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ROADSIDE MOTEL <<VMINKOOK>>

Summary

Jimin, Taehyung y Jungkook emprendieron un viaje para encontrarse a sí mismos. Solo encontraron un motel barato, una sola cama y mil sentimientos reprimidos. —VMINKOOK— BOYPUSSY X BOYTITS - JIMIN & TAEHYUNG BOTTOM/JEONGGUK TOP - JIMIN RUBIO/TAEHYUNG CASTANO/JEONGGUK PELINEGRO - DIRTY TALK ! no recomiendo q se realicen ninguna d las conductas q se mostrarán aquí, se recomienda discreción. estas en todo tu derecho de que no te guste el boypussy asi que si esto no es de tu agrado t puedes retirar, SIN REPORTAR PORQUE HACER ESTO LLEVA MUCHÍSIMO TIEMPO, gracias.!! —CERIII

Genre
Erotica
Author
drippy
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter

El aire acondicionado del auto viejo hacía un ruido como de piedras golpeando, pero al menos sacaba el calor pegajoso del verano. 

Jimin manejaba, Taehyung navegaba desde el asiento del copiloto con el celular a punto de morir, y Jungkook, en el asiento trasero, intentaba estirar sus largas piernas entre las mochilas.

—¿Seguro que este es el atajo? —preguntó Jimin, mirando con desconfianza la carretera oscura y vacía.

—¡Totalmente! —dijo Taehyung, dando golpecitos a la pantalla. —Dice que en veinte minutos llegamos al pueblo con el motel.

—Llevas diciendo eso desde hace una hora —gruñó Jungkook desde atrás, dando una patada suave al asiento de Jimin.

Eran amigos desde la universidad, los tres contra el mundo. 

El viaje por carretera había sido idea de Taehyung, para “encontrarse a sí mismos” antes de que la vida adulta los aplastara. 

Hasta ahora, solo se habían encontrado con mosquitos y con un restaurante que servía algo que se parecía sospechosamente a un zapato frito.

Finalmente, las luces de un letrero parpadeante aparecieron en la oscuridad: 

MOTEL “EL DESCANSO” - VACANCY. 

El lugar era tan pintoresco como una caja de zapatos pintada de marrón, pero tenía estacionamiento.

La mujer en la recepción, sin levantar la vista de su telenovela, les dio una llave pegada a un pedazo de madera.

—Es la última disponible. Cama doble. El baño funciona a veces.

Los tres se miraron. 

“Cama doble”. 

Para tres personas.

—Bueno —suspiró Jimin. —Somos amigos, ¿no? Podemos… turnarnos en el suelo.

La habitación olía a humedad y a limpiador barato. La “cama doble” era en realidad un colchón hundido del tamaño de una cuna de bebé gigante. Había una manta con un patrón de flores que daba miedo y un cuadro torcido de un barco en una tormenta.

—Esto es deprimente —declaró Taehyung, dejando caer su mochila.

—Es aventura —dijo Jungkook con una sonrisa, tirándose de golpe sobre la cama. El colchón crujió de con fuerza. —Vamos, chicos. Acomódense.

Después de una cena de papas fritas y chocolate comprados en una máquina expendedora, el ambiente se relajó. 

Se pusieron pijamas y se acomodaron en la cama. 

Era un acordeón humano: Jimin de un lado, pegado a la pared, Jungkook en el medio, y Taehyung al borde, a punto de caerse.

—Apaga la luz, Kook —dijo Jimin, dándole un codazo.

Él estiró el brazo para alcanzar el interruptor. 

En la oscuridad total, los otros sentidos se agudizaron. Jimin podía sentir el calor del cuerpo de Jungkook a su lado, el olor a jabón barato de motel y a su perfume de siempre. 

Taehyung se movió, quejándose.

—Me voy a caer. Jungkook, muévete.

—No hay a dónde moverse —protestó él, pero se giró de lado, de espaldas a Jimin y de frente a Taehyung.

El movimiento lo acercó más a Jimin. Su espalda ahora estaba firmemente contra su pecho. 

