SUS PECAS

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Carola era la esposa perfecta hasta que unas pecas se cruzaron en su camino

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MI PERDICION


Carola Martínez había sido educada para ser una mujer ejemplar, buena hija, gran amiga y perfecta esposa. Cuando sus padres le dijeron que lo mejor para la familia sería que se casara con el joven Sergio Pérez sin pensarlo lo aceptó, para eso fue educada, para un matrimonio lindo y perfecto. Y así fue.

Ella era feliz, en casa siempre organizaba desayunos con la familia, ayudaba en la fundación de su marido, acompañaba a su suegra y cuñada a algunos eventos de caridad, siempre sencilla y sonriente, siempre alegre. En temporada de carreras acompañaba a su esposo a los Grandes Premios, siempre sonriendo tímidamente, apoyándolo sin llamar mucho la atención. La gente amaba a Checo y por ende la amaban a ella, los veían como el matrimonio perfecto del paddock, sonrientes, amorosos, tiernos y sobre todo discretos.

Todo para lo que fue educada Carola lo tenía, hasta el día que llegó Checo a la escudería de Red Bull, en el momento en el que le presentaron a la pareja de Max el teammate de Checo, allí fue que algo en su interior empezó a temblar.

Kelly Piquet era una mujer exuberante, de hermosas curvas, sonrisa preciosa y una mirada que derritió a Carola. Cuando las presentaron y tomó su mano sintió una corriente eléctrica recorrer todo su cuerpo, se quedó fascinada mirando su rostro, era dulce, coqueto, travieso. Lo que más llamó su atención fueron las pecas, muy parecidas a las de Checo pero más sutiles casi imperceptibles y sus labios, eran carnosos, pero no exagerados, bien definidos, se le antojaron probar, y eso la llenó de temor.

¿Cómo podía sentir eso por una mujer que acababa de conocer? corrección, ¿Cómo podía sentirse así por una mujer? Su rostro se iluminó con un ligero sonrojo que pasó desapercibido para todos, menos para Kelly. Ella si noto el temblor en su mano y la duda en su mirada.

La temporada inició, y con ella la interacción entre Carola y Kelly, al principio solo fueron saludos de cortesía, después comenzaron a compartir el desayuno lleno de pláticas mientras las prácticas transcurrían. Luego en el garaje mientras los nervios estaban a flor de piel, Kelly tomaba su mano, la apretaba transmitiendo apoyo mas no la soltaba hasta que fuera realmente necesario y si todo salía bien la abrazaba dulcemente.

A la vista de cualquiera la relación entre ellas era normal, la de dos wags que se animan mutuamente y que por tantas horas de convivencia comenzaban a formar un lazo de amistad. Pero Carola no era tonta y se daba cuenta de los coqueteos sutiles, una ligera caricia, un beso en el borde de labio, las miradas más largas, como olía su cuello mientras se abrazaban celebrando un triunfo de sus parejas, en más de una ocasión por algún motivo sin importancia la había tomado de la cintura transmitiendo el calor que dejaba huella en su piel.

Carola sentía una inmensa curiosidad, quería saber qué pasaría si ella llegaba a corresponder alguna de esas acciones. Sin embargo, no se atrevía, aún no tenía el valor para romper con todo eso que le inculcaron desde niña.

Pero todo cambió en una ocasión cuando todo el equipo se reunió para cenar después de que ambos pilotos quedaran en podio. Carola iba saliendo del baño cuando Kelly entró.

-Hoy te ves más hermosa que de costumbre Carito, ese vestido te hace ver más sensual. -Le dijo Kelly mientras la escaneaba lentamente, como si la desnudara.

-Gracias Kelly, tú también luces muy hermosa, bueno tu siempre te ves hermosa. -Le contestó nerviosamente Carola mientras un ligero sonrojo cubría su rostro.

-Me alegra saber que te has fijado en mi belleza, pero más me gustaría que te dieras cuenta de lo mucho que me atraes. -Confesó Kelly mientras que lentamente la acorralaba contra el lavamanos.

Subió su mano hasta posarla en la mejilla de Carola, con la otra la tomo delicadamente de la cintura, lentamente se acercó a sus labios, dando un ligero roce, cual caricia de una mariposa, y al ver que la contraria no se alejó por fin la beso.

