Sed De Eternidad

Summary

Un idol eterno...una fan dispuesta a todo...

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

CAPITULO 1

El estadio vibraba como un corazón latiendo al borde del colapso. Las luces estroboscópicas cortaban la oscuridad mientras BTS cerraba el encore de su gira mundial. Min Yoongi, conocido como Suga, estaba en el centro del escenario con su característica expresión fría, casi aburrida. Pero debajo de esa máscara, sus colmillos palpitaban. El hambre lo carcomía desde hacía semanas. Sus compañeros lo sabían. Namjoon, Jin, Hoseok, Jimin, Taehyung y Jungkook cubrían sus rastros como siempre. Eran su familia, su clan.

—Hyung, contrólate —murmuró Jimin cerca del micrófono, fingiendo un baile—. Huelo tu sed desde aquí.

Yoongi solo sonrió de lado, esa sonrisa peligrosa que volvía locas a las fans. Sus ojos, normalmente oscuros, tenían un brillo rojo tenue que solo ellos notaban.

Entre la multitud, ella estaba. Una fan que había viajado solo para esto. Pelo oscuro cayendo en ondas, ojos brillantes de admiración y algo más… algo que olía a rendición. Su nombre era Asha. Vestía una camiseta oversized de Suga que apenas le cubría los muslos, shorts ajustados y botas. Gritaba su nombre como si fuera una plegaria.

Yoongi la olió entre miles. Dulce, metálica, con ese toque de miedo excitado que lo ponía duro al instante. Su polla se tensó dentro del pantalón negro de escenario.

—Señor Lee —dijo Yoongi bajito al micrófono oculto mientras saludaban—. Esa de la camiseta gris y shorts negros. Tercera fila, lado derecho. Tráemela.

El seguridad, acostumbrado a estas “peticiones especiales”, asintió discretamente. Los chicos cubrieron: Hoseok distrajo al público con un aegyo, Jungkook hizo un fan service exagerado. Namjoon se acercó a Yoongi y le susurró:

—Esta noche no mates, hyung. Solo come lo necesario. Mañana tenemos vuelo.

—Solo voy a follarla hasta que ruegue —respondió Yoongi con voz ronca, melancólica—. Y después… ya veremos.

Después del concierto, el backstage era un caos controlado. Asha fue llevada por seguridad bajo el pretexto de un “meet and greet VIP sorpresa”. Cuando entró a la sala privada, temblaba. Allí estaba él. Solo. Sentado en un sofá negro, piernas abiertas, camisa desabotonada mostrando piel pálida y perfecta.

—Acércate —ordenó con voz baja, profunda. Sus ojos ya eran completamente rojos.

Asha obedeció, las piernas flojas. Se paró frente a él.

—¿S-Suga? No puedo creer que…

—Shh. —Yoongi se levantó con gracia sobrenatural. La tomó del mentón con dedos fríos y fuertes—. Aquí soy Yoongi. Y tu… eres mía esta noche. ¿Entiendes lo que eso significa?

Ella asintió, ya mojada solo por su voz.

—Significa que te voy a romper, te voy a hacer gritar, te voy a follar hasta que no puedas caminar. Y después te voy a dejar vacía. ¿Deseas eso, pequeña fan?

—Sí… por favor —susurró ella, total sumisión en su mirada.

Yoongi sonrió, mostrando apenas la punta de sus colmillos. La besó con violencia, mordiendo su labio inferior hasta sacar sangre. La probó y gruñó.

—Deliciosa. Sabes a pecado y a soledad.

La levantó como si no pesara nada y la tiró sobre el sofá. Le arrancó la camiseta de un tirón, exponiendo sus tetas. Sus pezones ya estaban duros.

—Mírate… tan dispuesta. —Bajó la cabeza y chupó uno con fuerza, mordiendo después. Asha arqueó la espalda y gimió alto.

—Ahh… Yoongi…

—Dime Oppa cuando te duela —ordenó mientras le bajaba los shorts y las bragas de un solo movimiento. Estaba empapada, su coño brillando.

Se arrodilló entre sus piernas y la olió profundamente.

—Este aroma… me vuelve loco. —Pasó la lengua despacio por su clítoris, luego la metió adentro, follándola con la lengua mientras sus dedos presionaban sus muslos hasta dejar moretones.

Asha gritaba, agarrándole el pelo.

—¡Oppa! Por favor… más…

Él levantó la vista, labios brillantes de sus jugos.

—Ruega mejor. Dime qué soy para ti.

