ππ§Γ³π‘π€ππ€
βββββββββββββββββ
Derry era, en el mejor de los casos, una locura en carne viva. Y en el peor, un infierno que se alimentaba de sus propios habitantes.
A simple vista, el pueblo parecΓa detenido en el tiempo. Las fachadas que se mantenΓan intactas desde los aΓ±os 50, los arcades todavΓa funcionando como si nada hubiera pasado, y la gente aferrada a tradiciones tan viejas como peligrosas. Pero bajo esa apariencia pintoresca latΓa algo rΓgido, asfixiante, casi fundamentalista.
En Derry todo se juzgaba. Todo se controlaba. Todo era violento.
Y ser Omega ahΓ no era solo una desventaja: era una condena.
Richie siempre dijo que, si Dios existΓa,ese Dios al que su familia lo obligaba a visitar cada domingo, debΓa tener un sentido del humor retorcido. Porque lo habΓa hecho sobrevivir a su infancia, pero a un precio. PasΓ³ aΓ±os como blanco del acoso: demasiado flaco, demasiado feo, demasiado bocΓ³n. Sus gafas de culo de botella y su lengua venenosa lo ponΓan en problemas mΓ‘s rΓ‘pido de lo que podΓa respirarse el aire rancio de Derry.
Sin embargo, la verdadera ironΓa llegΓ³ despuΓ©s.
DespuΓ©s de que derrotaron al payaso.
DespuΓ©s de que la pandilla de Bowers se disolviera.
DespuΓ©s de que uno terminara en el psiquiΓ‘trico y otro en la cΓ‘rcel.
DespuΓ©s de que por fin, por fin, dejΓ³ de ser un objetivo.
Fue entonces cuando se presentΓ³ como Omega.
Y por primera vez en su vida, le tocΓ³ una pizca de suerte: ninguno de sus antiguos abusadores estaba allΓ para verlo. No presenciaron cΓ³mo ese niΓ±o desgarbado se transformaba, casi sin aviso, en algo mΓ‘s suave, mΓ‘s armΓ³nico... mΓ‘s deseable. Richie lo sabΓa: aΓ±os atrΓ‘s, nadie lo miraba dos veces. Ahora, los alfas volteaban a verlo sin entender en quΓ© momento habΓa ocurrido el cambio.
Pero no todos sus abusadores se habΓan ido.
Uno regresΓ³.
RegresΓ³ a su propio nido de violencia y confusiΓ³n mental, cargando con un trastorno que lo hacΓa creer que nadie mΓ‘s era real, que Γ©l era el ΓΊnico que existΓa. Patrick siempre fue una sombra afilada, pero la cΓ‘rcel habΓa retorcido aΓΊn mΓ‘s su mente.
Y cuando vio a Richie... cuando vio en lo que se habΓa convertido... algo en Γ©l se quebrΓ³.
El niΓ±o feo habΓa desaparecido.
El Omega que tenΓa frente a Γ©l era hermoso, casi luminoso.
Lo suficiente para obsesionarlo.
Lo suficiente para sacarlo de su delirio de divinidad.
Lo suficiente para que, por primera vez en su vida, Patrick sintiera miedo de no ser "el ΓΊnico".
Y todo empezΓ³ el dΓa en que Richie, sin querer, lo salvΓ³.
El dΓa en que el Alfa vio que Γ©l tambiΓ©n podΓa sangrar.
Que no era ningΓΊn dios.
Que ese Omega, ese Omega bonito, era lo ΓΊnico verdaderamente real en su mundo fracturado.
ββββββββββββββββββ