Torre Infernal

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Summary

¿Qué es la Torre? Es una ruptura en la realidad, donde muchos seres llegan, algunos en busca de un deseo imposible, otros buscan un placer enfermizo y otros simplemente terminaron en ese lugar, se dice que en ese sitio recibe un poder capaz de rehacer la realidad, ese ítem se encuentra en la cima de la torre, en el nivel número 100 se suponía que ya había muerto, vivi lo que tenia que vivir, hice lo que me dijeron que tenia que hacer, fui a la escuela, trabaje, tuve una familia, como me dijo la sociedad

Genre
Horror
Author
eduxD2105
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1: Torre Infernal


Capítulo 1

Ya tenía ochenta y nueve años.

Mi vida había terminado de la forma más normal posible. Estudié, trabajé, formé una familia y envejecí hasta morir de viejo. Nada heroico, nada trágico. Simplemente llegué al final de mi camino.

O al menos eso creía.

Después de todo, cuando morí pensé que jamás volvería a mover un solo músculo.

Sin embargo, allí estaba.

Otra vez en mi cuerpo de veintiún años.

Y sosteniendo un cuchillo militar.

ELIGE TU HABILIDAD

Una voz resonó en medio de la oscuridad.

Al instante, una enorme cantidad de información inundó mi mente. Miles de habilidades aparecieron ante mí como si estuviera navegando por el menú de un videojuego.

Volar.

Lanzar rayos.

Controlar el tiempo.

Convertirse en invisible.

Incluso...

Aumentar diez veces el tamaño del pene.

—¿Qué mierda es esto? ¿Qué está pasando?

Intenté mirar a mi alrededor, pero no podía distinguir absolutamente nada. Tampoco escuchaba sonidos aparte de aquella voz.

Era como estar suspendido en el vacío.

Después de varios segundos de confusión, decidí revisar las opciones.

—Veamos... volar.

PUNTOS DE HABILIDAD INSUFICIENTES

La respuesta apareció inmediatamente.

Entonces noté un pequeño círculo flotando en mi campo visual.

Puntos disponibles: 10

—Mierda...

El poder de vuelo costaba cincuenta puntos.

—Solo tengo diez. A ver qué puedo comprar con esta miseria.

Las opciones cambiaron.

Aumento de capacidad muscular — 5 puntos

Aumento de velocidad — 4 puntos

Aumento de resistencia — 8 puntos

Aumento del tamaño del pene — 6 puntos

Capacidad para usar magia de fuego — 10 puntos

Capacidad para usar magia de aire — 10 puntos

Capacidad para usar magia de tierra — 10 puntos

Capacidad para usar magia de agua — 10 puntos

Me quedé mirando la lista.

—¿Quién demonios diseñó este sistema?

Sacudí la cabeza.

—¿Para qué rayos quiero una verga más grande?

Suspiré.

Al final, la decisión era bastante obvia.

—Magia de fuego.

Si iba a terminar en algún lugar peligroso, prefería tener algo capaz de quemar cosas.

El fuego era mucho más útil para sobrevivir que el resto de las opciones.

RECIBIRÁS UNA HABILIDAD PASIVA AL AZAR

Una mala sensación recorrió mi espalda.

HABILIDAD OBTENIDA: “ÚLTIMO ALIENTO”

Cuando estés al borde de la muerte, revivirás temporalmente con un aumento considerable de fuerza física, pero sufrirás una reducción significativa de tu capacidad de razonamiento.

—...

Parpadeé varias veces.

—¿Qué significa exactamente eso?

Leí la descripción otra vez.

Y otra.

Y otra.

—No, no, no, no. Cancelar. Cancelar. ¡Cancelar!

Intenté rechazar la habilidad.

No pasó nada.

Moví las manos buscando algún botón invisible.

Nada.

—¡Quiero un reembolso!

Nada.

La oscuridad desapareció de golpe.

Un segundo después me encontré de pie frente a una gigantesca construcción negra.

Una torre.

No.

Aquello parecía más una fortaleza infernal.

Las paredes estaban cubiertas de grietas rojizas que brillaban como lava.

El aire olía a sangre y ceniza.

—Ugh... esto se ve horrible.

Di un paso hacia atrás.

—Quiero irme.

Entonces algo llamó mi atención.

