Enmendando sus errores

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Summary

En la existencia más allá de lo que un ser relativamente consciente entiende como realidad hay seres los cuales pueden viajar entre dimensiones y el concepto del tiempo es algo que no les afecta, justo como le pasa a mi personaje que como cualquier otro inventado puede hacer y deshacer tanto como se le plazca así que esta historia es sobre el, sobre sus viajes, sus aventuras, problemas y más específico una manera de mostrar su poder. No espero que esto sea del agrado de todos ni mucho menos que sea lo más atractivo pero espero que disfruten de esto. En caso de poner alguna imagen pondré reconocimiento a los artistas en caso de saber quien sea. Gracias por leer y espero dejen sus estrellas.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Muestra de la existencia

El ruido del agua cayendo en algún lugar de la oscuridad es lo único que puedo discernir en su totalidad en estos momentos, un ardor insoportable quema mi espalda, la sangre aun corre por algunos lugares mientras que en otros yace seca por el tiempo, mis brazos encadenados y forzados a estar separados, mi cuello atado a una superficie desconocida y mis rodillas destrozadas de ya estar no se cuantas horas en esa misma posición, todo esto una humillación total a mi persona, en el momento en que entre en este cuerpo fui recibido por un monto de latigazos y golpes con fuelle como si de un animal salvaje se tratase aunque cada golpe era muestra de odio, no se cuantas veces he perdido el conocimiento. 

Estos cuerpos humanos son tan frágiles que es un horror entrar en ellos cada vez que tengo que hacer algo en esos universos, nuevamente un loco enamorado como yo consumido por el odio y rencor solo se dio por vencido para dejarse morir, es doloroso ver sus recuerdos y como fue dejado de lado por su padre por culpa de un nuevo matrimonio, su madre pereciendo por la enfermedad más dolorosa que es la depresión, de nada sirvieron los lujos si la vida pierde el sentido, tranquilo Kota yo me encargo desde aquí.

No se cuanto tiempo más pasó hasta que una puerta se abre y varios hombres me levantan no sin antes ponerme un saco en el rostro.

Matón:No se como alguien puede soportar tanto, la jefa dijo que solo lo tiremos frente al hospital y que eliminemos todas las huellas.

Matón:Trabajo es trabajo. Me levantan y me meten en la parte trasera de un auto aún estando sometido pues ataron mis pies y manos para evitar que forcejee pero mi estado actual solo me impide moverme, el dolor es incomparable, pasados unos minutos la puerta se abre pero aun el auto está en movimiento, me lanzan de este haciendo que las heridas se agraven más, la gente que estaba afuera se sorprendió de lo que vio pero más de saber que soy yo pues el saco se salió la aparatos caída, los doctores y enfermeros salen para ayudar, cuando por fin desperté todo mi cuerpo es un cúmulo de dolores, la luz es cegadora aunque una voz me hace girar un poco.

Yaeko:Con que por fin despiertas. Esa voz fría hace latir mi pecho pues parece que el antiguo dueño del cuerpo sentía algo por ella pero al mirarla esos ojos de desprecio me hacen apartar la mirada. Hice mal mi trabajo y terminó secuestrando, perdone mi ineptitud. El cabello blanqui azul que llega hasta su espalda se mueve un poco por los movimientos sutiles de ella. Pero si no hubiera hecho nada su hermano también hubiera sido secuestrado y preferí salvar uno a ninguno. El referirse a él parecía hacer que cambie su tono de voz, intentó hablar pero tengo la garganta seca a lo que ella solo se acerca a humedecer mis labios con un algodón, mi aliento parece incomodar así que tan pronto estoy algo más hidratado le hablo.

Kota:Fuera de aquí, no quiero verte. Mis palabras la tomaron por sorpresa pues siempre he sido muy cálido con ella, siempre recuerda como intentaba llamar su atención y ese trato tan frío no era normal en mi, solo deja el algodón y el vaso de agua a un lado para salir sin decir una sola palabra, camina para avisar a las enfermeras que desperté, camina de nuevo de regreso pero se queda parada afuera como una guardaespaldas.

Las enfermeras pasan para revisar mi estado, cambian los vendajes y añaden líquidos pues tengo un estado de deshidratación leve así como cortes profundos por toda la espalda, cuando salen murmuran qué estás cicatrices serán de por vida y jamás se borraran, Yaeko esboza una sonrisa sutil solo de escuchar eso.

Kota:Me tomara unos cuantos meses recuperar mis habilidades por completo, fue tan repentino el salto qué no le dio tiempo a mi ser materializarse por completo, debe haber mucha distancia entre dimensiones, me tranquiliza que por lo menos se que mi regeneración es más rápida en unos días estaré fuera de este estúpido hospital. Recostado y sin nada más que hacer me pongo a rebuscar en los recuerdos de Kota algo que me diga la situación en la que me encuentro entrando en razón de que mi padre solo para no perjudicar a su hijo favorito y buscando el bien de la familia en cuanto al estatus me caso hace unos años con una mujer mayor rica que cuando falleció me dejo todo a mi, de solo pensar eso mi piel se eriza del desagrado.

Kota:Seres asquerosos hambrientos de poder y fama, los detesto. Murmuró para mis adentros y pienso en la chica, en su momento mis intenciones eran cortejar pues desde la primera vez que la vi quedé enamorado de ella y más sabiendo que era una de las mejores guardaespaldas pero más que eso en lo más profundo de los recuerdos había salvado a la chica de caer del balcón así que esperaba que me reconociera pero desde el principio siempre parecía más interesada en mi hermano que en mi, por más que intentaba llamar su atención nunca conseguí nada. Tan deprimente que me duele la cabeza, mejor reposar un momento. Cierro los ojos para descansar.

Fuera de la habitación aún yace de pie pensando en sus adentros.

Yaeko:De no haber azotado a tu hermano por mero coraje no te hubiera pasado nada pero esta es mi venganza por lastimar al amo Rukio. Desde siempre pensó que quien la había salvado esa vez fue Rukio, fue la razón por la que quiso entrar aquí como guardaespaldas pero recibió un fuerte golpe cuando supo que la elegí yo aun así se quedó pues podría estar cerca de Rukio, una chica de la familia más rica de la ciudad siendo guardaespaldas por que su abuelo quiso que aprendiera sobre el mundo antes de llevar sobre su espalda todos los cargos de la empresa y el legado familiar.

Un par de días después las enfermeras al cambiar mis vendajes notan que ya están lo suficientemente bien como para que pueda ir a mi hogar a descansar, me dicen que es lo que debo de hacer cada vez que cambio mis vendajes, tomar la medicina y demás, Yaeko escucha atenta a mi derecha mientras yo aun me quedo en silencio, salimos y ella va por el auto, aprovechó esa oportunidad para meterme de nuevo en el hospital y salir caminando por una de las tantas puertas traseras.

Kota:Qué molestia es todo esto. Jalo el cuello de mi camisa haciendo botar dos de los botones y descubriendo hasta mi cuello. Con la camisa así me sentía como un infante vestido por su madre. El escozor en mi espalda aumenta y la incomodidad también pero me importa poco, saco mi cartera del bolsillo izquierdo y revisar si están las tarjetas cosa que al confirmar que sí solo guardo de nuevo todo, la vibración en mi celular me hacen sacarlo por instinto y veo el nombre de Yaeko, había una imagen de ella tomada a escondidas por el antiguo dueño del cuerpo, solo ruedo los ojos y apagó el celular, caminó sin rumbo al principio hasta que llegó a una plaza lo primero que voy a hacer es entrar a un bar donde todos me reconocen pues en las noticias se supo que fui secuestrado, se extrañan de verme ahí pues es como para que esté en el hospital, pido una botella del Whisky más caro y sirvo una copa, el aroma a madera me hace estremecer un poco pero no dudo mucho y lo tomó de golpe. He tomado mucho pero creo que este ha sido de los mejores. Copa tras copa me voy reconfortando un poco, el dolor de la espalda dejó de sentirse del todo volviéndose una simple incomodidad, todo era perfecto hasta que las puertas se abren y se quedan todos callados pues al ver a Yaeko con un rostro que brota humo de rabia acercarse a mi prefieren no interferir.

