La Historia De Asa Y Anthony by MokyMoky at Inkitt
Customize readability
Aa

La historia de Asa y Anthony

Summary

No pudimos estar juntos en este mundo pero prometo buscarte en todos los universos pues sólo tu corazón es capaz de hacerme feliz. Todas las historias serán ambientadas después del final de Good Omens, (Spoiler) (Cada capítulo será un one shot [único capítulo] donde se explorará diferentes universos donde ambos personajes terminen juntos, AVISO: muy posiblemente haya capítulos que no terminen bien (serán pocos lo juro) o contenido sensible, en estos capítulos pondré una nota al principio por si alguien desea saltarlo, no es necesario leer todas las historias pues no tendrán nada que ver unas con otras) Gracias y disfruta de este espacio donde deseo darte un poco más para que juntas superemos ese final de serie <3

Genre
Lgbtq
Author
MokyMoky
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

La historia de Asa y Anthony

Anthony Crowley siempre ha sido un niño algo extraño, el motivo principal de las burlas de sus compañeros fue su cabello pelirrojo nada natural pero nunca pareció importarle los apodos o insultos relacionados con ese horrible muñeco poseído del cine ni tampoco pareció darle demasiada importancia que lo llamara “rarito” por ser un apasionado de la astrología y siempre llevar un libro más grande que él abrazado contra su pecho en cada recreo.

No, el pequeño Anthony parecía ajeno a toda la maldad que los niños pudieran volcar sobre él porque en su pequeña mente había una luz, un pequeño hilo de esperanza e ilusión que lo hacia sonreír y mirar al cielo todas las noches embobado con la belleza del cosmos.

Aunque en este universo Dios no exista eso no quiere decir que las religiones hayan desaparecido, siempre habrá personas capaces de inventar alocadas historias divinas para sobrellevar sus vidas, para encontrar algo a lo que regalar su fe y poder sobrevivir un día más. Dios no existe pero eso no quiere decir que los humanos no crean en él.

-¿Es cierto que el cielo está lleno de ángeles? ¿Y donde están? No los vimos cuando fuimos a Disneyland -Un pequeño y dulce niño de cabellos cobre de no más de seis años abraza con fuerza su libro “Cosmos” de Carl Sagan, el cual ya tiene las esquinas desgastadas y las hojas dobladas por ser su libro favorito.

Su madre lo mira con unos ojos brillantes y una sonrisa agotada, un suspiro escapa de sus labios y tras apoyarse en la encimera de la cocina con aire pensativo intenta comprender porque su hijo no podría ser uno de esos niños que pasan los días jugando videojuegos o saliendo a jugar con otros niños pero casi al instante niega con la cabeza antes de contestar con una nueva sonrisa más dulce.

Jamás cambiaría esa adorable chispa de conocimiento, ama a su niño tal y como es por mucho que le duela verlo tan solo. Aunque siempre tenga preguntas extrañas que complican su existencia más de lo necesario.

-Bueno cariño, ¿Cómo puedo explicártelo? -Empieza con aire pensativo a la vez que sus manos toman el trapo de la encimera para secar sus manos, con lo tranquila que estaba limpiando los platos, piensa para si misma- Hay personas que creen algunas cosas que no puedes ver, eso no quiere decir que no existan solo que esas personas son más felices pensando que si están ahí...

-¿Cómo los unicornios? -Crowley ladea la cabeza con la curiosidad desbordándose por sus brillantes ojos infantiles.

-Algo así, sí -La mujer dobla las rodillas para poder quedar de cuclillas frente a su hijo y asi poder limpiar su rostro pues lo tenía lleno del chocolate que le había dado hace un rato- Pero hay personas que pueden molestarse si los comparas

-No lo entiendo -Susurra el niño dejando que la mujer lo tome del mentón y limpie sus mejillas.

-Ya...yo tampoco si te soy sincera -Ella ríe y aprovechando la cercanía besa esas regordetas mejillas con un sonido exagerado que hace reír al niño.

-Pues yo ya no quiero un unicornio para mi cumpleaños mami -Esta lo suelta y alza las cejas con una sonrisa divertida, “¿Ah no? Vaya ahora que te lo tenía encargado” suelta entre risas pero lo que diría su pequeño a continuación hace que abra los ojos con sorpresa- Quiero a mi ángel, si lo encuentro volverá a ser mi amigo -La mujer no entiende demasiado aquellas palabras, es cierto que su hijo a veces decía cosas sin sentido pero esta vez le duele saber que su zorrito solo quería un amigo con el que jugar.

-Cariño...

