Prologo
Hay momentos en la vida donde todo lo que creías saber desaparece en un segundo.
No despacio. No con advertencia. Sino de golpe — como una luz que se apaga y que deja todo en oscuridad antes de que los ojos tengan tiempo de ajustarse.
Daniela Salazar lo tenía todo.
Una empresa poderosa que había construido con sus propias manos. Un apellido que abría puertas. Una vida que desde afuera parecía exactamente lo que debía ser.
Pero las vidas que parecen perfectas desde afuera a veces esconden grietas que uno aprende a ignorar — hasta que ya no puede.
Una noche de lluvia todo cambió.
Un accidente. Un barranco. Y después el silencio.
Cuando Daniela despertó no sabía su nombre. No sabía de dónde venía. No sabía quién había sido ni qué había dejado atrás. Solo sabía que estaba viva — y que había un hombre de pie junto a su cama que la había sacado del fondo de un barranco sin pedir nada a cambio.
Santiago Rivas no buscaba nada cuando encontró a Daniela.
Solo hizo lo que le correspondía hacer.
Y sin saberlo — sin planearlo ninguno de los dos — lo que empezó como un rescate se convirtió en algo que ningún mapa habría podido predecir.
Pero el pasado no espera.
Y lo que Daniela dejó atrás tiene nombre, tiene cara y tiene pendientes que no se resuelven solos.
Dos mundos. Dos vidas. Dos hombres que representan todo lo que fue y todo lo que podría ser.
Y una sola pregunta que lo cambia todo —
¿Quién eres cuando no recuerdas quién eras?