Yaeko:Las indicaciones de los doctores dijeron que no debías de tomar y solo descansar ¿Que hace en un bar? Un párpado le tiembla un poco pero no alza la voz.

Kota:No es como que te importe que haga y que no con mi vida, tu eres solo una simple guardaespaldas. Iba a tomar otro trago pero ella me detiene bajando el vaso haciendo un sonido fuerte.

Yaeko:Tengo que mantenerlo con vida, eso es parte de mi trabajo. Está cada vez más irritada.

Kota:Tan bueno que mi espalda está bien y no tengo moretones, si quieres quedarte hazlo si no lárgate no me estorbes. Mis palabras la hacen enojar demasiado pero no dice nada solo se queda parada a un lado. Eso pensé. Se muerde los labios por dentro.

Yaeko:(Se nota que si eres ese borracho que dicen.) Pasan las horas y pese a beber relativamente rápido el alcohol no me afecta del todo, me levanto y me acerco a pagar, Yaeko me sigue en silencio sin decir nada hasta que soy interceptado por mujeres del bar que me habían estado mirando desde hace un rato.

Mujer:¿No te gustaría pasar un buen rato muchacho? Puedo ser gentil contigo y pagar tu cuenta si me acompañas arriba a la habitación.

Mujer2:Tiene un rostro exquisito, no me molestaría verlo todas las mañanas al despertar. Ríen mientras intenta llamar mi atención Yaeko ya dispuesta a decir algo yo solo paso la tarjeta por la terminal e ignoró a todas.

Kota:Qué odiosas. Estaba por salir del bar cuando una de las mujeres me tomó de la muñeca para que no me vaya, me giro y una mirada asesina se nota en mi, su semblante se pone pálido y se separa, me sacudo donde me tocó como si fuera basura.

Yaeko:Ya es hora de que lo lleve de regreso a su casa. Habla desde detrás de mí.

Kota:Tu solo eres la trabajadora ¿No? El que decide el destino soy yo y ahora quiero algo con grasa y mucha carne. Camino hasta un puesto de hamburguesas, claramente nunca habría estado ahí pero no me importa, Yaeko sigue de cerca soportando todo su coraje, después de verme comer como un animal según sus criterios. Dame las llaves del auto.

Yaeko:Ni lo piense, está tomado y va a causar un accidente.

Kota:No es una pregunta.

Yaeko:Me rehusó, yo conduciré.

Kota:Dame las llaves si no quieres que me irrite.

Yaeko:Solo se siente valiente por el alcohol en situaciones normales usted. No termina de hablar cuando la acorralo contra un pilar de la plaza, esta intenta defenderse pero la sostengo de las manos, una fuerza que nunca había estado ahí aparece, mi mirada vacía la hace detenerse. Están en mi bolsa derecha.

Kota:En casa hablaremos de tu contrato. Saco las llaves y las hago girar en mi dedo. Ahora llévame al auto. La suelto y sintiéndose humillada me lleva hasta el último piso del estacionamiento subterráneo donde yace el auto, un auto negro elegante símbolo de riqueza como la mayoría de los de esta clase, lo desbloqueo y entro al lado del conductor lo enciendo Yaeko entra del lado del copiloto y se pone en cinturón de seguridad, yo me pongo el mio, ajusto los espejos y miro al frente. Pensé que no subirías.

Yaeko:Sigue siendo mi jefe.

Kota:Como digas. Enciendo el auto y en vez de ir hacia enfrente doy marcha atrás, Yaeko aprieta los dientes pero se mantiene calmada, giro el volante del auto habiendo media vuelta. Esperaba que esta vaca se moviera más lento pero ya veo que no. Aceleró y me pongo a hacer donas alrededor de un pilar solo para sentir las capacidades del auto, salgo derrapando como un experto fuera del estacionamiento, Yaeko mira al frente mientras mantiene sus manos sobre su regazo, sus manos sudan constantemente pero se mantiene sería.

Yaeko:No pensé que el jefe manejara así de bien. Prefiere adular un poco antes de decir otra cosa.

Kota:Te sorprendería saber que puedo o no hacer. Conecto mi celular al auto para poner alguna canción.

Canción:¿Por qué necesitamos esto? ¿Quién fue el que dijo? Bueno ese cabrón nos mintió, las grandes cosas les llegan a los grandes hombres, no hay nada aquí más que un páramo. Esas palabras dan inicio a la canción con un tono de rock, Yaeko se siente extraña pues jamás había escuchado esa clase de música, no le da tiempo a preguntar cuando en menos de un minuto ya estamos sobre la autopista a gran velocidad y la canción cobra otro sentido. Ver esta herida qué nosotros creamos, esta noche no sobreviviremos, estoy enfermo y cansado de ser siempre el chico bueno, ¿Cuantas veces tengo que decir que lo siento? Yaeko se pone rígida mientras me escucha cantar a todo pulmón mientras paso entre los autos como un desquiciado, un par de autos de policía intentaron seguir el ritmo pero era más peligroso pues ellos podían estrellarse con gente inocente.

Kota:¿Qué pasa? ¿Temes que algo suceda? No me doy ni un segundo para separar la mirada de la carretera, Yaeko solo traga saliva pues las palabras de la canción la pusieron alerta y la siguiente canción empieza.

Canción:¿Hay alguien ahí afuera? ¿Puede ver lo que un hombre puede cambiar? Es mejor que no le importe porque sabe que está en su etapa, siento la paranoia. Cuando exista el momento ponte en el lugar de los ojos que te miran, puedes esperar hasta que te golpees la cara, no seas un codicioso un dólar es un centavo para ti. La música sube de volumen haciendo vibrar todo. ¡Haz un dibujo de tu rostro y después lo rompes así ganas!

Yaeko:Debería conducir más despacio si no vamos a causar un accidente. Pone su mano sobre la mía, noto la sudoración en ella pero no detengo al contrario la miró directamente sin prestar atención a la carretera, ella mantiene mi mirada pero un temblor en su mano me muestra su temor, a lo que me río en mis adentros, llegamos hasta la mansión donde vivo, la puerta automática se abre y entro con el auto.

Kota:Necesito un auto que tenga más rendimiento que este, por ahora está bien. Yaeko suelta un poco el cuerpo cuando el auto se apaga por fin, abro el capó y bajo a ver simplemente el motor, Yaeko sale. Por cierto estás despedida. Se queda quieta de golpe.

Yaeko:¿Qué?

Kota:Tu presencia me molesta lo suficiente como para que no quiera verte más, no eres de confianza ve a servir a otro. Se escuchan pasos rápidos acercándose.

Rukio:¿Qué sucedió hermano? ¿Por qué conducían como loco? Está en todas las noticias. Sabía que era mi auto por el número de placas.

Kota:No te interesa lo más mínimo y no se que haces en mi casa, lárgate y llévate a esta perra contigo. Yaeko siente su estómago retorcerse de escuchar como le hablo, no sabe si quiere golpear o gritar.

Rukio:¿Qué cosas dices hermano? ¿Por qué siempre tienes que ser así?

Kota:Por qué me quitaste todo, el amor de mi padre, mis gustos y todo lo que si quiera me agradaba un poco, entre más lejos estés de mi mejor y también esta estúpida e inservible guardaespaldas. A Yaeko le duelen las palabras por alguna razón.

Kota:Tengan las llaves de esta basura, llévatela y no me busquen más. Le cierro el cofre y le lanzó las llaves a Yaeko y esta las deja caer, Rukio las toma y mala a Yaeko para que se vayan, esta solo me mira un poco antes de darse la vuelta al auto, me quito el saco y la camisa, de un solo tirón me arrancó el gran parche en la espalda, las heridas aún frescas se ven bien, camino dándoles la espalda, Rukio se sorprende pero dentro de sí parece disfrutar eso y Yaeko siente amargura.