-Necesitamos muchos dulces para él, seguro que le gustan los libros de papa...¡podremos jugar al pilla pilla en el cielo! -El niño empieza a alejarse hablando en voz alta para si mismo, cosa que hace bastante seguido, dejando a su pobre madre mirándolo tristeza, sabe que su hijo no tiene amigos y aunque ha intentado de todo, desde fiestas infantiles alocadas hasta pijamadas con sus compañeros de clase siempre acababa de la misma manera. Con el pequeño pelirrojo aislado en una esquina y absorto en alguno de sus libros sobre la creación del universo- Aunque yo no tengo alas...¿Cómo lo voy a pillar si vuela? ¡También necesito una mochila de esas que hacen fiu fiu para volar mami! -Grita ya por el pasillo de camino a su cuarto con una energía que la hace suspirar.

Quizás ese niño tenía la capacidad de recordar vidas pasadas, siempre mencionaba a un amigo muy glotón que deseaba volver a ver pero a medida que crecía su mente empezó a olvidarlo quedando como las fantasías de un niño demasiado creativo.

/o/o/o/o/o/o/o/o/o

Desde bien pequeño Anthony sabía que algo no estaba bien consigo mismo, algo en su interior le gritaba que le faltaba algo, algo brillante y cálido. Es una sensación que nunca pudo quitarse de encima, a medida que crecía su fascinación por la astrología solo fue aumentando y a nadie el extraño que sus estudios fueran por esa rama hasta convertirse en un experto Astrofísico Teórico capaz de escribir su propio libro.

Uno que no fue tan superventas como esperaba pero aún así se sintió orgulloso al verlo en la estantería de la librería más cercana a su casa.

Pero ese vacío nunca desapareció.

Intentó llenarlo de mil maneras, una casa aislada en el campo, un coche antiguo, cosas materiales que finalmente no necesitaba y todo para nada. Seguía anhelando algo y a medida que crecía ese sentimiento se hacía más insoportable. Como una canción inacabada, un eco en la oscuridad, un sentimiento de nostalgia sin recuerdo alguno o como una ausencia que no tiene nombre.

Siendo adolescente fue cuando aceptó sus gustos hacia los hombres, no fue demasiado complicado pues sus padres siempre lo apoyaron desde el primer momento aunque si le resultó curioso que todos los chicos que le gustaban eran rubios y si estaban entrados en carne era infinitamente mejor.

“Cuanta más carne más donde agarrar” Era su frase estrella.

Pero ninguno llenaba ese vacío y siempre era él quien terminaba todas sus relaciones con un “lo siento no eres tú soy yo” o quizás eres tú que no eres quien deberías ser, pensaba justo después de aquella frase que se terminó convirtiendo en su mantra.

Con la muerte de sus padres perdió toda esperanza de encontrar a ese alguien, ese ángel que tanto pidió de pequeño, ese amigo, ese confidente...ese ser que pudiera hacerle sentir completo. Por eso mismo terminó enfocado en sus estudios y su carrera hasta convertirse en uno de los mejores astrofísicos del país.

¿Pero a quien le importa eso si siempre llegaba a una casa vacía y terminaba tirado en el sofá con una botella de vino y gruesas lágrimas surcando su rostro?

-Aziraphale -Susurra un día cuando el alcohol controla sus sentidos y su vista ya no es capaz de enfocar la película que estaba viendo- Sólo quiero estar contigo -Sus palabras son un mero suspiro ahogado, salida de sus labios de forma torpe y apenada aunque al día siguiente no recordaría nada siempre terminaba sintiendo que ese vacío se hacía cada vez más grande.

/o/o/o/o/o/o/o/o/o/o/

Crowley no cree demasiado en el destino, es un hombre que adora las teorías y siempre busca el por qué de todo pero el destino es algo que siempre se le escapa de las manos. ¿Cómo podría ser presa de algo que no tiene sentido? ¿Acaso su vida es como un libro ya escrito?

Pues que despidan al maldito escritor.

Pero todo eso cambia cuando pasa por delante de una librería, no tenía nada de especial y realmente llegaba tarde a la charla que daría en la universidad que hay a dos calles pero algo dentro de su pecho empezó a calentarse, su corazón latía con fuerza sin ningún motivo y sus dedos fueron presa de un cosquilleo antinatural.

¿Qué tenía esa librería? Era pequeña y no parecía demasiado concurrida pero antes de darse cuenta su pies empezaron a moverse y más pronto que tarde pudo escuchar la pequeña campana sobre su cabeza alertando al hombre que acomodaba algunos libros en el centro de aquel local.

“Dios, es hermoso” es el primer pensamiento que surca su mente cuando sus ojos se conectan y se siente el hombre más afortunado del mundo cuando recibe una sonrisa suya, que a sus ojos es la más radiante que ha visto en su condenada vida.

