π‹πš 𝐣𝐨𝐲𝐚 𝐝𝐞π₯ 𝐝𝐫𝐚𝐠𝐨𝐧|π‘π‘πšπžπ§π²π«πš

Summary

Aisha Sat-Rat, una omega de treinta y tres aΓ±os, es reconocida como una de las mejores neurocirujanas del paΓ­s y adorada por sus pacientes. Una mujer completamente entregada a su labor de salvar vidas, aunque siempre en el ojo del huracΓ‘n entre sus colegas por anteponer su moral a la frΓ­a Γ©tica profesional. Su nombre se convirtiΓ³ en un Γ­cono de recelo y resentimiento ante la familia mΓ‘s poderosa de todo Poniente: la casa Targaryen, los seΓ±ores dragΓ³n. Todo por haber decidido salvar a la primera hija del matrimonio entre el seΓ±or Viserys I Targaryen y su difunta esposa, Aemma Arryn, por encima de la vida del antiguo patriarca: Jaehaerys I Targaryen. Aisha habΓ­a dado prioridad a su incorruptible moral antes que a su implacable deber profesional. Sin saber que, con aquella inquebrantable rectitud y con el paso de los aΓ±os, se convertirΓ­a en el tesoro mΓ‘s preciado de un dragΓ³n.

Status
Ongoing
Chapters
8
Rating
n/a
Age Rating
18+

Bajo observaciΓ³n

Aisha introdujo la llave en la cerradura de su casa y empujΓ³ la puerta con el hombro; llevaba su cabello recogido en un chongo deshecho y vestΓ­a aΓΊn el uniforme del hospital, usando solamente un buzo blanco para resguardarse del frΓ­o infernal que cruzaban las noches en Desembarco del Rey.

Llevaba un turno de mΓ‘s de cuarenta y ocho horas en el pabellΓ³n de cirugΓ­a; la mortandad en este lado del mundo era mΓ‘s comΓΊn de lo que uno pudiese imaginar. Le era difΓ­cil priorizar tantas vidas cuando solo hay un grupo especΓ­fico para cada emergencia. Pero el trabajo no se agotaba como ella, a pesar de querer fundirse en su nido y dormir hasta que su cuerpo la levante.

Con cuidado entrΓ³ en la oscuridad de su hogar hasta que una luz se encendiΓ³ en un rincΓ³n de la habitaciΓ³n. Un hombre de piel aceitunada, limpia de imperfecciones, de cabello negro y ojos Γ‘mbar la miraba desde su asiento en el sillΓ³n favorito de la omega. La mirada de pocos amigos y el ceΓ±o pronunciado le hicieron saber que su merecido descanso tenΓ­a que esperar.

"Ur, quΓ©... no tan agradable sorpresa. ΒΏQuΓ© haces en mi casa?" Aisha dejΓ³ caer su bolso al suelo y se soltΓ³ el cabello grasiento por la falta de un buen baΓ±o. PasΓ³ sus manos tratando de aliviar el dolor por usar un peinado apretado durante mΓ‘s de dos dΓ­as.

"TambiΓ©n es mi casa, esposa mΓ­a."

Aisha sintiΓ³ la necesidad de tirarle algo a la cara.

"CorrecciΓ³n: la casa de mis padres, que nos dieron para que cada uno tuviese su propio espacio" respondiΓ³ tajante, odiando la presencia del alfa en su hogar. "Tu hogar y nido de libertinaje estΓ‘ en el segundo piso. Lo que no respondes es a mi pregunta: ΒΏQuΓ© haces aquΓ­?"

Ur chasqueΓ³ la lengua, fastidiado. Aun con los aΓ±os, Aisha seguΓ­a teniendo ese espΓ­ritu indomable, no propio de un omega de sus tierras; era arisca y nunca dudaba en atacar para defenderse. Era hermosa aun cuando ya era una mujer madura, conservando su belleza y encanto como si el tiempo nunca hubiese pasado.

Siempre lo miraba con desprecio, no muy diferente a Γ©l, que solo estaba ofuscado por no lograr doblegar a aquella mujer.

"Tu querido papi llamΓ³. Como el telΓ©fono sonaba y nadie contestaba, lo tuve que hacer."

Una sonrisa burlona apareciΓ³ en sus labios; el cansancio pasΓ³ a un segundo plano.

