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Chispa

Summary

Tom es un escritor es busca de inspiración. Harry es un chico con demasiadas historias.

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Complete
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1
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n/a
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16+

Chispa

Hace ya más de un año había dejado de escribir, no porque sus libros hayan tenido cinco minutos de fama, no porque quisiera dejarlo, tampoco por toda la atención que recaía sobre su persona al ser un escritor conocido. La razón, por más que le doliera admitirlo era, simple y llanamente, que su imaginación estaba apagada.

A esa conclusión llegó cuando al estar sentado por más de una hora frente a su laptop la página seguía en blanco, no tocó las teclas ni una vez, simplemente intentaba que algo, por más pequeño y sin sentido que fuera diera una chispa que luego desencadenaría el fuego indomable que había sido su imaginación un año antes.

Con esa idea en mente decidió salir al pueblo, era un lugar pequeño y pacífico pero sin duda con muchas leyendas de épocas pasadas, tal vez escuchar a los ancianos que se sabían dichas leyendas al pie de la letra le ayudaría a encontrarse de nuevo y salir con algo nuevo y totalmente alejado de su género actual.

Por ello ahí estaba, con una camisa de vestir blanca debajo de un suéter de lana azúl marino y pantalones negros, su atuendo cerraba con mocasines de color negro bastante sencillos, a su costado se balanceaba un pequeño bolso de cuero con libreta, lápiz y su teléfono celular. La sencillez no era verdaderamente su fuerte, sin embargo nadie podía culparlo; al venir de una familia acaudalada no se le había enseñado del todo aquel concepto.

Tras salir por las grandes rejas que daban entrada y salida a los terrenos de su casa emprendió camino por las aveces estrechas o amplias calles de su hogar, bien sabía que por las zonas donde se hospedaba no conseguiría la información que quería ya que la mayoría de las personas de alto estatus que vivían por allí se negaban a cuidar de sus parientes ancianos una vez no podían valerse por ellos mismos, algo que siempre vio y verá mal, pero nada podría hacer para cambiar aquel pensamiento. Por ello mismo se adentro a las zonas que podían denominarse de familias "normales".

Entró a una de las tantas plazas del lugar, ahí las personas transitaban con normalidad, algunos entraban o salían de las tiendas que había alrededor, otros saltaban pequeños charcos de agua que había en la calle tras la lluvia del día anterior y finalmente estaban los que se sentaban en los bancos de piedra rodeados por árboles a hablar en pequeños grupos.

Él buscó con la mirada entre las tiendas y las personas de la plaza, pero al no encontrar lo que deseaba fue hasta las zonas con menos tránsito encontrando casas de diferentes colores y tamaños, algunas bien cuidadas y con pintura intacta, otras sin terminar y con algunas partes de la pintura agrietadas a causa del constante sol y agua que las azotaba, para su suerte en ese lugar si encontró lo que quería pues, los ancianos en su mayoría estaban tranquilamente sentados en los jardines o porches de sus casas hablando entre ellos mientras supervisaban a algunos niños que correteaban por las solitarias aceras.

Con paso decidido y firme caminó hasta la primera pareja que encontró, dos mujeres que hablaban con tranquilidad mientras bebían de sus tazas de café humeante.

—Disculpen—llamó su atención una vez llegar y ligeramente nervioso al tener los ojos de ambas encima recargo su peso de la pierna derecha a la izquierda—.Me llamo Tom Riddle, soy escritor—se presentó y acomodó el cabello que caía sobre su frente a un lado con los dedos—.Estoy interesado en las leyendas del pueblo, quisiera hacer un libro con alguna de ellas y pensé que tal vez ustedes me pudieran dar algo de información sobre ellas...

Las ancianas se miraron unas segundos entre si y con una sonrisa en sus ligeramente arrugados labios asintieron gustosas.

—Claro que si muchacho—habló una de ellas con voz calma y baja—.Tenemos una muy buena historia para ti, una que pasó en nuestra niñez.

