Capítulo 1: No puede ser...
Un joven observa la pantalla de su computadora en una habitación oscura. Sus ojos están entrecerrados tras una larga sesión de videojuegos.
Mira el reloj de su PC.—Ya oscureció... —dice, y por fin decide tomarse un descanso.
Se levanta de la silla, estira los brazos con un suspiro de satisfacción... y se queda un rato pensativo. Al notar que ya no le quedan snacks, decide hacer algo al respecto.
—Tal vez salga un rato —murmura mientras revisa su armario en busca de qué ponerse. Rebuscando entre la ropa, sus ojos se detienen en un conjunto muy particular... y no puede evitar soltar una risita.
Era un enterizo sintético negro, con franjas naranjas en los brazos, cuello alto y una cremallera con borde naranja. En el pecho izquierdo tenía una “N” negra con un punto naranja en el centro, y la parte del abdomen era blanca, contrastando con lo demás. Las mangas y tobillos eran elásticos, dándole un aire atlético.
No era una prenda rara en sí... lo gracioso era el contexto.
Era el traje de Natsuki Subaru, el protagonista de ese anime donde muere como veinte veces solo en el primer arco. Se lo había comprado para un cosplay... en parte porque su propio nombre era Natsuki Subaru. Ya todos lo llamaban así, así que pensó:“Qué más da, lo voy a usar.”
Sacó el traje completo, lo puso en la cama, encendió la luz y le tomó una foto. La subió a su cuenta de Twitter, que tenía algo más de 100 seguidores (la mayoría amigos de la escuela), con el texto:
“Voy a la tienda esta noche. ¿Qué opinan del outfit?”
Casi de inmediato, sus amigos—con los que estaba jugando hace cinco minutos—empezaron a comentar:
“Bro NO va a regresar entero.”
“Lo van a destripar por una baratija en una casa de saqueo.”
“RIP, hermano.”
“Va a pelear con una asesina por esa medio-elfa.”
“No va a salir vivo, gente.”
“Buen outfit, pero te vas a morir.”
Volvió a reír mientras leía los comentarios.Justo como lo imaginé.
Finalmente se puso el traje, salió de casa... completamente ignorante del caos que se avecinaba.
“¿De verdad...?”
El chico miraba a su alrededor. El lugar, el paisaje, la atmósfera... Ahora era pleno mediodía, aunque hacía solo segundos era de noche.
—¿¿De verdad?? —repitió, palpándose el bolsillo para sacar su celular, esperando que todo fuera una broma.
Lo sacó, lo encendió... y ahí estaba: la señal seguía igual que antes. Fuerte y clara.
—Uff... por un momento pensé que me habían isekaiado de verdad —suspiró aliviado. Si había señal, entonces debía seguir en su mundo.No hay forma de que haya internet en otro mundo, ¿verdad?
Se tomó una selfie, mostrando el fondo: gente caminando, incluyendo... ¿una chica lobo? ¿Un hombre lagarto? ¿Qué demonios?
Subió la foto con el texto:
“Bro, ¿dónde mierdestoy?!”*
De inmediato, sus amigos comenzaron a comentar:
“Naah bro, estás frito.”
“¿Dónde estás, loco?”
“No puede ser real esto.”
“Estás cocinado, frito y con papas.”
“Bro, en serio... ¿dónde carajos estás?”
Esta vez no tuvo tiempo para reírse. Guardó el celular. Era hora de averiguar dónde estaba... o al menos recabar algo de información.
—No puede ser real... ¿o sí?
Subaru caminaba por una calle bastante concurrida, aún tratando de procesarlo todo. Minutos antes, presenció lo que sólo podía describir comoEvento Obligatorio #1: un niño casi atropellado por un dragón terrestre, salvado en el último segundo por un caballero.
Todo se siente tan real... incluso ese dragón parecía un animal de verdad, no un caballo disfrazado.
Volviendo en sí, levantó la vista y se congeló.
Ahí estaba. Junto a un puesto de manzanas Appa. Un tipo demasiado familiar.
No puede ser, pensó, sacando el celular y tomando una foto.
“¿Es ese el tipo del punto de guardado?”—posteó.
Los comentarios no tardaron:
“Naah bro ya está muerto.”
“¿Cuántas veces lo has visto ya?”
“BRO, EN SERIO ¿DÓNDE ESTÁS?”
