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En un imperio lleno de gloria y poder que según cuentan los del pueblo..fue gobernado por un linaje de puros tiranos
Este reino era gobernado por un hombre que decian era un tirano que nunca había sonreído ante nadie.que caundo pasaba por los pasillos hasta las aves dejaban de trinar por su presencia imponente
El era Ares Valerius,
conocido por su apariencia impecable de cabello
marron rojizo y ojos ámbar
pero también era conocido por su temperamento frío y distante característico de el linaje tiránico de los Valerius
Pero nadie sabía que en el fondo la mayor atadura de este emperador era su deber, que como un grillete lo ataba a aquel frío trono, lo cual le
impedía obtener lo que el más deseaba.....un amigo debido, al menos eso pensaba él.
Creyendo que aquella corona de
tiranía heredada cuando el apenas era un joven adulto de 20 era su jaula de oro, aquel emperador nunca trató de escapar de sus cadenas, pensando siempre desde niño que su destino estaba atado a ese trono frío, lleno de tiranía.
Así fue hasta que un día, en ese frío castillo, Ares caminaba hacia el comedor por los pasillos llenos de el viento fresco.....
.¿ a quien rayos se le ocurre dejar una ventana abierta en pleno invierno ? Pensaba mientras segua caminado
Al llegar a comedor
Ares se sentó en la mesa ,para comer su almuerzo siendoq acompañado por su Soledad...como siempre .
Pero derepente noto algo
correteando bajo la mesa ¿era una bola peluda de color blanco?,el emperador se agacco para ver mejor de que se trataba era un pequeño zorro blanco de las nieves.
—"¿un zorro? ¿Qué hace aquí? ¿Será que entró por la ventana?... Bueno, es invierno y parece ser un cachorro joven, seguramente se perdió de su madre y está hambriento" —pensó el emperador mirando al animal ..que ahora está en el otro rincón del comedor
Ares aunque dudoso pero al ver que el pequeño zorro solo se aevutaba apoyarse en una pata ..estaba lastimado probablemente,
se acercó al pequeño zorro con pasos lentos y dejó delante de él un plato de comida recién hecha de su propio almuerzo,
pensando que después aquel zorro saldría corriendo asustado de él, como todos lo hacían.
—debera ver a alguien para que lo revise ? ..no será en vano seguro se irá en un rato, después de todo... al final todos siempre corren de mí —murmuró el emperador mirando de reojo al zorro,
Sin embargo, aquel pequeño zorro nunca se asustó con la presencia del emperador,al contrario, comenzó a seguirlo cada vez más cerca cuando caminaba por los pasillos.
Claro ares lo noto y aprovecho eso para llamar a alguien que revisar al zorro ..por suerte su pata no tenía nada grave solo tenía una espina.que una vez removida ..el pequeño animal pudo caminar normal de vuelta .
Ares ahora se encontraba en su oficina trabajando en algunos documentos ,en unmomento suspiro y se reclino la silla de su escritorio mirando de manera curiosa al animal que lo observaba desde una esquina.
Era extraño aún asu después de que recuperara su movilidad ,el zorro blanco no se marchó solo se quedó siguiendo a el emperador .
Ahora se encontraba en la esquina cerca de la paredes acostado en un cojín..que ' casualmente ' había dejado ahí
—Te dijo algo pequeño... sin duda eres raro, por qué normalmente tanto humanos como animales huir asustados de mí —dijo ares recargando su rostro contra la palma de su mano sus ojos ámbar vijos en el zorrito .
El zorro lo observaba atentamente de igual manera , moviendo la cabeza con cada palabra dicha de Ares , como si entendiera lo que decía el emperador.
—Por lo visto eres muy listo también... ven, acércate quiero verte mejor —dijo dudando de lo último,nervioso de asustar al animal si se movía de manera brusca
El animal tampoco se asustó ante el nerviosismo del emperador, se acercó con lentitud, olfateando la mano
de aras y dejando que el hombre lo acariciara antes de emitir un suave sonido casi un ronroneo para demostrar su contento
Ante eso, en el rostro Ares aquel que era el emperador al que la gente llamaba "tirano" y que nunca sonreía, apareció una sonrisa sincera.
Sus mejillas normalmente pálidas adquirieron un tono rosado, como si fuese un niño emocionado.
Era la primera vez en años que el emperador sentía algo así
¡una emoción tan maravillosa, capaz de romper cualquier atadura al trono! La felicidad y el calor de sentirse aceptado.
Ares levantó al pequeño con cuidado ,subiendo lo en su regazo ,cercado los ojos mientras acariciaba al pequeño zorro con cuidado
Ese día, gracias al zorro, el emperador entendió algo: no era el trono ni su culpa por no poder ser alguien más lo que lo ataba a su corona de tiranía.
Sino que él mismo era su propio carcelero, y al fin consiguió abrir esa jaula de oro que él había cerrado por tanto tiempo por su temor al rechazo.