Capítulo 1
Pasos. Se escuchaban pasos por todos lados que iban para todas direcciones. Él estaba asustado, su padre querían que conozca a su prometido pero él solo quería jugar, por ese motivo era que estaba escondido entre las plantas del jardín en puro silencio para no ser encontrado. Miraba por los pequeños espacios para ver si era seguro salir ya o quedarse un rato más, le dolían las piernitas por estar agachado hace dos horas pero aún así se negaba dejarse ver por su padre y conocer al niño con el que en algún momento, cuando sea mayor, lo tomaría como esposo. Escondió su cabecita entre sus rodillas, respiró hondo varias veces para tratar de no llorar, estaba cansado.
– Señor, encontré a este muchacho tratando de entrar al castillo ¿Qué haremos con él? ¿Será necesario dárselo al rey?
Escuchó perfectamente la pregunta, las personas estaban a pocos metros de la planta en donde él decidió esconderse. Levantó su cabeza despacio y miró por los huecos, vió a una de las sirvientas de espaldas agarrando los brazos de un infante un poco más grande que él y también vió al soldado al que la mujer se dirigió.
– No será necesario, Margareth, sigue con tus labores, yo hablaré con él. – Respondió el soldado, esbozando una sonrisa tranquila y extendiendo una mano para que la mujer le dé al niño.
– Sí, general, con permiso. – Soltó al niño, lo miró con reproche y se fue a paso apresurado.
– Ven, muchacho, vamos a hablar un rato.
Cuando el niño se dió la vuelta para caminar con el general del ejército, Taehyung se quedó maravillado con él. Tenía el cabello tan negro como la misma oscuridad de la noche, el fleco apenas estaba por encima de sus ojos que eran tan oscuros y brillantes y la piel tan pálida como la mismísima nieve del invierno, era al menos una cabeza más alto que él. Si éste era su prometido quería salir en ese mismo instante de su escondite, pero pensó que era mejor escuchar un rato más.
– Bueno, mi muchacho, dime ¿por qué intentabas entrar al castillo?
– Señor, mi intención era hablar con alguien de aquí para ver si me podían ofrecer un poco de comida. Mis padres fallecieron hace un año y no tengo familiares, no consumo nada desde hace cuatro días y mi estómago me duele mucho.
– Pero chico, hubieras dicho eso antes de todo. – El soldado se acercó a uno de los sirvientes que estaba regando las plantas y le pidió un cuenco con comida, este asintió y de inmediato se fue. – Bueno, quizás tarden unos minutos en acercarnos los alimentos, pero de mientras dime algo, ¿no tienes a nadie que te cuide?
– No, señor.
– ¿Estás solo en la ciudad?
– Completamente, señor.
– Bueno, dado ese caso, te propongo entrenarte para que algún día seas un soldado como yo, ¿qué dices? – El niño al escuchar la propuesta quedó en shock, el hombre frente a él le estaba dando una oportunidad enorme para dejar de ser el vagabundo en el que se había convertido, ¿en serio le estaba ofreciendo un puesto? – Niño, quiero una respuesta de ser posible en este instante.
– ¡Señor! ¡Me encantaría! ¿Cuándo empezamos?
– Mañana por la mañana, te presentaré ante el resto del ejército, hay un campo de entrenamiento no muy lejos de aquí, pero hoy necesitas comer lo mejor posible así tienes las suficientes energías para mañana, ¿de acuerdo?
– Sí, señor, le agradezco mucho. – Exclamó el muchacho, con lágrimas en los ojos de puro agradecimiento.
– Bueno, no es necesario que llores, hasta los 15 años no puedes empezar a trabajar como corresponde, pero sí entrenar para ser un soldado ejemplar en un futuro. – Dijo en un tono paternal, el niño le recordaba mucho a él.
El sirviente que había ido a buscar comida volvió corriendo, tropezando varias veces.
– ¡Señor! En la cocina piden que el muchacho vaya para que coma como corresponde.
– En todo caso, vamos. Muchas gracias, Arnold, puede continuar con tu tarea.
– Sí, señor. – Le dió una mirada compasiva al niño, muchos de los sirvientes sabían lo que era tener hambre antes de entrar al castillo.
Bueno, hizo bien en quedarse escondido ya que decepcionadamente aquel chico no era su prometido, ni siquiera era de la realeza. Suspiró apenado, pero poco le duró la tristeza porque empezó a sentir agua cayéndole, miró por los espacios de la planta y vió al sirviente de la comida con una regadera.
– Bonita planta, estás cada día más hermosa, ¿es cierto que me oyes y me entiendes? Porque hablarte a diaro está dando resultados, mi bella plantita. – Taehyung suspiró, no sabía que la gente hablaba con esos seres, aunque si se ponía a pensar él hablaba con los caballos así que mucho no podía juzgarlo.