Rukio:Vámonos ya, yo solo venía a agradecerte que me salvaste pero si necesitas trabajo yo puedo contratarte.

Yaeko:Gracias joven jefe pero por ahora necesito meditar un tiempo, lo dejaré en su hogar y después iré a descansar. A Rukio no le gusta mucho la idea esa pues él bien sabe que ella está enamorada de él y quiere aprovechar eso antes de que contraiga matrimonio con una de las chicas más ricas de la ciudad.

Entró a la casa y caminó hasta la habitación de arriba donde me echó boca abajo para no ensuciar.

Kota:Qué desesperante, no se cual es el motivo de mi presencia aquí, pasaré más desapercibido de ahora en adelante, un medio año de silencio se irá volando tengo dinero suficiente para no preocuparme y ya, podría despilfarrar pero voy a ser objetivo de las cámaras mejor así. Me toco la espalda y suspiró. Esto es molesto en diferentes niveles, claro que jamás fui adepto al dolor y mi poder más fuerte requiere de eso, es un alivio ni tener mi poder completo ahora mismo todo estaría calcinado, por fin me esta dando sueño por el alcohol, dormiré un rato. Cedo ante el sueño, Yaeko lleva a Rukio a su casa y pide un taxi pero no para su casa si no para la mansión, se salta el muro y camina dentro de la casa, esta todo en silencio, incluso la servidumbre para temer emitir algún ruido, sube a la habitación y me ve descansando boca abajo, algo en sus adentros se remueve, quiere castigarme pero le duele ver el estado de mi espalda.

Kota:¿No te dije que estabas despedida?Yaeko se estremece pues no pensó que estuviera escuchando, yo podía sentir su aroma a lo lejos.

Yaeko:Vengo a dejar la crema qué tu espalda necesita nada más.

Kota:Solo lánzala a la cama y vete, entre más lejos mejor. Abro mis ojos, el tono verde que tienen los iris poco a poco se va tornando de un gris apenas como una mancha.

Yaeko:Tengo que ponerla, si no se va a infectar.

Kota:Como si te importara mucho, se como tratar estas heridas, incluso con un puño de tierra haría que sanen si yo quiero. Siento como se pone a horcajadas sobre mis piernas, parpadeo un par de veces pero no digo nada ni hago el intento de moverme.

Yaeko:Quédate quieto. Comienza a limpiar con cuidado, sus dedos pueden sentir cada hendidura de mi piel, pedazos que aún muestran un poco de la capa blanda de la piel, sangre por varios lados de la fricción entre la gasa y mi piel.

Kota:¿Limpiando tu consciencia? O piensas que no fue suficiente por ese latigazo qué le di a Rukio como castigo por haber perdido un trato importante para la familia. Sus manos se detienen de golpe pues no esperaba que supiera eso.

Yaeko:No sé de qué hablas.

Kota:Hablas como si no supiera quien eres señorita Tokugawa. Esto la deja aún más perpleja ya que nadie conoce su aspecto pues su familia jamás dio la presentación oficial por los principios de su abuelo.

Yaeko:No sé de qué hablas. Sus manos tiemblan un poco.

Kota:Si lo que digas. Extiendo mi mano para tomar mi celular, abro la cámara un momento por error y miro mis pupilas. Menos de tres meses.

Yaeko:¿Menos de tres meses que? Comienza a poner esta vez la crema con el doble de cuidado.

Kota:Nada, cosas sin importancia para la señorita Tokugawa, ¿Cuando piensas decirle a mi hermano que tú le has comprado todos sus lujos? Lo más seguro antes de casarse con otra chica, no entiendo qué haces aquí pudiendo haber aprovechado ya me acorde te falta coraje. Se irrita y presiona mis heridas, solo cierro mi ojo izquierdo un momento.

Yaeko:Eso tampoco te importa, yo solo cumpliré mi trabajo de ser tu guardaespaldas hasta que sea el momento.

Kota:Pues te vas a aburrir porque no tengo pensado salir y créeme haré que te sientas tan incómoda que saldrás por ti misma.

Yaeko:Iré a pedir que preparen algo para que comas, quédate quieto hasta que la crema se haya secado. Le hago una señal con la mano de que ya se vaya, esta sale a decirle a la servidumbre que preparar, me levanto de la cama y veo ahora bien en el espejo como mis iris están verde y gris mientras canto un poco.

Kota:Encontrando un día, no quiero ser tu.. Cuando la cima del mundo cae sobre ti. Imito que toco una guitarra pero me quedo callado un momento. Esos estúpidos doctores dejaron la muñeca y el hombro izquierdo en mala posición, que horror, por eso no me gustan los hospitales. Busco algo que me sirva para arreglar mi hombro, encuentro un termo de agua vacío y lo pongo bajo mi axila. La ventaja de saber cómo arreglar mi cuerpo es que lo puedo hacer donde sea, desventaja de que sigue doliendo como un demonio. Yaeko sube de nuevo a la habitación y cuando abre la puerta ve como estoy empujando mi cuerpo contra mi brazo hasta que un crujido hueco resuena en todo el cuarto, ella se acerca corriendo para detenerme.

Yaeko:¿Te volviste loco? ¿Piensas romper tu brazo? Saca el termo debajo de mi axila pero ve que mis hombros están ya en la misma altura, se había dado cuenta de eso hace un rato pero quería esperar a ver a los doctores.

Kota:Reitero, no te metas en mis asuntos. La empujó y caminó hasta el closet donde saco un par de calcetines me ato los dos de una manera muy específica en la muñeca separando los huesos lo suficiente, me doy un tirón con la otra mano haciendo que regrese a su posición, el sonido hace estremecer a Yaeko. Ahora si estoy mejor, la pierna está algo resentida pero no lo suficiente para que me incomode y el pie está bien.

Yaeko:¿Dónde aprendiste a hacer eso? Tu nunca tuviste estudio solo tienes la secundaria.

Kota:¿Qué importa dónde? Lo se hacer y no entiendo que sigues haciendo en mi cuarto, sal de aquí o me desnudaré y el primero hombre que veas así seré yo y no tu amado Rukio. Yaeko se siente molesta por alguna razón, sale y solo se para fuera de la puerta.

Yaeko:(¿Por qué me siento así de culpable? El fue quien se lo buscó y ¿Por qué me trata así? Siempre buscaba llamar mi atención y ahora... Solo estoy conmocionada por lo de hace un rato.) Se mantiene firme pero su pecho se siente extraño, me llevaron comida y prepararon un poco de agua para un baño con esponja, los saco a todos del baño y me quedo ahí para lavarme yo mismo.

Kota:La espalda no se puede mojar con jabón pero tengo que si mojarla con agua para que la piel se humedezca, que condiciones tan contradictorias y lo peor que se infecta no me curare hasta por lo menos unas semanas, odio depender de cuerpos ajenos. Me levanto y dejo la estúpida esponja en el suelo, abro la regadera dejando caer agua fría, de esta manera me pongo a lavar todo mi cuerpo menos la espalda. Qué exasperante. Cierro la llave y regresó a recoger la esponja y mojar mi espalda.

Yaeko:No te des la vuelta, yo mojare tu espalda.

Kota:¿Sigues con eso? ¿No te cansas? Ya vete no sé, a ver si te aman por allá de seguro que matarías ahora mismo para que él te esté tocando.

Yaeko:No soy una sucia ramera para pensar en eso.

Kota:He conocido rameras con más lealtad que tu pero ya toparas con pared en su momento. Yaeko me arrebata la esponja y se pone a mojar mi espalda con cuidado. No entiendo a las mujeres, por más tiempo que lo intento hay veces que menos entiendo, puedes ir con él y ser su guardaespaldas.

Yaeko:¿Nunca te callas? Eres odioso.

Kota:Vete y ya no estarás aguantando. Yaeko después de lavar solo deja caer la esponja y sale.

Yaeko:Iré a ver a mi abuelo y le hablaré de ya hacer la presentación. Sale furiosa de la casa rumbo a donde su abuelo el cual la recibe con una sonrisa.

