Una ayuda para padres e hijos desesperados (Consejos y reflexiones)

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Summary

Es una reflexion de prueba, próximamente libros y artículos cortos

Genre
Other
Author
Julio Cesar
Status
Complete
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Perra Mamá

Disculpa la incomodidad; es mi afán hacerte sentir así. Es mi forma de recordarte el tipo de insultos que probablemente recibes o recibiste de tus propios hijos, en un ayer o tal vez en un hoy.

Escuché a unos padres enfurecidos quejándose porque sus hijos no comprenden el sacrificio que ellos hacen para darles una mejor vida y oportunidades; en cambio, reciben el insulto que les voló la cabeza: “Eres una perra, mamá”. Aquella mujer se encendió, le contestó con la misma intensidad hiriente a su hijo, pero en el fondo estaba en angustia; no sabía qué más hacer y reconoció que estuvo mal en su respuesta hacia él. Ante la pregunta que me hizo: “¿Usted qué hubiera hecho?”, yo contesté:

De antemano, me enojo. Me pongo furioso, grito y me pongo rojo en mi soledad, dentro del auto; pero mantengo el control en su presencia para no darle el gusto de verme herido, y sigo este hilo de pensamientos:

“Eres mi descendencia y reconozco que me lastimas, pero yo sé quién soy y quién no soy. Además, eres joven, imprudente y demasiado tonto para conocer de sacrificios y dolores. Algún día, con el pasar del tiempo, recibirás la tunda más grande de tu existencia y desearás que sea yo quien te reprenda, porque al menos tú eres mi familia; pero al no venir de mi mano, no tendrán piedad contigo... Hoy te reprenderé lo suficiente porque no es correcto, ni fue correcto tu actuar, pero la verdadera violencia vendrá de la calle y de la experiencia. Te juro que no deseo verte sufrir, ni deseo que vivas el 1% de lo que hoy vivo, de lo que hoy enfrento y sacrifico por ti, y que ahora me rompe porque el dolor no solo viene de fuera, sino también de ti...

Tal vez en ese momento de tu propio dolor te acuerdes de esto mismo que hoy decido soltar porque eres mi sangre; que recuerdes el mismo insulto que ahora tú recibes: ‘perro’. Y en ese momento, si aún vivo, créeme que estaré aquí para enseñarte a sobrellevar este dolor que hoy me impones. Pero si ya no estoy, te dejaré este consejo: soy una perra para ti, pero tú para mí siempre serás mi hijo. Te perdono, muchacho estúpido”.