Así Tom pasó toda la mañana escuchando historias vívidas por los mismos pobladores o relatando otras que habían escuchado le pasaban a conocidos, también le dieron más información sobre las distintas leyendas de dichos personajes y le permitieron hacer cuanta pregunta quisiera para informarse más de dichos eventos, todo escribiéndolo en la pequeña libreta de color rojo que cargaba consigo e incluso tomando fotos a objetos que los ancianos sacaban de sus casas al relatar alguna historia que las rodeaba.

Al llegar las doce tuvo que despedirse de todos con una sonrisa satisfecha en los labios, había conseguido más de lo que esperaba y para su buena suerte antes de irse le dieron un dato que podría servirle de sobremanera.

—Tal vez debas hablar con el chico Potter—había dicho un anciano con una barba tan blanca y larga que llegaba a rozar sus piernas al sentarse—.Tiene muy buenas leyendas e historias, pero nadie podría contartelas con tanto detalle como él.

Había preguntado donde podía encontrarlo y con entusiasmo le dijeron que podía encontrarlo en el puente que estaba cerca de la escuela primaria “Hogwarts”.

Al día siguiente vistiéndose con algo más cómodo y abrigador debido al clima se dirigió a dicha escuela pasándola de largo y observando con curiosidad como una única casa de paredes y rejas blancas se encontraba en ese sector, más correctamente al lado de la institución, no supo por qué pero antes de pasar por la acera que quedaba frente a la casa bajó y siguió caminando por el asfalto, todo aquello sin dejar de mirar de reojo hacia la construcción que parecía estar deshabitada.

Justo después de aquella casa se acababa el asfalto y entraba directo a un camino de tierra rodeado por maleza que había evitado rozar por nervios a que cualquier cosa saliera, preguntándose muy en el fondo porque de repente había empezado a sentirse tan temeroso.

Para su suerte luego de llegar a una pequeña bajada no había más maleza, pero si unos árboles con troncos gruesos y ásperos tan altos y frondosos que tapaban en su mayoría el cielo, alejó su vista de aquello y respiro hondo para luego soltar el aire lentamente, tratando de calmarse y decirse así mismo que aquel ambiente pesado y escalofriante no era más que su imaginación tras haber escuchado tantas historias de espantos.

Aún así aceleró un poco el paso, suspirando en alivio cuando a pocos metros vio un puente de hierro descuidado, podía notarse que antaño era de un color rojo posiblemente brillante pero ahora en su mayoría estaba cubierto de tierra y una capa de óxido. Caminó hasta el, apreciando mejor que obviamente no estaba allí por estar y que debajo había una corriente de agua tan negra que le provocaba escalofríos solo el pensar meter la mano en ella.

Subió los pocos escalones que rechinaban y hundían bajo su peso hasta llegar a una plataforma más dura y segura pero aún así con pequeñas zonas con huecos rodeadas de aquel color rojizo que caracterizaba al óxido; levantó la mirada de la plataforma, sus ojos chocando de lleno con la figura de un muchachito de cabellos alborotados con un color que se asemejaba mucho a la corriente debajo del puente, piel ligeramente bronceada seguramente por el constante sol que tomaba al estar en ese lugar y ropa demasiado ligera para el clima que había ese día.

Dando algunos pasos se acercó a la figura y se posicionó frente a ella notando ahora que sobre sus piernas había un blog de dibujos y tenía varios colores esparcidos a su lado, parecía sumamente concentrado en lo que hacia pues no parecía notar su presencia en lo más mínimo, solo centrado en aquel dibujo que no podía ver con claridad desde su posición pero que estaba seguro era una gran obra al notar los detalles del cielo.

—Oye—llamó en voz baja, aún así el chico dio un salto sobre su lugar por el susto y centró en él unos ojos tan verdes y brillantes que lo dejaron sin habla unos segundos—.Perdón, no quise asustarte...

—¿Quien eres?—inquirió el chico con voz calma pero cargada de curiosidad, observadolo con aquellos ojos verdes que le recordaban a un par de turmalinas*—.No eres de por aquí.