Carola correspondió el beso, al principio algo torpe, no por falta de experiencia, más bien por nervios, pero como buena mexicana agarró valor y con un chinguesumadre mental, terminó por profundizar el beso, enredando sus brazos en el cuello de Kelly. La adrenalina, la emoción, las mariposas en el estómago eran algo que jamás había sentido con Checo, o al menos en la misma magnitud.

La falta de respiración las hizo separarse y eso la trajo a la realidad, estaban en el baño de un restaurante, cualquiera podría entrar, sería un escándalo.

-Lo siento Kelly, me tengo que ir. - Dijo sin voltear a ver a la brasileña, sin ver la tristeza en su mirada.

El parón de verano había comenzado y al no tener hijos Carola y Checo decidieron pasar las vacaciones recorriendo algunos países. Checo no se dio cuenta de que la mente de Carola se encontraba a kilómetros de distancia, de que los besos ya no eran correspondidos de la misma forma y mucho menos de que en su corazón se abría espacio para una nueva habitante.

Esas semanas le dieron el tiempo necesario a Carola para organizar sus ideas, el beso con Kelly le había encantado, jamás había sentido lo mismo con Checo y, aunque le asustaba un poco, por primera vez en su vida quería hacer algo que a ella la complaciera.

Cuando las vacaciones terminaron Carola estaba ansiosa, quería volver a probar esos labios, y tal vez algo más. Sin embargo, cuando se encontró frente a la mayor, esta no la saludo, paso de largo, se veía la mirada triste, aunque la disfrazó de indiferencia y eso le dolió. Pero ya había tomado una decisión, y no se iba a rajar.

-Hola, te traje un café. - dijo Carola mientras le extendía un vaso. -Pensé que te gustaría, hace un poco de frío.

-Gracias. - Kelly lo tomó sin voltear a verla a la cara, dejándolo en la mesita, se encontraban en el hospitality.

-Tómatelo antes de que se enfríe o ya no estará rico cuando lo hagas. -Dijo Carola mientras le tomaba la mano, eso hizo que Kelly la mirara a los ojos. -Es moka, espero que te guste.

-No debiste molestarte, pero gracias de todas formas. -Dijo mientras le daba un pequeño sorbo, su semblante aún era serio.

-Pensar en ti no es ninguna molestia, aunque antes me daba un poco de miedo. -Carola esperaba que Kelly entendiera el significado de esas palabras.

- ¿Y ahora ya no tienes miedo? - Kelly había captado el mensaje, la miró profundamente esperando alguna señal de duda, cosa que no llegó.

-No, ahora estoy segura de lo que quiero. -Respondió Carola inmediatamente.

- ¿Y qué es lo que quieres? Porque para mí esto no es un juego o algo pasajero -La ilusión en Kelly crecía en su pecho, llevaba mucho tiempo enamorada de esa mujer.

Carola se le acercó lentamente al oído, susurrándole en secreto que la quería a ella, no por experimentar sino porque de verdad ella la hacía sentirse completa.

El rostro de Kelly se iluminó, abrazó fuertemente a Carola, moría por besarla, pero tendría que esperar hasta estar segura de que nadie las viera. Cuando se separaron, se tomaron de las manos y siguieron con su plática, para cualquiera que las viera solo serían dos amigas compartiendo un momento de intimidad.

Poco a poco se les empezó a ver más juntas, la gente pensaba que era debido al compañerismo de sus parejas y al tiempo que pasaban juntos. Lo que jamás imaginaban es que en los rincones del garaje se comían la boca ansiosamente, que las idas al baño juntas -como todas las amigas- realmente eran para poder darse un poco más de placer, que durante los desayunos se tomaban de las manos por debajo de los manteles y que en los abrazos de celebración Kelly le decía lo mucho que la adoraba y que deseaba poder pasar más tiempo a solas.

Un viernes después de una práctica terrible para ambos pilotos, Checo se acercó a Carola para decirle que tardaría más de lo esperado debido a las fallas que presentaba el auto, que prefería que se regresara al hotel para que no lo estuviera esperando, esta se encontraba sentada junto con Kelly en un sillón del hospitality.

-Checo, yo me voy con ella, tranquilo. Así ustedes se concentran y nosotras no nos aburrimos aquí. - dijo Kelly con una mirada comprensiva y una dulce sonrisa. -Tal vez vayamos a comer o de compras, pero no te preocupes, yo la cuido.