-Buenos días, ¿puedo ayudarle en algo? -Joder, hasta su voz es adorable. Carraspea al notar la boca inexplicablemente seca y aunque sus labios se muevan pronto se da cuenta que no emiten sonido algo.

“Serénate Crowley, que pareces un adolescente”

La interacción con ese hombre con aura casi divina a sus ojos fue de lo más vergonzosa de la historia. Se sentía un auténtico fracasado al ver su propio libro vendido con descuento aunque al menos consiguió una segunda edición bastante interesante a un muy buen precio.

¿A quien quería engañar? La compró por él, tampoco le hacía tanta falta y ya tenía una versión más moderna en su casa. Mientras camina hacia la universidad piensa que es un idiota astronómico, ha quedado como un imbécil patético frente a ese hombre “Dos cajas en mi garaje” eso Crowley, recalca lo perdedor que eres. Siempre ha sido bueno con el coqueteo, siempre ha conseguido tener una cita con el chico que le gusta, siempre ha tenido carisma para eso pero por alguna extraña razón que no puede comprender toda su alma abandonó su cuerpo en esa librería, todas las palabras quedaron abandonadas en su garganta y ese “Hey ¿Te gustaría quedar para tomar un café?” Nunca jamás fue pronunciado.

Piensa que podría volver otro día, algo le dice que ese hombre podría ser especial, nunca antes se ha sentido así por nadie y no piensa perder la esperanza. Quizás podría volver con alguna excusa, “Oye me encantó el libro que me vendiste, ¿tienes algo sobre plantas? ¿Querrías casarte conmigo y tener un perro llamado Pato?”

Se detiene por un breve instante con una expresión confusa y sorprendida al mismo tiempo por el giro de sus pensamientos ¿Casarse? jamás pensó en algo parecido antes con ninguna de sus parejas ¿Y lo pensaba ahora con un hombre completamente desconocido?

“Joder pero tiene una sonrisa preciosa, me encantaría poder despertarme todos los días viendo esa sonrisa a mi lado”

Su expresión cambia por una sonrisa embelesada y un aire embobado, si, definitivamente volvería mañana y pasado mañana y claro, pasado de pasado mañana y todos los malditos días hasta conseguir una bendita cita.

Vuelve a caminar llegando hasta el final de la calle sumido en sus pensamientos pero un llamado detiene sus pasos una vez más, solo para volver a sentir como toda su inteligencia abandona su cerebro de nuevo al ver esos preciosos ojos azules correr hacia él.

-¡Tú!...digo, perdone ahm ¡espere! -Como una brisa de primavera en plena ola de calor llega a su lado aquel hombre y debe hacer acopio de todo su autocontrol para no sonreír ni verse sorprendido por ello.

-Lo siento ¿Acaso me olvidé de algo? ¿Va todo bien? -¿Quizás se ha equivocado al dar el dinero? Juraría que incluso a dado algo de propina y por un momento teme haber fastidiado una vez más su imagen frente a ese hombre pero al verlo con su libro entre las manos la confusión se hace más evidente en sus ojos- Oh...se lo he dicho dos cajas -Y dale con las dos cajitas, sigue cavando tu tumba Anthony Crowley te estás luciendo.

-Oh no, y-ya lo sé ahm -Parece que aquella carrera lo tiene sin aire por lo que a medida que pasan los segundos al esperar una explicación para esto su corazón decide ir cada vez más rápido- Perdón me ahogo -Ambos ríen y le encantaría poder decir “qué lindo eres” pero prefiere callar y solo demostrarlo con su mirada- Me lo he comprado -¿qué?- ¿P-podría dedicármelo?

Eso si que no se lo esperaba, ¿quizás es una de esas personas que les gusta tener la firma de cuanto autor conozcan da igual si el libro les gusta o no? Por un momento de desilusiona, pensaba que, tal vez, querría algo más pero finalmente sonríe y toma el dichoso libro que lleva años cogiendo polvo en aquella estantería- Cómo no, ¿Cómo se llama? -Bueno al menos podría saber su nombre y tutearle más adelante, es un paso.

-Asa Fell, A-s-a -Curioso nombre, piensa y empieza a escribir “Para Asa Fell, con mucho cariño...“-Tendrás que apuntarme tu número de teléfono, claro -Su mano se detiene y levanta los ojos para ver al hombre claramente nervioso notando como un calor crece bailando dentro de su pecho y sube por su cuello- Para invitarte a cenar -Esa carita le sonríe y por un breve instante piensa que podría detener el tiempo en este mismo momento si pudiera, aunque para su mente parece que así pasa- Y me dirás que no y ahm...al menos lo he intentado...

¿Estaría mal que lanzara el dichoso libro y besara esos labios tan lindos?