"Mira eso: al menos servirΓ­as como recepcionista, aunque aΓΊn necesitas estudios para serlo, inΓΊtil." Ur apretΓ³ la mandΓ­bula; parecΓ­a que el odio de la omega hacia Γ©l nunca bajarΓ­a.

Aisha se tapΓ³ la nariz cuando le llegΓ³ el olor del alfa: un aroma a pinos y madera vieja, mohosa, que le causaba nΓ‘useas, no tanto como verlo a Γ©l e interactuar. Solo debΓ­a ser paciente y, con la ayuda de sus dioses, no lo tendrΓ­a que soportar mΓ‘s.

"AmΓ³n mencionΓ³ algo: la salud del abuelo estΓ‘ empeorando; dice que el cΓ‘ncer pulmonar ya lo estΓ‘ consumiendo con creces..." el hombre jugueteΓ³ con su anillo de boda, sabiendo lo que significaba aquello, lo que le desagradaba. "Pero el viejo estΓ‘ empeΓ±ado en vivir."

"NingΓΊn mal es eterno... En algΓΊn momento harΓ‘ caquexia; solo espero que con su muerte no tengamos que cargar sus fantasmas."

Ur riΓ³ con maldad, haciendo que la mujer lo mirara con severidad. Impasible ante la actitud del alfa, sabΓ­a lo que iba a decir y se sentΓ­a bastante cansada para ponerse a su altura. DebΓ­a, ademΓ‘s, llamar a su padre; de seguro estΓ‘ junto a su madre y su hermano, muy preocupados por ella por no contestarles sus llamadas desde su nΓΊmero personal. Su amada madre, de seguro, estaba hecho un manojo de nervios, siempre por la misma razΓ³n: Ur.

"Parece que esa moral tuya, por la que tienes fama, no es tan asΓ­. ΒΏQueriendo que su abuelo muera? Β‘QuΓ© horror!"

Aisha acentuΓ³ sus facciones, neutra pero con la rabia hirviendo y susurrΓ‘ndole que golpeara al hombre frente a ella. Con calma se acercΓ³ al hombre, mirΓ‘ndolo desde arriba, sintiΓ©ndose por un segundo superior al alfa, que la mirΓ³ temeroso; no era la primera vez que Aisha se le acercaba en silencio para atacarlo.

"AhΓ­ sigue mi moral, Ur: un ser como mi abuelo no debe vivir; estΓ‘ pudriendo esta sociedad con su sola presencia y hace infeliz a mi familia... AsΓ­ que hazme un favor: sal de aquΓ­, que es mi hogar, y no vuelvas a entrar. El segundo piso es tu casa y nunca lo he invadido."

Ur bufΓ³ molesto, levantΓ‘ndose y mirando con ojos rabiosos a la omega ojerosa que lo miraba irritada, deseando que se fuera. El alfa, sin mediar palabra, tomΓ³ con su mano el rostro de Aisha con fuerza. La omega se estremeciΓ³, mirΓ‘ndolo desafiante, a pesar de que el temor empezaba a sacudir su interior, sintiendo cΓ³mo su cuerpo se estremecΓ­a del miedo; no era la primera vez, pero no era la primera vez en que la omega se plantaba frente al alfa sin miedo. El alfa se deleitΓ³ ante el temblor en los preciosos ojos cafΓ©s de la omega; le gustaba ver que aun el daΓ±o que le hizo hacΓ­a que le temiera. Era muy bueno y satisfactorio.

"ΒΏTΓΊ crees que tu papito te va a salvar siempre?" preguntΓ³ Ur. "CrΓ©eme: lo nuestro es para toda la vida."

Aisha temblΓ³, apretΓ³ los puΓ±os tratando de relajarse o, mejor dicho, tomando agallas; siempre pensΓ³ que ningΓΊn reto en su Γ‘rea le fue grande, esforzΓ‘ndose y estudiando para lograr sus objetivos: ayudar a las personas y favorecer a quien lo necesite. Si tenΓ­a agallas para hacerse un nombre y enemigos en su gremio, lleno de alfas, ΒΏpor quΓ© no tenerlas ante un hombre patΓ©tico como Ur?

