Re:Café Multiversal

Summary

autor del fanfic: FreshyReshy sinopsis Un café ha aparecido en múltiples mundos, nadie sabe de dónde viene, solo que el dueño y la criada parecen... familiares.

Genre
Humor
Author
eduxD2105
Status
Ongoing
Chapters
10
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1: El Café Pleiades

El grupo de Emilia caminaba actualmente por las calles de Priestella.Habían ido a la Ciudad de las Puertas de Agua porque Anastasia había encontrado un cristal mágico adecuado para Puck, el Gran Espíritu del Fuego y “padre” de Emilia.El problema era que dicho cristal pertenecía a un comerciante llamado Kiritaka Muse, quien tenía cierta reputación por gustarle una cierta barda.

Al principio, las negociaciones iban bien... hasta que dejaron de irlo.Subaru había irrumpido en la habitación junto con Lilliana, la barda que le gustaba a Kiritaka, lo que alertó al hombre, haciéndolo lanzar uno de los cristales mágicos hacia él, el cual terminó explotando.

Además, en el camino se toparon con un hombre de cabello blanco realmente extraño.Él se deshizo en elogios sobre lo hermosa que se veía Emilia, e incluso tuvo la osadía de tocar su cabello. Afortunadamente, Subaru lo detuvo de inmediato, por lo que el sujeto se fue enseguida...Aun así, ese encuentro dejó al grupo con cierta desconfianza hacia aquel hombre.

Mientras regresaban a la posada, Subaru se detuvo de pronto y miró hacia su derecha.Beatrice, que sostenía su mano, arqueó una ceja ante su contratista.

—¿Ocurre algo, supongo? —preguntó con cautela.

Normalmente, cuando Subaru actuaba de forma extraña, significaba que algo malo estaba por suceder.El resto del grupo también se detuvo para mirarlo.

—¿Qué pasa, Subaru? —preguntó Emilia con una expresión preocupada.

Sin embargo, el chico no respondió, así que todos decidieron mirar hacia donde él veía... solo para encontrarse con una tienda.

La decoración exterior era... bastante elegante.Había macetas con arbustos a ambos lados de la puerta.Los vidrios no eran transparentes, pero estaban tan limpios que prácticamente brillaban.El nombre del lugar estaba escrito en la parte superior, con letras que parecían brillar suavemente, aunque la luz era tenue por ser de día.El cartel decía:

“Pleiades Café”

—¿...Ustedes tienen un café aquí? —preguntó Subaru con una mirada incrédula, recibiendo rostros confundidos de sus compañeros.

Otto, quien era el más interesado por ser comerciante, decidió hacer la pregunta que todos tenían en mente.

—¿Qué es un café, Natsuki-san?

—...Es como un restaurante... solo que sirven bocadillos ligeros, como té y pasteles... Es un lugar obvio para pasar el rato de donde yo vengo.

Aquello despertó la curiosidad de todos. Nadie sabía exactamente de dónde venía Subaru, él nunca lo había compartido, pero cuando hablaba de su hogar, las cosas se volvían bastante interesantes.

—¿Por qué nunca me lo has contado, me pregunto? —dijo Beatrice con una expresión molesta y un leve puchero.

Subaru rió con nerviosismo y le acarició la cabeza, gesto que ella aceptó con gusto.

—Lo siento, se me pasó por alto —se disculpó, mirando nuevamente la tienda antes de seguir camino a la posada.

Probablemente eso significaba que alguien de su mundo había llegado aquí y estaba haciéndose un nombre...Aun así, se sentía feliz, porque no estaba solo... bueno, Al también estaba por ahí, jeje.

—¿Quieres entrar, Subaru? —preguntó Emilia con una sonrisa, sorprendiendo a su caballero.

Los ojos de Garfiel también brillaron al oír que era algo del mundo de su capitán.

—¡Deberíamoh ir, cap’n! —exclamó con entusiasmo, señalando la tienda con una sonrisa llena de dientes.

Subaru soltó una risita y luego miró a Emilia.

—¿Pero qué hay de la posada...?

—Eso puede esperar, Subaru. Vamos, entremos.

Ella tomó suavemente su mano, haciendo que el chico se sonrojara, y lo arrastró hacia el café.Cuando la puerta se abrió, sonó un pequeño tintineo, lo bastante fuerte como para escucharse desde dentro incluso si hubiera bullicio... aunque, en realidad, no había ningún cliente.

El interior estaba muy bien decorado. Además, era bastante espacioso.La zona central estaba ligeramente hundida, con cojines que se veían increíblemente suaves a ambos lados. Lucían mucho más cómodos que los del mansión. En el centro había una mesa de cristal.

Alrededor, las sillas y mesas eran de madera, aunque las sillas tenían cojines acolchados.Del techo colgaban unos extraños objetos que emitían luz y mantenían la sala iluminada.

