Pieza nocturna
Esa clara luz de luna,
esa condena-fortuna,
tan blanca como paloma.
Fortuna-condena bella,
delante de toda estrella
que para coro se asoma.
Es virgen luna partera;
es nodriza y ley primera;
seda suave de mortaja
¡Mira! ¡Abrieron nuestra escena!:
El teatro muestra pena,
luna Diana avanza baja.
Baja al panteón abierto,
su luz de pasado muerto
nos alumbra a los actores.
Fantasmas fuera de quicio,
anhelamos cada vicio
¡Por carne, carne de amores!
Fuera del arbusto seco,
los grillos cantan con eco
sobre cuerpos enterrados.
Buscamos piel y dolor,
Besos sin gusto ni olor;
Mas, danzamos inmutados.
¿Los mausoleos se abrieron?;
¡aves gigantes vinieron!,
¡todos los perros callaron!
Vampiresas se escabullen
y nuestros cuerpos engullen.
Tan solo pestes volaron.
Son las manos más hermosas
que han hurgado nuestras fosas.
Solo vemos su banquete;
congelados, observamos.
Ningún salmo recordamos.
El gallo canta a las siete.