Sexy nerd - Min Yoongi

Summary

Ver a tu novio sexy explicarte algo de derecho con lentes mientras estás ovulando no es buena idea.

Genre
Erotica
Author
Kiki
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Glass


El problema de hoy era la revisión para el examen de Derecho del lunes. Juraba que estaba intentando concentrarme, pero era imposible.


Estaba sentada frente a Yoongi en su pequeña habitación de la residencia, rodeada de libros gruesos y apuntes desparramados bajo la luz cálida de la lámpara del escritorio. Mi novio nerd se veía demasiado bueno inclinado sobre las notas, explicando con esa voz baja y firme la diferencia entre la ley de daños y la ley de contratos.


La camiseta de compresión negra se pegaba a su pecho y hombros como una segunda piel. El pantalón de chándal gris holgado que le regalé hacía un año colgaba peligrosamente bajo en sus caderas. Y yo… estaba ovulando como loca.


Mis tetas se sentían pesadas y sensibles, mis pezones rozaban constantemente contra el sujetador, y entre mis piernas tenía un calor húmedo que no me dejaba tranquila. Cada vez que Yoongi hablaba, mi mente se iba a otro lado.


Cerré el libro con suavidad y lo miré.


—Oye… —dije en voz baja, apoyando la barbilla en mi mano—. ¿Podemos hacer un descanso de cinco minutos?


Yoongi levantó la vista por encima de sus gafas y arqueó una ceja.


—Saori, llevamos solo cuarenta minutos. El examen es en tres días. Concéntrate.


Sonreí con inocencia y me recosté un poco hacia atrás en la silla, dejando que mi camisa se abriera ligeramente en el escote.


—Es que me duele un poco la espalda de estar sentada tanto tiempo… —mentí, estirándome lentamente para que se marcara la curva de mis pechos—. Además, te ves muy guapo cuando explicas Derecho. Me distraes.


Él soltó una risa corta y negó con la cabeza, volviendo la mirada a los apuntes.


—No empieces. Sabes que cuando te pones así no estudiamos nada.


Me mordí el labio y me levanté con lentitud. Caminé hasta quedar detrás de su silla y apoyé las manos en sus hombros, masajeándolos suavemente. Sentí cómo sus músculos se tensaban bajo mis dedos.


—Solo quiero estar cerca de ti —susurré cerca de su oreja, dejando que mi aliento le rozara el cuello—. Hueles tan bien…


Yoongi respiró profundo, pero mantuvo la voz firme.


—Saori, en serio. Después del examen puedes hacer lo que quieras conmigo. Ahora mismo necesitamos repasar el tema de responsabilidad civil.


Me incliné más, presionando suavemente mi pecho contra su espalda mientras seguía masajeando sus hombros.


—¿Y si te prometo que seré buena? —murmuré, besando suavemente el borde de su oreja—. Solo un ratito… te echo de menos.


Sentí cómo tragaba saliva. Sus manos apretaron el borde del escritorio.


—Estás ovulando, ¿verdad? —preguntó en voz baja, casi resignado.


—Mm-hmm —respondí, sonriendo contra su cuello—. Y estoy muy sensible… Mis tetas me duelen un poco de lo hinchadas que están. Solo quiero que me toques despacio.


Yoongi cerró los ojos un segundo y soltó un suspiro largo.


—Bebé… no. Vamos a terminar esta parte primero.


Me aparté un poco, pero no me rendí. Volví a sentarme frente a él, esta vez cruzando las piernas de forma que la falda se subiera ligeramente por mis muslos. Apoyé los codos en la mesa y me incliné hacia adelante, dejando que el escote de mi camisa se abriera lo suficiente para que viera el encaje negro de mi sujetador.


—¿Ni siquiera un beso? —pregunté con voz suave, mirándolo a través de las pestañas—. Solo uno… para motivarme.


Yoongi me miró. Sus ojos bajaron un segundo a mi escote y volvieron rápidamente a mi cara. Vi cómo apretaba la mandíbula.


—Un beso y volvemos a estudiar —cedió finalmente.


Me levanté y rodeé la mesa otra vez. Me senté de lado en su regazo, rodeando su cuello con los brazos. Lo besé despacio, primero solo rozando sus labios, luego metiendo la lengua con calma, saboreándolo. Mis caderas se movieron ligeramente contra él, un roce casi inocente.


Cuando me separé, sus gafas estaban un poco empañadas y su respiración era más pesada.