Las paredes estaban pintadas en blanco y negro, con un patrón elegante.El mostrador se hallaba al fondo, con una persona detrás.Presumieron que era el dueño, aunque no podían verle el rostro, ya que estaba de espaldas, limpiando algo con un paño y colocando objetos en una estantería.Los mostradores a su alrededor tenían varios utensilios y metias de aspecto extraño.El frente exhibía, tras un gran cristal, distintos pasteles y galletas a la venta.

Justo cuando intentaban acercarse, alguien se deslizó frente a ellos... literalmente se deslizó.Se detuvo perfectamente delante del grupo, giró sobre sus talones, apuntó con ambas manos en forma de pistola y guiñó un ojo.

—¡Bienvenidos al Café Pleiades! —saludó alegremente.

Cabello plateado, orejas puntiagudas, ojos color amatista, una voz familiar...EraEmiliamirándolos de vuelta.

—¿Emilia... tan? —balbuceó Subaru, boquiabierto ante la visión de otra Emilia vestida con un uniforme de sirvienta...¿O podría ser Satella? No, imposible... ella estaba sellada... sí, sellada.

—¿¡Qué demonios es esto!? —gritó Garfiel, poniéndose en guardia; aquello podía ser peligroso, alguien que intentaba robar la identidad de su princesa.

Otto también se mostró tenso, mirando a la otra Emilia con precaución, aunque tenía el presentimiento de que había algo más detrás de todo esto que un simple caso de doble.

Incluso Beatrice estaba lista para lanzar un hechizo si esa mujer usaba el rostro de su candidata para atraer a Subaru... aunque dudaba que fuera así.

Y Emilia... permanecía inmóvil, sorprendida frente a su doble, aún en aquella pose de “pistolas con los dedos”.Ambas se miraron en un silencio incómodo hasta que la nueva Emilia se enderezó.

—Ah, nuevos clientes... —dijo, antes de volverse hacia el dueño—. ¡Subaru! ¡Tenemos gente nueva aquí! ¡Cuéntales sobre el multiverso!

—¡Tú ya lo sabes! ¡Explícaselo tú! —respondió el dueño, que resultó serNatsuki Subaru.

Llevaba un delantal sobre su camisa blanca abotonada y pantalones negros.Lucía algo fastidiado con la medio elfa que le saludaba alegremente.

—Pero... ¿y si me equivoco? —protestó ella.

—Emilia, lo explicaste perfectamente ayer.

—...¡Ehe!

—¿¡Qué se supone que significa “Ehe”!?! —replicó Subaru exasperado.

La chica sacó la lengua antes de volverse hacia los recién llegados.Les indicó unas sillas, justo las necesarias para su grupo, y los invitó a sentarse.Aún estaban confundidos, pero la tensión había desaparecido, y se sentían más tranquilos.El ambiente dentro del lugar se sentía... extrañamente fresco y agradable.

—Bien, ¿tienen alguna pregunta? —preguntó la “Emilia del Café” con una sonrisa, mientras los cinco se miraban entre sí antes de volver a enfocarse en ella.

—¿Podrías... decirnos por qué te ves igual que yo y mi caballero? —preguntó Emilia con cortesía.

Su contraparte soltó una risa alegre y tomó una silla para sentarse junto a ellos.

—¡No solo nos parecemos a ustedes dos,somosustedes dos! —reveló con la misma sonrisa entusiasta.

Aquello dejó a todos boquiabiertos, pero Subaru tenía otra pregunta rondándole la cabeza desde antes.

—El otro yo dijo algo sobre el multiverso... ¿a qué se refiere? —preguntó con cautela, esperando que ella respondiera... aunque, al parecer, él mismo le había dicho que lo explicara.

La otra Emilia juntó las manos y le dedicó una gran sonrisa.—¡Ese es Subaru, siempre haciendo las preguntas importantes! —lo alabó, provocando que Subaru se sonrojara de inmediato.

—¡Ay! —exclamó cuando recibió un pellizco de su Emilia, quien fruncía el ceño en señal de desaprobación.

—Lo siento, Emilia-tan... —se disculpó, rascándose la nuca con una sonrisa nerviosa antes de volverse hacia la otra Emilia, que ya se preparaba para explicar.

—Primero, déjame explicar qué es el multiverso en términos simples. Piensa en una burbuja. Esa burbuja representa nuestro mundo.

—... Pero, ¿no se supone que el mundo es plano? Una burbuja es redonda —preguntó Emilia con una mirada inocente.

Sus compañeros la observaron con caras raras, lo que solo la confundió más.La otra chica se quedó en silencio unos segundos, observando a su contraparte, antes de suspirar para poder continuar.

—Es solo una metáfora, “otra yo”. En fin, ahora imagina muchas otras burbujas parecidas a la tuya. Y esas burbujas se expanden infinitamente, hacia quién sabe dónde. Cada burbuja contiene un mundo idéntico al tuyo, con unas cuantas diferencias. Por ejemplo... ¿qué pasaría si Subaru no se hubiera unido al grupo de Emilia?

