Sin palabras

Summary

Tony solo estaba recostado en su cama descansando, cuando su amado decidió cambiar sus planes.

Genre
Fantasy
Author
Itzumi
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Sabanas doradas

Dormido en una enorme cama, con grandes antorchas prendidas que la iluminaban de una luz cálida y gloriosa, que incluso se atrevía a competir con todo el oro y los tesoros que adornan la cama.

Tony Stark de 41 años dormía plácidamente, cubierto de finas sábanas rojas y una enorme piel de una criatura cuyo nombre ni se molestaba en recordar.

Su cuerpo desnudo aún brillaba con los restos del aceite que había cubierto su cuerpo, gracias al masaje de su amado.

Quien por cierto estaba muy seguro lo observaba dormir.

Thor era sumamente apasionado, por no decir obsesionado con él, desde la primera vez que se vieron.

Ese bruto solo dejo que terminarán su misión, antes de cargarlo y “convencerlo” de dejar que se lo follara en su oficina.

Con solo dos noches le convenció de irse con él, y aunque sus padres se opusieron al inicio, Thor era más terco y logró convencer a su madre de que Tony era todo lo que su hijo quería para ser feliz.

Un movimiento de la cama le hizo detener sus pensamientos, la sábana que le cubría fue retirada, sus piernas separadas y su fornido prometido se colocó entre ellas, sin hacer ningún otro movimiento, solo observándole.

Tony abrió entonces sus ojos, mirando los músculos de su amado, y relamiendo sus labios al ver lo duro que ya se encontraba.

-pareces necesitarme beach boy-

Thor no dijo nada, solo acomodo su pene sobre el mío, dejándome suspirar por lo duro y caliente que se sentía.

Mis caderas temblaron y mi propio pene se entusiasmó por ese pequeño roce.

-así que no dirás nada…

Entonces dejarás que haga todo yo, o vas a aprovecharte de mi indefenso cuerpo- dije acariciando mi pezón izquierdo, sintiendo tu cuerpo vibrar por mi descarado movimiento.

Sujetaste mi mano y la apretaste contra las almohadas, sustituyendola rápidamente por tu boca, un beso suave seguido de pequeñas lamidas.

Suspiré y mi cadera se movió suavemente, rozando tu duro pene.

-estas muy duro-

El solo se rió, soltándome antes de moverse sobre mí, acomodándose sobre mi cuello, dejando su pene prácticamente sobre mi rostro, como si estuviera entusiasmado y orgulloso

de su estado actual.

Yo solo alcance a besar la punta, cuando tú mano me sujetó el rostro, acariciando con tu pulgar mi boca, y obligándome a ver cómo te masturbas.

Tu pene se mantiene erguido y duro, dejando caer pequeñas y saladas gotas sobre mi rostro, si tengo suerte puedo lamer algunas que caen sobre mi boca, lo cual te hace gruñir o sonreír.

Tu mano se mueve despacio pero firme, se que intentas durar el mayor tiempo posible, siempre pones mi placer sobre tus deseos.

Lo sé porque tus piernas se mantienen firmes y rígidas a mi costado, evitando aplastarme con tu peso.

Yo saco mi lengua, pero no hago nada más, dejando que la uses si lo deseas.

Tu mano entonces mueve tu pene hacia mi boca, primero dibujando el contorno de mi labio y luego colocando tu pene sobre mi lengua.

Momento que aprovechó para trazar aquellas venas que adornan tu pene, tratando de no mover nada más que mi lengua.

Tu acaricias mi rostro con tu mano, como si agradecieras lo que hago.

Luego continúas masturbándote, asegurándote que tú esperma caiga sobre mi lengua, ronroneando cuando gimo por el glorioso sabor.

Tus caderas tiemblan y mis manos se mueven para sostenerse de tus piernas, más para controlarme a mí que para ayudarte.

Son enormes y se que si se cerraran podrías asfixiarme de lo fuertes que son.

Y tú mano que ahora sostiene la cabecera de la cama, como desearía tenerla acariciando mi pene.

Aún así tú solo utilizas tu mano izquierda para seguirte tocando, cada vez más rápido, y más descontrolado.

El semen no deja de salir, mi boca estaría seca de no ser por él.

Con descaro mi mano derecha se mueve lentamente, hasta colocarla junto a tus testículos, acariciando levemente con mi pulgar tu perineo, sintiendo entonces tus piernas temblar.

