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¿Alguna vez han tenido un placer culpable?
¿Culpable al borde de rondar la perversión?
Yo sí, me quería follar a la hermana de mi amigo.
Bueno, no es como si nadie tuviera un deseo así, pero mi tema no es que simplemente sea la hermana de mi amigo, el tema es que tiene 17 años, es una niña criada en casa porque tiene un problema, el cual nunca me han querido contar.
Su familia me tiene confianza, he estado en sus vidas desde hace mucho tiempo y ahora que estábamos en la universidad con mi amigo, nos veíamos tarde, mal y nunca, pero de vez en cuando yo lo iba a ver a su casa, solo para toparme con su hermana.
Su nombre es Mi-Suk.
Tiene cabello negro y largo, unos labios llamativos, ojos grandes como de cachorro, manos delgadas y finas al igual que su cintura, y bajo la ropa que ocupa estoy seguro que tiene un buen culo y un par de tetas que me muero por conocer.
—Vacaciones —dice JiHu mientras jugamos en la Nintendo en la sala.
—¿Tus papás se irán de vacaciones? ¿Cuánto tiempo? —le pregunto mientras siento a Mi-Suk bajar por las escaleras.
—Sí, unos días, quizás una semana —bufa él. Yo tenía pensado irme unos días con SoRa a una cabaña y follar como cerdos —me dijo, parecía molesto.
—¿Por qué no lo haces? —le pregunto curioso.
—¿Mi-Suk? —me mira con desagrado.
Yo no entiendo por qué JiHu se aburre tanto de su hermana, la chica es agradable, callada, incluso me atrevería a decir que el hecho de que no tenga contacto con el exterior la hace más inocente.
—No la puedo llevar con nosotros, mis padres lo sabrían —dice sintiendo sus deseos frustrarse.
—Pero yo te puedo ayudar —le digo, así como quien le soluciona la vida a su amigo—. Yo me quedo aquí con Mi-Suk unos días.
—¿Me estás jodiendo? —deja el control de la Nintendo, pausando el juego.
Su expresión es incierta, tanto que no sé si la he jodido o he dicho bien.
—Es una idea brillante —se lanza y me abraza—. Podré follar con SoRa en esa maldita cabaña.
No pone peros, está tan caliente por ir a follar con su novia que ni siquiera nota que está dejando a un maldito pervertido con su hermana.
Esa misma noche sus padres se van de vacaciones y él sale horas después camino a ver a SoRa, su novia.
Sin indicaciones previas o sugerencias, me quedo a solas con Mi-Suk, quien permanece en su cuarto en silencio. Yo subo y toco su puerta, asomándome.
—Hola —sonrío amable—. ¿Quieres algo de cenar? —le pregunto mirando la habitación por dentro.
—No, estoy bien —al parecer oculta algo tras su almohadón, lo puedo ver en el temblor de sus manos.
—Oye, solo venía a decirte que ya que estamos solos y la casa es grande, sería mejor que compartiéramos cuarto.
Mi idea era jugar un poco con su mente. JiHu decía que su hermana era como un robot, lo que le pedías lo hacía, ingenua como para no darse cuenta del doble sentido de las cosas, y la consideraba un poco tonta por no comprender algunas cosas muy simples.
—Sí, puedes dormir conmigo, la cama es grande —acaricia el edredón.
—¿Qué ocultas en la almohada? —le pregunto mientras me acerco a ella.
—¿Me guardas un secreto? —me dice y saca el libro que oculta.
La portada tiene rosas y espinas de metal, con toques dorados. Parece inofensivo hasta que leo un poco de una hoja al azar en donde se describía una escena sexual explícita.
—¿Tus padres saben que lees esto? —la miro y acerco el libro a mi pecho, mostrándole mi carisma juguetón.
—No se los digas, no me dejan leer nada que no sea académico y me quitan el teléfono —quiere quitarme el libro, pero no la dejo.
—¿Qué tanto has leído? —la miro a los ojos con una sonrisa.
—Casi la mitad y está muy interesante —chilla e intenta quitármelo nuevamente.
—Está bien, te lo devolveré, pero con una condición —ella me escucha atentamente—. Ya que estaremos a solas unos días, me gustaría que jugáramos a algo.
—¿Cómo cuando éramos niños? —me mira atentamente a los ojos, me parece dulce e ingenua a la vez.
—Claro, como cuando éramos niños —sonrío—. Me gustaría que jugáramos a ser los dueños de la casa.
Ella me mira extrañada, presiento que entiende hacia dónde va la situación y me asusto de solo pensar que descubra mis intenciones antes de que algo suceda.
—¿Cómo en el libro? —apunta al libro—. Los protagonistas son hermanastros y viven en casa juntos, se aman en secreto y tienen...
—Sí, como en el libro —asumo que este plus es el que necesito—. Podemos fingir que somos los del libro.
—¡Genial! —ella brinca en la cama de emoción.
—Ok, pero tendré que leer un poco del libro —le tomo una foto con el teléfono para buscarlo por internet.
—Sí, sí —asiente y me mira—. Qué bueno que nos quedamos juntos, no me gusta estar mucho con JiHu, él no habla conmigo como tú.
—Es que yo soy mejor que él —alardeo, estirándome en la cama sin dejar de verla, y deslizo el libro hacia sus piernas, rozándole la piel desnuda de su pijama de verano, un short hasta los muslos.
—Dime, Mi-Suk, ¿no te pasan cosas cuando lees ese libro? —la miro coqueto pero cercano, con la idea de que se abra conmigo en todos los sentidos.
—¿Cosas como...? —me mira confundida.
—Cosas sucias, Mi-Suk, como desear ser la protagonista o que se te mojen las braguitas —sonrío, siento un tirón en mi pantalón de pijama.
—Ahí no sé, me he tocado solo una vez porque lo explicaba en una página, pero no sé... me asusté.
—¿Por qué?
—Porque sentí que me orinaba —sus mejillas se tornaron coloradas.
¿Por qué aquello me provocaba tanto morbo?
—¡Pero esa es la parte divertida, Mi-Suk! —le dije animándola—. No te harás pis, se siente así porque se contrae todo ahí por gusto, luego se siente rico —me recuesto apoyando mi cabeza en uno de sus peluches de osito.
—Qué tonta —ríe nerviosa—. No tengo con quién hablar de estas cosas, así que no sé cómo se hace, solo leo...
—No digas eso, yo cuando me toqué por primera vez fue solo por curiosidad y luego hablé con mis amigos y ellos me explicaron —busqué bajarle el perfil a la situación, haciéndola sentir más cómoda.
—¿Y tú sabes cómo funciona una mujer? —me pregunta con una timidez única.
—Sí, mis amigas me contaron —no le iba a decir que he follado con unas cuantas porque podría asustarla—. Somos amigos, ¿no? Yo podría ser quien te ayude a resolver tus dudas.
Ella me mira con unos ojitos rebosantes de asombro y curiosidad, mientras yo espero ser esa persona de confianza con la que experimente su sexualidad estos días.