Capítulo 1 - Antonio
Dicen que la memoria es un lugar extraño. Con los años olvida fechas, nombres y caminos, pero conserva intactos los momentos que hicieron latir el corazón con más fuerza, estos son los recuerdos de un muchacho llamado Antonio.
Antonio era un muchacho alto que tenía 12 años, de tez trigueña y cabello negro peinado hacia arriba con un estilo natural. Un mechón rebelde sobresalía del lado derecho de su cabeza, dándole un aspecto despreocupado. Sus cejas, gruesas y oscuras, enmarcaban una mirada llena de curiosidad, mientras que una sonrisa amable casi siempre iluminaba su rostro.
Entre los recuerdos de ese año esta su cumpleaños, Antonio abrió los ojos y sonrió con esa alegría pura que solo tienen los niños.
__Al fin tengo 12 añosss!! ___
Sobre la cama comenzaron a aparecer cajas envueltas con papeles de colores, bolsas con moños brillantes y tarjetas escritas a mano.
Primero abrió una enorme caja donde encontró varias prendas de ropa. Había camisetas de sus colores favoritos, una casaca elegante que llevaba semanas admirando en una tienda, un par de zapatillas completamente nuevas y unos jeans que prometían acompañarlo en muchas aventuras.
Entre los demás regalos había un reloj sencillo pero elegante, algunos libros de aventuras, unos audífonos, chocolates, golosinas y aquella habitación terminó llena de papeles de regalo mientras Antonio no podía dejar de agradecer una y otra vez, la celebración continuo todo el día, al mediodía disfrutó de su comida favorita en su restaurante favorito y por la noche llegó el pastel, las velas iluminaban la habitación mientras su familia cantaba con entusiasmo. Antonio cerró los ojos unos segundos antes de soplarlas.
__pide un deseo Antonio __ gritó su familia
Antonio deseo que, ese año sea inolvidable, quizá porque pensaba que, si lo decía en voz alta, dejaría de cumplirse.
Aquella noche terminó viendo una película junto a sus padres. Ninguno quería que el cumpleaños acabara. Se quedaron despiertos hasta tarde riendo por escenas que probablemente dejarían de ser graciosas con el tiempo, pero que esa noche parecían las mejores del mundo y, sin saberlo, estaban construyendo uno de esos recuerdos destinados a permanecer para siempre.
Pocas semanas después llegaron las vacaciones junto a sus padres viajó a una hermosa playa donde pasó los días nadando, jugando sobre la arena, recogiendo conchas y contemplando atardeceres que parecían pintados sobre el cielo.
Fueron días felices, de esos que uno cree que nunca terminarán, pero el tiempo siempre sigue adelante.
Cuando volvieron de su viaje, Antonio junto a sus primos celebraron los carnavales.
Lazándose globos de agua, cubetas y usaban las clásicas pistolas de agua fueron días hermosos.
Era domingo un día antes de que inicien las clases durante todo el día Antonio no pensó más que un amigo al cual dejo que lo molestaran, Antonio se sentía muy culpable más ahora por que al día siguiente empezarían las clases.
Por la noche, Antonio dejó listo su uniforme, ordenó su mochila y apagó la luz de su habitación, al día siguiente sería el primer día de clases empezaría el primer año de secundaria y esa felicidad de las vacaciones empezó a apagarse y este comenzó a recordar el daño que hizo el anterior grado, pero aparte de eso ese año serio uno que siempre recordaría y donde habría muchas “primeras veces”.








