El Árbol

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Summary

Historia corta de un amor que prevaleció y del dolor de la pérdida

Genre
Drama
Author
Stellans
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

El árbol

Tenían años viviendo juntos en un pequeño departamento,  como ya eran cuatro les quedaba pequeño así que él, gracias a su arduo trabajo logró comprarles a su familia su casa soñada, la zona era tranquila y era el comienzo de su gran familia, los niños corrían.

Ella era el amor de su vida, no importaba lo que le pasara le regalaría el mundo entero, a ella y a sus hijos.

Pero a ella, no le importaba que le regalara el mundo, le bastaba qué estén juntos como familia. Los detalles sencillos de él siempre la enamoraban cada vez más, cada día más, su vida era llena de sonrisas y de un amor, un amor que sólo se recuerda en las antiguas historias, ese era su comienzo, más que eso era suficiente.

Él se dio cuenta que a ella le aburrían los regalos como, zapatos, trajes y carteras, quedaban olvidados en su armario, era su esposa sí y la comprendía , sólo que su amor era tan inmenso que él buscaba demostrarle que sería eterno y duradero. Y recordó, que en una de sus citas, de esas que pasan hasta el anochecer, antes de tener a sus hijos, ella le dijo que amaría vivir en un campo, con un gran árbol y lleno de flores.

Así que eso hizo él, la sorprendería con un pequeño retoño como sus hijos, cultivaría el árbol y el jardín de sus sueños. Y así fue, ella cuando vio tal gesto, se sonrió y lo besó, le dijo este es nuestro jardín, nuestro pequeño mundo y  este árbol crecerá y nosotros con él creceremos. Para él y para ella, el jardín y su árbol se volvió el símbolo de su amor, de su unión, se volvió la expectativa de tener un futuro en donde las raíces vayan creciendo, donde sus hijos estarían.

La historia seguiría así de bella. Sólo que no todos estaban contento con ellos, los obligaron a podar su gran árbol y la tristeza se asomó.

No había mucho por luchar, su jardín iba a desaparecer, y cada vez que se sembraba una nueva flor, un nuevo árbol en uno de esos días de su ausencia, desaparecían.

Hasta que...

Ella se cansó de verlo tan triste, le mostró con una sonrisa que no era necesario un bello jardín porque ellos estarían siempre juntos.

Él no se rindió, entendió a la mujer que amaba, sólo que su terquedad y sobre todo su amor podían más .

Así pasaron los días, meses, años, en todo este tiempo la tristeza seguía, igual que la alegría, las risas por los intentos y ya sus hijos que estaban grandes comprendían y miraban el esfuerzo de su padre, el amor, y la comprensión de su madre.

Él ya había adquirido la experiencia necesaria para saber plantar un árbol en tierras tan problemáticas, tan celosas de su amor, cuando vieron como su árbol empezó a ser un tronco fuerte, unas ramas altas y hojas verdes que tapaban el sol, entre ellos, un susurro se escuchó, una mirada de complicidad y de haber ganado una guerra.Su amor constante cultivó un árbol fuerte para ella.

El tiempo seguía pasando, sus hijos crecieron y se fueron de su hogar, y así no tenían tanto tiempo de cuidar ese árbol, igual ellos no tenían problema alguno porque tanta perseverancia, no permitía que nada lo tumbara a ese árbol, a su árbol mágico.

Ella ya en sus sesenta años, enfermó ya no podía caminar al lado de su amado y eso le dolía en el alma, así que esperaba su llegada en el gran árbol que amaban. Él en sus cincuenta y seis años sabía que el tiempo era efímero, que una vida no era suficiente para amar, que el amor de su vida ya no estaría y el dolor se quedaría, aún así, no la dejó de amar ni una vez en su vida.

Hasta que llegó el día en que el corazón de ella se despidió de él. Él estaba desconsolado así que pasó menos de un año y medio en acompañarla. Sus hijos que habían aprendido de su amor, volvieron a su casa, hubieron discusiones entre ellos, sin embargo, eso no les impedía amarse bastante y seguir unidos, y cada vez que veían el gran árbol, el árbol de su madre que cultivó su padre con amor, se reconciliaban, los sentían ahí, como los regañaban como si fueran niños de nuevo.

Y así pasaron los años para sus hijos, la casa no era como antes, hubieron promesas incumplidas, de todas maneras los hijos no deben ser reflejo de sus padres. Ellos se iban, volvían, regresaban, se volvían a ir, a veces la nostalgia era tan grande que les permitían compartir momentos juntos, otras veces ni llegaban, pero no había tristeza en ese árbol, siempre se sentía el amor tanto que ellos, sus hijos aprendieron sobre todo que era el amor en esta vida, así que ellos sabian que así todo cambiara, las estaciones, los lugares, o se alejaran o se reencontraran o así la casa cambiará por completo, ellos lo sabían, el árbol de su madre, siempre estaria ahí.El árbol de su madre parecía como si no le hubiesen pasado los años, seguía verde y alto, fuerte. Sí era el árbol que cultivó el amor de su padre. Qué ni la envidia, ni los celos, ni las tierras infértiles, ni la amargura de la vida lograron destruir.

Era el árbol de su familia.