LA OBSESIÓN DE JIMIN

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Summary

Cuando la obsesión de una persona explota y cruza líneas muy delgadas se te puede asegurar que nunca dejan nada bueno Sólo hay que ver quién de los dos es peor que el otro

Genre
Drama
Author
Army love
Status
Ongoing
Chapters
30
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Como lo habían decidido su padre y su madre, quienes lo apoyaban, hoy era un día muy retorcido. Y, pese a lo que pensara la gente e incluso el mismo Jungkook, él se convertiría en el rey de toda Asia y nadie le quitaría ese placer

Pero su verdadero motivo estaba justo frente a él, con una expresión de lo más jodida

¿Quieres matarme, no es así?—se dijo en su mente, porque decirlo en voz alta era demasiado duro para él

Que Jungkook dudara de él y que lo hubiera llamado oportunista y ambicioso era lo peor del mundo, porque Jimin amaba a Jungkook desde hacía mucho tiempo atrás. Y ahora, este matrimonio era la oportunidad de estar a su lado, ya después vería qué hacía con su esposo, porque nadie sabe con quién se casa y mucho menos con quién se acuesta

La gente estaba muy emocionada al saber que las dinastías más poderosas se unían y comenzaban un solo imperio, y eso prometía mucho. Por eso, desde que Jimin tenía quince años, se prometió convertirse en la persona más bella del mundo y en la más querida por su gente

Lo llamaban “el rey ángel que bajó del cielo”

Si tan solo supieran que había salido de la tierra y que era más un hijo del diablo que de Dios

Pero esa era la fachada que había creado, y ahora todo el país estaba atento a su ceremonia, más aún al verlo tan hermoso con aquel vestido de cola larga, un escote magistral en la espalda y unos tacos simplemente perfectos. La joyería pertenecía a la familia Jeon, y eso le retorcía el estómago a Jungkook

Menos la tiara, porque esa pertenecía a la abuela de Jimin. Era una pieza llena de lujo, cubierta de diamantes y gemas costosas, tan pesada que estaba siendo demasiado jodido llevarla

Sería la primera y la última vez

Cuando estuvo en el altar, su padre, el rey Park, entregó la mano de su hijo, el príncipe heredero Park Jimin, y Jun-on la tomó como si fuera la cosa más bella que había visto en toda su vida

El enorme salón real estaba cubierto de luces doradas y arreglos blancos que parecían sacados de un sueño. Las familias más importantes de Asia estaban presentes, junto con líderes, empresarios y miembros de la nobleza que observaban atentos el matrimonio que uniría dos dinastías en un solo imperio

Park Jimin camino lentamente por el altar con la cabeza en alto, sosteniendo el peso de aquella corona familiar como si hubiera nacido para eso. El vestido caía perfectamente sobre su cuerpo y cada paso que dio hacía que las joyas brillarán bajo las luces

Era hermoso, demasiado hermoso y Jungkook lo odiaba por eso. O al menos eso intentaba convencerse

Desde su lugar, vestido completamente de negro, observaba cómo Jeon Jun-on espero a Jimin frente al altar con una sonrisa orgullosa. El heredero perfecto, el hombre correcto, el matrimonio correcto

Entonces, ¿por qué sentía tanta rabia?

Jungkook apretó la mandíbula al ver cómo Jun-on tomaba la mano de Jimin con delicadeza, como si estuviera sosteniendo algo invaluable. Y Jimin, maldito fuera, hasta sonrió un poco

Aquello le revolvió el estómago

—Concéntrate —se dijo a sí mismo mientras desviaba la mirada por unos segundos

Pero no podía ya que sus ojos siempre regresaban a Jimin, a su espalda descubierta. A sus labios sin pensar que lo odiaba por qué estaba quedándose con el reino de su familia o eso pensaba él

A esa maldita expresión tranquila que parecía decir que estaba aceptando su destino sin miedo alguno. Habló con su hermano para hacerle cambiar de opinión pero este llevaba años queriéndolo como una obsesión fatal

El sacerdote comenzó a hablar sobre la unión de ambas familias, sobre el nuevo imperio y el futuro brillante que esperaba a la nación. La gente escuchaba emocionada, algunos incluso lloraban de felicidad al ver a la pareja real frente al altar

Y Jungkook quería romper algo del coraje él renunció a la corona porque no se sentía muy asfixiado por todo, su padre aceptó. Solo no contó que su hermano fuera tonto al enamorarse de Jimin, el otro príncipe heredero de los Park

Pero, no entendía aquella sensación absurda que le quemaba el pecho cada vez que Jun-on se acercaba demasiado a Jimin o cuando le acomodaba la mano con suavidad. Era ridículo eso no tenía sentido

Porque Jimin no le pertenecía, nunca le gustó en lo más absoluto, tampoco era su tipo ni de hombre menos de mujer. Pero estaba rabioso porque su hermano tan joven se casó con tal escoria

Nunca le perteneció...

Pero entonces Jimin levantó la mirada por un segundo y sus ojos se encontraron entre toda aquella multitud, y fue peor. Porque Jungkook vio algo extraño ahí, algo triste, algo que parecía una despedida silenciosa

—Acepto —dijo Jun-on con seguridad

El salón estalló en aplausos

Jungkook tragó saliva con rabia mientras veía a Jimin quedarse quieto unos segundos antes de responder

—Acepto

(...)

