Capitulo 1
La tarde en la residencia de las gemelas Kuran se sentía inusualmente tranquila. Yuki estaba sumergida en su propio mundo, sentada frente a su escritorio con los libros de historia abiertos, pero sus pensamientos seguían el ritmo de los potentes riffs de "Whispers in the Storm". Tenía los auriculares puestos, aislándose del peso de ser la sombra protectora de su hermana, mientras garabateaba el logo de Thunder Rebellion en la esquina de su libreta. De pronto, la puerta de la habitación se abrió de par en par. Yui, con su habitual elegancia y un aura de emoción contenida, entró casi tropezando con sus propios pasos.
Yuki se quitó los auriculares, dejando que el sonido metálico de la música se filtrara ligeramente en el aire.
–¿Yui? ¿Pasó algo con Kaname o... con Rido?– preguntó Yuki, poniéndose alerta al instante. Su instinto de protectora siempre se activaba primero.
–¡No, no es eso!– Yui agitó las manos, recuperando el aliento mientras sostenía su teléfono con fuerza. –Estaba revisando las actualizaciones de la global idol chart esperando el nuevo comeback de mis chicos de BTS.. ya sabes que el pop coreano es lo único que me limpia el alma de tanta tensión... pero entonces saltó una noticia de última hora en la sección internacional.–
Yui hizo una mueca de ligera desaprobación, arrugando su pequeña nariz con un gesto de confusión.
–Es sobre ese grupo que escuchas... ¿Cómo se llaman? ¿Los de los gritos y la ropa de cuero? ¿Thunder Rebellion?–
Yuki se puso de pie de un salto, tirando casi la silla. Sus ojos se abrieron de par en par. –¿Qué pasa con ellos? ¡Dime!–
–Vienen a Japón, Yuki.– soltó Yui, extendiéndole el teléfono para que viera la nota de prensa. –Es su primera gira mundial y abrirán en Tokio. No entiendo cómo puedes oír eso, de verdad. Es tan... ruidoso. Prefiero mil veces una coreografía perfecta y una melodía pop brillante que a esos tipos que parecen haber salido de una cripta. Pero la noticia dice que el vocalista, ese tal Light, es un misterio total.–
Yuki ni siquiera escuchaba las quejas de su gemela sobre el rock. Sus dedos temblaban mientras leía la pantalla. "Thunder Rebellion: World Tour - Japan Leg". La imagen promocional mostraba una silueta borrosa bajo una luz azul zafiro, una figura que irradiaba una energía que ella sentía casi familiar, aunque no pudiera explicar por qué.
–No es ruido, Yui, es... energía pura.– susurró Yuki, con el corazón acelerado. –Es como si cada nota me dijera que no estoy sola en esta lucha por protegerte.–
Yui suspiró, acercándose a su hermana para darle un abrazo suave.
–Si tú lo dices... aunque sigo pensando que necesitan un buen estilista coreano y menos delineador negro. Pero me alegra por ti, Yuki. Al menos mientras ellos estén aquí, tendrás algo en qué pensar que no sea el consejo de ancianos o las amenazas de nuestro tío.–
Yuki asintió, devolviéndole el abrazo, sin imaginar que el "ruidoso" vocalista que su hermana tanto cuestionaba estaba a punto de convertirse en el secreto más electrizante de su vida, compartiendo el mismo aire que ellas bajo el techo de la academia cross.
El aire en el salón de la clase diurna estaba cargado con el aburrimiento típico de una sesión de Ética. El profesor Yagari, con su parche en el ojo y esa actitud de "preferiría estar cazando que enseñando", golpeó el escritorio con un libro para silenciar los susurros sobre el próximo concierto de Thunder Rebellion.
Yuki, sentada cerca de la ventana, tenía la mirada perdida en el patio, todavía procesando la noticia que Yui le había dado. Yui, a su lado, revisaba discretamente unas fotos de idols coreanos bajo su pupitre, ajena a la tensión de su hermana.
–Atención, par de holgazanes.– gruñó Yagari con su voz rasposa. –Tenemos una transferencia de último minuto desde Europa. Traten de no asustarlo... o háganlo, me da igual.–
La puerta se deslizó con un sonido seco. Un joven entró con paso tranquilo, pero firme. Yuki, que suele ser indiferente a los chicos nuevos, sintió un escalofrío repentino, como si la electricidad estática del ambiente hubiera aumentado de golpe.
El chico vestía el uniforme de la academia a la perfección. Tenía el cabello negro azabache, cortado de forma sencilla, y unos ojos color café que parecían observar todo con una inteligencia fría y calculadora. Se veía... extrañamente común. Demasiado común.
–Preséntate.– ordenó Yagari, cruzándose de brazos.
El joven hizo una leve inclinación, su voz era profunda, suave y extrañamente melódica, una voz que a Yuki le resultaba inquietantemente familiar, como un eco de las canciones que escuchaba en sus auriculares.
–Mi nombre es Zero Lightning.– dijo simplemente. –Vengo de una academia en el extranjero. Espero que mi estancia aquí sea... productiva.–
–Bien, Lightning. Siéntate donde encuentres lugar.–. Yagari señaló hacia el fondo, pero Zero caminó directamente hacia la fila donde estaban las gemelas Kuran.
Al pasar junto a Yuki, el tiempo pareció ralentizarse. Hubo un roce mínimo, apenas una corriente de aire, pero Yuki sintió un chispazo literal en la punta de sus dedos. Sus ojos se encontraron por un segundo: los ojos café de Zero tenían un brillo oculto, una profundidad que no encajaba con su apariencia de alumno promedio.
"Es él", pensó Yuki, aunque su lógica le decía que era imposible. "¿Por qué siento que he escuchado esa voz miles de veces?".
Yui, por su parte, le susurró a Yuki con una mueca.
–Es guapo, supongo, pero se ve demasiado serio. Parece un bibliotecario definitivamente no tiene el estilo de mis grupos favoritos.–
Yuki no respondió. Observó a Zero sentarse y sacar un cuaderno con movimientos elegantes y precisos, los movimientos de alguien que está acostumbrado a estar bajo los focos, pero que ahora se esforzaba por ser una sombra.
Zero (Light) abrió su libro, pero bajo su flequillo negro, sus verdaderos ojos azul zafiro brillaron por un milisegundo al mirar de reojo a Yuki. Había encontrado a la chica que, según los rumores, era la fan número uno de su banda, y la gemela que tiene eso destino que su deber como cazador de élite le obligaba a proteger.