Sr. Tokugawa:¿Qué te trae aquí Yaeko? ¿No deberías de estar cuidando al joven Kota?

Yaeko:Ya no trabajo para él, quiero avanzar mi presentación, ya quiero poder decirle al mundo quien es que soy.

Sr. Tokugawa:Si quieres eso tendrás que quedarte ya aquí por lo menos un par de semanas.

Yaeko:Lo que sea, ya no aguanto más a ese insoportable. Su pecho sigue doliendo ahora con más intensidad.

Sr. Tokugawa:Entonces está decidido, también es momento de que vayas eligiendo a tu posible pretendiente.

Yaeko:Estoy decidida y quiero que sea el joven Rukio.

Sr. Tokugawa:Entendido hija, nosotros nos encargaremos de todo ve a descansar te noto irritada. Yaeko hace una reverencia y se va su habitación, busca entre sus cosas una foto que tiene de Rukio para mirarla siempre que podía pero se siente rara al verla.

Con el pasar de los días las heridas curan más rápido de lo que sanaría un humano normal, mis ojos ahora son completamente grises y comienzan los pequeños destellos de rosa,no había salido de la mansión en ningún momento pues no tenía ganas de hacerlo, solo espero el momento en recuperar todas mis habilidades y regresar a mi hogar, a los doce días llega una invitación del grupo Tokugawa para formar parte de la ceremonia de presentación de la nieta y heredera de todo el grupo Tokugawa, miro la invitación y sólo la dejó sobre la mesa, al principio no tengo ganas de ir pero de pensar en que mi presencia solo la irritaria me inclinó por aceptar.

Kota:Ya ahora es solo un puñado de cicatrices, fue insoportable la comezón pero ya estoy mejor, espero en un mes ya poder regresar, por mero coraje saltaré a la primera dimensión que pueda. El día de la presentación me encuentro en uno de los sofás de cuero tan elegantes que hay en ese gran salón, mi padre y hermano están en otra parte saludando de manera aduladora a cualquier familia pues por los mismos regalos que recibió creen que será el elegido por ella, Yaeko ya estaba lista para salir pero el Sr. Tokugawa le habla para hablar antes de salir.

Yaeko:¿Sucede algo abuelo?

Sr. Tokugawa:Son dos cosas la primera es si estás segura que ese joven será el elegido pues una vez hecho será complicado para la familia retractarse.

Yaeko:Estoy totalmente decidida.

Sr. Tokugawa:Entendido, lo segundo es si ya estás lista para lo que viene.

Yaeko:Espere mucho por este momento.

El abuelo sonríe y acompaña a su nieta, todas las luces se apagan y comienzan con su espectáculo, presentando a la señorita, todos se sorprenden al verla pues creían que era una simple guardaespaldas pero ahora vuelta la chica más deseada de toda la ciudad, Rukio era el más emocionado pues sabía que tiene el camino fácil para tenerla, mientras tanto yo estoy yo sigo intentando crear mis llamas, todo el lugar está lleno de vítores y aplausos que no le prestan atención a mis chasquidos de dedos, todo el salón sigue a oscuras en un momento una de mis llamas sale sobre mi solo por un segundo, mis ojos recuperan su color y yo mi visión nocturna, Yaeko fue la única que noto el fuego y la única que ve mi mirada rosa entre la oscuridad.

Sr. Tokugawa:Ya es momento hija, de que digas el nombre del afortunado que será tu esposo. Se hace un silencio sepulcral pues todos quieren saberlo, Yaeko se acerca al frente pero su garganta se niega a emitir sonido, simplemente no tiene fuerza y no deja de mirar mis iris color rosa, el anciano se sentía extrañado pues no está acostumbrado a ver a su nieta así, se acerca un par de pasos pero ella solo señala en mi dirección, las luces se encienden y giran todos a verme.

Kota:¿¡Qué!? Miró su dedo señalándome, no había duda pues no había nadie joven en esa dirección, Yaeko se sorprende también de que era yo.

Sr. Tokugawa:Eres bienvenido a la familia joven Kota. El anciano tampoco entiende pues recordó escuchar el nombre del otro de la familia y no el viudo qué dijo odiar.

Yaeko:Si... Bienvenido. (¿Qué acabo de hacer?)

Sr. Tokugawa:Ven joven no seas tímido. Yo no me iba a levantar pero mi padre casi corre desde el otro extremo de la habitación para levantarme y acercarme.

Padre:No vas a arruinar esto, esta familia es la puerta a ser poderosos como ellos así que cállate idiota, tenemos muchas deudas y la empresa está por quebrar por unas malas inversiones así que cállate.

Rukio:¡Yo me opongo! Yaeko debes de haberte equivocado, tú me has estado comprando cosas y regalando lo mejor desde hace meses, no puede ser el. Se iba a acercar pero lo detienen los guardaespaldas, la presentación se estaba volviendo un caos, por un lado yo que no se por que me eligió y mi hermano que hace berrinche, me dejan a lado de Yaeko y todos hacen fotos, se llevan a mi hermano fuera del salón, yo solo me quedo parado quieto, toda la velada fue extraña pues tenía que hablar con gente que ni conozco, no he visto ni una sola vez y mantenerme a lado de ella, al terminar la velada la acorralo contra una pared.

Kota:¿Qué estupidez hiciste ahora?

Yaeko:Es tu culpa por ponerte esos estúpidos pupilentes rosas, te hacen parecer raro.

Kota:¿Raro?¿Pupilentes? Idiota. Tomo su mano con fuerza, aunque ella la retiene no puede hacerlo mucho tiempo, meto su dedo contra mi iris, soporto el dolor pero no hay pupilentes.

Yaeko:Que asco, jamás pensé tocar un ojo... ¿Dónde está el pupilente?

Kota:Qué no son pupilentes estúpida, te lo dije que no lo son.

Yaeko:No me hables en ese tono, ya no eres mi jefe. Me jala de la corbata.

Kota:No lo soy pero por tu idiotez ahora soy tu prometido, yo desapareceré en unas semanas.

Yaeko:Ya se que eres un cobarde que no soportas que ame a tu hermano y jamás te preste atención.

Kota:Estúpidos humanos, por eso agradezco que deje de serlo hace mucho.

Yaeko:Si, ahora eres solo una bestia.

Sr. Tokugawa:Me alegra ver que se llevan tan bien, aunque tienen que esperar a que se haga la boda, espero puedan aguantar. Sonríe un poco.

Yaeko:Si abuelo, lo haremos.

Kota:Pero es que yo. Siento un pisotón con el tacón de la zapatilla de Yaeko.

Yaeko:Tienes que aguantar tus ganas, no vas a decir barbaridades frente a mi abuelo.

Sr. Tokugawa:La juventud es tan buena, esperemos que vengas pronto para.

Yaeko:Abuelo ¿se puede quedar esta noche? Prometo que no haremos nada malo, quiero hablar más con él, no lo he visto desde hace doce días.

Sr. Tokugawa:Siempre y cuando no hagan que la gente haga conjeturas está bien, suban ya que deben de estar casados ambos. Nos despedimos del viejo Tokugawa y subimos al elevador en silencio, llegamos hasta la habitación y Yaeko con cuidado cubre las pocas rendijas con toallas y cuando se gira para empezar a gritarme yo ya estoy acostado en su cama boca abajo.

Yaeko:¿Qué haces ahí? Quítate de mi cama. Me golpea la espalda pero recuerda las heridas. Perdón yo lo olvidé.

Kota:La señorita pidiendo perdón, vaya. Me quito el saco y la camisa, le muestro las cicatrices, ella solo se queda mirando pues es imposible que hayan sanado tan rápido.

Yaeko:Vaya que tienes buenos genes. Toca la piel de mi espalda, yo me hago a un lado pero ella solo me toca más.

Kota:¿Sabias que es incomodo que me esté tocando alguien que no conozco?

Yaeko:Me conoces de sobra. Solo ruedo los ojos.