-Ahm no voy a darte mi número -Podría sentir como su corazón se derrite ante la decepción en el rostro ajeno, casi se arrepiente por aquella mísera broma lanzada por los mismo nervios pero la expresión que aquel ángel le regalaría después bien merece la pena- Te esperaré, ¿Dónde comemos?

“...nos vemos en la cena, por cierto tienes un nombre precioso, con amor Anthony Crowley”

Quizás y solo quizás sus historias de fantasía que inventaba de pequeño podrían ser reales porque esa sonrisa, esos ojos brillantes y esas mejillas encendidas convierten su cerebro en crema de patatas y eso es todo lo que necesita para saber que ese ángel que lleva años esperando era él.

/o/o/o/o/o/o/o/o/o/o

Su primer beso no fue hasta la segunda cita, dando un paseo por el parque con un par de helados olvidados y el sonido de los patos tras ellos. La chispa que nace al contacto con sus labios viaja por todo su cuerpo en un cosquilleo cálido e increíble que lo obliga a profundizar más aquel dulce roce con sabor a vainilla.

No sabe cuanto tiempo pasa, podría haber sido un segundo o varias horas pero el repentino ladrido de un perro a su lado lo obliga a separarse solo para ver que el animal estaba intentando comer lo que caía de sus helados ya derretidos. Ni siquiera se había dado cuenta de ello ¿Cómo hacerlo? La dueña del perro se acerca disculpándose mientras se lo lleva y ambos con rostros encendidos y miradas llenas de vergüenza terminan riendo por lo idiotas que se sienten. Caminan hacia la papelera más cercana en silencio, tiran los helados y limpian sus manos de ese desastre dulce.

-Lo siento me he emocionado -Suelta Asa entre risillas nerviosas y gestos avergonzados, es adorable cuando mueve las manos de esa manera demostrando lo alterado que se encuentra.

-Nunca te disculpes por eso -Susurra tras inclinarse hacia su oído- No me importaría repetirlo tantas veces como quieras -Nota la tensión inmediata en el cuerpo del rubio y sonríe ante sus ojos abiertos y sus mejillas enrojecidas.

-Oh...entonces creo que deberíamos ir a un lugar más privado -Esta vez es él quien se sorprende, vaya con el angelito, tan dulce por fuera pero es todo travesura por dentro y eso solo enciende más su cuerpo notando el cosquilleo en la punta de sus dedos y el corazón bombeando más fuerte contra su pecho. Y todo es peor cuando esas palabras las dice con la voz susurrante y una expresión dulce pero con un ligero tinte juguetón en los ojos.

-Cada día me sorprendes más, ángel -Ambos se quedan en silencio por unos segundos, una cosa es que piense en él como ese ángel que lleva esperando desde pequeño, un pensamiento infantil que no pensaba compartir jamás pero llamarlo de esa forma solo en su segunda cita hace que su cara empiece a arder y su voz pierda toda su fuerza- Y-yo lo sien...to, n-no quería...-Tartamudea y se aleja de él temiendo que esos ojos sorprendidos cambien de un momento a otro por una expresión de asco o disgusto.

“Mierda”

Lo que Anthony no sabe es que algo dentro de Asa se encendió como un fuego que arrasa todo su ser y un escalofrío intenso recorre su cuerpo erizando el vello de su nuca. No sabe porque pero ese mote le ha llenado de una felicidad antinatural, como un anhelo que lleva años sintiendo dentro de si, como si ese “algo” que le faltaba desde pequeño simplemente lo llenara con una sensación indescriptible que calienta su corazón y libera un sin fin de dopamina que inunda su cerebro de repente- No importa...me gusta -Susurra casi sin voz sintiendo una inexplicable humedad sobre su rostro de forma repentina.

-¡Asa! ¿T-te encuentras bien? -Crowley se siente el mayor idiota del universo al ver como, sin explicación aparente, el rostro del rubio se inunda de pequeñas lágrimas que contrastan con una pequeña sonrisa dibujada en sus labios, imagen que le confunde aún más- L-Lo siento m-mucho soy un idiota y-yo...-¿Por qué demonios no puede dejar de tartamudear?

De repente Asa empieza a reír, una sinfonía que deja su cerebro en pausa, como si todo su alrededor se detuviera y todo quedara en silencio ante ese sonido- No por favor, no te disculpes, me gusta...es muy bonito gracias

-¿E-entonces por qué lloras?

-Oh pues...no lo sé -Y es cierto, no lo sabe, no sabe porque siente que lleva años esperando escuchar esa palabra pronunciada por una voz que lleva siglos anhelando escuchar. Porqué Asa también creció con sentimientos vacíos, con sueños extraños y una necesidad inhumana por algo que nunca encontró.

No hasta ahora.

Pero no lo entiende porque es algo que ninguno de los dos puede explicar, es algo que va más allá de ellos mismos, más allá del universo, más allá de sus propias almas.

