Bajo el lente 🐰KOOKMIN🐣

Summary

Bajo el sol ardiente y las noches seductoras en la playa de Haeundae, dos fotógrafos persiguen cuerpos que cuentan historias sin palabras. Entre miradas que queman, piel expuesta y un arte que roza el deseo, el destino comienza a tejer algo más peligroso de lo que ambos imaginan. Historia KOOKMIN Mención del NamJin 100% de mi autoría No copias o plagios

Genre
Romance
Author
Kerfi
Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
18+

Habitación 213

— No me parece una buena idea.

—Vamos, es la mejor idea de mi dramática y aburrida vida.

—Solo son torsos desnudos— rodó los ojos —¿Qué tiene de bueno eso?

— Estas idiota, ¿verdad?, ¿acaso tu madre te voto de la cama? Y quedaste ¿así? —negó incrédulo —son cuerpos tallados por los mismos dioses, por favor —su vista se dirigió a los chicos que caminaban no muy lejos de ellos.

—¿Incluso el de él? —señaló a un hombre con barriga de camionero.

—Definitivamente él es un cero a la izquierda, pero... ¿Por qué Justo te fijas en él?

—Porque está con los demás — enarcó una ceja —hace calor quiero ir al hotel.

—Vamos por favor deja de comportarte como una abuela y santo, porque de lo segundo no tienes nada — le lanzo un guiño.

—Eres un pervertido lo sabes ¿verdad?

— Yo no he dicho nada — se alzó de brazos divertido—además sé que pronto te fijarás en tu próxima presa.

Una sonrisa coqueta se dibujó en los labios de su compañero.

—Y tú no te quedarás atrás.

—No, claro que no, me buscaré a un hombre macho pecho peludo, que tenga unos brazos fornidos y tabla de chocolate — se mordió el labio.

—Solo espero que esta vez su amiguito si sea de tu agrado y no salgas con lo que paso la última vez —soltó una carcajada de solo recordarlo.

—En mi defensa, tendía un gran cuerpo, pero no pensé que con ello cargaría una diminuta batería — soltó un suspiro de decepción.

—Basta no quiero detalles de su pequeña cosa — negó asqueado, no quería imaginar un miembro pequeño.

—Ni yo. Por eso esta vez primero me cercioraré de que la tenga grande— sonrió.

Era una de sus tantas conversaciones divertidas y normales de su día a día.

—¿Cono harás eso? —lo miró con atención por un momento, mientras caminaba hacia la recepción del hotel donde se quedarían.

—Bueno, estoy sumamente informado gracias a un blog.

—No funcionará.

—¿Qué?, claro que funcionará, tenme algo de fe. Los tips que mencionaron están de lujo y el que más me gusto es preguntar ¿Cuánto calza? —dijo con orgullo.

—No puedes creer en esa ridiculez —sacó el dinero de su bolsillo —no puedes saber si su pene será grande basándote en el número que calza.

Hubo silencio por un instante al percatarse que el encargado había escuchado su conversación.

—Habitación 213, aquí— extendió la llave con cierta timidez y algo de sonrojo en sus mejillas.

—Gracias— tomó las llaves y se encaminó hacia el ascensor dejando a su amigo detrás, estaba avergonzado por hablar de penes frente a demás personas que no fuera su compañero.

—¡Espérame! — decía a la vez que aligeraba el paso para alcanzarlo.

—No puedo creer que haya dicho pene en voz alta —se iba quejando mientras el ascensor subía.

—Vamos no es la primera vez que hablas de penes ante otras personas — negó —además no es como si fuera algo del otro mundo.

—Tú no conoces la palabra vergüenza— soltó un suspiro.

—No y no la conoceré, además... de vergüenza no se vive— se alzó de hombros.

Discutir con su amigo era querer ganar una batalla por lo que no dijo nada más. La puerta del ascensor se abrió indicando que habían llegado a su piso, buscando el número de habitación que les había tocado ingresaron.

—Vaya, es... hermoso— dijo una vez que puso un pie dentro.

—Al menos que valga la pena el trabajo que venimos a hacer—dejó en el suelo una de las maletas que llevaba en mano.

—En eso tienes razón— estiró su cuerpo —no somos cualquiera—guiño un ojo —somos los mejores.

Park Jimin y Kim Seok- Jin, eran las dos personas que habían llegado con un nuevo trabajo en manos, conseguir las mejores fotografías para la nueva exposición de cuerpos desnudos, un trabajo poco usual y que muchos no aceptaban hacerlo, pero para estos dos jóvenes era el trabajo perfecto de sus vidas.

Ya habían ganado el puesto a las mejores fotos en exhibición, el arte de proyectar la belleza humana era tachada como una desvergonzades para muchos, pero para otros que si apreciaban tal belleza era un lujo poder verla.

La galería Art in nudity, era un espacio cerrado solo para los amantes de dicho arte, personas de clase alta por decirlo de esa forma eran los que más frecuentaban el lugar, pases VIP eran pocos, pero seguros. Sin duda los ingresos eran números grandes.

—Solo espero que podamos llevar buenas fotografías—se recostó en una de las camas.

—Te olvidaste también decir que esperas tener un buen revolcón.

—Eso no puede faltar—sonrió pícaramente —pero primero el trabajo.

Su nuevo destino esta vez fue una de las playas de Busan, "Haeundae Beach". Una playa que ofrecía diversión.