Kota:Por cierto, no hagan tratos con mi familia, están hasta el cuello de deudas, el viejo invirtió mal y si mi memoria no me falla mi hermano sigue con sus estúpidas apuestas.

Yaeko:¿De que hablas? El no hace eso, de tu padre lo creo pero de él jamás haría nada malo.

Kota:Humanos crédulos. Saco mi celular y le muestro unos cuantos videos de cámaras de seguridad de hoteles del bajo mundo donde está rodeado de mujeres, apostando desde dinero hasta los regalos que ella le dio en su momento. Si escucho la estupidez de que son creados antes de irme voy a hacer un caos aquí. Yaeko se queda mirando los bares y varios de ellos pertenecen a la familia Tokugawa por lo que se queda pasmada sosteniendo mi celular y mirando todo, inclusive había varios videos donde el coje con otras. Creo que no debí enseñarle eso sobre mí, tres.. Dos... Uno... Yaeko vomitó sobre mi espalda, me erizo todo del sentimiento. Ya quítate. Ella corre al baño y continúa vomitando, yo me limpio con las sábanas de la cama, mi saco y camisa también sufrieron las consecuencias. Que asco.

Solo se escucha como ella vomita una vez tras otra, yo entro al baño no para consolarla ni para tranquilizarla, me meto directo a la regadera y me baño, Yaeko no tiene la fuerza ni la energía para rechistar ni mucho menos para levantarse, cuando salgo con una toalla en la cintura, la levantó.

Kota:Apestas a borracho y a vomito.

Yaeko:Déjame sola, ya puedes burlarte de mí, anda humillame a tu antojo. Su mirada es vacía y mientras forcejea un poco pero no puede con ella misma, la meto conmigo a la regadera, mojo su cuerpo poco a poco, ella solo deja que el agua caiga.

Kota:Tómalo como un regalo por que de no ser así, créeme habrían quemado la riqueza de tu familia y posiblemente te volvías un premio más en sus apuestas.

Yaeko:Si... me equivoque... La dejo de pie, ella se recarga de la pared. Quitame el vestido...

Kota:Yo diría que...

Yaeko:Solo hazlo, estamos comprometidos me da ya lo mismo que me veas o no, por lo menos tu tienes el valor de decirme en la cara lo que piensas de mi. Solo alzó mis hombros señal de que da igual, le bajó el cierre del vestido y la despojó de este haciéndolo una bola a un lado, le quitó el sostén y lo lanzó al mismo lugar. Te falto algo más... Le hago caso y bajo su ropa interior, era un conjunto negro que en otros momentos se vería muy sexy pero ahora solo parecía presionarla.

Kota:Creo que eso fue todo por parte mía, debería de salir ya por que si no... Se gira y me tomó de la mano, en un momento el que está contra la pared soy yo pese a eso no usa mucha fuerza, me suelta pero no deja que gire mi cuerpo, solo se pone a tocar las cicatrices una a una.

Yaeko:De haber sabido que tú te quedarías conmigo no habría mandado a mi gente a hacerte esto, tu piel estaría perfecta.

Kota:¿Qué mosca te picó?

Yaeko:Si te digo que la verdad no me siento tan mal por lo que paso ¿Me creerías?

Kota:Estas jugando.

Yaeko:Desde que saliste del hospital y me hablabas de manera despectiva algo en mí se sentía raro, pensé que era rabia, después cuando condujiste como loco, pese a ponerme nerviosa sabía que nada pasaría.

Kota:Al final ¿La princesa de hielo se derrite por mi?

Yaeko:La ironía en su máximo esplendor. Pega su frente contra mi espalda. Cuando estemos casados te llevaré a que te borren esas marcas.

Kota:Cuando nos casemos dejaras esas marcas así como recuerdo ¿Entendido? Ella se estremece.

Yaeko:Si... ¿Te quedarás conmigo en la cama?

Kota:Está vomitada, tenemos que buscar otra porque yo no me voy a quedar ahí.

Yaeko:Supongo que tienes razón, después de secarnos podemos ir a la contigua, quiero descansar.

Kota:Podemos pedir servicio a la habitación, tengo hambre.

Yaeko:¿Quieres que vomite de nuevo? Presiona sus uñas contra mi piel.

Kota:De preferencia no, pero tengo hambre, estuve rodeado de idiotas adinerados doble cara buscando favores y no pude tocar nada de la comida fuerte solo aperitivos.

Yaeko:Bien, solo por favor no pidas una hamburguesa como la de aquella vez.

Kota:Me vomitaste la espalda, puedo pedir una. Yaeko me muerde la espalda pero no dice que no, salimos y vamos a la otra habitación solo vistiendo batas de baño, pido una hamburguesa grande la más grande que puedan hacer con un poco de todo, ella solo escucha mi pedido con cierto pánico, pues siente un dolor en el estómago, cuando llega la hamburguesa ella está recostada cubierta hasta la cabeza para que el aroma no le llegue. Por fin aquí algo rico, ven con papá. Comienzo a comer con muchas ganas, en un momento que trago saliva escucho un rugido de estómago, dejó de comer para escuchar un poco más hasta que suena otra vez. ¿Tienes hambre cierto? Ven a comer.

Yaeko:Yo no como esas cosas asquerosas. Me levantó y acercó el plato con la hamburguesa cerca de donde se cubre con las sábanas y ruge rápido su estómago, está solo se mueve un poco antes de destaparse y sentarse. Solo será un poco porque no quiero despertar a nadie más.

Kota:Lo que digas. Ella busca una manera correcta de sostener el armatoste de ingredientes que hay en esa hamburguesa, como puede muerde un parte y solo se pone a comer más, ensuciando sus manos. ¿Ahora quién es el animal? Ella me mira enojada pero no deja de comer la otra mitad, yo me como mi mitad, cuando termina solo se queda reposando, me acuesto a su lado para descansar, aun tengo la bata puesta.

Yaeko:Es malo dormir con la piel húmeda, quítate eso.

Kota:El viejo dijo.

Yaeko:Siempre haces lo que quieres, solo quítatelo ya. Me jala la bata para quitarla, terminó cediendo y ya la lanza ella lejos, se gira hacia mí y me abrazó hundiendo su cara en mi pecho.

Kota:Hueles mucho a carne.

Yaeko:Tu también, ya cállate y déjame dormir. Pone su pierna doblada sobre las mías.

Kota:¿También es necesario eso?

Yaeko:Si y mucho, ahora ya duérmete.

Kota:Dejaste la luz encendida.

Yaeko:Dios. Aplaude para apagar la luz y solo se queda mirando en la oscuridad, mis ojos brillan un poco, pues tampoco cerré los ojos. Oye...

Kota:¿Ahora que sucede?

Yaeko:¿Me odias?

Kota:Alguien me enseñó que eso no te hace ganar nada, solo nubla el juicio.

Yaeko:Es alguien sabio ese alguien... ¿Llegaras a quererme?

Kota:Yo tengo mucho amor por dar pero esa pregunta debes de hacerla para ti. Pone su mano sobre mi pecho para sentir mi corazón, yo solo pongo mi manos sobre la de ella, se queda callada un rato.

Yaeko:Yo creo que el destino me dijo que eras tú, pude ver un brillo en tus ojos cuando todas las luces se apagaron.

Kota:¿Eso crees? (Es que mis ojos me permiten ver a oscuras pero reflectan como los ojos de los gatos)

Yaeko:Si... Se abre la puerta de golpe y un par de flashes nos iluminan, alguien había tomado fotos y salido corriendo. ¡Mierda! Se levanta pero recuerda que está desnuda. Estoy jodida, mi abuelo me dijo que no hiciera esto y fue lo primero que hice.

Kota:Somos prometidos ¿Que hay de malo?

Yaeko:Que todos pensaran que no soy pura y lo más seguro es que eso afectará la imagen del negocio.

