Chapter 1 ;🔞
Si alguien le preguntara a Yoichi Isagi cuál era la peor combinación posible dentro del Bastard München, respondería sin pensarlo dos veces.
Michael Kaiser.
Y Vivian Hugo.
Separados, ambos eran difíciles de tratar.
Juntos...
Eran un desastre.
Aunque, siendo completamente sincero, la culpa no era precisamente de Hugo.
Todo comenzaba y terminaba con Kaiser.
Desde que Isagi había demostrado ser capaz de desafiarlo en el campo, el alemán parecía obsesionado con llamar su atención. Siempre encontraba una excusa para acercarse, provocarlo o lanzarle algún comentario que terminaba sacándole de quicio.
Lo peor era que Kaiser parecía divertirse con ello.
Y, por desgracia...
Ese día no sería la excepción.
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—¡Cinco minutos más! —gritó Noa desde el centro del campo.
El entrenamiento estaba siendo brutal.
Todos respiraban con dificultad.
Las camisetas estaban empapadas de sudor y el césped tenía marcas por todas partes.
Isagi apoyó ambas manos sobre las rodillas mientras intentaba recuperar el aire.
—¿Ya estás cansado?
Una voz burlona lo hizo cerrar los ojos con resignación.
—¿No te cansas nunca de molestarme, Kaiser?
—No.
La respuesta llegó demasiado rápido.
Isagi levantó la vista y encontró al alemán sonriendo como si acabara de ganar la lotería.
—Es entretenido.
—Pues búscate otro pasatiempo.
—¿Y perder la oportunidad de verte hacer esa cara? Jamás.
Isagi chasqueó la lengua.
—Qué fastidio.
Kaiser soltó una carcajada.
—Eso dices, pero siempre terminas respondiéndome.
Antes de que Isagi pudiera contestar, Noa volvió a hablar.
—Último ejercicio.
Partido reducido.
El equipo se dividió rápidamente.
Por alguna razón que Isagi consideró una completa desgracia...
Kaiser quedó en su mismo equipo.
—No pienso pasarte el balón.
—Lo imaginaba.
—Perfecto.
—Aunque terminarás haciéndolo.
—Ni en sueños.
Kaiser sonrió con esa seguridad irritante que lo caracterizaba.
—Porque sabes que soy la mejor opción.
Isagi rodó los ojos.
—Eres insoportable.
El silbato sonó.
El balón comenzó a moverse.
Durante los siguientes minutos el entrenamiento fue un intercambio constante de ataques.
Isagi buscaba espacios.
Kaiser hacía exactamente lo mismo.
Ambos competían incluso vistiendo la misma camiseta.
Cada pase parecía una discusión silenciosa.
Cada carrera era una provocación.
Y, aun así...
Funcionaban.
Cuando el entrenamiento terminó, todos quedaron completamente agotados.
Raichi cayó de espaldas sobre el césped.
—¡No puedo más!
—Exagerado —rió Hiori.
—Habla por ti...
Isagi caminó lentamente hacia la banca mientras se secaba el sudor del cuello con una toalla.
Lo único que quería era descansar.
Cinco minutos.
Solo cinco.
—Te moviste mejor hoy.
Isagi levantó una ceja.
—¿Me estás hablando a mí?
—¿Ves a alguien más aquí?
—Creí que te habías golpeado la cabeza.
Kaiser soltó una risa.
—No.
Solo estoy reconociendo que mejoraste.
Isagi tardó unos segundos en responder.
—Gracias...
—Aunque todavía estás lejos de alcanzarme.
—Ahí está el Kaiser que conozco.
—¿Ya me extrañabas?
—Ni un poco.
El alemán se sentó a su lado sin pedir permiso.
Otra vez.
Demasiado cerca.
—¿Puedes hacerte para allá?
—No.
—¿Por qué?
—Porque aquí estoy cómodo.
Isagi suspiró.
—A veces pienso que solo existes para molestarme.
—Es una de mis actividades favoritas.
Isagi tomó su botella de agua.
O al menos lo intentó.
Kaiser la sujetó antes.
—¿Qué haces?
—Tengo sed.
—Es mi botella.
—Ahora es nuestra.
—¡Kaiser!
El alemán comenzó a beber tranquilamente mientras Isagi lo miraba con incredulidad.
—¿En serio acabas de hacer eso?
—Sí.
—Eres un idiota.
—Probablemente.
Cuando terminó de beber, le devolvió la botella con una sonrisa burlona.
—Gracias por compartir.
—¡Yo nunca acepté compartirla!
—Pero igual lo hiciste.
Isagi negó con la cabeza.
No había forma de discutir con él.
Era imposible.
Desde la entrada del campo, alguien observaba la escena en completo silencio.
Vivian Hugo.
Había salido unos minutos antes de la oficina del entrenador.
Su idea era sencilla.
Buscar a Isagi.
Invitarlo a comer algo.
Después caminar juntos hasta los dormitorios.
Como hacían casi todos los días.
Sin embargo...
Lo primero que encontró fue a Kaiser sentado demasiado cerca de él.
Riéndose.
Bebiendo de su botella.
Invadiendo un espacio que, para Hugo, debía respetarse.
Sintió un pequeño nudo formarse en el estómago.
"No es para tanto."
Intentó convencerse.
Kaiser era así con todo el mundo.
¿Verdad?
Entonces...
¿Por qué siempre parecía sonreír diferente cuando estaba con Isagi?
¿Por qué buscaba cualquier excusa para tocarlo?
¿Por qué disfrutaba tanto verlo sonrojarse de enojo?
Hugo apretó los puños.
No.
No iba a dejar que los celos lo dominaran.
Confiaba en Isagi.
Confiaba plenamente en él.
El problema nunca había sido Isagi.
El problema era Kaiser.
Porque Kaiser no respetaba límites.
Y parecía divertirse cruzándolos.
Mientras tanto, completamente ajeno a la mirada que los observaba, Isagi intentaba recuperar su botella.
—Devuélvemela de una vez.
—Ven por ella.
—No tengo cinco años.
—Lástima.
Te veías tierno haciendo berrinche.
—¡No estoy haciendo un berrinche!
—Claro que sí.
Kaiser levantó la botella por encima de su cabeza.
Isagi, sin pensarlo demasiado, se puso de pie para alcanzarla.
Pero el alemán era más alto.
No llegaba.
—Maldito...
—¿Qué pasa?
¿No alcanzas?
Isagi dio un pequeño salto intentando recuperar la botella.
En ese momento perdió el equilibrio.
Todo ocurrió demasiado rápido.
Kaiser reaccionó por instinto.
Sujetó a Isagi por la cintura para evitar que cayera.
Durante un segundo...
Quedaron demasiado cerca.
Mucho más cerca de lo que cualquiera habría considerado normal.
Y justo en ese instante...
Hugo decidió acercarse.
Sus pasos eran lentos.
Pero la expresión de su rostro hizo que incluso Ness dejara de hablar al verlo pasar.
Algo estaba a punto de ocurrir.