—Saori… —advirtió, pero su voz ya sonaba más ronca.


Sonreí y empecé a besarle el cuello, dejando besos húmedos y suaves mientras mis dedos jugaban con el borde de su camiseta.


—Solo quiero sentirte cerca —susurré contra su piel—. Estoy tan mojada desde hace rato… y tú estás aquí tan calmado explicando contratos. Me estás volviendo loca.

Yoongi soltó un gruñido bajo y sus manos bajaron a mis caderas, guiando mis movimientos

—Estás jugando sucio —dijo con voz tensa

—Lo sé —respondí, besándolo otra vez, más profundo—. Pero te encanta cuando me pongo así. Poco a poco sentí que su resistencia se rompía. Sus besos se volvieron más hambrientos, sus manos apretaban mi culo por encima de la falda. Cuando empecé a gemir bajito contra su boca, él finalmente cedió.

—Está bien… —gruñó contra mis labios—. Pero solo un rato. Después seguimos estudiando.Sonreí triunfante y me quité la camisa con lentitud, dejando que viera cómo mis tetas hinchadas presionaban contra el sujetador de encaje negro. No me lo quité todavía. Solo dejé que las mirara mientras seguía moviendo las caderas contra su polla, que ahora estaba completamente dura y gruesa debajo de mí.

—Joder, Saori… están tan llenas hoy —murmuró, la voz ronca.Me incliné y lo besé de nuevo, dejando que mis pechos rozaran su pecho. Mis manos bajaron hasta el borde de su camiseta y la subí lentamente, acariciando su abdomen marcado.

—Quiero chupártela… —susurré contra sus labios—. ¿Me dejas?Yoongi soltó un suspiro tembloroso. Sus dedos se clavaron en mis caderas.

—Saori…—Por favor —insistí, bajando una mano para acariciar el bulto grande y caliente a través del pantalón—. Solo quiero sentirte en mi boca un rato. Después podemos seguir estudiando… te lo prometo.

Él dudó unos segundos más, pero al final asintió.Me bajé de su regazo y me arrodillé entre sus piernas. Bajé con cuidado el pantalón de chándal y los bóxers. Su polla saltó libre: gruesa, venosa, larga, con la cabeza hinchada y ya brillando con precum. Era tan grande que siempre me quitaba el aliento.La tomé con ambas manos y lamí lentamente desde la base hasta la punta, saboreándolo.

Luego abrí la boca y lo metí poco a poco, chupando con calma, sintiendo cómo se estiraban mis labios alrededor de su grosor.Yoongi soltó un gemido ronco, su mano enredándose suavemente en mi cabello.

—Joder… tu boca está tan caliente y húmeda…Lo chupé con dedicación, tomándolo más profundo cada vez, girando la lengua alrededor del glande y succionando con fuerza. Mis tetas todavía dentro del sujetador se balanceaban con cada movimiento de mi cabeza. Podía sentir cómo mi coño chorreaba mientras lo mamaba.Después de varios minutos, Yoongi me levantó del suelo y me sentó de nuevo en su regazo. Esta vez me quitó el sujetador con manos temblorosas. Mis tetas pesadas quedaron libres frente a su cara.

—Dios… —gruñó antes de tomar una con la mano y chupar el pezón con fuerza, lamiendo y mordisqueando mientras yo gemía y me frotaba contra su polla desnuda.—Quiero montarte —susurré, desesperada—. Por favor, Yoongi… métemela.

Sus manos subieron a mi cintura, apretándome con más fuerza.


—Joder… eres peligrosa —murmuró.


Me moví un poco más en su regazo, frotándome contra el pene sensible que ya empezaba soltar precum por la reciene estimulacion.


—Solo déjame frotarme un rato antes de —supliqué bajito, moviendo las caderas en círculos lentos—. Solo esto.


—Hazlo… —susurró—. Úsame, Saori.


Bajé lentamente sobre él. Centímetro a centímetro, su polla gruesa me abrió, estirando mis paredes hasta que lo tuve completamente enterrado dentro. El estiramiento era intenso, casi doloroso de lo delicioso que se sentía. Solté un gemido largo y tembloroso cuando mis tetas quedaron presionadas contra su cara.


Empecé a moverme. Arriba y abajo, con movimientos profundos y lentos al principio, disfrutando de cada sensación de su grosor frotándose dentro de mí. Mis tetas rebotaban pesadamente con cada bajada. Yoongi las tomó con ambas manos, apretándolas, chupando mis pezones con desesperación mientras yo lo cabalgaba.