Kota:Tu te quedas aquí y nada de gritar, odio los ruidos fuertes a lo tonto. Me pongo la bata nuevamente pero en vez de salir por la puerta abro la puerta del balcón, Yaeko se queda mirando pero me agarro de la herrería para ver que hacía abajo hay por lo menos veinte pisos iguales, doy un largo suspiro y me salto la herrería y comienzo a bajar de piso en piso, Yaeko grita y se levanta a ver lo que creía que pasaría, pero cuando se asoma solo ve que voy bajando a gran velocidad dejándome caer y sosteniéndome una vez tras otra, la miró desde abajo y le gritó. ¡Cubre tu cuerpo que ya tiene dueño! Esta reacciona y se mete de nuevo solo para jalar la sabana, cubrirse y asomarse de nuevo, desde la última planta al suelo hay unos diez metros de caída, suspiro una vez más y me lanzó contra las hojas de un árbol, fueron unos tres metros de caída pero me quedé ahí esperando, cuando sale alguien apurado con el mismo aroma me lanzó a él desde el árbol haciendo que caiga. Con que aquí está el fisgón.

Persona:Yo no hice nada, ya me iba.

Kota:Apestas a la mentira, muéstrame lo que llevas en la bolsa.

Persona:Aléjese pervertido, llamaré a la policía. Antes de que saque su celular le presiono el cráneo contra el concreto desde la quijada impidiendo qué pueda hablar.

Kota:Es sorprendente lo estúpidos que son los humanos, te lo había pedido por las buenas pero creo aprovechaste. Le desencajo la quijada de un movimiento, este del dolor se desmaya, reviso sus cosas y encuentro la cámara. Perfecto. Me levanto y lo arrastró desde su saco hasta la entrada del hotel, todos se sorprenden de verme ahí abajo jalando a alguien, cuando se van a acercar a preguntar los detengo. Este idiota me fotógrafio mientras descansaba con la señorita Yaeko, díganle al viejo que se encargue de él y le saque la información de quien lo mando y en cuanto a como baje fue saltando de balcón en balcón, ahora voy arriba que mi prometida debe de estar muerta ya sea por vergüenza de que sus fotos puedan aparecer en las noticias o muerta de que me vio saltar. Todos sienten y me alistan el ascensor, subo escuchando esa terrorífica música de ascensor hasta el piso donde estaba, no había soltado la cámara ni una sola vez, Yaeko me espera en la puerta y me abraza del cuello tan pronto puede.

Yaeko:Creí qué morirías, sentí lo mismo que cuando me hablaste feo.

Kota:Al final si amabas a este idiota. Ella no dice nada y solo no se suelta. Ya no llores, traje las fotos solo es ver quien lo mando pero ya me hago ideas.

Yaeko:Yo también... El otro ascensor se abre y ahí está el señor Tokugawa.

Sr. Tokugawa:¿Se encuentran bien? Pregunta preocupado pero se sorprende de ver a su nieta cubierta solo con una sábana y a mi con una bata sucia. ¿Qué pasó aquí? Le explico la situación y le muestro las fotos, este se queda callado. Les dije que no hicieran nada pero muchacho ¿Cómo fue que bajaste tan rápido?

Yaeko:Solo para no perjudicar a la empresa bajo de balcón el balcón. El anciano se sorprende, me jala una mano para ver las heridas en mis yemas.

Sr. Tokugawa:Impresionante, un muchacho decidido en defenderte, tomaste una buena decisión tal vez haya que apresurar la boda para evitar más situaciones así y no creo que tampoco ustedes aguanten así que si rompen esa regla no creo que ya importe mucho tal vez así pueda llegar a conocer a mis bisnietos. Este se ríe mientras se lleva la cámara consigo, me quedo ahí con Yaeko, vamos de vuelta a la habitación, me meto nuevamente a la ducha solo para enjuagar mi cuerpo.

Kota:Tres baños en menos de una hora, a este paso me volveré un compulsivo de la limpieza. Miro como Yaeko me espera en la cama, no había dicho ni una sola palabra desde que nos encontramos con su abuelo. ¿Ya te comió la lengua el zorro?

Yaeko:No es eso... ¿De verdad vas a conformarte conmigo? Aunque te haya lastimado tanto.

Kota:Qué si mujer, que si, deja de ser tan insegura qué me pones de los nervios. Me recuesto de nuevo a su lado, esta vez si cierro mis ojos, Yaeko se tardo un poco más en abrazarme pero termina haciéndolo pero esta vez se pone directamente sobre mi, dejando su peso sobre mi cuerpo, puedo sentir un leve temblor además de lo caliente que está. ¿Tienes frío?

Yaeko:Quiero hacer lo que dijo el abuelo, dejaré que tomes de mi todo antes de tiempo, quiero gustarte y enmendar mis errores... o si no lo quieres yo... Se pone nerviosa.

Kota:Nunca dije que no, pero creo que me viste bajar como un loco por fuera del hotel, estoy algo cansado.

Yaeko:Si... Perdóname... Se Mueve un poco para intentar separarse, la sostengo con mi mano derecha abrazando su torso mientras que la derecha la utilizó para sostener uno de sus muslos con la ayuda de mi propia pierna, dejando nuestros sexos tocándose uno con otro, las orejas de ella se ponen sumamente calientes pues una está tocando mi pecho, no esperaba que se sintiera de esa manera aunque decía estar dispuesta tiene miedo.

Kota:¿Podrás conformarte con eso por ahora?

Yaeko:Gracias...

Kota:En el fondo también te da miedo, de tener fuerzas ahora mismo ya estarías sintiendo como abro tus entrañas por primera vez pero la verdad mis brazos duelen y mi energía es casi inexistente, pero si mañana en la mañana gustas.

Yaeko:Por favor solo hasta la boda, no estoy lista, me da mucho pánico lo que se puede sentir, ahora mismo casi no me quiero mover por que estamos chocando pero no porque no quería hacerlo solo es miedo.

Kota:Es normal tener miedo la primera vez, después te acostumbras.

Yaeko:Supongo que tienes mucha experiencia en ese sentido... Algo de celos le recorren.

Kota:Tampoco tanta experiencia, solo es un poco de madurez y un caballero no tiene memoria si le preguntan si lo hizo con esta o aquella.

Yaeko:Supongo que eso debe de ser tranquilizador pero no se como tomarlo.

Kota:Solo como un comentario al azar, vamos a dormir o te voy a tocar más.

Yaeko:¿Qué más? Abro un solo ojo para verla, muevo mi mano del abrazo y la posó sobre su nalga derecha haciendo que se sonroje.

Kota:Espero no quieras seguir preguntando, no creo que aguantes si lo vuelvas a preguntar. Yaeko se queda callada un poco.

Yaeko:¿En qué otro lugar? La vuelvo a mirar con calma y solo muevo mi mano sobre sus nalgas, subo su cuerpo un poco más haciendo que me dé lo largo de los dedos para acariciar su zona íntima haciendo que esta tiemble, mi tacto es constante y delicado a su vez. Ahí... no pensé que..

Kota:¿Qué no me atrevería? Se nota que no me conoces aun lo suficiente como para saber que no me ando con pies de plomo nunca, ahora duerme.

Yaeko:Quita tu mano de ahí por favor.

Kota:Esto es por andar diciendo, te quedaras con mis dedos cerca de ti toda la noche, lo suficientemente cerca para tocar de vez en cuando pero lo suficientemente lejos para que si buscas moverte mis dedos rocen ese lugar.

Yaeko:Eres un poco cruel...

Kota:Puede ser pero quiero castigarte tal vez solo un poco.

Yaeko:Creo que lo merezco solo por favor no los metas.

Kota:Se respetar también, tu duermes tranquila. Yo soy el primero en caer dormido, ella aun se quedo tocándome por varios lugares antes de dormir completamente, en la mañana se despierta pues siente algo más duro entre sus piernas tocando su sexo solo por fuera, ella habla muy bajito casi como un susurro.