Necesito darme prisa, estás casi por correrte, así que dirijo mi dedo anular a tu entrada, acariciándola superficialmente antes de introducirlo.

Tu gruñes, pero no haces ningún intento por quitarlo, solo me dejas acariciarte hasta encontrar tu próstata, lo cual te hace temblar y morder tu labio, sin detener tu mano en ningún momento.

Mi mano izquierda se coloca entonces sujetando la base de tu pene, y mi pulgar acariciaba de vez en cuando el inicio de tus testículos.

Tu semen se vierte en pequeños chorros en mi boca, la cantidad aumenta poco a poco, y tu glorioso cuerpo tiembla de placer.

-correte en mi boca- te ordenó, y tú cuerpo tiembla fuertemente antes de obedecerme.

Sonríes enormemente, mientras jadeas y te corres, y aún así usas toda tu fuerza para no caer sobre mi, eres demasiado impresionante.

Cuando tus piernas dejan de temblar, y tú pene deja de lanzar semen, te levantas, para volver a acomodarse entre mis piernas.

Tu respiración está agitada, pero tú miembro aún está ansioso, no se ha puesto del todo blando.

Jalas mis piernas para colocarlas sobre tus hombros, dejándome vulnerable a tu boca, mi entrada se coloca con facilidad frente a ella.

Es incómodo, pero me deja ver lo fuerte que eres, y tú puedes mover con total descaro tu boca en mi entrada.

Tu lengua lame todo lo que puede, lamidas fuertes y rítmicas que se roban mi aliento.

A veces eres descarado, solo posas tu lengua y te quedas quieto, hasta que yo gimo y me quejo.

Por suerte para mí te apiadaste de mi pobre espalda, y me dejaste recostarme de nuevo.

-tan caliente-tu voz ronca llamó mi atención.

-vamos amor, ya me tienes necesitado-

Tu boca se apoderó de la mía con fiereza, mientras tu pene se introducía en mi, tan duro y caliente que dolía y me había desear más.

Mis piernas se sujetaron con fuerza a tus caderas, y tus manos sujetaron las mías, comenzando a moverte como el bruto que eres.

Tan fuerte, tan rápido, apenas y puedo respirar por todas las emociones y sensaciones.

Mi corazón va a explotar, y se que tú disfrutas de verme en este estado.

Si fuera por ti, nos tendrías unidos todo el bendito día, follando como animales en celo.

-estas tan apretado- gruño mientras sujetaba mi pene, y comenzaba a mssturbarme.

Yo solo podía gritar y gemir, dejando que mi cuerpo tiemble y se retuerza.

No necesito hacer más que rendirme ante el placer carnal que tú me brindas.

Me siento como cristal que se moldea ante el calor de tu cuerpo, y tus manos podrían romperme con gran facilidad.

El aliento escapa a bocanadas de mis pulmones, mis uñas arrancan hilos de sangre de tus brazos, y tú solo sonríes como idiota.

-te daré clemencia mi amado- prometió, pero solo embistió con más rapidez y deseo.

No sé cuánto tiempo pasó, podría ser una hora como diez, mi cerebro simplemente se apagó y solo se enfocó en tratar de respirar y arañar las sábanas en busca de piedad.

Fue cuando sentí ese maravilloso cosquilleo en mi entrepierna, seguido de tu semen llenando mi entrada.

Solo eso basto para hacer que me corriera, grandes chorros que mancharon mi abdomen.

-eres maravilloso -fue lo único que dijiste antes de salir de mi y besarme.

-ve a preparar la tina, quiero un baño-te ordene, y tú solo sonriente antes de caminar completamente desnudo hasta el baño.

Yo solo sonreí como un idiota, antes de mirar al techo y extender la mano.

-espeto disfrutarás el espectáculo -

Una hermosa serpiente verde se enredó en mi brazo, descendiendo con gracia y posándose en el suelo, antes de recuperar su forma real.

-Siempre es un deleite ver cómo mi hermano abusa de tu cuerpo-dijo Loki, mientras acariciaba mi sensible entrepierna.

-quizás debas unirte la próxima vez-

-oh claro que lo haré-dijo depositando un descarado beso, e introduciendo su lengua en mi boca.

Para después irse a su propia habitación, dónde estoy seguro que el tímido doctor Banner debe estarlo esperando.