—Más rápido… por favor —rogó él, la voz quebrada por el placer—. Quiero que me folles más fuerte.


Aceleré el ritmo, rebotando con más fuerza sobre su polla. El sonido obsceno y húmedo de mi coño tragándosela llenaba toda la habitación. Mis jugos corrían por su polla y mojaban sus bolas.


Sentí el orgasmo acercándose rápido. Bajé una mano y froté mi clítoris hinchado en círculos rápidos mientras seguía montándolo sin piedad.

Apenas terminé de correrme, Yoongi perdió completamente el control. Sus manos se clavaron en mis caderas y empezó a embestir desde abajo con fuerza brutal, follándome profundo y salvaje.


—Ahora eres mía otra vez —gruñó contra mi cuello, mordiéndome la piel—. Este coño apretado es mío. Estas tetas grandes y sensibles son mías. Tú eres mía, Saori.


Sus embestidas eran profundas y brutales. Su polla gruesa entraba y salía sin piedad, golpeando ese punto tan adentro que me hacía ver estrellas. No tardé en sentir otro orgasmo acercándose.


—Dilo —exigió, jadeando.


—Soy tuya… —gemí, casi sollozando de placer—. ¡Soy toda tuya!


El estiramiento fue brutal y delicioso. Sentí cada centímetro abriéndome hasta que lo tuve completamente dentro, tocando fondo. Solté un gemido largo y tembloroso.


Empecé a moverme. Arriba y abajo, primero lento, luego cada vez más rápido. Mis tetas rebotaban pesadamente frente a su cara y Yoongi las agarró con ambas manos, chupándolas con desesperación.


El nudo en mi estómago comenzó a hacerse más fuerte mientras lo escuchaba hablar entre gemidos.


—Vamos bebé, puedes hacerlo. Mierda… Joder —sus caderas se movieron más rápido, empujando su polla aún más profundamente dentro de mí. Sentía su punta golpear brutalmente mi cuello uterino una y otra vez, mientras veía cómo los lentes se empañaban ligeramente por el calor.


—Te llenaré bien bonita —gruñó contra mi cuello—. Necesito asegurarme de que mi semen te llene, ¿sí? Voy a correrme profundamente dentro de este lindo coño hasta que estés goteando. Quiero tener que empujarlo nuevamente dentro de ti.


Sentí su polla hincharse y palpitar dentro de mí antes de que el líquido caliente comenzara a cubrir mis paredes de terciopelo de manera uniforme.


—¡Joder! ¡Joder, joder! —gritó Yoongi, empujando su polla temblorosa más profundamente mientras chorros gruesos y calientes de semen brotaban dentro de mi coño.


Rápidamente llevó sus dedos hacia mi clítoris hinchado y lo rodeó descuidadamente con movimientos rápidos. Y eso… ese fue mi último puto punto de quiebre.


—Bebé… Yoon… ¡me voy a correr! —gemí, mis manos agarrando con fuerza sus bíceps.


—Correte alrededor de mi polla, bonita. Por favor —rogó él, la voz rota.


Mi cuerpo se arqueó violentamente mientras mi coño se contraía con fuerza, chupando su polla por última vez, ordeñándolo hasta dejarlo seco. El orgasmo me golpeó tan fuerte que todo mi cuerpo tembló encima de él.


Inmediatamente Yoongi besó mi cuello, mi pecho, y capturó mis labios con los suyos, chupando y tirando de ellos ya hinchados. Se alejó lo suficiente para mirarme. Sus gafas estaban ligeramente torcidas y sus ojos se habían suavizado, llenos de cariño.


—¿Estás bien, nena? —susurró, su voz todavía un poco destrozada.


No esperó una respuesta antes de extender la mano y quitarme el cabello húmedo de la frente. Su tacto fue tan cuidadoso que casi me hizo querer llorar de nuevo.


Se movió con cuidado, deslizándose fuera de mí con un sonido suave y húmedo que me hizo sisear. El semen caliente empezó a escurrir lentamente de mi coño hinchado. Yoongi me tiró contra su costado y nos metió a ambos debajo del edredón. Su brazo tatuado se colocó firmemente alrededor de mi cintura, acercándome a su pecho hasta que no quedó ni un centímetro de espacio entre nosotros.


—Te tengo —murmuró, sus labios presionando un beso prolongado y tierno en la parte posterior de mi hombro—. Te tengo, bebé.