Yaeko:Oye despierta, ya amaneció y tu cosa está muy dura. Intenta moverse para obligarme a despertar pero cada vez que ella se mueve los roces aumentan pero lo que decidió dejar de hacerlo, solo me mira y partes de mi cabello se están poniendo color blanco como si tuviera muchas canas pero no dice nada, me despierto abriendo solo mi ojo derecho.

Kota:Tu querías estar así, aguantate. La abrazó un poco más fuerte.

Yaeko:Por favor solo deja ponerme a tu lado, es que siento raro. La suelto y me levanto aun estando desnudo, miro mi cabello y esbozo una sonrisa, mis pupilas ya tienen destellos púrpuras.

Kota:Solo un poco más y estaré de vuelta. Chasqueo mis dedos y ya mantengo la llama por fin en mi palma, ignoró la presencia de Yaeko la cual abre sus ojos como platos al ver eso, giró a verla. ¿Qué opinas? Hago bailar las llamas en mis palmas un momento más antes de desaparecerlas.

Yaeko:Debo de seguir dormida, esto es imposible.

Kota:Sabes no está tan imposible, pero si es impensable el que no te hayas dado cuenta todo este tiempo del que quien te salvó aquella vez fui yo y no ese idiota, que te elegi por que quería tu atención y se la diste a él, todas y cada una de las veces aunque el decir que fui yo es ya algo torpe y más cuando ya viste lo que hice. Camino hacia ella y la empujó poniéndome sobre su cuerpo, no me importa mucho la reacción que tiene.

Yaeko:Dije qué no estaba lista aún... Pone sus manos sobre mi pecho intentando alejarme un poco pero la fuerza de su cuerpo parece desvanecerse.

Kota:Cuando llegue a este mundo lo primero que vi fue una habitación oscura, dolor en mi espalda y mucho sufrimiento, el antiguo dueño de este cuerpo murió en ese momento, un cuerpo humano no puede soportar tanto castigo de una vez, cien azotes de esa clase en una sola sesión matarían a cualquiera como fue el caso de Kota, su último pensamiento fuiste tu y eso me trajo aquí.

Yaeko:Yo... Perdón... Kota no hables así estás vivo y mi vida se irá compensando eso, te lo prometo.

Kota:Ya no deberías llamarme tanto por ese nombre, hará más difícil que te acostumbres después. No entiende de lo que hablo pero si nota como mis ojos cambian para ella su color azul y rosa característico de mi ya se notan a la perfección.

Yaeko:Tus ojos cambian de color... Si aún estoy dormida, esto solo puede ser un sueño. Me abraza de la cintura con sus piernas. Aunque sea en sueños pagaré mis errores sufriendo aquí. Me río un poco de verla así, me adentro en ella haciendo que abra de nuevo los ojos de golpe pues el dolor si la hace entender que no es un sueño, la sangre emana un poco y sus piernas tiemblan, su interior sufre de espasmos. Sacalo, duele.

Kota:Un poco de dolor en comparación a lo que me hiciste ¿No puedes con el? La miro a los ojos, ella me sostiene la mirada un momento antes de mirar a otro lado, llevo mi mano hasta su zona íntima y recolectó un par de gotas de sangre. Puede que hoy recupere todo.

Yaeko:¿Qué vas a hacer? Solo le doy tiempo a pensar un segundo antes de que pruebo la sangre, ella se pone pálida de mi acción. Eres... Todo mi cabello se torna plata, ella siente cómo las marcas de mi espalda desaparecen. Ya tengo que despertar.

Kota:Esto no es un sueño, es la realidad y ahora ya eres mía completamente. La beso con cierta posesividad, me muevo constantemente una y otra vez, ella siente el dolor que recorre por sus entrañas hasta que su cuerpo se acostumbra, no parece muy cooperativa hasta que solo me abraza del cuello y me muerde.

Yaeko:No sé que seas y ya no me importa nada más. Vuelve a clavar sus dientes en mi hombro dejando una marca profunda y sangrante, sus propios instintos son mancillados por lo que a sus ojos es algo tan vulgar pues siempre pensó entregarse por amor y no por un momento de debilidad aunque ahora que lo tiene solo se aferra al sentimiento.

Kota:Supongo que quieres que todos lo vean, tranquila no voy a dejar que se borre tan fácil. La intensidad del sexo qué tenemos es tanta que su cuerpo internamente no quiere soltarme, el erotismo de sus gemidos llena toda la habitación, un aliento contra el otro solo queriendo por un lado dominar y por el otro remendar pero aun así sin dejar su orgullo, al primero orgasmo de ella la deje descansar unos segundo nada más. Ponte boca abajo y levanta el trasero como la perra qué eres.

Yaeko:Hablándome de esa manera tan vulgar, a mi una princesa de familia rica. Un destello de furia se enciende pero lo reprime haciéndome caso, mira por un lado. ¿Así? Su postura es rígida y claramente inexperta.

Kota:Estás más rígida que una tabla, deja que te haga entender el concepto. Me pongo detrás de ella, aun un poco de rojo pinta su zona íntima así como parte de sus muslos, acerco mi miembro solo contra sus labios íntimos sin meterlo, ella quería hacerse para atrás pues crees que solo así seguiremos, la detengo empujando su espalda contra la cama, eso hace encorvar su cuerpo de manera natural pasa sus brazos de los lados hacia arriba de su cabeza como buscando apoyo para sostenerse, solo gira su rostro un poco más.

Yaeko:¿De esta manera? ¿Es necesario?

Kota:Para que aprendas a hacerlo. Froto nada más mi miembro contra su sexo, la postura tan humillante para ella así como el roce continuo la hace comenzar a desear más, poco a poco encuentra un movimiento de caderas qué le hace sentir más placer. Así es como debes de hacerlo.

Yaeko:Una vez pueda moverme voy a mata-a-aar te. Un gemido sale pues deslice mi miembro de nuevo haciendo qué se estremezca de esa manera.

Kota:Ya quiero ver que lo intentes. Me quedo quieto solo dejando parte de mi peso sobre ella.

Yaeko:¿Por qué no te mueves? Hazlo de una vez.

Kota:¿No que vas a matarme? Ella gruñe de desespero.

Yaeko:Muévete ya, me haces estar en esta posición solo para quedarte quieto.

Kota:Es momento de que tu me des placer a mi. Una sonrisa de satisfacción se forma en mi rostro.

Yaeko:Eres un... Se queda callada un momento, su cuerpo lo necesita con deseo. Solo no pongas tanto de tu peso ni creo poder moverme bien. Me sostengo mejor sobre mis rodillas y el peso de su espalda también es reducido todo cargado a mi otro brazo, ella se mueve muy torpemente al principio, incluso hay momentos donde saca mi miembro por completo de su interior por la inexperiencia . Maldita cosa, quédate adentro. Se frustra de no encontrar tanto placer como hace un momento, guía de nuevo mi miembro a su interior, cuando se vuelve a hacer para atrás, la levantó pegando su espalda a mi pecho, sus piernas se abre por la posición ahora mismo es como si se sentará, el hecho de que entró así la llenó de satisfacción.

Kota:Ya aprenderás a moverte. La abrazó con firmeza, mi brazo izquierdo pasando por debajo de sus pechos y el derecho por encima de estos, sus brazos quedan sin movimiento solo de los codos hacia las manos.

Yaeko:Espera, mis brazos... La voz se le entrecorta de golpe cuando empiezo a empujar con fuerza desde atrás, mi piel chocando contra sus nalgas y sus muslos chocando contra mis piernas por la posición, ella misma no tiene soporte para apoyarse de la cama así que todo recae en mi,

Kota:No necesitas sostenerte de nada más que de mi. Mis empujes solo la hacen sentir un calor inmenso en su interior, el deseo de su cuerpo ya instintivo y animal no la dejan pensar con claridad solo disfruta.

Yaeko:Más, no pares, dame más, castígame por ser mala contigo pero no te detengas. Sus manos buscan tocarme, la suelto del abrazo solo para pasar mis manos por debajo de sus brazos, ella lleva sus manos a mi cuello haciendo un candado con sus dedos sobre mi nuca, se impulsa hacia arriba para que pueda entrar y salir más mi miembro, no pierde la oportunidad de besarme con deseo y desespero. Si lo sacas ahora mismo me moriré.