“¿Qué idioma es ese?”
“No puede ser...”
Subaru sonrió levemente y se acercó al hombre del puesto.
—¿Qué tal, niichan? ¿Quieres unas Appa? —preguntó con una sonrisa.
—Tal vez más tarde. Pero dime algo... ¿esto es Lugunica?
—¿Eres turista o qué? ¡Por supuesto que es Lugunica! ¿Dónde más sería? ¿Gusteko con su frío del demonio? ¿Volachia y sus salvajes?
Subaru lo miró fijamente.
Sin titubeos.Tono natural.Sin señales de mentira.
O este tipo dice la verdad... o es el mejor actor que he visto en mi vida.
Pero en vez de quebrarse la cabeza con eso, Subaru hizo lo que cualquier adolescente moderno haría.
Sacó el celular y comenzó a grabar.
—¿Podrías repetir dónde estamos?
—Esto es Lugunica —dijo, más despacio—. No Gusteko, ni Volachia, ni Kararagi. ¿Vas a comprar o qué?
Subaru seguía grabando. Si esto no era una broma, quería pruebas.
—Gracias, bro. Ah, y... no tengo plata. ¡Chau!
Y salió corriendo, riéndose como si acabara de robar una galleta. Detrás de él se escuchó:
—¡Oye! ¡No me hagas perder el tiempo si no vas a comprar nada, mocoso!
Subaru se detuvo en un callejón tranquilo, revisando notificaciones. Había subido el video del tipo del puesto y estaba respondiendo comentarios.
“¿Dónde estás?”“No sé.”
“¿Es real?”“No sé.”
“¿Has muerto ya?”“Todavía no, por suerte.”
“¿Ya viste a Emilia?”“Solo al tipo del guardado, nada más.”
“¿Y ahora qué haces?”“Esperando el Evento Obligatorio #2.”
Justo entonces, el evento llegó.
Tres matones entraron al callejón como si fueran dueños del lugar.
—Bueno, bueno...
—¡¡¡GUAAAARDAAAAS!!! —gritó Subaru antes de que el matón terminara.
No pensaba hacerse el héroe. No hoy. Él ya sabía lo que venía. Y ni loco se enfrentaba solo a Elsa.
Si gritar atraía la aparición de Reinhard... ¡pues a gritar se ha dicho!
—¡AYUDA! ¡ME VAN A MATAR! ¡AYUDAAAAA!
Los tres se quedaron paralizados.
—¡¿Qué haces?! ¡Ni siquiera hemos hecho nada! —dijo el grandote.
—¡¿Y qué, me iba a esperar?! ¡AYUDAAAAA!
Los matones empezaban a dudar.
—¿Y si lo apuñalamos?
—¿Estás loco? ¿Y si sí vienen los guardias?
—¡Mejor vámonos!
Justo cuando pensaban atacarlo...
Una figura apareció en el callejón. Un caballero pelirrojo, uniforme blanco-azul reluciente, espada legendaria al costado.
Los matones palidecieron.
Salvación guionizada, activada.
—He venido porque escuché un grito de auxilio. ¿Pasa algo?
Subaru se giró, sonriendo con descaro.
—No sé... ¿pasa algo?
—¡Es el Espadachín Sagrado! —susurró uno.—¡Te dije que no valía la pena! —gritó otro al salir corriendo.—¡Espérenme! —dijo el último, huyendo.
Subaru le dio una palmada en la espalda a Reinhard.
—Menos mal que llegaste, bro. Me habrían frito.
Reinhard van Astrea. El mismísimo Espadachín Sagrado.
El personaje favorito de Subaru enRe:Zero. Un hombre que carga el peso del mundo... y aun así, mantiene intacto su sentido de justicia.
Lo cierto es que —no tenía por qué hacer nada de esto. Reinhard podía haberse largado. Con su poder, habría vivido tranquilo en cualquier rincón del mundo, libre de deberes o expectativas. Podía haber perseguido la felicidad, la libertad... incluso el amor.
Pero en lugar de eso, eligió quedarse.Eligió servir como caballero del reino.Eligió encadenarse voluntariamente al Consejo de Sabios... convertido en un arma viviente. El perro guardián de la nación.
Y aun así... se mantuvo recto. Justo.
—Me halagas demasiado —dijo Reinhard con humildad—. Seguro huyeron solo por miedo a enfrentarse a los dos juntos.