—Tienes razón, no soy de esta zona—dijo y sus labios se estiraron en una pequeña sonrisa—.Vengo porque quiero hablar contigo.

El chico suspiró y cerró el blog con tranquilidad, guardando después sus colores y metiendo todo en un bolso en el que alcanzó a ver unos cuantos libros.

—Es muy raro venir tan lejos solo para escuchar historias de espantos —comentó y Tom tuvo que retroceder unos segundos en su mente al no recordar haber mencionado aún nada de aquello—.Debes ser muy curioso.

—¿Cómo...?—decidió preguntar, dejando la pregunta inconclusa al escuchar al chico hablar de nuevo.

—¿Qué cómo lo sé?—completo en cambio y se levantó llevando a que el de ojos castaño-rojizos lo hiciera junto a él—.La mayoría de las personas vienen por eso, nadie se adentraría aquí por gusto. Además de mi claro.

Sin decirle más empezó a caminar hasta que bajaron del otro lado del puente, Tom teniendo especial cuidado al ver que uno de los escalones estaba roto justo en el centro, tal y como si una persona hubiera sido la desafortunada de ser el último paso que aquel escalón pudo soportar.

Después de algunos minutos el mayor de los dos tuvo un parte de escalofríos al notar troncos de árboles más gruesos y oscuros en ciertas partes, la maleza acompañándolos mientras iban por el camino que se hacia ligeramente más estrecho y el característico sonido del agua corriendo pero que no podía ver.

—Todo empezó aquí—dijo el chico a su lado, mirando el cielo como si fuera lo más interesante de aquel lugar—.En la casa que hay junto a la escuela vivía una chica, su cabello era rojo y su piel sumamente blanca, además de eso sus facciones eran tan bellas y delicadas que embelesaba a cualquier hombre que la viera.

Tom escuchaba atentamente la historia que había empezado a relatar, caminando detrás del chico que no se molestaba en ver el camino ni un segundo, como si ya se lo supiera de memoria.

—Lastimosamente aquello le jugo en contra y un chico de su edad se obsesionó con ella. Al principio era como un enamoramiento común, le hablaba lindo y le llevaba flores o dulces, le daba cartas y no duraba más de cinco minutos sin decirle cuanto la quería pero ella no sentía lo mismo y lo rechazó—siguió relatando y bajó la mirada cuando llegaron a un punto donde daba más la luz del sol al ser los árboles más pequeños pero no menos tenebrosos.

»Él no quiso aceptar el rechazo, siguió insistiendo por meses para que la chica lo aceptara pero ella simplemente no cedió y lo rechazó todas las veces pero todo llegó a el punto crítico cuando él la golpeo por rechazarlo. Después de eso todo se salió de control, ella estaba asustada pues el chico no dejaba de seguirla a todos lados, entraba a su casa sin permiso e incluso llegó a entrar a su habitación en medio de la noche.

»Un día la chica escapó a este lugar, intentando buscar un refugio del maniático que la seguía pero nada resulto como esperaba, al estar en medio de la noche y sin ninguna luz que la guiara termino en poco tiempo cayendo aquí.

Ambos pararon frente a un poso con la escalofriante silueta de un ojo, parecía estar lleno de simple charco pero el de ojos castaños cambio totalmente de opinión cuando el chico agarró una rama que estaba cerca y la metió al poso que poco a poco empezó a hacer burbujas y se tragó la rama hasta la mitad en pocos segundos.

Tom no podía creer lo que sus ojos veían y su mente rememoró aquel tiempo en el que veía caricaturas y había algo aparecido a aquello “arenas movedizas”, si, estaba casi seguro de que así se llamaban.

»Las personas no se pueden hundir por completo en esto, sin embargo es muy difícil salir y mucho más si estas nervioso y asustado porque alguien potencialmente peligroso te persigue, por eso mismo ella entró en pánico y quedó atascada en el lugar, sintiéndose impotente al ver como él llegaba y la miraba con burla “Ahora no podrás escapar” le dijo y ella lloró de rabia al saber que era cierto, lo que no sabía es que él había jugado con su mente, haciéndola escapar hacia ese lugar y finalmente dejándola caer allí.