Jimin contuvo la respiración. Era Jungkook, su amigo, el que le robaba papas fritas y lo ayudaba a mudarse. 

Pero en la oscuridad, en una cama demasiado pequeña, sentía cada músculo de su espalda a través de su delgada camiseta.

—Esto es incómodo —murmuró Taehyung, y en su queja, pateó sin querer la pierna de Jungkook.

—¡Oye! —protestó él, riendo, y pateó suavemente de vuelta.

Fue una patadita tonta, pero su pie descalzo rozó la pierna de Taehyung. Este soltó un gritito y respondió con otro toque de pies. En segundos, estaban en una guerra silenciosa de pies bajo las sábanas, riéndose y susurrando “¡para!”.

Jimin, aplastado contra la pared, intentaba no reírse. Pero entonces, un pie se deslizó más allá de la batalla y rozó su pantorrilla. Dio un saltó.

—¡Eh, ese soy yo!

—Lo siento —se rió Jungkook, y su pie buscó el suyo para un toque de disculpa. Pero no lo apartó. Su pie se deslizó sobre el de Jimin, un roce lento y consciente. 

El aire en la habitación pareció cambiar. 

La risa tonta se desvaneció. 

Jimin podía sentir la planta caliente de su pie sobre la suya. Era solo un pie. Pero no se movía.

Taehyung, al sentir la tregua, preguntó: —¿Qué pasa?

Nadie respondió. 

Jungkook giró lentamente, en el espacio estrecho, hasta quedar boca arriba. Ahora su brazo rozaba el de Jimin. Su muslo presionaba contra el de Taehyung. 

Los tres estaban inmóviles, escuchando su propia respiración.

—Hace calor —dijo Taehyung, su voz un poco más baja de lo normal.

—Mucho —asintió Jungkook.

Él se movió de nuevo, como para quitarse algo de la camiseta, y su mano, al bajar, rozó sin querer el costado de Jimin, justo debajo de una de sus tetas. El rubio inhaló bruscamente.

—Perdón —murmuró Jungkook. Pero su mano no se fue. Se quedó allí, su dedo meñique dibujando un círculo pequeño e imperceptible en la tela de su camiseta.

Jimin sintió que su corazón latía en su garganta. Miró a través de la oscuridad hacia donde estaba Taehyung. Sus ojos se habían acostumbrado lo suficiente para ver que Taehyung también los miraba, sus ojos brillando en la penumbra.

Fue Taehyung quien rompió el hechizo. Con un movimiento lento, como si temiera asustar a un animal, levantó la mano y la colocó sobre el pecho de Jungkook. No sobre la camiseta. Su mano se deslizó por debajo del cuello, para tocar su piel.

Jungkook contuvo el aliento. Su propio brazo, el que estaba junto a Jimin, se movió. Su mano encontró la de Jimin, que estaba junto a su cadera, y la entrelazó con sus dedos. No era un apretón de amigos. Era un enlace íntimo, sus palmas sudorosas presionándose.

Nadie dijo nada. 

El sonido era su respiración entrecortada, el crujido del colchón cuando alguien se movía.

Jimin, valiente o loco por el calor, la oscuridad y la sensación de estar fuera del mundo, giró la cabeza. Sus labios encontraron la mejilla de Jungkook en la oscuridad. Fue un roce, una pregunta.

Él respondió girando su cabeza y capturando sus labios con los suyos. El beso no fue suave. Fue hambriento, inmediatamente profundo, como si hubieran estado esperando esto durante años sin saberlo. Su sabor a chocolate y a sal.

Taehyung observó durante un segundo. Luego, con un suspiro de rendición y deseo, se inclinó y besó el cuello de Jungkook, justo donde su pulso latía rápido. Jungkook soltó un gruñido bajo, un sonido que vibró en la boca de Jimin.

Jungkook se liberó del beso de Jimin y se giró hacia Taehyung, tomando su cara y besándolo también, pero de una manera diferente, más lenta, más curiosa. 