Al escuchar la pregunta, los cinco se quedaron pensando en cómo sería si Subaru nunca se hubiera unido a su grupo... y la idea les resultó totalmente incorrecta, incómoda.

—¿P-pero Subaru siempre se uniría, verdad? —preguntó Emilia de nuevo con inocencia.

—¡El Subaru de Betty no se uniría a ningún otro lugar, de hecho! —replicó Beatrice, inflando las mejillas.

Sin embargo, la otra Emilia negó con la cabeza.—Lamento decírtelo, pero hay muchos mundos donde Subaru se ha unido directamente a otros grupos... o incluso donde no se une a ninguno y hace su propia vida.

Se encogió de hombros sin darle demasiada importancia.El resto se quedó paralizado ante esa verdad tan extraña, algo que jamás habrían imaginado.¿Subaru uniéndose a otro grupo? ¿Eso no era imposible?

—¿De qué demonios estás hablando? ¡Mi capitán siempre se uniría a la princesa, ¿verdad?! —gritó Garfiel, incrédulo.

La otra Emilia lo miró con una expresión de decepción. En serio, ¿era tan difícil de entender?

—No siempre. Hay algunos mundos donde ni siquiera llega a conocerme.

Aquella revelación los hizo quedarse en silencio, pensativos.Era una idea muy extraña... un mundo donde Subaru nunca conocía a Emilia, donde hacía su propio camino...

—En fin —continuó la chica—, piensa en todas esas burbujas agrupadas juntas: ¡eso es el multiverso! —concluyó felizmente su explicación, con una sonrisa de oreja a oreja.

Luego, su expresión cambió a una mirada pícara.—Aunque, ya sabes, existen ciertos mundos...interesantes.

Dijo eso moviendo las cejas de arriba abajo, lo que despertó aún más la curiosidad del grupo, que se inclinó hacia ella para escuchar mejor.Entonces, la chica bajó la voz para que el dueño no la oyera.

—Hay un mundo donde Otto es mujer. Se llama Audrey. Subaru se convierte en comerciante junto a ella y ¿adivinen qué? ¡Se casaron! —susurró con una sonrisa traviesa.

... Todos giraron a mirar a Subaru y Otto, quienes también se observaban el uno al otro con rostros de incredulidad.Abrieron la boca para decir algo, pero no encontraron palabras.Estaban demasiado atónitos como para reaccionar.

Entonces, se escucharon pasos acercándose.Todos giraron la cabeza para ver a un Subaru del Café claramente molesto, con las manos detrás de la espalda.Su ceja temblaba, mientras Emilia se quedaba congelada. Lentamente giró la cabeza hacia él.

—H-hola, Subaru... —saludó nerviosa, lo cual levantó sospechas entre los del grupo de Emilia.¿Por qué estaba tan nerviosa? No era como si Subaru fuera a hacerle algo, ¿verdad? ¡Él la amaba!

—¿Qué les estabas contando? —preguntó él con una sonrisa falsa, claramente forzada, que dejaba ver lo irritado que estaba.

Los labios de la Emilia del Café temblaron mientras sudaba. Miró hacia la izquierda, buscando ayuda.—Yo solo... les estaba hablando de Audrey...

—Sabes que no era necesario, ¿verdad? —respondió él en tono plano.

—Sí... —susurró ella.

—Y aun así lo hiciste.

—Por supuesto... —dijo con una sonrisa nerviosa.

Hubo un corto silencio entre ellos. Nadie se atrevía a decir una palabra frente al Subarumuy, muyenfadado.

—Emilia... —dijo él con calma.

—¿S-sí...? —respondió ella, tragando saliva.

Entonces Subaru llevó las manos al frente y le metió unroll cake(pastel enrollado) directamente en la boca, sorprendiendo al grupo entero con la acción repentina.

—¡No incomodes a nuestros nuevos clientes, idiota! —le gritó mientras ella apenas lograba tragar el pastel.

Notas del autor:

Esto se me ocurrió de repente a la 1 de la mañana y pensé:“¡Al diablo, voy a escribirlo rápido!”¡Y aquí está! Puede que lo continúe con capítulos muy cortos, aunque dudo que le preste mucha atención... tal vez.Tenía planeada una interacción más, pero eso será para el próximo capítulo.

Además, el Subaru y la Emilia del Café actúan de forma muy diferente a cualquier otra versión de ellos.Su relación es amorosa, sí, pero su dinámica se parecesospechosamentea la deKazuma y Aqua.

Notas del traductor

se me ocurrió traducir este fanfic recordando que alguien me lo sugirió espero que les gusten y si quieren en mi muro sugiéranme mas fanfic que traducir, no necesariamente de re zero pueden ser de cualquier otro tipo