A pocos metros de distancia había una criatura enorme de piel gris.

Sostenía el cadáver de una persona entre sus manos.

Y estaba comiéndoselo.

Como si se tratara de un simple trozo de queso.

—¿Qué demonios...?

—¡¡¡¿QUÉ MIERDA ES ESO?!!!

El grito de una mujer me hizo girar la cabeza.

A mi izquierda había una joven con un bikini de cuero y un enorme escudo de acero.

Durante unos segundos me quedé observándola.

—¿Por qué demonios estás vestida así?

—¡¡OYE, TÚ, SÁLVAME!!

La mujer corrió directamente hacia mí.

Yo apenas levanté mi cuchillo militar.

No era precisamente un arma capaz de matar monstruos gigantes, pero era mejor que nada.

La mujer llegó a mi lado jadeando.

Yo seguía mirando al monstruo.

Pasaron unos segundos.

Entonces la criatura abrió la boca.

El rugido fue tan fuerte que sentí vibrar mis huesos.

—¡MIERDA!

Agarré la mano de la mujer.

—¡CORRE! ¡ENTREMOS A LA TORRE!

—¡¡KYAAAAA!! ¡NO QUIERO MORIR! ¡NO QUIERO MORIR!

Los dos corrimos hacia la entrada mientras un enjambre de insectos gigantes revoloteaba a nuestro alrededor.

—¿Desde cuándo existen estas malditas cosas?

Tomé el escudo de la mujer y lo levanté frente a nosotros.

En ese momento noté algo.

Iba descalza.

—Genial. Una carga.

Durante un segundo se me ocurrió quitarle el escudo y abandonarla.

Luego recordé que eso me convertiría en una basura humana.

—Maldición.

—¡AGACHA LA CABEZA Y CORRE!

Ella obedeció.

Entonces una sombra gigantesca cayó sobre nosotros.

Levanté la vista.

El monstruo ya estaba encima.

Y por primera vez apareció una ventana flotante.

ARGUL EL MUERTO GUARDIÁN DE LA TORRE INFERNAL

—Gracias por la información, sistema. Como si no fuera obvio que ese monstruo es peligroso.

En ese momento mi pie resbaló.

Caí al suelo.

La mujer cayó conmigo.

Y, por pura suerte, el enorme hachazo de Argul pasó sobre nuestras cabezas.

—¡¡CASI MORIMOS!!

La mujer estaba temblando.

Yo también.

Solo que intentaba disimularlo.

—Piensa... piensa...

Tenía un cuchillo.

Un escudo.

Y enfrente había un monstruo de casi tres metros de altura.

Entonces recordé algo.

—Ah, cierto.

La magia.

Extendí una mano.

—¡MAGIA DE FUEGO! ¡BOLA DE FUEGO!

Una esfera llameante salió disparada.

Impactó directamente en el rostro del monstruo.

Argul retrocedió un paso.

—¡FUNCIONÓ!

Levanté ambas manos.

—¡BOLA DE FUEGO!

Otra esfera.

—¡BOLA DE FUEGO!

Y otra.

—¡BOLA DE FUEGO!

Y otra más.

No sabía cuánto daño estaba causando.

Ni me importaba.

Lo único importante era mantenerlo ocupado.

—¡RÁPIDO! ¡CORRE!

La chica seguía hecha un ovillo en el suelo.

La miré.

Ella me miró.

Volví a mirar al monstruo.

—Podría abandonarla...

Luego imaginé su fantasma persiguiéndome durante el resto de mi vida.

—Maldita sea.

Guardé el cuchillo.

La cargué sobre mi hombro junto con el escudo.

Y corrí hacia la entrada de la torre tan rápido como pude.

Por supuesto, mi suerte decidió intervenir otra vez.

Tropecé.

Caí de frente.

Y, una vez más, esquivé por accidente otro golpe mortal de Argul.

—¡¡¡UAAAAAAAHHHH!!

—¡Quiero irme a casa! ¡MAMÁ! ¡PAPÁ! ¡AYUDA!

La chica del bikini lloraba y gritaba como si estuviera sufriendo un ataque de pánico.

Y, siendo sincero, no podía culparla.

Yo también quería salir corriendo.

El problema era que no había ningún lugar al que correr.

—Bueno... parece que estamos jodidos.

Levanté la vista hacia Argul.