-Creo que...llevo mucho tiempo esperando...Te parecerá una locura -Levanta las manos para limpiar su propio rostro, Crowley lo haría pero teme ser rechazado, aún piensa que es culpa suya pero Asa suelta una risilla ahogada y evita mirarlo a los ojos.

-¿Esperando a alguien que llene el vacío? -Ni siquiera sabe porque ha dicho eso, podría quedar como un loco desquiciado, ¿Quién habla de estas cosas en la segunda cita? Pero Asa no parece molesto, solo sorprendido y curioso con esos ojos brillantes por las lágrimas agolpadas.

-Si...creerás que soy raro y estoy loco pero...-No lo deja continuar pues se acerca y secuestra sus labios de nuevo, un roce que ambos parecían necesitar pues ninguno parece querer separarse. Las manos de Crowley se quedan acunando el rostro del rubio, acariciando sus mejillas con los pulgares y Asa por su parte rodea sus costados en un abrazo cálido como si deseara unirse a él, fundirse en él como dos almas que desean volver a ser una sola.

-Pues entonces los dos estamos locos, ángel -Susurra sobre sus labios notando el roce de sus narices y sus frentes unidas. Ambos sonríen casi sin aliento y nuevas lágrimas escapan de los ojos del rubio, lágrimas que él mismo limpia con mucho gusto.

/o/o/o/o/o/o/o/o/o/o/o/o/o

Oficialmente son pareja, aquella tarde de picnic fue todo un dolor de cabeza para Anthony. Estaba nervioso por hacer la esperada pregunta pero ya llevaban saliendo varios meses y prácticamente hacían una vida de pareja.

Hablaban durante horas al teléfono, le encantaba los mensajes de Asa quejándose de los clientes exigentes durante su trabajo, adoraba llevarlo a cenar y ver lo mucho que disfrutaba de la comida y todos los findes de semana lo pasaban juntos desde el viernes por la noche al salir del trabajo hasta el lunes por la mañana cuando volvían.

Pero no habían hablado de ello.

Por eso quiso preparar esa escapada que su ángel lleva semanas pidiendo, preparó una canasta llena de sus dulces favoritos y una buena botella de vino para la ocasión y lo había llevado a un lago cercano de su casa donde un enorme árbol daba la sombra perfecta para una tarde tranquila.

-Asa...me gustaría preguntarte algo -Este deja de leer su libro y ampliando su sonrisa lo aparta a un lado para poder verlo a los ojos pues Crowley estaba tumbado en aquella manta de tartán con la cabeza en su regazo disfrutando hasta ahora de un silencio agradable que muy posiblemente hubiera acabado en una siesta memorable con el calor de los muslos de su rubio bajo su cabeza, claro está si los nervios no estuvieran recorriendo su cuerpo como pequeñas serpientes.

-Claro querido dime -Suspira, hace algunas semanas que empezó a llamarlo de ese modo y le encantaba, tan fuera de época pero tan lindo al mismo tiempo que siempre siente como su piel se derrite por la caricia de su voz.

-Nosotros...tú y yo...ambos...los dos...-Asa ríe y se disculpa ante su mirada de reproche pero no puede evitarlo, le resulta demasiado lindo como el tan galardonado astrofísico de porte recto y actitud serena siempre parece volverse un niño cuando se encuentra nervioso y eso le enternece demasiado- ¿S-Somos...? ¿Quieres...? Joder -Asa debe tapar sus labios con una de sus manos para evitar volver a reír, es tan adorable.

Finalmente Anthony se endereza quedando sentado a su lado, con una mirada tan suplicante que lo hace perder cualquier diversión previa aunque la sonrisa de sus labios no desaparece, por lo que decide ayudarle un poco- Si tu pregunta es lo que creo que es...si, quiero ser tu pareja, ya creía que lo éramos igualmente -El rostro del pelirrojo se enciende con un calor extremo que viene desde su pecho pero no le da tiempo a reaccionar cuando sus labios son tomados sin aviso previo con un roce que vacía su mente al instante. Sus ojos se cierran y con gusto se deja llevar hacia el abismo como un marinero ante el canto de una sirena.

Perdido en el dulce hechizo de su ahora novio.

/o/o/o/o/o/o/o/o/o/o/o/o

A su ángel le encanta bailar.

Es algo que disfrutan todos los martes por la noche, en un club del centro con música vals donde podrían pasar horas moviendo sus pies y rozando sus manos con movimientos suaves y sincronizados.

Al principio creyó que era una idea horrible, no es que le guste demasiado el baile y mucho menos uno que debes llevar una coreografía ensañada. Pero Asa le había mirado con esos ojos suplicantes de cachorro en mitad de la lluvia y había sido incapaz de decirle que no.