—Eres mi dueño… mi vampiro… mi todo —sollozó ella, ya perdida.

Yoongi se rio bajito, melancólico.

—Todos dicen lo mismo. Al final me tienen miedo. Pero tú … tú vas a suplicar por más incluso cuando te deje.

Se paró, se bajó los pantalones. Su polla era gruesa, venosa, la cabeza ya goteando precum. La tomó del pelo y se la metió en la boca sin aviso.

—Traga. Hasta el fondo.

Asha se atragantó, lágrimas en los ojos, pero succionó con devoción. Él follaba su boca con movimientos profundos, controlando el ritmo.

—Buena niña… mi fan favorita. ¿Sabías que te elegí entre miles? Tu aroma me llamó. Tu sumisión me excita.

La sacó de la boca y la tiró boca abajo sobre el sofá. Le abrió las nalgas y escupió en su culo.

—Esta noche todo es mío. —Empujó dos dedos en su coño, luego en su culo, estirándola.

—Duele… pero quiero más, Oppa —lloriqueó ella.

—Bien. Porque voy a ser sádico.

La penetró de una sola estocada brutal en el coño. Luna gritó. Él empezó a follarla duro, profundo, golpeando su cervix. Una mano en su cabello tirando hacia atrás, la otra dándole nalgadas fuertes que dejaban la piel hinchaba y roja.

—Dime cuánto te gusta que te use.

—Me encanta… soy tu juguete… tu comida… —gemía ella entre embestidas.

Yoongi se inclinó sobre su espalda, mordiendo su hombro hasta sacar sangre. Lamió la herida mientras la follaba más rápido.

—Tu sangre es adictiva. Dulce, con miedo y lujuria. Podría beberte toda… pero quiero que vivas recordándome.

La dio vuelta, le levantó las piernas sobre sus hombros y volvió a entrar. Sus ojos rojos la miraban fijamente.

—Mírame. Quiero ver cómo te rompes.

Asha estaba en éxtasis, cuerpo temblando, orgasmo tras orgasmo. Él no paraba. Le pellizcaba los pezones, le mordía el cuello sin perforar aún, le susurraba al oído:

—Soy un asesino, Asha. Mato para sobrevivir. Pero esta noche solo quiero sentirte. Tu calor humano… tu entrega total. Nadie me entiende. Soy eterno y estoy solo. Tú … por unas horas, me hacés sentir vivo.

—Entonces úsame … aliméntate de mi… soy tuya para siempre —sollozó ella, completamente sumisa, acariciándole la cara.

Él sonrió triste.

—Nadie es mío para siempre. Pero tú vas a desearlo.

La llevó a la suite del hotel exclusivo que el señor Lee había preparado. Allí continuó. La ató a la cama con corbatas de seda, la folló en todas las posiciones. Le metió la polla en el culo después de lubricarla con su propia saliva y jugos, follándola por detrás mientras le frotaba el clítoris.

—Grita mi nombre mientras te destrozo el culo.

—¡Yoongi! ¡Oppa! ¡Me estás rompiendo!

—Bien. Que nadie más te llene como yo.

La mordió finalmente mientras la penetraba profundo. Sus colmillos se hundieron en su cuello. Bebió despacio, controlado, gimiendo de placer mientras su polla se hinchaba dentro de ella. Asha tuvo el orgasmo más fuerte de su vida, convulsionando, viendo estrellas.

Él se corrió dentro, llenándola de semen frío y espeso. Siguió bebiendo hasta que ella estuvo débil, feliz, adicta.

Después, la desató. La limpió con cuidado, casi tierno. La besó en la frente.

—Fuiste perfecta. La mejor que tuve en décadas.

Se vistió. Antes de irse, dejó una nota:

“Todo esta pago. Disfruta el recuerdo. Nadie más te va a saciar. Bienvenida a mi infierno, pequeña.”

Asha se despertó sola al amanecer. El cuello le dolía, el cuerpo lleno de moretones y semen seco. Se tocó entre las piernas y gimió. Ya lo extrañaba. Intentó masturbarse pensando en él, pero nada se comparaba. Lloró de frustración y placer al mismo tiempo.

Mientras tanto, en el jet privado, Yoongi miraba por la ventana. Melancólico.

—Otra vez… —susurró—. Otro corazón roto por mi hambre.

Namjoon le puso una mano en el hombro.

—Hyung, algún día vas a encontrar alguien que aguante.

Yoongi solo sonrió triste.

—Nadie aguanta la eternidad.