césped perfectamente podado.

El humo se elevó mientras Johnny cerraba los ojos y relajaba sus hombros tensos.

-Mamá dice que la gente que fuma muere joven-.

Johnny abrió los ojos sorprendido y se encontró con una mirada esmeralda intensa.

Un niño de unos 8 años lo observaba fijamente mientras sostenía un oso marrón de felpa.

Rizos oscuros enmarcaban su rostro infantil y pecoso. Tenía un traje de color rosa pálido hecho a medida.

El niño chasqueó la lengua, claramente juzgando a Johnny por su accionar.

Levantó una ceja con diversión, mientras el cigarrillo seguía entre sus labios.

-¿A ti qué te importa?, pequeño mocoso-.

-Mi nombre es Lisandro Volkovich- dijo el niño con superioridad. -No pequeño mocoso-.

Johnny no pudo evitar soltar una carcajada mientras se acercó para desordenar su cabello rizado.

-Disculpe, Lisandro Volkovich- dijo divertido, con un toque de burla.

Lisandro se retorció enojado al ser despeinado y le lanzó una mirada que intentó ser intimidante.

Finalmente Johnny tiró el cigarrillo a medio fumar al suelo y se sentó en un banco de piedra que daba a una fuente barroca de aguas danzantes.

El niño se sentó a su lado y lo miró fijamente con curiosidad infantil.

-Mamá dice que tus padres están en el cielo, ¿eso es verdad?-

La mandíbula de Johnny se tensó visiblemente mientras miraba al inocente Lisandro.

-Parece que tu madre no sabe cerrar la boca, eh- Hubo un leve temblor en la voz de Johnny que rápidamente intentó controlar.

Los ojos esmeraldas del niño se fijaron en Johnny sin entender del todo lo que veían.

-Te vi en el jardín…estabas llorando. No te pongas triste-. Con cuidado, le colocó a Johnny su oso de felpa en el regazo.

-Duerme con él, es un buen amigo. A veces las noches son…feas. Pero si lo abrazo, se pasa—.

-La próxima vez que nos veamos, me lo devuelves-.

Lisandro se levantó rápidamente acercándose a Johnny y le dio un beso sonoro y pegajoso en la mejilla.

-¡Eres muy lindo!- Le gritó mientras con una sonrisa pícara se alejaba corriendo.

Sus mejillas se tiñeron de rojo mientras tomaba el peluche entre sus manos, luchando por controlarse, como si ese simple objeto infantil pudiera delatarlo.

Se tocó la mejilla donde el niño le dio ese beso casto y reconfortante y la piel pareció quemarle.

-¡Espera! ¡No quiero tu maldito peluche!- Gritó, parándose bruscamente.

Pero Lisandro ya había desaparecido entre la multitud de la fiesta.

Una lágrima se le escapó a Johnny antes de que pudiera evitarlo y rápidamente se apresuró a limpiarla.

Lucas, su primo mayor, al ver la interacción de ambos a lo lejos, se acercó con cautela con una copa de vino tinto en la mano.

-Parece que finalmente lo has conocido-.

Johnny sostiene el oso de felpa con fuerza entre sus manos mientras intenta recomponerse.

-¿Conocer, a quién? ¿De qué hablas, Lucas?-

Su primo, con aparente tranquilidad bebió un sorbo de vino.

Ese niño…Lisandro…es tu futuro.