"Es hasta que la muerte nos separe..." dijo. "Mi padre y mi hermano estΓ‘n esperando para cobrarte, Ur; lo que me hiciste no tiene el perdΓ³n de los dioses. Mi padre estarΓ‘ gustoso de enviarte a Anubis en persona."

El alfa soltΓ³ su rostro sobre el de la omega, haciΓ©ndola retroceder un paso antes de plantarse firme. Ur la mirΓ³ con furia, intensificando sus feromonas para doblegarla, pero Aisha ya tenΓ­a bastante experiencia en el hospital con alfas asΓ­, por lo que solo arrugΓ³ la nariz y la mirΓ³ con desprecio; pasΓ³ a su lado, chocando sus hombros y obligΓ‘ndolo a apartarse.

La omega suspirΓ³, restregΓ‘ndose el rostro con la mano en un claro gesto de estrΓ©s. Tal vez ese escΓ‘ndalo se habrΓ­a enterrado si el llorica que tenΓ­a por esposo no tuviese el plan de, de cualquier manera, atarla a Γ©l y con ello, a su familia y dinero.

Con calma se acercΓ³ a la puerta que conectaba al segundo piso, colocando una silla en la manija y un jarrΓ³n que no le gustaba, para evitar alguna... difΓ­cil situaciΓ³n. Era agotador; era como vivir con un perro hambriento alrededor, esperando el momento de saltar y clavar sus dientes en su presa. Aisha estaba segura de que no era presa de nadie.

Oh bueno, eso es lo que ella siempre piensa.

Con calma caminΓ³ hasta su habitaciΓ³n, encerrΓ‘ndose y mirando con ojos soΓ±adores su nido; querΓ­a ya acurrucarse en los olores de su familia y dormir en paz, pero debΓ­a baΓ±arse.

Antes de quitarse el pantalΓ³n, recordΓ³ el expediente de un nuevo paciente o mejor dicho, una paciente.

Con calma saliΓ³ de su habitaciΓ³n, no sin antes colocarse una camisa, tomΓ³ su bolso y se esparciΓ³ en el sofΓ‘, lejos del sillΓ³n donde estaba sentado Ur, y hurgΓ³ entre su basura y demΓ‘s objetos personales.

Expediente mΓ©dico β€” PsiquiatrΓ­a / Adolescente

Nombre: Helaena Targaryen Hightower

Edad: 14 aΓ±os

Sexo: F

GΓ©nero secundario: Ξ©

Fecha de nacimiento (ficticia): (11/03/2011)

Escolaridad: 3ΒΊ de secundaria

AcompaΓ±ante: Alicent Hightower Florent

Motivo de consulta: Estado de Γ‘nimo deprimido persistente, pΓ©rdida de interΓ©s, aislamiento progresivo y conductas de autolesiΓ³n en los ΓΊltimos 3 meses; empeoramiento funcional escolar y familiar.

Antecedentes relevantes

Personales: Sin antecedentes mΓ©dicos generales relevantes conocidos. Desarrollo infantil con retardo en la comunicaciΓ³n social y patrones repetitivos desde la infancia (segΓΊn historia familiar y reportes escolares).

PsiquiΓ‘tricos: No refiere tratamiento psiquiΓ‘trico previo formal; episodios de ansiedad social y crisis de llanto.

Familiares: Historia familiar de trastornos del Γ‘nimo en parientes de primer grado (No hay registro)

Medicaciones: Ninguna actual

Historia de la enfermedad actual

Inicio insidioso hace dos aΓ±os con tristeza persistente, pΓ©rdida de interΓ©s en actividades previamente placenteras, irritabilidad, reducciΓ³n del apetito y del sueΓ±o. En las ΓΊltimas 4 semanas aumento del aislamiento, ideaciΓ³n negativa sobre el futuro y episodios de autolesiΓ³n sin intento suicida claro (rasguΓ±os superficiales). DisminuciΓ³n marcada del rendimiento escolar. Familia refiere rigidez en rutinas y sensibilidad sensorial (luces, ruidos), comportamientos repetitivos.

ExploraciΓ³n del estado mental (EEM)

Apariencia: Adolescente acorde a la edad, higiene algo descuidada, mirada baja.

Actitud: Reservada, cooperadora pero evasiva.

Estado de Γ‘nimo: Triste, anhedonia marcada.