(*˘︶˘*).。*♡
Una hora después.
– Taehyung, ¿en dónde te habías metido? Me hiciste quedar en ridículo frente a los Lee. ¿Por qué estás todo mojado? – Regañó su padre.
–Lo siento, padre, pero no quiero casarme, ni siquiera he terminado mis estudios, no quiero comprometerme.
– Eres mi hijo, mi único heredero y tu deber y obligación, como ya sabes, es formarte para ser un buen rey y continuar con el legado, ¿cómo piensas continuar el legado si no te casas y no tienes hijos?
– Yo... No lo sé, padre. – Cabizbajo, a punto de llorar respondió con un hijo de voz.
– Si sigues llorando por todo me das a entender que serás omega.
– ¡No! Me esforzaré para ser un alfa. – Negó desesperado.
– No, hijo, no es algo que elijas. Preferiría que seas mínimo un beta por todas las situaciones a las que los omegas están expuestos, perdóname, aunque seas un omega seguiré aceptandote pero para ser respetado en la corte necesitarás estar educado perfectamente y tener un esposo. – Se agachó a la altura de su pequeño y lo abrazó tratando de consolarlo. – Para ser aún un niño ya entiendes muchas cosas, eso me hace pensar que te estoy educando bien.
– Sí, padre.
– Mi rey, tengo algo para hablar con usted.
– Claro que sí, mi viejo amigo, ¿de qué se trata?
– De un nuevo recluta... en unos años. Es un niño que voy a entrenar y necesito que sepas la situación.
– En todo caso, Taehyung ve a estudiar pero primero cámbiate, SeokJin, vayamos a mi despacho pero antes pide algo para beber y algo para acompañar.
– Sí, padre. Hasta luego, general.
– Hasta luego, niño. – Se dirigió de nuevo hacia el rey. – NamJoon, ¿lo de siempre?
– Tú me conoces, amigo mío. Te espero allí.
El general se retiró apresuradamente, pues ese niño de alguna forma era especial y necesitaba contarle al rey sus sospechas, necesitaba ver al otro día cómo era el niño con el manejo de armas y con la lucha cuerpo a cuerpo, esperaba que aprenda rápido aunque si sus sospechas eran ciertas el muchacho iba a resultar siendo un arma humana. Bajó apresuradamente hacia la cocina, hizo el pedido a la cocinera y esperó unos minutos.
– Gracias, bella mujer, todo lo que hacen tus manos son manjares. – Agradeció besando las manos ella con sumo cuidado.
– Ay, general, no son necesarios los halagos. Vamos, vaya con el rey. – Dijo la mujer, roja de la vergüenza, aún no se acostumbraba a los constantes halagos del soldado hacia ella.
– Adiós, Sora. – Dulcemente se despidió.
– Nos veremos, mi general. – Dulcemente retiró sus manos de las del general y se dió vuelta, continuando su labor y sonriendo embelesada con la actitud del hombre hacia ella.
Embobado, SeokJin tardó unos segundos en tomar la bandeja e ir a paso apresurado hacia el despacho, aún no olvidaba el motivo por el cual bajó a la cocina. Cuando terminó su recorrido, tocó la puerta y esperó a que se le permitiera el paso porque, aunque era amigo del rey desde la niñez, estaba conciente del respeto que debía mostrar. El rey le abrió la puerta y con la cabeza le indicó que pase, cuando su amigo ingresó volvió a cerrar la puerta y fué a su asiento, tomó uno de los bocadillos de la bandeja, masticó un rato con aire ido, bebió unos sorbos de su té y habló.
– Entonces, dime.
– Se trata de un niño de 10 años, se llama Jeon JungKook-
– ¿Jeon? ¿Como los rebeldes que asesinamos hace un año? – Lo interrumpió NamJoon.
– Sí, esos mismos, por lo que me contó coinciden pero pienso que el niño no sabía que sus padres eran rebeldes y tampoco sabe como murieron. Lo interrogué discretamente y él no está enterado de nada, solo quería conseguir comida y el puesto de un futuro caballero le hizo mucha ilusión, me habló de tener su propio dinero y de ya no pasar ni hambre ni frío. Decidí entrenarlo.
– En ese caso, que lo transladen a unas de las habitaciones para los caballeros. Si él es hijo de esos rebeldes será un buen soldado, después de todo aunque hayan sido rebeldes ambos peleaban muy bien. Hay que entrenarlo, no hay discusión sobre eso. Solamente no debe enterarse sobre sus padres.
– Ya fué transladado y ya dí la orden del silencio.
– Por eso eres mi amigo y mi general. ¿Cuáles eran las condiciones en las que llegó aquí?
– Una de las sirvientas lo encontró tratando de ingresar al castillo y fué algo dura con él.
– ¿Margareth?
– Ella misma.
– Es una mujer estricta, me consta que es igual de vigilante que los soldados o incluso los supera.
