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Summary

AVISO: Estos relatos contienen escenas +18. Si no está de acuerdo con el contenido, se le sugeriere que no los lea. No pretendo ofender ni promover acciones de ningún tipo.

Genre
Erotica
Author
lilpulat
Status
Complete
Chapters
14
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

EL JUEGO DE JUANA

Soy Juana

Hace más o menos un año que vivo con mi amigo. Siempre he sido muy callada, tranquila y reservada, a diferencia de él, que es muy extrovertido: el típico chico malo y coqueto. Es alto, moreno y, claro, muy diferente a mí. Él nunca ha criticado mis gustos, ni yo los de él, pero últimamente mi interés por él apareció. Nunca lo había visto de otra manera, pero su atractivo físico, sus labios... su todo.

Me encontraba refrescando el jardín como todos los viernes. No lo hacía porque me gustara, sino porque, hace unas semanas, cuando estaba en el jardín, de casualidad lo vi en el balcón haciendo ejercicio. Ustedes dirán: "En vez de espiarlo, ¿por qué mejor no voy y me ejercito con él?". Pues, primero, no me gusta hacer ejercicio; y segundo, prefiero verlo desde lejos. Es más casual que estarlo hostigando con mi mirada.

Ayer compré unas pstill4s y se las vertí en el tarro de agua. Sé que está mal, pero ¿qué más? El hecho es que ahora harán efecto. Pasaron los minutos y se notaba un cambio muy drástico: su respiración aumentó y algo en medio de sus piernas también. Se sentó en una de las sillas, ejercitado, abrió sus piernas y las movía rápido tratando de calmar su reacción, pero fue en vano. Pasaba su mano por su pecho hasta llegar a su 3re/3cción. Metió una de sus manos en medio de sus pantalones y sacó eso tan deseado por mí. Su tamaño era el doble de como me lo imaginaba. Pasó su mano por toda su extensión y empezó a msturb4rs* lento. Con cada emb3stid* que hacía, su cuerpo se tensaba. Estaba tan caliente que mi v4gin4 palpitaba; la apretaba con mis piernas para calmarme. Mis s3n*s estaban duros, mi piel erizada y mi v4gin4 pegajosa por mis jugos. Él, tan concentrado en lo que hacía, no notó mi presencia. Se mordía los labios tratando de calmar sus roncos gmid*s. Aumentó el ritmo de sus manos y terminó manchando su pecho y manos.

Corrí a la casa y me encerré en el baño. Bajé mis licras y me senté en el retrete. Abrí mis piernas y me msturb* mientras recordaba la escena anterior. Me apretaba los senos, metí dos de mis dedos en mi v4gin4 ya jugosa, tapé mi boca tratando de no hacer algún ruido. Acaricié mi clit*ris; ya estaba por v3nirm3, así que aumenté el ritmo. Haha, ummm... terminé como nunca lo había hecho. Me puse de pie con dificultad, me lavé la cara y salí. Fui a la cocina para tomar algo de jugo.

Tal fue mi sorpresa que lo vi sentado en el comedor. Traté de esconder mis nervios. ¿Será que se habrá dado cuenta? Ay, por Dios, si es así, que me coma la tierra. Pasé por su lado y fui directo a la nevera para servirme de tomar. Podía sentir su mirada penetrante en mi espalda, siguiendo cada acción que hacía. Traté de ignorarlo y me senté frente a él.

-Sabes, Juana, quería preguntarte algo.

-Sí, dime -dije casi botando el jugo.

-Umm... hoy quería que fuéramos a la playa, así que tal vez quisieras ir conmigo.

-Sí, claro que sí -dije con alivio.

Pasaron las horas y ya estábamos listos para salir. Nos subimos en su moto y nos fuimos a la playa.

-Juana, sujétate de mí para que estés segura.

-Bueno.; )

Al pasar los minutos, llegamos, parqueamos la moto y nos adentramos a la playa. Tendimos algunas toallas en la arena y me quité la ropa, quedándome en traje de baño.

-¿Quieres que te unte el bloqueador? -dijo.

-Umm... dudé, pero respondí- Bueno, si quieres. Igual yo te echaría a ti, solo nos turnamos.

-Ok, me parece buena idea.

