YOONMIN

Summary

Para Park Jimin: Feliz cumpleaños. Cierra los ojos y pide un deseo. De Min Yoongi. .... "Quisiera verte... solo una vez más."

Genre
Lgbtq
Author
Yoonmin
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1

Las olas del mar ondulaban levemente, subiendo y bajando sobre la arena, como una danza suave bajo la luz de la luna, que ilumina el cielo sutilmente. La brisa es ligera, como un susurro delicado, se desliza con libertad, un dulce consuelo para un corazón perdido en la soledad....y aun así, nada parece ser suficiente.

Las manos le tiemblan. Su pecho se agita con fuerza, como si una tormenta se desatara en su interior. Apenas logra mantener el control. El celular tiembla entre sus dedos justo cuando este comienza a sonar. La espera se hace eterna, hasta que una voz especial atraviesa el silencio.

—¿Aló?

Es una voz suave, cálida y llena de luz, que brota de la felicidad. Lo confirma por esa pequeña risa que se le escapa al contestar la llamada. En su mente visualiza su expresión, sus labios formando una sonrisa, sus ojos iluminando su expresión...y cuando lo hace, todo se disipa brevemente.

—Soy yo.

Y por un segundo, el mundo entero se detiene.

“No es suficiente”, se dice.

—Soy Yoongi.

“Nada es suficiente”, se lo repite.

Y el silencio es la única respuesta que recibe, y se siente interminable.

Entonces esa sonrisa se desvanece, lentamente. El brillo que lo rodea se apaga. Puede imaginarlo, lo sabe, y la culpa se instala en su pecho. No quiere llenar su mundo de oscuridad, no quiere entristecerlo ni confundirlo aún más...pero nada parece ser suficiente. Y por eso lo siente tan profundamente, y seguirá pidiendo disculpas hasta el final.

“Solo quería escuchar tu voz una vez más.”

Miles de palabras luchan por salir, y aun así ninguno de los dos dice nada. Permanecen así, suspendidos en el tiempo.

Finalmente se oye la voz de Jimin.

—¿Qué sucede?

Ya no ríe.

Ya no sonríe.

—¿Podemos hablar?

“Te necesito.”

La frase se queda estancada en su garganta. Se vuelve un nudo sofocante, y no puede respirar.

—¿Es urgente? Nosotros... —Jimin duda, parece pensarlo, y lo hace por mucho tiempo—... todavía estamos grabando.

Es evidente, todavía no es el momento. No está listo, aún no. Pero ya no queda tiempo. Yoongi aprieta los párpados con fuerza, se queda sin aliento, sin fuerzas, invadido por el miedo de no poder permitirse querer más, de no volver a escuchar su voz nunca más.

—No...

Su voz es tan baja que tal vez Jimin ni siquiera lo llega a escuchar.

—Hyung, debo irme. Lo siento. Jungkook te manda saludos —la voz del otro lado titubea un instante, con algo que parece quedarse en el aire, algo que no llega a decir, como si quisiera prometer “Hablemos después, Hyung”. Pero todo se reduce a una sola palabra.

—Adiós.

Y la línea se corta.

De pronto, la brisa deja de sentirse suave, se vuelve fría. La luna desaparece entre las nubes y las olas comienzan a agitarse con violencia. Se queda mirando el cielo durante largos segundos, hasta que, de repente, la siguiente llamada es respondida de inmediato.

—Aló.

La voz es muy distinta. No tiene la chispa alegre de Jimin, en cambio, posee una calma melancólica, como una manta tibia que lo envuelve, como un abrazo que no necesitas pedir.

—¿Hyung? —pregunta Taehyung, confundido—. ¿Estás ahí?

Intenta hablar, pero él ya no tiene voz.

Lo único que se escucha es el rugido del mar.

Taehyung no puede oír el llanto de su alma, atrapado en su garganta, ni el crujido sordo de su corazón rompiéndose en pedazos.

—¿Hyung? —la voz de Taehyung se tensa—. ¿Qué ocurre?

Yoongi cierra los ojos. Traga el aire helado y sus labios tiemblan, tiemblan, y es difícil pronunciar una palabra:

—Gracias...

—¿Qué? —pregunta Taehyung—. ¿Qué dices?

Pero a través de la llamada solo se escucha una respiración profunda y desarmada.

—¿Hyung? ¿Me escuchas? ¿Sigues ahí?

—Los quiero... —murmura al teléfono, como un llanto suave que se despide en silencio.

La confesión y el pequeño llanto impacta el corazón de Taehyung, y finalmente la serenidad se rompe.

—Hyung... no entiendo. ¿Por qué de repente estás diciendo eso? ¿Qué ocurre?

Nada.

—Hyung... —insiste Taehyung. Los sonidos de fondo lo hacen reaccionar y su temor se convierte en desesperación. Su voz se eleva—. Espera, ¿estás en la playa? ¡Hyung! ¡Por favor! ¡¿Estás en la playa?! ¡Contéstame!

Yoongi baja la mirada, pero el agua ya cubre sus pies.

Sus ojos arden de tristeza, nadie nunca lo sabrá. Quiere hablar con seguridad, mentir con calma, y aun así su voz sale con dificultad.

—Los quiero...

—¡No te atrevas a moverte! — ruge Taehyung de puro pánico. —. ¡Escúchame bien! Quédate quieto, ¿me oyes? Quédate donde estás. Estoy en camino. ¡Voy por ti!

Y de nuevo, aquel susurro se desplaza con el viento.

—Los quiero...

Esa breve declaración lleva a Taehyung al borde del abismo.

—¡Para ya! —grita sin aire—. No digas más esa palabra... maldición. Hyung, te lo ruego. Estoy yendo. Estoy contigo. Solo espérame. No hagas nada impulsivo. No des un solo paso más...

Yoongi solloza, y todo su mundo parece oscurecerse.

—No sabes cuánto...

—¡Entonces dímelo a la cara! —implora Taehyung, mientras su voz se rompe en pedazos, sollozando ahogado—. Dímelo... Por favor, dímelo mirándome a los ojos, ¿entiendes?...no así...por dios, no así...

—Estoy bien...

—No, no lo estás —insiste el menor frenético—. Hyung, tengo miedo. Dime dónde estás. Por favor, dime ahora mismo dónde estás.

—Voy a estar bien.

—No te vayas... Hyung, no puedes dejarme aquí solo...

Una pausa corta, y la respuesta... es degarradora.

—Lo siento...

—¡Hyung! ¡No hagas esto! ¡Por favor!

—No...

La siguiente llamada se corta.


Y pasaron los minutos,...





...o quizás toda una eternidad.