Las primeras veces pensó que moriría de vergüenza, ambos parecían patos borrachos entre pisotones y tropiezos pero la risa armoniosa de su rubio había logrado deshacer sus ganas de querer que la tierra lo tragase. Al final se lo pasaron tan bien que volvieron a la semana siguiente y a la siguiente después de esa y todas las demás siempre que sus trabajos se lo permitían.

Después de algunos meses de pisotones doloroso puede decir con orgullo que ambos son auténticos expertos dignos de ir a un concurso de baile, pensamiento que no piensa compartir con su pareja porque es capaz de arrastrarlo a uno.

No, gracias.

Pero algo cambió un martes cualquiera cuando ambos salieron de aquel local con los rostros rojos por el baile y por el alcohol, soltando risillas entrecortadas entre respiraciones aceleradas-Voy a extrañar venir todas las semanas -Asa se encuentra agarrado a su brazo como siempre le gustaba caminar, las calles se encuentran vacías por ser bien entrada la noche y ambos caminan, no tan en línea recta como desean, pero lo hacen rumbo al piso del menor.

-¿Y por qué ibas a extrañar tal cosa? Si volvemos siempre por mucho que te suplique -Crowley lo mira con una sonrisa algo tensa sin entender las palabras de su pareja quien parece mirarle con una extraña tristeza que no comprende del todo.

-Bueno...mi casera no me renueva el contrato así que tengo que buscar otro piso y los únicos que encuentro están casi a una hora de la librería...no podríamos venir todas las semanas acabaría agotado.

Sus pies se detienen al sentir el tirón cuando Crowley frena en seco ¿Qué adulto de su edad aún vive de alquiler? Es horrible sentir que no ha logrado nada en su vida pero el sueldo de la librería no le da para mucho más, incluso hay meses que debe recortar de muchos sitios para llegar a pagarlo.

-¿Y por qué no me has dicho nada?

-Me daba vergüenza...mírame, soy un señor mayor pasado de peso que trabaja en una librería pequeña con un loro de mascota que no para de decir que soy un borracho y es incapaz de tener casa propia -Asa mira sus pies con un gesto apenado y los labios apretados, una imagen que derrite por completo a su pareja.

Crowley sonríe y con su mano libre toma su mentón para levantar esa cabecita llena de temores sin fundamento alguno. Ambos se miran y el pelirrojo termina posando aquella mano sobre el pecho de su pareja antes de hablar.

-Eres más joven que yo por lo que eso me ofende, tu cuerpo es perfecto tal y como es y creo que te lo he demostrado muchas veces en la cama -Su sonrisa se amplia al ver el calor manifestarse en las mejillas del rubio como un lindo sonrojo intensificado por el alcohol que habían tomado- Adoro a Muriel aunque a veces me pelee con ella por ser un pájaro tan pesado y no todo el mundo puede decir que es feliz en su trabajo como tú

Ambos quedan en silencio, simplemente mirándose a los ojos y sintiendo que podrían quedarse así por horas. Ese sentimiento que se provocan el uno al otro y que no pueden explicar no ha hecho más que aumentar día a día, anhelándose cuando están separados y disfrutando de cada segundo cuando están juntos.

Algo que no han podido sentir con ninguna de sus parejas antes.

Por fin Asa sonríe enternecido por sus palabras y se acerca para robarle un beso corto pero lleno de esas chispas que siempre recorren sus cuerpos con intensidad.

-Ven a vivir conmigo -Susurra finalmente embelesado por aquel beso y hundido en aquellos ojos brillantes en los que tanto le gusta perderse.

-No digas tonterías querido -Siente el golpe suave sobre su pecho y no entiende que tiene de divertida su propuesta pero su silencio solo da una veracidad a sus palabras que Asa se había obligado a no creer por lo que termina abriendo los ojos y alzando las cejas con sorpresa- Espera ¿Hablas en serio? -Asiente lentamente con los labios apretados en una mueca inconsciente, una que Asa conoce muy bien y sabe que solo pone esa cara cuando su pelirrojo dice algo en serio pero teme haberle molestado por ello- Ahm pero...ni siquiera llevamos un año juntos...n-no creo que sea buena idea...podríamos estropear esto yo...tengo manías y no quiero...

No quiero que dejes de quererme, quería decir pero su lengua se traba por los nervios.

-Me encantaría poder conocer todas tu manías y sé que te encanta mi casa, es demasiado grande para una sola persona además...-Llevo esperando por ti más de 50 años, quería decir aunque algo dentro de su mente le decía que llevaba esperando muchísimo más tiempo aunque no sabe por qué- Te quiero ángel, quiero despertar a tu lado todos los días -Susurra y escucha el suspiro que sale de los labios ajenos, un suspiro lleno de sentimientos desbordantes que podrían asfixiarlo.