La mitad de su rostro había desaparecido.

La carne derretida colgaba de su cráneo y parte de los huesos ya eran visibles. Incluso podía ver uno de sus globos oculares balanceándose grotescamente.

Mi magia había funcionado.

Solo que no lo suficiente.

—Mierda...

—¡¡¡GUUUUUUAAAAAAARRRGHHHHHHH!!

El rugido del gigante hizo vibrar el suelo.

Sentí un dolor punzante en los oídos.

Por un momento pensé que iba a quedarme sordo.

—¿Cómo demonios se supone que escapemos de esto?

Apreté los dientes.

No tenía muchas opciones.

Tomé el escudo de la chica y retrocedí un paso.

Mi intención era bastante simple.

Abandonarla.

Correr.

Y rezar para que el monstruo la eligiera a ella.

Pero entonces sentí algo sujetando mi pierna.

Miré hacia abajo.

La chica me observaba con lágrimas en los ojos.

—No me dejes...

—...

Maldita sea.

Odiaba cuando la gente me hacía sentir culpable.

—¡AAAAAH, ESTÁ BIEN!

Me giré justo a tiempo para ver a Argul lanzarse contra nosotros.

La criatura corría a una velocidad absurda para alguien de su tamaño.

—¡Viene!

Levanté el escudo.

El golpe llegó un instante después.

¡BOOOM!

Sentí algo parecido al impacto de un camión.

El escudo resistió.

Mi brazo no.

La fuerza me lanzó por los aires junto con la chica.

—¡Kyaaa!

—¡¡Por la puta madre!!

Los dos gritamos al mismo tiempo.

Aterrizamos varios metros más atrás.

Todo mi brazo estaba entumecido.

Dolía tanto que apenas podía mover los dedos.

—Esto es un maldito infierno...

Me puse de pie tambaleándome.

La chica seguía llorando.

—Oye.

Ella levantó la cabeza.

—¿Sabes usar magia? ¿Algo parecido a lo que hice con el fuego?

Negó frenéticamente.

Por supuesto.

¿Por qué iba a tener suerte?

Suspiré.

—Perfecto. Entonces estamos jodidos.

Miré al monstruo.

Luego miré mi cuchillo.

Después volví a mirar al monstruo.

Y tomé una decisión.

Si iba a morir, al menos intentaría llevarme a ese bastardo conmigo.

Corrí.

—¡BOLA DE FUEGO!

La esfera ardiente impactó contra una de sus piernas.

La carne comenzó a quemarse.

Argul rugió.

Aproveché la oportunidad.

Lancé el escudo directamente a su rostro.

—¡¡MUÉRETE, PEDAZO DE MIERDA!!

El escudo golpeó donde antes había estado uno de sus ojos.

El gigante retrocedió.

Yo seguí avanzando.

Salté.

Me aferré a su cuerpo.

Y comencé a escalar.

—¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos!

Llegué hasta su cabeza.

Levanté el cuchillo.

Y apuñalé.

Pero fallé.

La hoja atravesó el otro ojo.

No el cerebro.

—...Mierda.

Argul me agarró.

Sentí ambas manos cerrarse alrededor de mi cuerpo.

Y entonces comprendí que había terminado.

—Oh...

Escuché el crujido.

Luego otro.

Y otro más.

Mis costillas explotaron.

Mis brazos se quebraron.

Mis piernas dejaron de responder.

La presión aumentó.

Y el dolor desapareció.

Como si mi cuerpo hubiera decidido rendirse.

Lo último que vi fue al gigante arrojándome al suelo como si fuera basura.

Entonces llegó la oscuridad.


Estaba muerto.

Otra vez.

Morí de viejo.

Y ahora moría aplastado por un monstruo gigante.

Qué vida tan ridícula.

—Mierda...

Mi voz sonaba distante.

—Mierda...

Había hecho todo lo que me dijeron.

Estudiar.

Trabajar.

Casarme.

Tener hijos.

Envejecer.

¿Y para qué?

¿Para terminar aquí?

—Concha de tu madre...

La rabia comenzó a crecer.

—¡CONCHA DE TU MADRE!

No.

No aceptaba esto.

No iba a morir en este lugar.

No por culpa de ese monstruo.

ALERTA

La habilidad “Último Aliento” se ha activado.

Algo explotó dentro de mí.