Me acosté sobre la arena, boca abajo, y sentí cómo él se subió sobre mis piernas, quedando a escasos centímetros de mi tr4ser*.

Sus manos comenzaron a recorrer mis hombros. La sensación era tan placentera que apenas podía controlarme. Siguió masajeando lentamente, bajando por mi espalda hasta llegar a mis caderas, y de ahí a mi tr4ser*. Lo masajeó suavemente, bordeando mis n4lg*s hasta rozar mi zona más sensible.

Mordí mi labio con fuerza para no soltar un gmid*, pero el calor en mi cuerpo era incontrolable. De repente, retiró sus dedos y volvió a subir a mis hombros, como si intentara disimular lo que acababa de hacer. Esta vez, sin embargo, noté algo distinto: su mi3mbr* estaba presionando contra mí. Si no fuera por la tela que nos separaba, ya me habría p3n3trad*.

Un gmid* escapó de mis labios sin poder evitarlo. La sangre me subió al rostro de la vergüenza. Él se incorporó, me giró suavemente y comenzó a masajearme el pecho. Me cubrí el rostro con las manos, pero él las apartó para que lo mirara. Nuestros ojos se encontraron mientras sus manos recorrían mis sn*s, bajaban por mi abdomen y se detenían en el límite de mi bikini. Entonces, siguió hasta tocar suavemente mi clít*rs, acariciándolo mientras me observaba con dese*.

Después, se tumbó a mi lado y sonrió con complicidad. Yo me incorporé, me senté sobre él y comencé a masajearlo de la misma forma. Mis manos recorrieron su pecho, descendieron lentamente mientras él se mordía el labio y cerraba los ojos, reprimiendo los gmid*s.

Luego se volteó, y yo me acomodé de nuevo sobre su cuerpo, justo encima de su 3r3cci*n. Mis caderas se movieron con suavidad, marcando un ritmo lento, mientras él contenía la respiración.

Me puse de pie y caminé al agua.

No pasó un minuto y él ya estaba junto a mí. Le aventé agua con mis manos y él hizo lo mismo, iniciando una guerra. Al cabo de segundos ya nos encontrábamos besándonos. Él apretaba mi cuerpo contra el suyo, tocaba mis n4lg4s y yo lo msturb*b4 con deseo.

-¿Sabes, Juana? -dijo, mirándome fijamente-. ¿Crees que no me di cuenta cuando mezclabas algo en mi bebida? ¿O cuando me observabas msturb*rm3? Y ni hablar de cuando te msturb*st3... G3mí4s tan ric*, tanto que temía tener otra 3r3cci*n por tu culpa.

-En serio... qué vergüenza, lo siento -respondí, con la voz temblorosa.

-No te avergüences. No es un delito desear a alguien de tal manera, y menos si esa persona te desea de igual forma. Y ya que ahora no hay tapujos... te cogeré como si no hubiese un mañana -dijo, para luego quitarme el traje de baño y p3n3trarm* de una estocada.

Tapé mi boca para no g3mir. Me cogía con tanta fuerza que mi v4gin4.

, con cada 3mb3stid4, se contraía. Metió dos de sus dedos en mi 4n* y me embestía con ellos mientras me besaba el cuello y luego la boca.

-Deseo más... shhh -susurré.

-Voltéate -ordenó.

Me giró, me tomó de los hombros y volvió a penetrarme con fuerza.

-¡Ah, sí, sigue! Haha... no pares, qué ric*... quiero que m3 lo m3t4s más dur*, por favor.

Apretó mis sn*s y los masajeó con intensidad. Era una guerra de habilidades y sensaciones desbordadas. Acarició mi clít*rs mientras jugaba con mi otro 0rifici* con sus dedos.

-Haha... estoy por v3nirm3 -dijo él, jadeando.

-Sigue, no pares... yo estoy igual -le respondí entre gmid*s.

Aumentó el ritmo de sus embestidas hasta que terminó d3ntr* de m1

-Hahaha... qué ric* c*g3s... -murmuró con voz ronca.

Acabamos al mismo tiempo. Salió de m1 lentamente y me abrazó. Nuestras respiraciones estaban 4gitad4s, entrelazadas con el sonido del mar.

-Vamos a la casa, ya es tarde -dijo, besándome suavemente mientras rodeaba mi cintura con su brazo.

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