Afecto: RestricciΓ³n afectiva; llanto contenido en la entrevista.

Pensamiento: No hay delirios claros; ideaciΓ³n rumiativa negativa.

Pensamiento suicida: Niega plan detallado en la valoraciΓ³n inicial; admite pensamientos de "no querer seguir" en episodios puntuales β€” riesgo que requiere monitorizaciΓ³n estrecha.

PercepciΓ³n: Sin alucinaciones.

CogniciΓ³n: Orientada en tiempo, lugar y persona. AtenciΓ³n algo fluctuante.

Juicio/Insight: Parcial; reconoce malestar pero minimiza impacto.

Pruebas / escalas sugeridas

PHQ-A β€” puntuaciΓ³n: alta (indicativa de depresiΓ³n moderada-grave).

CDRS-R β€” pendiente/realizar.

ADOS-2/Autism screening + cuestionarios informantes escolares y familiares para evaluaciΓ³n de TEA.

ImpresiΓ³n diagnΓ³stica

Trastorno depresivo mayor, episodio grave (DSM-5 / CIE-10 equivalente) β€” afectaciΓ³n significativa del funcionamiento.

Sospecha de Trastorno del Espectro Autista (TEA) con rasgos significativos de comunicaciΓ³n social y conducta restringida/repetitiva (requiere evaluaciΓ³n diagnΓ³stica formal por equipo de neurodesarrollo).

ValoraciΓ³n de riesgo

Riesgo de suicidio/autoagresiΓ³n: moderado por ideaciΓ³n pasiva y conductas autolesivas recientes. Necesaria observaciΓ³n familiar estrecha, contrato de seguridad y plan de contingencia.

Riesgo de violencia hacia otros: bajo en entrevista.

Plan y recomendaciones

Medidas de seguridad inmediatas: retirar objetos de riesgo, supervisiΓ³n adulta aumentada, instruir a familia sobre seΓ±ales de alarma; contacto 24/7 con servicio de urgencias si aparece plan/acto suicida.

DerivaciΓ³n urgente a psiquiatrΓ­a infantil/adolescente para valoraciΓ³n farmacolΓ³gica y seguimiento. (En depresiΓ³n grave en adolescentes, la intervenciΓ³n psiquiΓ‘trica especializada es prioritaria).

IntervenciΓ³n psicoterapΓ©utica: psicoterapia individual adaptada (TCC adaptada a adolescentes y a TEA cuando corresponda) + intervenciΓ³n familiar. La evidencia apoya CBT adaptada para depresiΓ³n en jΓ³venes y para comorbilidad con TEA.

ConsideraciΓ³n farmacolΓ³gica: valoraciΓ³n por psiquiatra pediΓ‘trico para inicio de antidepresivo con evidencia en adolescentes (p. ej. fluoxetina es frecuentemente citada como primera lΓ­nea en guΓ­as); decidir tras evaluaciΓ³n de riesgos/beneficios y consentimiento informado de tutores.

EvaluaciΓ³n para TEA: remitir a equipo de neurodesarrollo (psicΓ³logo clΓ­nico/neurΓ³logo pediΓ‘trico) para diagnΓ³stico formal (tests estandarizados, entrevistas informantes).

Si refractaria o con riesgo vital: considerar medidas avanzadas (TMS, ECT en centros especializados, o en investigaciΓ³n DBS) solo en contextos especΓ­ficos, tras fallo a tratamientos estΓ‘ndar y en equipos especializados; la intervenciΓ³n quirΓΊrgica o neuromodulaciΓ³n es excepcional y manejada por equipos que incluyen psiquiatrΓ­a, neurologΓ­a y neurocirugΓ­a.

Apoyos escolares: adaptaciΓ³n curricular temporal, comunicaciΓ³n confidencial con equipo psicoeducativo, preventa de bullying/aislamiento social.

Seguimiento: control semanal las primeras 2–4 semanas (telefΓ³nico y presencial), reevaluaciΓ³n de riesgo y respuesta terapΓ©utica; cita con psiquiatrΓ­a infantil en 7–10 dΓ­as.

Notas finales

Consentimiento informado y participaciΓ³n familiar esencial.

Documentar cualquier cambio en conducta suicida o empeoramiento y activar protocolo de emergencia.