El plazo para llevar las nuevas fotografías era de cuatro días, por lo que relajarse de más nunca estaba en sus planes, ante todo siempre ponían su trabajo por encima de todo.

No iban a desperdiciar su tiempo valioso quedándose en el cuarto de hotel por lo que se cambiaron de ropa, tomaron sus cámaras y salieron en busca de los mejores cuerpos.

El sol del mediodía caía sobre la arena, Jimin ajustó la correa de su cámara y ladeó la cabeza buscando el ángulo exacto en el que el mar parecía una sábana de vidrio. A demás de fotografíar cuerpos hermosos a Jimin le gustaba guardar recuerdos de los lugares que visitaban. A su lado Jin quien también sujetaba su cámara se quitó las sandalias y hundió los pies en la arena caliente, sonriendo con esa calma suya que contrastaba con el ir y venir inquieto de la playa.

—Mira eso— murmuró Jimin, señalando con el lente— la luz está perfecta.

No hablaba de una persona en general sino más bien de la escena completa; pieles broceadas, risas cortadas por el viento, cuerpos que se movían con naturalidad, sin posar. Jin alzo su cámara y disparó sin mirar por el visor, solo confiando en su instinto. Le gustaba capturar la vida cuando no sabía que estaba siendo observada.

—Es hermoso—dijo apreciando la foto que había capturado.

—Sigamos—habló Jimin mirando a las demás personas a la lejanía.

Caminaban despacio, como cazadores pacientes, no había prisa en sus movimientos. De vez en cuando se detenían ante una espalda que se estiraba al salir del agua, torsos broceados y marcados. No había morbo en sus miradas, sino más bien una admiración casi artística.

Los obturadores sonaban como latidos, uno detrás de otro mientras la tarde avanzaba. Entre sal, viento, arena, los dos sabían que las fotografías tomadas no eran lo suficientemente buenas comparadas a los demás trabajos anteriores.

—Soy yo o ningún cuerpo parece lo suficientemente bueno.

—Ni me lo digas— contestó mientras seguía pasando las fotos.

—Quizás hoy no había muchas personas—miró a su contrario.

—No descansare hasta encontrar el mejor cuerpo—se colocó de pie —no voy a regresar con las manos vacías.

—Jamás lo hemos hecho Mimi, siempre hay un cuerpo en algún pequeño rincón que espera a ser fotografiado.

—Esperamos verlos en la inauguración— una joven les entregó un volante.

—Naked bodies— susurró sin entender lo que decía, su inglés no era muy bueno.

—Cuerpos desnudos— habló Jimin con una sonrisa.

—¿No sabía que dominaras el inglés?

—Claro que no, pero hay algo llamado traductor —le indicó su celular, había traducido la frase.

Jin quiso hablar, pero no dijo nada, esa brillante idea del traductor no llegó a su mente.

—Hay que ir, esta es una señal del universo para encontrar buenos cuerpos.

—El universo nos ama—alzó sus manos al cielo.

Mirando el volante para saber donde quedaba el lugar y la hora en que abrirían, retomaron su camino, entre risas y más disparos de las cámaras regresaron al hotel para descansar un poco antes de volver a salir.

—¿Enserio piensas ir así?

—No veo nada de malo en mi vestimenta—enarcó una ceja.

—Apenas y tus pezones están cubiertos—negó.

—Y que esperabas, estamos en la playa y hace calor, no voy a ir con mucha ropa.

—Tú no tienes remedio—sonrió mientras negaba al mismo tiempo.

Una camisa de malla era lo único que cubría su parte superior, claro si se puede decir que cubre, unos shorts playeros ligeros y unas sandalias era lo que vestía Jin. Por el lado de Jimin usaba una camiseta ligera al cuerpo, unos pantalones un tanto apretados en sus muslos y unas sandalias, su figura quiera o no resaltaba.

—Vas a tener mucho calor con eso puesto.

—No, no lo tendré, estoy cómodo y me siento ligero.

—Con ese trasero, la ligeres no te lo creo del todo—le dio una nalgada antes de salir.

Jimin solo dejó salir un suspiro ante el acto de su amigo, era un desperdicio de tiempo en querer refutar que no golpeara su trasero, jamás lo escuchaba, pero se lo permitía solo porque era él.

La ligera brisa de la noche rozo sus mejillas una vez que pusieron un pie en la calle, las luces de los negocios iluminaban el lugar de una manera misteriosa como... si fuera algo mágico. Los turistas y propios del lugar iban y venían, sin duda el estado de ánimo en el lugar era de otro mundo, como si no hubiera ninguna preocupación de por medio.

Las fotos como recuerdo no se hicieron esperar, tanto Jin como Jimin admiraban lo hermoso de su alrededor.

—Que tal una foto del mar en la noche—indicó Jin con dirección al mar.

—Vamos.

El destino de dos personas siempre será incierto, porque nadie sabe lo que podemos hallar en donde quiera que nos encontremos. Y eso es lo que estaba a punto de suceder, el destino juntaría a estas personas, pero... ¿para bien o para mal?

Hola bebus, les traigo una nueva historia, espero les guste y le puedan brindar su apoyo.

También queria invitarles a mi canal de WhatsApp, me alegaría que formen parte de mi pequño mundo. Les dejo el código para que se puedan unir y espero poder verlas por allá.