-Oh Anthony, siempre haces conmigo lo que quieres -Sonríe con cierta picardía y su pareja levanta su mano libre para colocar mejor sus gafas que estaban descuadradas y así aprovechar para acariciar su rostro como sabía que le gustaba- Pero tu casa también esta lejos de aquí

-Yo te traeré y te recogeré todos los días

-¿Todos los días? Esos son muchos viajes -la voz del rubio es casi un susurro pero sus dudas casi ni se notan a estas alturas.

-Todos los días -Repite y besa su nariz escuchando como Asa ríe por lo bajo siendo una melodía única que calienta su pecho.

-Espero que no te arrepientas -Niega con la cabeza como única respuesta y finalmente se unen en un beso lleno de promesas dando lugar a una de las mejores decisiones que pudieron tomar en sus vidas.

Porque Crowley jamás se arrepintió y como ya sabía terminó amando todas y cada una de las manías de su ángel.

/o/o/o/o/o/o/o/o/o/o/o/

Después de año y medio juntos Crowley sorprendió a su pareja con un viaje mágico hasta el mismo corazón de Bolivia. Fue un destino que Asa no comprendió del todo, con todos los destinos interesantes que existen y sus ganas por visitar Paris pero no dijo nada al respecto.

A fin de cuentas es la primera vez que saldría de Londres por lo que cualquier destino estaba bien siempre que fueran juntos.

Estaba emocionado aunque el viaje en avión fue algo incómodo por el dolor de oídos y ese recién nacido que no paró de llorar en todo el viaje pero ambos se dedicaron a ver películas atrasadas y a leer sumidos en los diferentes tipos de música que ambos escuchaban. Durmieron unas cuentas horas con su cabeza apoyada en el hombro del pelirrojo y su cabeza apoyada sobre la suya con sus manos entrelazadas y con el calor ajeno como único bálsamo de descanso.

Demasiadas horas para un primer viaje pero no se quejó.

No podría hacerlo ni en un millón de años pues después de mucha espera pudo ver la tan ansiada sorpresa que su pareja no paraba de comentarle. El cielo frente a ellos parece infinito como si fuera un abismo lleno de nubes esponjosas que no tiene frontera, no parece existir horizonte alguno pues, casi sin aire por la impresión, puede ver como el cielo y la tierra se unen en un increíble paisaje imposible sacado de un libro de fantasía. Salar de Uyuni, un paraíso casi irreal, un desierto cubierto de una fina capa de agua que provoca el efecto de estar flotando por el cielo al caminar sobre él.

-Oh cielos...-Es lo único que logra decir y Crowley sonríe al ver aquel paisaje reflejado en sus preciosos ojos.

-Sabía que te gustaría -Casi sin esperar una respuesta nota el tirón de su mano para adentrarse en esa postal mágica. Asa gira sobre si mismo maravillado por aquel lugar sin principio ni fin sólo perturbado por algunos turistas a lo lejos que se toman innumerables fotos. Al ver esto solo puede pensar en hacer lo mismo, una foto con su pareja en ese lugar sería absolutamente maravilloso por lo que saca el móvil de su bolsillo y se gira hacia él con una sonrisa que muere al instante.

Con ojos abiertos como plantos observa como Anthony se encuentra frente a él con la rodilla clavada en el suelo, con una caja de terciopelo entre las manos y una expresión sonriente pero inundada de nervios y algo de miedo- Ángel...¿Te quieres casar conmigo? -Pierde la capacidad de respirar en ese mismo momento cuando la cajita se abre enseñando un lindo anillo de color plata sencillo y liso pero sumamente hermoso con un diamante incrustado en él mientras que su cuerpo se aferra inconscientemente al móvil de sus manos abrazándolo contra su pecho como si su vida dependiera de ello.

Es silencio parece una tortura inhumana para el pelirrojo pero no puede decir nada, no encuentra su voz por mucho que lo intente pues sus emociones los desbordan como un tsunami en plena costa, sentimientos que arrasan con él e incluso duelen demasiado de lo intenso que son. Gruesas lágrimas caen por sus mejillas y los sollozos escapan de sus labios pero ante la clara expresión horrorizada de su chico logra encontrar las palabras antes de que este se levantara- S-si...si, si, si -Asiente con cada afirmación y casi no puede ver nada por culpa de las lágrimas y aunque intenta limpiarlas se ve incapaz de parar.