Tom lo miró incrédulo ante lo dicho, preguntándose por qué el hombre la dejaría ir a un lugar en el que, si sus cálculos no fallaban ella podría esconderse entre la maleza o si era lo suficientemente valiente entre la desesperación entraría al río y se perdería por cualquier otro lugar, claro que no espero lo dicho después por el chico.

»“Huiste aquí porque querías verlo ¿no? Querías que él te salvara de mi” siguió diciendo, rompiendo cada vez más a la chica que intentaba salir de ese infernal hoyo “pero adivina qué, él no podrá salvarte, ya antes me encargué de él ¿quieres verlo?. Está justo ahí” con la linterna que llevaba apuntó hacia un árbol cercano, y allí, totalmente pálido y con una cuerda envuelta a su cuello se encontraba el hombre, colgado a unos cuantos metros del suelo.

Él dio unos cuantos pasos hacia atrás cuando el más bajo señaló un árbol a unos metros de ellos y de uno de las ramas colgaba una vieja y desgastada cuerda, pero no solo estaba esa, en una rama al otro lado del árbol se encontraba otro en igual estado.

»Ella lloró descontroladamente y lo llamó a su nombre, maldiciendo al chico a su lado que reía como desquiciado ante la escena, repitiéndole una y otra vez que si no estaba con él no estaría con nadie más y luego de darle un beso forzado le disparó en la cabeza y la colgó en la otra rama. Esa noche se escucharon tres disparos.

—¿Tres?—se atrevió a preguntar aún con los nervios a flor de piel, esta ves maldiciendo a su imaginación al recrear aquellas escenas en su cabeza como una película de terror.

»El primero fue al novio que ocultaba la chica, el segundo fue a ella misma y el tercero se lo dio él, suicidándose tras decir que los perseguiría para atormentarlos aún estando al otro lado.

Tom desvío la mirada al cielo y tomó aire de nuevo, soltándolo de a poco para tratar de disipar aquellas horripilantes imágenes que seguían rondando en su mente sin éxito alguno y tomando posiblemente la último pizca de su valor miró directamente a los ojos del chico y preguntó:

—¿Cómo sabes todo eso?—el oji-verde se mantuvo en silencio unos segundos, pareciendo meditar lo que diría y luego con voz calma respondió.

—Lo soñé...—lamió sus labios para humedecerlos—.Yo tampoco soy de esta zona, soy de Diagon, al mudarme allí empecé a tener esos extraños sueños, siempre diferentes, diferentes personas, diferentes edades e incluso diferentes épocas pero todos y cada uno ocurrieron en este lugar. Si crees que me lo invento para estar más tranquilo no te haré cambiar de opinión.

—No—dijo él—.En realidad necesito tu ayuda.

El azabache lo miró incrédulo mientras que Tom sonreía a pesar de estar todavía asustado.

—Soy Tom Riddle, escritor que está pasando por una crisis y necesita inspiración para un nuevo libro—estiró su mano hacia el otro y esperó ansioso—.¿Me ayudarías...?—dejó el resto en el aire para así tratar de saber cual era en nombre del otro.

—Harry. Harry Potter—se presentó y aceptó la mano—.Y con gusto te ayudaré con tus libros, pero debo avisar que esta es la menos escalofriantes de mis historias.

Riddle sintió un nuevo escalofrío azotar su cuerpo pero la sonrisa no abandonó su rostro, después de todo tal vez había descubierto la llave de su inspiración, la chispa que desencadenaría el fuego indomable y no solo para los géneros de terror y misterio, él no lo soñó pero presentía que su vida cambiaría tras sellar su trato con ese apretón de manos.

💜💜💜 💗💗💗 💜💜💜 💗💗💗

Turmalinas: Son piedras preciosas, no son exclusivamente verdes pero el color en si es muy lindo.

Ya con eso aclarado espero hayan disfrutado la lectura 😄.

Se les quiere.

Alex 🐍

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