-Si amor, Kelly tiene razón en que nos vayamos juntas, además muero de hambre y ella es la perfecta compañía si no estás tú. -Dijo Carola mientras tomaba sus cosas preparándose para partir.

-Gracias amor, me quedo más tranquilo sabiendo que están juntas. -Dijo ingenuamente Checo mientras besaba a su esposa. -Cuídala mucho Kelly y por favor avísenme cuando lleguen al hotel, yo le diré a Max que estarán juntas.

Después de eso Checo partió hacia el garaje y ellas al auto que las llevaría al hotel, las dos sabían que esta era una oportunidad única y no la desaprovecharían.

Cuando llegaron al hotel rápidamente se dirigieron a la habitación de la brasileña, sus cuerpos temblaban de anticipación, morían por besarse, pero tuvieron que contenerse hasta estar seguras de que nadie las vería.

Tras cerrar la puerta y soltar sus cosas, comenzaron a besarse, era un beso cargado de pasión contenida, lujuria, deseo. La ropa fue cayendo por todo el lugar dejando un camino hasta la cama.

Kelly la tenía de la cintura, guiándola hacia la cama, Carola llevaba sus manos en las mejillas de la contraria, como si temiera que se fuera a alejar. Lentamente se acomodaron en el centro de la cama, Kelly ligeramente sobre la mexicana, besaba suavemente su cuello, mientras que con una mano amasaba su pequeño pecho y con el pulgar acariciaba el delicado pezón rosado. Luego bajó su mano hasta el coño de la mexicana, sintiendo la humedad entre sus dedos, primero fueron suaves caricias, después con cuidado separó los labios encontrándose con ese botón que al tocar provocó gemidos de placer en Carola, los cuales intentaba callar mordiéndose los labios.

-No te contengas amor, gime libremente para mí. -Dijo Kelly mientras introducía dos dedos en la vagina de Carola, sacándole un fuerte gemido.

Los dedos entraban y salían rítmicamente, mientras con sus dientes giraba suavemente un pezón, provocando más gemidos en la contraria. Cuando sintió que ya había suficiente humedad, se llevó los dedos a su boca, saboreando el dulce líquido.

-Te voy a comer el coño cariño y espero que estés preparada. -Carola solo pudo asentir lentamente.

Rápidamente se acomodó entre las piernas de esta, las cuales ya estaban completamente abiertas para Kelly, quien fue dejando un camino de besos y ligeras mordidas hasta llegar la fuente de humedad a la cual se volvería adicta.

Primero fue un lengüetazo, suave pero profundo, las piernas de la mexicana temblaron y de su garganta brotó un sonido que hizo a Kelly estremecerse, saber que ella era quien provocaba esas sensaciones la hizo humedecerse también. Luego llegaron más lamidas desesperadas, jugueteaba con su lengua sobre el clítoris, frotándolo rápidamente. Se bebía los jugos que brotaban como si fuese una fruta fresca recién cortada, y esa era su fruta favorita.

Carola lo tomó por el pelo, acercándose aún más de lo que ya estaba, manifestando que necesitaba aún más, Kelly entendió, y volvió a introducir sus dedos, estos entraban y salían, llegando hasta lo más profundo, tocando ese punto que hizo enloquecer a Carola, eso junto con la lengua que no paraba de moverse arriba y abajo provocaron su primer orgasmo de la noche.

-Ke...lly, KE...KELLY AAAAAHHH KELLY. - Su cuerpo se arqueó, sus piernas se cerraron casi asfixiando a Kelly entre ellas -moriría feliz- una mano apachurro uno de sus pechos y la otra presiono fuertemente las sábanas.

Cuando Kelly pudo liberarse, su rostro estaba empapado, cosa que extrañamente avergonzó a la más joven, pero la sonrisa satisfecha que recibió la hizo perder la pena y soltar una carcajada.

-Eso fue... intenso.

-Delicioso. -Las dos hablaron al mismo tiempo haciéndolas reír aún más.

Nuevamente se besaron, esta vez más suave y lento, disfrutando del momento. El fuego en su interior había sido controlado, pero solo por un momento.

Las lenguas se comenzaron a enredar, y caricias se mezclaron con los suspiros, esta vez fue Carola quien tomó la iniciativa, deleitándose con la abundancia de sus senos, y de esas pecas que estaban esparcidas por todo el pecho -pecas que la enamoraron la primera vez que la vio-. Se hundió entre ellos, besándolos, lamiéndolos, turnándose para que ninguno de los dos estuviera desatendido. El fuego volvió a crecer, haciéndola montarse sobre Kelly entrecruzando sus piernas, no estaba segura de lo que hacía.