Estira su mano para que Crowley pueda deslizar el anillo en su dedo anular, mientras que con su otra mano intenta detener el llanto que no puede controlar- Ángel -Suelta un quejido al escuchar aquella palabra e inmediatamente nota ese abrazo tan necesitado que devuelve sin pensarlo- No sé si esto es bueno o malo...-Crowley susurra solo para poder separarse lo suficiente para mirar su rostro y acunarlo entre sus manos- No quiero que hagas nada que no quieras...puedo esperar un poco más si quieres pero por favor no llores, me partes el alma -intenta consolarlo pero todo esto es mucho más grande que él, que ellos, que el maldito universo.

Niega con la cabeza con más fuerza de la que deseaba y lo mira, o al menos lo intenta pues todo parece demasiado borroso- Lo siento, no sé por qué lloro pero...soy muy feliz de verdad -Gime entre palabra y palabra mientras sonríe incapaz de parar, es como si este momento fuera tan anhelado que es imposible no sentirse superado por todo.

Es como si llevara milenios esperando esto.

Crowley le sonríe de forma dulce, besa sus mejillas y lo abraza hasta que puede calmarse al fin terminando con ambos riendo como idiotas y compartiendo uno de los besos más apasionados que se hayan dado nunca.

/o/o/o/o/o/o/o/o/o/o/

Sentado en aquel jardín que tanto ama bajo el cielo lleno de estrellas brillantes sonríe tras acomodarse en su silla recibiendo ese chocolate caliente que calienta su cuerpo desde el primer sorbo. Mira el cielo y siente que tiene todo lo que una vez soñó, su ángel se encuentra a su lado absorto también en la belleza del cosmos.

Sólo ignora la belleza sobre sus cabezas cuando este cierra los ojos para pedir un deseo, la única belleza comparable al inmeso universo es precisamente su amado esposo aunque las arrugas los hayan alcanzado y sus cuerpos se encuentren demasiado cansados, él sigue siendo su estrella más hermosa.

Recuerda su boda, un evento ya muy lejano, donde ambos rieron, lloraron y bailaron demasiado. Piensa en lo guapo que estaba su ángel con aquel traje blanco con detalles celestes, en lo bien que le quedaba el cabello peinado hacia atrás, como los pájaros cantaban a su alrededor por celebrarlo en plena naturaleza.

Recuerda sentirse completo al fin, una sensación que empezó en su primera cita y sigue a día de hoy con el calor de sus manos unidas.

-¿Y tú que desearías querido? -Sale de su trance al escuchar su voz y sonríe volviendo a mirar el cielo para pensarlo durante unos segundos.

-Ya tengo todo lo que deseaba ángel, tengo el universo y te tengo a ti -Ambos sonríen y con su mano libre Asa besa tres de sus dedos para luego llevarlos a sus labios en un gesto que adora muy en el fondo, al sentir la caricia no duda en tomar aquella mano para pegarla un poco más y besar aquellos dedos con toda la devoción que siente.

Gesto que solo saca una risilla de su pareja.

Risa que podría escuchar todo lo que le quede de vida y seguiría sintiendo miles de mariposas revolotear dentro de su pecho, por siempre.

Ambos nunca supieron por qué sus sentimientos eran tan fuertes, por qué sus vidas parecían haber empezado cuando se conocieron pero ninguno se lo pregunta ya porque saben que su amor es mucho más fuerte que el universo mismo y juntos juran que sea el universo que sea siempre estarán juntos pase lo que pase.

Porque sus almas ya estaban unidas incluso antes de existir.

Let MokyMoky know what you thought about this chapter!
Love this

0

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

Wolf's Mate

Victoria: Hi,I analyzed your work, and I think it has a very unique and engaging storytelling style. The way you present your ideas and emotions really stands out. By the way are you currently working on any other stories or writing projects?

Read Now
Die verschmähte Mate

Angela Dahmen: Nicht ganz logisch. Sie studiert Medizin und kennt sich mit der alten Kräuterkunde aus und schluckt trotzdem die Tabletten ohne zu wissen was drin ist.

Read Now
No scent

HL: Le style de rédaction

Read Now
My Blacksmith Savior

MoonlightN🌕: I absolutely love Sully. He's such a mature, patient, and understanding character—a complete green forest. 💚I love Sorsha too. She's strong, resilient, and easy to admire. They're a perfect match, and watching their relationship grow with patience, trust, and love was beautiful.The way their bond d...

Read Now
The Orc's Pet

Xonereth: I really enjoyed this story. It was pretty straightforward plot wise, uncomplicated. Loved the characters and the world. It unfolded at a good pace. Keep writing and I will definitely check out your other works!

Read Now
Mystic Wolf

Akthea: Fantastica

Read Now
Ruthless Lord

Ock: romance captivante. Hâte de lire la suite

Read Now
Silver's Second Chance

natstarr: Druid? That’s so interesting. Love these little surprises you give

Read Now
The Luna Trials

Valérie: Impossible de m'arrêter de lire

Read Now