Mis pulmones volvieron a llenarse de aire.

Mi corazón comenzó a latir.

La sangre volvió a circular.

Abrí los ojos.

Y me puse de pie.

Todo mi cuerpo dolía.

Pero ya no me importaba.

Solo podía pensar en una cosa.

Matar.

—VOY A MATARTE.

Mi voz sonó extraña.

Más grave.

Más animal.

—¡VOY A MATARTE, HIJO DE PUTA!

Corrí.

Argul apenas tuvo tiempo de reaccionar.

Le clavé el cuchillo una vez.

Dos.

Tres.

Cinco.

Diez veces.

La sangre negra cubrió mis manos.

Cuando el cuchillo dejó de ser suficiente, simplemente arranqué un pedazo de su carne.

Mis dedos atravesaron la piel grisácea.

Escuché algo romperse.

La columna.

Metí el brazo más profundo.

Hasta encontrar algo blando.

Y tiré.

Argul lanzó un rugido tan fuerte que hizo temblar toda la entrada de la torre.

En mi mano había un pulmón.

—¿Eso te dolió?

Sonreí.

No recordaba haber sonreído.

—Pues esto también.

El monstruo me golpeó con su garrote.

Sentí el impacto.

Pero no sentí dolor.

Solo una ligera molestia.

Como una palmada.

—JAJAJA.

Subí por su espalda.

El gigante intentó sacudirme.

Intentó aplastarme.

Intentó arrancarme.

Pero yo seguí avanzando.

Hasta llegar a su cabeza.

Entonces levanté el cuchillo.

Y esta vez no fallé.

La hoja atravesó el cráneo.

Y alcanzó el cerebro.

Argul se congeló.

Durante unos segundos ninguno de los dos se movió.

Luego el gigante cayó.

El suelo tembló.

Y yo caí de rodillas junto a él.

La furia desapareció.

El cansancio llegó de golpe.

AVISO

FELICIDADES

Has completado la misión secreta: “Matar al Muerto”.

Recompensas:

30 puntos de poder para cada participante.Espada Negra.Hombreras Escarlatas.

Una espada negra apareció en mis manos.

Al mismo tiempo, unas hombreras rojas surgieron sobre los hombros de la chica.

Todo me daba vueltas.

Sentía la cabeza increíblemente pesada.

Como si estuviera borracho.

—¿P-Puedes caminar?

La chica me sostuvo antes de que me desplomara.

—Sí... más o menos...

Observé el escudo tirado en el suelo.

Ella siguió mi mirada.

Fuimos a recogerlo.

—¿Sabes... dónde estamos?

preguntó con voz temblorosa.

Miré alrededor.

Luego señalé un enorme letrero de piedra.

—En el infierno.

Los dos nos acercamos.

Y comenzamos a leer.


TORRE INFERNAL

“Una ruptura en la realidad donde convergen incontables mundos.”

“Algunos llegan buscando un deseo imposible.”

“Otros persiguen placeres enfermizos.”

“Y muchos simplemente tuvieron la desgracia de aparecer aquí.”

“En la cima de la torre, en el piso cien, se encuentra un poder capaz de rehacer la realidad.”


—Rehacer la realidad...

La chica tragó saliva.

—Eso suena imposible.

—También me parecía imposible lanzar bolas de fuego hace diez minutos.

Me giré.

Y entonces vi algo.

Criaturas aladas.

Decenas de ellas.

Volaban directamente hacia nosotros.

—Mierda.

Señalé el cielo.

La chica levantó la vista.

Y volvió a gritar.

—¡¡AAAAAAAH!!

Antes de que pudiera entrar en pánico otra vez, la agarré del brazo.

—¡Corre!

Los dos atravesamos la entrada de la torre.

Y en el instante en que cruzamos el umbral, unas letras gigantes aparecieron frente a nosotros.


PISO 1

EL SUEÑO DE LOS ELFOS

MISIÓN PRINCIPAL

Termina con el Sueño de los Elfos.

OBJETIVOS

Mata a 100 elfos.

Descubre quién es el elfo traidor.


—...

—¿Acabamos de entrar a una misión donde tenemos que matar cien elfos?

La chica me miró.

Yo la miré a ella.

Y ambos llegamos a la misma conclusión.

—Esto va a salir terriblemente mal.