Beso a Kelly una vez más, dudando de lo que tenía que hacer.

- ¿Qué sucede? - Preguntó Kelly al notar el nerviosismo en su mirada.

-No sé qué hacer, jamás había estado con otra mujer. -Dijo apenada Carola.

-Tranquila amor, yo te voy a enseñar. -Kelly posó sus manos en las caderas de la más joven, acomodándose de forma que sus sexos se rozaron, haciendo que un suave suspiro saliera de la boca de ambas.

Poco a poco la ayudó a mover las caderas, hacia adelante y hacia atrás, frotando sus labios. Cada vez el ritmo era mayor, al igual que la viscosidad entre ellas la cual les permitía resbalar más fácilmente. Kelly soltó sus caderas, permitiéndole a Carola seguir sus instintos, la cual comenzaba a moverse más rápido, soltando gemidos cada vez más fuertes.

La imagen que le daba Carola era exquisitamente erótica. El rostro sonrojado, la mirada nublada de placer, la boca semiabierta soltando gemidos y alguna que otra palabra que no entendía del todo, los pechos contoneándose al ritmo del vaivén de sus caderas, que, si bien no eran tan grandes como los de Kelly, para ella eran perfectos, fue una imagen que guardaría en su memoria por el resto de su vida.

Los movimientos de carola eran cada vez más frenéticos, sin ritmo, desesperados, se acercaba el siguiente orgasmo. Kelly la jalo hacia su pecho, tomándola de los glúteos, pegándose más a su cuerpo, frotándose más duramente. La mexicana la abrazaba mientras hundía su rostro en el cuello ahogando un poco los gemidos que cada vez eran más fuertes.

-Dame más duro Kelly... ahhh... mmm... no pares...

-Ughh... aaahhh... siii... siii... aaayyy... ya casi... ya casi... - En ese momento, las dos alcanzaron la cumbre del placer, Kelly la beso, ahogando el grito de ambas, mientras Carola se retorcía entre sus brazos.

Cuando los espasmos se terminaron sólo se permitieron unos segundos para respirar, pues tenían que aprovechar el poco tiempo que les quedaba.

Kelly cambió de posiciones, volviendo a dejar a Carola debajo de ella, haciendo tribbing y subiendo una pierna a su hombro, moviéndose nuevamente con rapidez, sus sexos se frotaban a veces entre sí y otras contra la pierna de la contraria. La sobre estimulación hacía gritar a Carola.

-Así Kelly... así... aagghh... aahhhh... -La mexicana se arqueaba, pellizcaba los pechos de Kelly, ya no podía con tantas sensaciones. -Ahh que rico... Kelly... mmm... que ricooo...

-Ay Caro... estás tan deliciosa... aagghh.. mmmggghh... ay ssiii...

-Ooohhh siii... aaaiii... aaahhh... -Todo era tan intenso para Carola que lagrimas empezaron a escurrir de sus ojos.

-Aaaiii Caroooo... siii... siii...mmmggghhhh

-Siiii Kelly... dame más... más duro... AAAAIIIIHHH... AAAIIIHHH... AAAHHHHHHHH. -La electricidad que esta vez recorrió su cuerpo fue aún más intensa y en medio del orgasmo, Carola sin pensarlo le soltó una nalgada a Kelly, lo cual la excitó en sobremanera, haciéndola correrse.

El cuerpo desganado cayó sobre el de Carola, quien la abrazó tiernamente, acomodando su cabello y dando dulces besos en la frente.

-Te amo. -Dijo Carola fuerte y claro. Kelly volteo a verla, en sus ojos había pequeñas lágrimas

-Yo también te amo. - Contestó mientras la besaba pausadamente.

Después de un rato de mimos, se metieron a bañar alistándose para ir a cenar. Checo le había mandado un mensaje diciéndole que no lo esperara despierta, así que tranquilamente comieron y luego Kelly la acompañó a su habitación, despidiéndose con un pequeño beso.