Las enormes puertas del castillo de la familia Jeon se abrieron lentamente, dejando ver el salón principal iluminado por gigantescos candelabros de cristal. La recepción real había comenzado

La música de la orquesta llenaba cada rincón mientras cientos de invitados esperaban de pie la entrada de los recién casados. Nobles, empresarios, políticos y miembros de otras familias reales observaban atentos, deseosos de presenciar el inicio oficial del nuevo imperio

Y entonces aparecieron ellos

Jeon Jun-on descendió primero las escaleras, elegante y sereno, llevando una mano detrás de su espalda mientras con la otra sostenía la de su esposo. A su lado, Park Jimin parecía una visión imposible de ignorar

La larga cola de su vestido recorría los escalones como agua brillante y las joyas sobre su cuello y muñecas resplandecían bajo las luces del salón

Los aplausos comenzaron de inmediato

—Larga vida al nuevo imperio

—Se ven perfectos juntos

—El príncipe Park parece un ángel...

Jimin escuchaba todo con una sonrisa perfectamente practicada, tan hermosa, muy delicada e incluso irreal. Pero por dentro estaba cansado, muy cansado

Sus ojos recorrieron el lugar hasta detenerse en una figura apartada entre la multitud

Jungkook

Vestido completamente de negro, con una copa en la mano y una expresión tan dura que parecía capaz de destruir el salón entero si alguien lo provocaba un poco más

Y aun así no podía dejar de mirar a Jimin

La orquesta cambió lentamente de melodía hasta tocar el vals principal de la noche. Entonces Jun-on se giró hacia su esposo y extendió la mano con elegancia, esté la tomó con esa sonrisa que tanto empezaba a fastidiar y más que nada odiar, Jungkook lo detestaba

—¿Me concede este baile, su majestad?

Jimin sonrió apenas

—Claro, esposo

Las luces parecieron bajar un poco mientras ambos caminaban hacia el centro del salón, todos se apartaron para observarlos. Después de todo, era el primer baile del matrimonio real

Jun-on colocó una mano en la cintura de Jimin y la otra sostuvo sus dedos con suavidad. Entonces comenzaron a moverse lentamente al ritmo de la música

Perfectos y sin errores, como si hubieran ensayado toda la vida para ese momento. Jimin levantó un poco la mirada hacia su esposo mientras giraban entre las luces

—Todos nos observan

—Déjalos hacerlo —respondió Jun-on con tranquilidad— Esta noche eres lo más hermoso de este reino

Jimin soltó una pequeña risa elegante, aunque por dentro algo le dolió. Porque no era la voz que quería escuchar

Del otro lado del salón, Jungkook vació la copa de un solo trago al ver cómo Jun-on acercaba más a Jimin durante el baile, era porque su hermano estaba tan bobo que no se daba cuenta que era un trampa de las peores

La rabia volvió a quemarle el pecho y seguía sin entender por qué. Porque Park Jimin ya era un hombre casado ya era el rey de la nación. Solo era y ya

La música elegante llenó el enorme salón del castillo de la familia Jeon mientras las parejas empezaban a mezclarse en la pista. Las luces doradas de los candelabros iluminaban los vestidos y trajes lujosos, creando una escena casi perfecta... demasiado perfecta para Jimin

Él seguía sonriendo delante de todos, sosteniendo la mano de su esposo con delicadeza mientras bailaban lentamente. Pero podía sentir las miradas, los susurros y la tensión escondida detrás de cada sonrisa falsa de aquella familia

Entonces llegó el cambio de parejas

Era una tradición absurda de las fiestas de los Jeon y toda realeza: al cambiar la melodía, todos debían intercambiar compañero por unos minutos

Jimin apenas tuvo tiempo de reaccionar cuando una mano firme tomó la suya

Jungkook

El mayor lo acercó con brusquedad, una mano en su cintura y otra atrapando sus dedos con fuerza. Su mirada era fría, cargada de rabia contenida

—Te odio —murmuró entre dientes sin dejar de bailar— Eres un oportunista

Jimin alzó la vista lentamente hacia él, como si aquellas palabras no le sorprendieran

—¿Eso crees de mí? —preguntó en voz baja

—Sé perfectamente lo que eres. Solo querías entrar a esta familia. Dinero, poder... siempre fue eso

Jimin sonrió, pero no fue una sonrisa feliz. Fue una sonrisa pequeña, rota... peligrosa

Porque Jungkook no conocía esa expresión la de víctima. La de alguien que sabía manipular el dolor mejor que nadie

Los ojos de Jimin empezaron a humedecerse mientras seguían moviéndose al ritmo del vals

—Claro... —susurró temblando— Sabía que todos pensaban eso de mí

Jungkook frunció el ceño

—No actúes conmigo

—No estoy actuando... —la voz de Jimin se quebró y una lágrima cayó por su mejilla— Yo realmente lo intenté

La mano de Jungkook en su cintura se tensó, maldición. Odiaba que la gente llorará y más cuando lloraba Jimin

Porque incluso, aún no sabiendo que Jimin podía estar manipulándolo, verlo así seguía destrozándole algo por dentro. Jimin bajó la mirada, dejando que otra lágrima resbalará lentamente

—Perdón por enamorarme de él y que para alguien nunca sea suficiente...

Jungkook apretó la mandíbula

—No hagas esto aquí

—¿Hacer qué? —Jimin levantó los ojos llenos de lágrimas— ¿Llorar porque me odias?

Alrededor de ellos, los invitados seguían bailando y riendo sin notar la guerra silenciosa que ocurría en medio del salón

Pero Jungkook sí la sentía y estaba perdiendo. Porque cuanto más lloraba Jimin... más difícil se volvía seguir odiándolo