Mientras lo hacía, su mano, que aún sostenía la de Jimin, la guió y la colocó sobre el estómago de Taehyung, bajo su camiseta.

Jimin exploró. La piel de Taehyung era suave, caliente. Sus dedos encontraron el borde de su sostén. Taehyung se arqueó hacia su toque, rompiendo el beso con Jungkook para mirar a Jimin. En sus ojos no había sorpresa, solo un deseo reflejado.

—¿Esto está bien? —preguntó Jimin, su voz apenas un suspiro.

Taehyung, en respuesta, se quitó la camiseta de un tirón. En la tenue luz que filtraba por las cortinas, Jimin pudo ver sus curvas, la sombra entre sus tetas. 

Fue Jungkook quien habló, su voz ronca por los besos:

—Nada de esto está bien. Por eso es perfecto.

Jungkook se sentó, quitándose su propia camiseta. Su torso, familiar en piscinas y playas, parecía diferente aquí, en la intimidad de esa cama horrible. 

Se inclinó y besó a Jimin de nuevo, mientras su mano bajaba y desabrochaba el botón de sus pantalones cortos.

Ya no había timidez, ni bromas. 

La necesidad los envolvía a los tres. 

Taehyung ayudó a Jimin a quitarse la camiseta, y por un momento los dos chicos se miraron, desnudos de la cintura para arriba, respirando con dificultad. 

Luego, Taehyung sonrió, una sonrisa traviesa y conocida, y se inclinó para tomar un pezón de Jimin en su boca.

Jimin gritó, el sonido ahogado por la boca de Jungkook. Era demasiado. Demasiadas sensaciones. 

La boca caliente de Taehyung en sus tetas, las manos de Jungkook bajando sus pantalones cortos y los de Taehyung, la fricción de tres cuerpos sudorosos en las sábanas ásperas.

Pronto, los tres estuvieron completamente desnudos, enredados en el centro del colchón que crujía. 

Jungkook se recostó contra la cabecera, llevando a Jimin sobre su regazo para que se sentara frente a él, mientras atraía a Taehyung para que se arrodillara a su lado.

—Muéstrale —le dijo Jungkook a Taehyung, su voz era una orden suave mientras sus manos recorrían la cintura de Jimin. —Muéstrale cómo lo besas.

Taehyung no dudó. Se acercó a Jimin y lo besó. Este beso no fue como el de Jungkook. Fue más suave, más juguetón, con la familiaridad de una amistad de años que se transformaba en algo más. 

Jimin respondió, olvidándose por un momento de todo excepto de los labios suaves de Taehyung y del cuerpo duro de Jungkook a sus espaldas.

Jungkook observó, sus manos en ambos, guiándolos, tocándolos. Cuando el beso se hizo más profundo, deslizó una mano entre las piernas de Jimin y otra entre las de Taehyung. Ambos gimieron al unísono, rompiendo el beso.

—Así —murmuró Jungkook, sus dedos encontrando un ritmo para cada uno. —Juntos.

Fue un caos de sensaciones. Jimin, perdido en el placer que los dedos de Jungkook le provocaban, giró la cabeza y encontró los labios de él. 

Mientras se besaban, Jimin podía sentir los dedos de Jungkook moviéndose en Taehyung, podía escuchar los jadeos de su amigo justo al lado de su oído. 

Taehyung, por su parte, bajó la cabeza y tomó un pezón de Jungkook entre sus labios, y su mano libre encontró una teta de Jimin, amasándola.

Era demasiado, y no suficiente. 

Jungkook, respirando con dificultad, cambió su posición.

—Jimin —jadeó—, aquí.

Lo hizo recostarse boca arriba. Se colocó entre sus piernas, pero antes de bajar, miró a Taehyung.

—Tú también. Quiero verte.

Taehyung entendió. Se movió sobre Jimin, en una posición invertida, de modo que su coño quedara sobre la boca de Jimin. 

Fue una imagen obscena y hermosa. 