—Tal vez —respondió Subaru con un encogimiento de hombros—. Eran solo matones comunes, después de todo. Pero siendo honesto, sin ti no habría podido. Así que... gracias.
Le dedicó una sonrisa sincera.
—En ese caso —asintió Reinhard cálidamente—, de nada.
—¡En fin! —exclamó Subaru de repente, cambiando el ambiente—. No llamé a los guardias solo por esos tipos. Verás, escuché que una asesina peligrosa contrató a un ladrón para robar un emblema real. Pensé que era algo importante, así que iba a reportarlo, pero...
Se detuvo.
Reinhard alzó una ceja.—¿Y qué te lo impidió?
—No sé dónde queda el cuartel de la guardia —respondió Subaru sin cambiar de expresión, con absoluta seriedad.
El Espadachín Sagrado se quedó en silencio, procesando las palabras del joven. Detrás de su expresión serena, miles de bendiciones divinas se activaron a la vez para detectar si el chico mentía, decía la verdad... o estaba loco.
Lo que encontraron fue... sorprendente.
Decía la verdad.Pero no toda.
—Entonces parece que la fortuna ha sonreído sobre mí —dijo finalmente Reinhard—. Un crimen tan grave no puede permitirse.
—Totalmente de acuerdo, amigo mío —asintió Subaru con seriedad—. Aunque... no sé exactamente dónde se reunirán el ladrón y la asesina. Creo que era una especie de casa de saqueo. Ya sabes, donde venden cosas robadas.
Mantuvo su tono vago a propósito. No podía soltar toda la información que sabía... no sin arruinar su acto de “sí, claro que pertenezco aquí“.
—Ya veo. Una casa de saqueo —repitió Reinhard, cerrando los ojos en reflexión.
Y de pronto, los abrió. Con expresión serena, confiada... enfocada.
—Parece que la casa está por allá —dijo, señalando con firmeza una dirección completamente aleatoria.
—...¿Y cómo sabes eso? —preguntó Subaru, parpadeando.
—Tengo una Bendición Divina que me guía al destino, aunque no sepa cuál es —respondió Reinhard, como si fuera lo más normal del mundo.
Subaru lo miró fijamente durante unos segundos. Sin palabras.
Sabía que los poderes de Reinhard eran una rotura total —basura injusta, literal—, pero verlo en acción era otra cosa.
—...Está bien, entonces —murmuró Subaru, mentalizándose para lo que vendría.
Y entonces...
¡Ring-ring-ring!
Un sonido agudo y desconocido resonó por el callejón. Reinhard se giró alerta, mirando a Subaru, quien sacaba de su bolsillo un extraño dispositivo rectangular.
—Oh, mierda —murmuró Subaru, mirando la pantalla antes de llevarse el aparato al oído.
—¿Hola? —dijo.
—¡¿Subaru?! ¿Dónde estás?!Una voz fuerte estalló desde el parlante, haciendo que Subaru se sobresaltara y se alejara un segundo el teléfono de la oreja.
—¿¡Mamá!? ¡Oh, genial, todavía podemos llamarnos desde aquí! —respondió, aliviado y confundido a la vez—. ¡No lo sé, mamá! ¡No sé dónde estoy!
Reinhard observaba con curiosidad, analizando el intercambio. Parecía algún tipo de metia de comunicación—un objeto mágico para hablar a distancia.
No era tan raro... pero sí costoso. Normalmente solo nobles o ricos usaban eso.
—¿Cómo que no sabes?!chilló la voz—. ¡Vi tu tuit! ¿Estás en alguna convención de anime o qué? ¿Y por qué hay tanta luz?
La voz... suena preocupada, pensó Reinhard, observando con atención el objeto. Debía ser una metia de comunicación de largo alcance.
—¡No, mamá! ¡No lo sé! ¡Parpadeé y aparecí aquí! ¡Es demasiado real para ser una broma, y todo está pasando como en el anime!
De pronto, Subaru se iluminó y se giró hacia Reinhard.
—¡Mira! ¡Hasta tengo al Espadachín Sagrado conmigo!
Al oír su título, Reinhard alzó una ceja. ¿Quién diablos era este chico?
—Espera, voy a poner videollamada —dijo Subaru mientras tocaba la pantalla varias veces.
Y entonces—
Apareció una imagen luminosa. Una cámara en vivo.