Aisha se reincorporΓ³ al terminar de leer el expediente, sintiendo un sobresalto en el corazΓ³n, un hormigueo incΓ³modo que le subiΓ³ desde el vientre. Sus ojos viajaron de nuevo hacia el documento, incrΓ©dulos, como si su mente cansada le jugara una mala pasada. RepitiΓ³ la lectura una y otra vez, deteniΓ©ndose en la misma lΓ­nea; sus dedos rozaron el papel con cierta vacilaciΓ³n, mientras una sombra de temor se dibujaba en su rostro, como si hubiese abierto un capΓ­tulo de su vida que habΓ­a intentado sepultar.

Targaryen.

CreΓ­a firmemente que nunca volverΓ­a a cruzarse con aquella familia... o mΓ‘s bien, con aquel clan. Un linaje de alfas y omegas hermosos, pero tan propensos a la locura y la crueldad como las bestias que pretendΓ­an dominar. HabΓ­a escuchado incontables historias y leyendas que corrΓ­an como susurros entre los pasillos del hospital, rumores que envolvΓ­an el nombre de la casa que gobernaba Poniente. Les temΓ­a.

AΓΊn recordaba el dΓ­a en que decidiΓ³ dejar morir al alfa mΓ‘s longevo de aquella dinastΓ­a. SabΓ­a, porque sus padres se lo habΓ­an dicho, y porque los hombres que ellos enviaron a protegerla lo confirmaron, que estuvo en la mira de los Targaryen. Casi pierde su licencia, su tΓ­tulo y su tranquilidad pero, segΓΊn los rumores, los propios padres de la niΓ±a intercedieron por ella. La versiΓ³n mΓ‘s repetida decΓ­a que lo hicieron para evitar un escΓ‘ndalo. Historias que se esparcΓ­an como pΓ³lvora cada vez que se mencionaba a alguien de esa familia.

Y ahora, parecΓ­a que el pasado regresaba.

LeyΓ³ con mΓ‘s detenimiento el expediente, notando las inconsistencias y la falta de credibilidad en algunos apartados. Por supuesto que habΓ­a antecedentes psiquiΓ‘tricos en esa familia. ΒΏCΓ³mo podΓ­a la madre mentir tan descaradamente? Aunque admitirlo serΓ­a, a su vez, aceptar todos esos rumores retorcidos que flotaban en torno a ellos.

ΒΏPor quΓ© le habΓ­an asignado esa paciente a ella? No lo entendΓ­a.

CreΓ­a que, despuΓ©s de todo el revuelo que causΓ³ en su juventud, nadie en su sano juicio volverΓ­a a dejarle un caso vinculado con los Targaryen. Ella, que fue el ejemplo que siempre ponΓ­an para advertir a los mΓ©dicos: "Nunca desafΓ­en al poder, prioricen la vida del mΓ‘s importante, del mΓ‘s influyente."

Una mierda de ejemplo, pensΓ³.

No se arrepentΓ­a de haber salvado a la hija de aquella mujer. A veces, su recuerdo la perseguΓ­a en quirΓ³fano, cuando veΓ­a a una madre llorar en la esquina. La transportaba de inmediato a aquel momento de su vida: el mΓ‘s duro de su carrera. La presiΓ³n psicolΓ³gica, la carga emocional, la certeza de que su decisiΓ³n podrΓ­a costarle la vida... todo volvΓ­a como un eco punzante.

DespuΓ©s supo de la muerte de aquella omega. SintiΓ³ lΓ‘stima por la niΓ±a. Nunca volviΓ³ a saber de ella: no acudiΓ³ a sus controles, o quizΓ‘s la familia no lo permitiΓ³.

Pero ahora, de alguna manera, volvΓ­a a estar en el ojo de esa casa. Y eso le resultaba tan extraΓ±o como inquietante. Juraba que nunca volverΓ­an a tratar con ella; que, al no haber logrado quitarle la licencia, la dejarΓ­an en paz.

Su omega se agitΓ³ dentro de sΓ­, mezclando ansiedad con algo que no esperaba: una punzada de emociΓ³n.

Aisha frunciΓ³ el ceΓ±o, desconcertada.

EmociΓ³n era lo ΓΊltimo que sentΓ­a... sabiendo que tendrΓ­a que volver a tratar con aquella familia.