– Es lógico, sabiendo gran parte de su vida antes de llegar aquí. Continuando, él estaba vestido con ropa rota, pero limpia, me contó que siempre lava su ropa en un río cercano de aquí, tiene pocas prendas y son las que le quedaron de cuando sus padres aún vivían así que le queda pequeña.
– Bien, proporcionenle la ropa necesaria, ¿algo más?
– No tiene familia, así que va a vivir aquí. Mientras esté en su entrenamiento hasta cumplir los 15 va a ayudar en el jardín y va a conseguir dinero por eso.
– Me parece perfecta la decisión.
– Mi rey, ¿usted recuerda cómo eran sus padres?
– Sí, dos alfas muy fuertes y muy disciplinados.
– Sí, JungKook tiene grandes posibilidades de ser un alfa puro.
– Ellos suelen presentarse a los 13, en todo caso faltarían tres años para que eso suceda pero no va a participar en batallas hasta los 15 por más disciplinado que sea. – Dijo el rey tranquilamente.
– Es un buen niño, me gustaría tener una relación estrecha con él.
– ¿Quieres tomarlo como tu protegido?
– No, quiero ser la figura paterna que le hace falta.
– Te afecta mucho no haber tenido una familia, ¿me equivoco?
– No, no te equivocas, mi deseo es tomarlo como mi hijo pero si él no quiere porque siente que reemplaza a su amado padre quiero tomarlo como mi sobrino.
– En todo caso te diría que hables con el muchacho, con suerte te acepta. ¿Puedo preguntar la razón más escondida de esa petición?
– No es mi deseo responder ahora.
– Muy bien, mi querido SeokJin, ¿algo más que deba yo saber?
– Creo que no, majestad.
– Bien, entonces si recapitulamos tenemos a un niño de 10 años, hijo de rebeldes, posible futuro alfa puro, futuro soldado, no tiene familia y se encontraba en situación de extrema pobreza pero aún así se mantenía limpio, ¿qué hay de sus modales?
– Sobre eso, señor, se educó en una de las escuelas que mandó a construir el anterior rey.
– Ese proyecto me gusta mucho, planeo abrir otra escuela pero para aprender oficios y también planeo hacer que la escuela sea obligatoria.
– Eso sería muy bueno para el pueblo.
– Sí, eso pienso. Si fue allí entonces sabe lo básico, leer y un poco de matemática, ¿cierto?
– Así es, mi rey, el niño habla como si fuera un adulto, eso me dejó impresionado.
– Bien, entonces comprenderá muy bien ciertas situaciones. Amigo mío, ¿cómo ves el matrimonio de mi hijo con Lee Han?
– Son una familia rica y poderosa pero con un territorio no muy extenso, la alianza con el reino nos beneficiará porque tomaremos sus tierras como nuestras, ese reino desaparecerá y este se amplificará, el heredero es un alfa puro como seguramente Jeon JungKook lo será por lo que sería un rey muy fuerte, sería complicado herirlo por lo que podrá protejer a Taehyung bien, pero me preocupa que tenga aires de grandeza y quiera obligar a tu hijo a hacer cosas que no quiera.
– Él deberá consumar el matrimonio y tener herederos.
– Se llevan siete años, NamJoon, Taehyung tiene recién siete años y el otro muchacho ya se presentó. No debemos dejarlos solos bajo ninguna circunstancia porque Tae sigue siendo un niño y lamentablemente con muchas posibilidades de ser un omega, si Lee llega a ser una mala persona tendrás que cancelar el matrimonio. Sería peligroso para tu hijo.
– Bien, cuando Taehyung cumpla los 17 años se casarán, pero si veo que Lee Han es mal candidato lo cancelo y le busco otro alfa.
– Si Taehyung llega a tener un destinado no podrás casarlo con nadie que tú quieras porque lo harás infeliz.
– Depende de como sea ese hipotético destinado dejaré que se casen.
– Muy bien, espero que tomes las decisiones correctas.
– Para eso te tengo a tí, mi viejo amigo, siempre me haces poner los pies sobre la tierra, por eso te aprecio mucho.
– Si fueras una mujer te intentaría cortejar. – Bromeó SeokJin.
– Y yo te rechazaría porque tu corazón le pertenece a otra persona, me cortejarías por interés. – Siguió NamJoon.
– Oye, ¿cómo sabes eso?
– Te he visto coquetear con Sora aunque no estoy seguro si ella aceptaría ser tu pareja, pero debo decir que se avergüenza mucho cuando empiezas con tus halagos.
– Ah, eso explica mucho. ¿Por qué no me aceptaría?
– Porque eres un soldado y en cualquier guerra podrías morir.
– Oye, que poca confianza. – Contestó indignado.
– Solamente soy sincero. – Respondió, encogiéndose de hombros.