Kota: Al final hay un instinto que no puedes evitar como todos. La beso más y más, no para de disfrutar hasta que llega el segundo orgasmo a su cuerpo, dejó caer su peso para yo dejar salir mi semilla en su interior, ella se pone rígida un momento de eso pues siente que no fluye nada más dentro si hasta la entrada más profunda de su sexo.

Yaeko:Esto es tan caliente, siento que me derrites por dentro, una presión quiere ir más adentro.

Kota:No te resistas, así tendrás más pronto a mi descendencia. Esas palabras hacen que su interior palpite, nos mantenemos unidos unos minutos, cuando me separo de ella una pequeña parte de mi semilla sale, la otra simplemente se esfumó en su interior.

Yaeko:Si así será... ¿En serio no fue un sueño?

Kota:No, ni un poco, es de verdad y ahora ya nadie más podrá tenerte de esta manera. Una marca se hace sobre su vientre, ella siente un calor, cuando baja su mirada ve un brillo unos segundos solo queda un suave sutil tatuaje de un Kitsune de nueve colas sentado, iba a decir algo pero ya se resigno a que es mejor callarse. ¿Será que la hamburguesa de ayer te hizo desearme tanto?

Yaeko:Lo que sea ya fui marcada por mi esposo. Esas palabras la hacen sonrojarse. ¿Podemos reposar un poco?

Kota:Claro, pensé que querrías salir huyendo pero veo que me equivoque. Me recuesto y ella se pone sobre mí, abraza mi pierna izquierda con sus dos piernas, la mitad de su cuerpo está sobre mí.

Yaeko:¿Ahora ya me amas? Ya me entregué a ti. Nadie puede evitar sentir un vacío después del sexo, cuando alguien no lo siente solo responde en monosílabos mientras que el que más miedo tiene siempre se la pasa hablando para tranquilizar ese vacío y miedo.

Kota:Hiciste muchas cosas, me heriste en más de un sentido aunque a decirte de verdad, heriste al otro yo, yo puedo perdonar todo excepto dos cosas, la infidelidad y la traición. Mis palabras la hacen temblar pues sabe que fallo. Pero como no me hiciste ninguna de esas cosas desde que estoy aquí te mereces una segunda oportunidad además, Kota habría deseado eso así que si puedo decir que te amo pero tienes que esforzarte por hacer qué te ame más.

Yaeko:Gracias... Se aferra a mí aunque después de guardar silencio un momento me vuelve a preguntar. ¿Por qué hablas en tercera persona de vez en cuando? Dices de un Kota viejo y tu ahora.

Kota:Pero qué como te dije, él murió esa vez, yo soy algo diferente o más bien alguien diferente, todos los cambios físicos que tengo son a causa de que no pertenezco a este mundo, son muchas cosas que a duras penas podrás entender pero ya lo veras en su momento, por ahora descansa que debemos de bajar en un rato a ver a tu abuelo.

Yaeko:No puedes decirme eso y esperar que me quede callada esperando, dime de una vez que eres y si eres mi Kota. Suspiro y dejo salir solo mis orejas esponjosas pongo su mano sobre ellas y esta salta un poco, se aleja solo lo suficiente para verlas, no deja de tocarlas.

Kota:Eso dice más que mil palabras y él fue una parte de mi, soy un ser multiversal qué siempre que una versión de él está dándose por vencida me uno a el y solo lo llevo al éxito, he viajado durante eones, por ahora estaremos aquí un tiempo pero después iremos a mi dimensión donde pasaras la eternidad a mi lado.

Yaeko:Si no tocara esto no creería nada pero... Eso quiere decir que debe haber muchas más... Solo seré una más del montón. Se queda callada.

Kota:Para nada, un humano no tiene noción real del espacio y el tiempo, lo que aquí son milenios allá son segundos y puedo dividir mi esencia en miles si no en millones no creas que estarás sola.

Yaeko:No me doy a la idea de eso, pero si dices que estaré bien lo aceptaré. Duda un poco pero quiere hacerse la ilusión de que es verdad.

Kota:Ya lo veras, por ahora no pienses en eso.

Yaeko:No las escondas otra vez, quiero sentirlas.

Kota:¿Te refieres a las orejas? Si claro, siempre resultan muy llamativas. Es como una niña con su peluche se queda dormida, después de unas horas llaman a la puerta, mi cabello se tiñe de negro y mis orejas desaparecen, solo nos cubro con la sábana y entra el señor Tokugawa. Creo que no esperaba verlo a usted, pensé que era la servidumbre. Este entra con una mirada seria.

Sr. Tokugawa:Si esta era una noticia que quería decir de frente pero jamás bajaron, sabía que no podrían contenerse. Yaeko no despierta solo se queda ahí durmiendo.

Kota:Dígame ¿Qué fue lo que sucedió?

Sr. Tokugawa:El que contrató al perpetrado fue tu hermano, después de un poco de mano dura dijo todo lo que tenía dentro, la codicia es demasiada solo quería informarte que no tendré tratos con tu familia por esas cuestiones pero aun tú matrimonio con mi nieta está decidido, aunque no creo que la vida me dé para conocer a mis bisnietos estaré feliz de que mi hija quedara en buenas manos, desde que sus padres murieron en ese trágico accidente la cuido y no quería irme sin saber que se queda bien.

Kota:Esa enfermedad del corazón ¿Verdad?. El viejo se queda sorprendido pues nadie sabía más que él y su doctor privado.

Sr. Tokugawa:¿De qué hablas?

Kota:El tono ligeramente pálido de tu piel, el sofoco constante y ayer en la fiesta te llevaste la mano al pecho de manera disimulada alrededor de quince veces.

Sr. Tokugawa:Eres increíble muchacho, no me cabe duda que eres el indicado, cuando no esté ella cuídala. Me separo de Yaeko y me transformó a mi aspecto original, muevo mis nueve colas, el anciano se sorprende y se toca el pecho pues es mucha emoción

Kota:Tómalo como un regalo por tu esfuerzo. Una yukata se materializa en mi cuerpo, me acerco al anciano y poso mi mano sobre su pecho, sanando todas las heridas de su cuerpo, las arrugas formadas en su rostro, cuello y manos se borran poco a poco. En unos meses tu cabello se pondrá nuevamente fuerte tu solo tienes que atribuir esto a un té milagroso.

Sr. Tokugawa:Mi nieta casada con un dios, jamás imagine eso. Se quiere poner de rodillas pero lo detengo.

Kota:No soy un dios, solo una deidad algo caprichosa, será mejor que baje usted antes de que despierte y se avergüence.

Sr. Tokugawa:El que debería de llamarlo de usted soy yo.

Kota:Tranquilo con que me hable como siempre lo demás está perfecto, no puedo andar por todos lados pidiendo que todos me hablen con respeto.

Sr. Tokugawa:Gracias. Baja el anciano yo sólo niego un poco y tomo el otro aspecto solo para descansar.

Yaeko:Gracias por ayudarlo. Se había estado haciendo la dormida.

Kota:Sabía que estabas despierta. Me recuesto nuevamente desnudo.

Yaeko:Solo no quería moverme.

Kota:Lo sé, ahora abrázame que quiero seguir descansando es momento de comenzar el templo para que vayamos al que será tu nuevo hogar. Se queda en silencio.

Yaeko:¿Jamás volveré aquí?

Kota:Lo harás siempre que quieras que vengamos, en ese otro lugar no existe tiempo ni enfermedad, soy alguien egoísta y no me gusta perder lo mío pero ya estarás lista para eso después, ahora solo vamos a disfrutar de esto un poco más. Yaeko asiente y solo se acurruca sobre mi.

Yaeko:¿Puedo conocer tu nombre real?

Kota:Claro que sí, me llamó Kamito, la única deidad Kitsune con vida y el más romántico en muchas dimensiones.