Después de esa noche su relación se hizo más fuerte, cuando no era semana de carrera se mandaban mensajes durante todo el día diciendo lo mucho que se amaban y que no les gustaba estar separadas por mucho tiempo. Así que Carola convenció a Checo de mudarse a Mónaco, con el pretexto de que estaría más cerca de la fábrica y que ella no tendría que esperarlo sola en el hotel cuando tuviera que ir a reuniones o prácticas, y allí tenía a Kelly su mejor amiga. Checo aceptó.

Así pasaron los meses, entre sombras y secretos, su relación se volvió más fuerte, más real.

El final de la temporada llegó y Checo había quedado como subcampeón. Carola estaba feliz por él, a pesar de que ya no era el dueño de su corazón, todavía le importaba y de cierta forma lo amaba, pero ya no de la misma manera.

Pero en ese momento su corazón estaba triste, se venían unos largos meses sin su amada brasileña, y eso la llenaba de tristeza y rabia.

La gala de la premiación estaba por comenzar, y ella sentía que se ahogaba, el vestido azul que Checo había escogido para ella la asfixiaba, lo odiaba. Se excuso para ir al baño dejando solo a su esposo con algún miembro del equipo.

Al entrar al baño, gruesas lágrimas caían por sus mejillas, tal vez exageraba por sentirse así, realmente solo serían dos meses en los que no vería a Kelly. Pero la realidad es que ella ya no quería seguir así, ocultándose para poder demostrar su amor a la persona que más le importaba, viviendo una doble vida, solo por el temor al qué dirán, a que su familia la rechazara.

Y en ese momento se quebró, se llevó una mano a la boca para acallar los sollozos que por más que quisiera no podía detener. La puerta se abrió, asustada volteo a ver quién era, allí parada frente a ella se encontraba su amada, que al verla en tan mal estado no dudo en correr a abrazarla.

-Tranquila mi amor, ¿qué sucede? ¿que tienes? -Pregunto Kelly preocupada, jamás había visto a Carola tan vulnerable.

-Es que... no te quiero dejar. -Contestó entre hipidos Carola.

-Tranquila cariño, solo serán un par de meses y el tiempo se ira rapidisi...

-NO, ya estoy harta de esto. Ya no quiero vivir así.

- ¿A qué te refieres amor? - preguntó Kelly, con un nudo en la garganta, pensaba que Carola la terminaría en ese momento.

-A que, si por mi fuera, me iría contigo en este momento a donde tu quisieras, lejos de todo y todos. Ya no quiero mentir, quiero ser feliz y demostrarle al mundo el motivo de mi felicidad.

-Carito, no digas esas cosas, ¿qué pasaría con Checo y con tu familia?

-Tu bien sabes que Checo realmente no me ama, se casó conmigo porque nuestras familias así lo dispusieron, sé que no va a sufrir si le digo la verdad. Y mi familia se puede ir al carajo si no me apoya, puedo ser independiente, tengo mi propio dinero.

La determinación en el rostro de Carola, la hizo tomar una decisión.

Después de arreglarse el maquillaje regresaron a la gala tomadas del brazo, para nadie fue una sorpresa pues siempre se les veía de esta manera. La premiación comenzó y ella como buena esposa posó sonriente para las cámaras.

A la mañana siguiente cuando Checo se despertó se encontró solo en la habitación, no se le hizo extraño, probablemente Carola había salido a hacer ejercicio con Kelly. Pero algo llamó su atención, había una hoja sobre la mesa, era una carta.

En ella Carola le confesaba que se había enamorado de la supuesta pareja de su compañero, que llevaban meses en una relación y que sentía mucho la forma en que se lo decía, pero necesitaba irse lejos, no para aclarar sus ideas, sino para disfrutar eso tan maravilloso que le estaba sucediendo, que en un par de meses se volverían a ver para arreglar el divorcio.

Las palabras que más afectaron a Checo, y no de forma negativa, fueron las siguientes:

Nos educaron para ser el orgullo de la familia, el orgullo de Guadalajara y el orgullo de México, ser la pareja perfecta. Pero no nos educaron para ser realmente felices con nuestras propias decisiones. Siempre te voy a querer, y deseo que tú también abras los ojos y encuentres a esa persona que te haga feliz.

Curiosamente Checo encontró la felicidad en la ex pareja de la novia de su expareja.

La familia de Carola la rechazó, pero ya se lo esperaba, así que no le afectó.

Tenía algo más importante, su bella brasileña que se desvivía por hacerla feliz durante el día y complacerla cada noche.