Jimin, desde abajo, podía verlo todo. El olor íntimo y salado lo invadió. Contuvo el aliento.

—Yo… —empezó a decir, con un pánico dulce y excitante.

Pero Taehyung no esperó. Bajó la cabeza y sus labios envolvieron el clítoris hinchado de Jimin.

—¡Ahhh! —El grito de Jimin fue inmediato, agudo. La boca de Taehyung era cálida y hábil.

El placer fue tan intenso que la mente de Jimin se nubló. Entonces, el instinto lo hizo actuar. Alargó el cuello y hundió su cara. Sus labios encontraron el coño de Taehyung. Era suave, caliente, y sabía a algo salado e íntimo. Con un gemido que vibró contra la piel de Taehyung, Jimin comenzó a lamer, buscando el clítoris de su amigo.

Jungkook los observó por un segundo, su mirada ardiendo, antes de bajar y unirse a Taehyung, lamiendo y penetrando a Jimin con su lengua.

Jimin gritó, el sonido amortiguado por el cuerpo de Taehyung. 

Estaba siendo devorado y devoraba a la vez, en un ciclo de placer que no tenía principio ni fin. 

Jungkook, después de un rato, cambió. Empujó suavemente a Taehyung para que se recostara y lo penetró, este arqueó la espalda, gritando.

Pero Jungkook no dejó a Jimin fuera. Mientras se movía dentro de Taehyung, inclinó su cabeza y su boca encontró la de Jimin en un beso salvaje y luego bajó de nuevo a su coño, lamiendo y chupando el clítoris que Taehyung había dejado sensible y palpitante.

Luego, otro cambio. Jungkook se retiró de Taehyung. Se colocó entre las piernas de Jimin que ya estaban abiertas y temblorosas.

—Tae —le ordenó, su voz ronca. —Ven aquí. Siéntate.

Taehyung, obediente, se arrastró. Se colocó de rodillas sobre el pecho de Jungkook y bajó su coño directamente sobre su boca. 

Jungkook, a la vez, empujó su verga dentro de Jimin en un movimiento potente.

La posición final era un enredo perfecto: Jungkook penetrando a Jimin mientras Taehyung se sentaba en su cara. Jimin podía estirar el brazo y acariciar el costado de Taehyung.

—¡No puedo...! —gimió Jimin, su cuerpo acercándose al límite.

—Sí puedes —gruñó Jungkook contra el coño de Taehyung. —Déjate ir.

Esa fue la orden que los hizo caer. El orgasmo llegó casi al mismo tiempo para los tres, una ola de gemidos, temblores y sus nombres gritados en la oscuridad del motel barato.

El motel barato, el cuadro torcido, el mundo exterior, todo desapareció. Solo existía el colchón que crujía, el sudor que los unía y el sonido de sus tres respiraciones convirtiéndose en una.

En un momento de calma, los tres jadeando, enredados como cachorros, Jungkook tomó la mano de Taehyung y la de Jimin y las entrelazó sobre su pecho sudoroso.

—Nadie fuera de esta habitación lo sabe —dijo, su voz era grave y satisfecha. —Esto es solo nuestro.

Jimin y Taehyung se miraron sobre su pecho. En los ojos de su amigo, Jimin no vio vergüenza ni arrepentimiento. Vio el mismo asombro, la misma excitación y un nuevo cariño que los unía de una manera completamente nueva.

La primera luz del amanecer empezaba a colarse por las cortinas cuando finalmente se durmieron, exhaustos, con las piernas y brazos entrelazados, oliendo a sexo y a motel barato. 

El viaje por carretera para “encontrarse a sí mismos” había tomado un giro inesperado. No se habían encontrado a sí mismos. Habían encontrado algo en los demás, algo salvaje, secreto y perfecto que, sabían, cambiaría todo para siempre. 

Y cuando el sol los despertó horas después, sonriendo tontamente ante la vista de la habitación destartalada a la luz del día, nadie quiso hablar de regresar a la normalidad. 

Solo querían encontrar el próximo motel.

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