—¡Mira, mamá! ¡Mira! ¡Es Reinhard! —dijo Subaru con una sonrisa, acercando el celular al caballero pelirrojo para que salieran ambos.
Reinhard no entendía nada... pero la gente actuaba así con él a veces. Así que solo sonrió y saludó con la mano a la metia brillante.
En la pantalla, una mujer de cabello castaño y vestido moderno los miraba con ojos llenos de preocupación. Sus ojos eran iguales a los de Subaru—ligeramente rasgados, atentos.
—¿Es un cosplayer? Está idéntico.—preguntó la madre, entornando los ojos hacia Reinhard.
—¡No, mamá! ¡Es él de verdad! ¡Me isekaiaron! ¿¡Cómo explicas eso!?
—¿El sol?
—¡Sí! ¡¿Cómo es que hay sol ahora?! ¡Allá son como... la una de la mañana! —gritó, señalando al cielo—. ¡Eso no es normal!
—¿Y si te secuestraron y estás en otro país?
—¿¡Y eso sería mejor!?
—¡Sí! ¡¡Porque al menos podríamos ir por ti en avión!! ¿¡Cómo se supone que vamos a traerte de vuelta si estás en otro mundo?!—gritó su madre, claramente al borde del colapso. No era lógica lo que hablaba... era puro miedo. Negación.
—¿Y cómo es que tienes señal si estás isekaiado?!
—¡Eso es lo raro! ¡No lo sé! —soltó Subaru, frustrado—. ¡Nada de esto tiene sentido! Pero mira... estoy aquí. Y si esto es real... alguien va a morir. Vamos a detenerlo en la casa de saqueo.
Hizo una pausa, respiró.
—Te hablo luego, ¿sí?
En la pantalla, los ojos de su madre se abrieron como platos.
—¿¡La casa de saqueo!? ¿¡Entonces vas a pelear con...—
—¡Chao, mamá! ¡Nos vemos! —la interrumpió de inmediato, cortando la llamada con un toque.
Suspiró, bajando el celular.
Todo esto es tan raro.
Se giró hacia Reinhard, que seguía con cara de desconcierto.
—Perdón por eso. Mi mamá está un poco... preocupada por mi situación actual.
—Lo entiendo —respondió Reinhard con suavidad—. Tu familia debe estar muy angustiada, considerando que ahora estás en un mundo extraño.
Subaru se estremeció un poco.—O-oh... ¿escuchaste eso?
—Lo siento —dijo Reinhard, inclinando la cabeza con respeto—. Hablabas bastante alto, así que no pude evitar oírlo. Espero que me perdones.
—No, no, está bien —contestó Subaru con una risa cansada—. Los Natsuki solemos ser algo ruidosos a veces.
Respiró hondo.
—Pero sí... vengo de otro mundo. No sé cómo llegué aquí, ni cómo volver. Lo único que sé... es que alguien va a morir hoy. Y quiero evitarlo.
Decirlo en voz alta... se sintió liberador. Como soltar una mochila pesada de miedo y confusión.
—Eso es algo noble —dijo Reinhard con admiración sincera—. Especialmente estando en un estado tan perturbador. ¿Estás seguro de que estarás bien?
Subaru se quedó mirando hacia adelante. Luego sonrió, muy levemente.
—Estoy... estaré... no lo sé. —Suspiró—. Vamos mejor a la casa de saqueo.
Reinhard asintió, girándose para guiar el camino, con paso firme y presencia tranquilizadora.
Subaru lo siguió, esperando que su destino... no fuera el mismo que el de su versión del anime.
extra del autor:
¡Qué pasada! Perdón por no haber actualizado mi fic sin amor en untiempo. Parece que no lo voy a volver a actualizar porque ver morir a Subaru tantas veces no me hace bien.
Así que hice esto. Básicamente, Subaru no es un Subaru real, sino un Subaru que había visto en la serie de Subaru y se convirtió en un Subaru real. Raro, lo sé.
Con un smartphone. Un smartphone mágico que puede conectarse a internet y regresar a su antiguo mundo. No sé cómo afectará esto al mundo. O sea, hay pruebas reales en video de alguien sometido a un Isekai en internet. ¿Crees que el gobierno intentará obtener respuestas de él? No lo sé.
Este fic está inspirado en un meme que vi en YouTube. Es básicamente esto:
