CapΓtulo 1
El barco se mecΓa sobre el agua como si estuviera hecho de papel. El viento se arremolinaba a su alrededor en una nube, y azotaba su pelo rubio alrededor de su cara. Desesperadamente, tratΓ³ de ver a travΓ©s de las olas que subΓan y bajaban a su alrededor.ΒΏPhuwin? ΒΏPhuwin?Una mezcla de expectaciΓ³n y temor ansioso llenΓ³ rΓ‘pidamente su corazΓ³n, latiendo, mientras examinaba el agua. El barco adquiriΓ³ vida propia e intentΓ³ luchar con Γ©l por la borda, impulsΓ‘ndole a las profundidades desconocidas.Ven.ο»Ώ
Ven conmigo, Phuwin. Un rostro le miraba en el agua arremolinada. Era elSuyo.
Catorce meses antes
La voz en el otro extremo del telΓ©fono no podΓa haber sonado mΓ‘s alejada de Γ©l que si hubiera sido una persona que realizaba una encuesta de marketing. Le llevΓ³ unos minutos reconocer quiΓ©n era. Y no deberΓa haberlo hecho. Era ligera con una lΓrica de barΓtono subyacente, al igual que su propia voz.
βΒΏPhuwin? ΒΏNo sabes quiΓ©n soy?
Β«SΓ, lo sé»
βΒΏCΓ³mo estΓ‘s?βHizo una pausaβ.SentΓ mucho escuchar lo de mamΓ‘.
Phuwin se sentΓ³ en un lado del sofΓ‘. Β«DΓ alguna palabra, tontoΒ» βSΓ, bueno, ya sabes.
βAsΓ que estoy pensando, ΒΏtal vez deberΓamos reunirnos? ΒΏCuΓ‘ndo fue la ΓΊltima vez?
«¿Hubo una última vez?»
No esperΓ³ una respuesta. βRealmente querΓa llegar al funeral. PapΓ‘ y yo estΓ‘bamos en Europa en un viaje con un comprador en ese momento. Wow, el verano de 2012 fue realmente uno muy ocupado.
Β«Madre muriΓ³ en el verano de 2011Β» βΒΏCΓ³mo estΓ‘ papΓ‘?
βBien. EstΓ‘ en EspaΓ±a con su nueva esposa, la nΓΊmero cuatro. Una modelo de moda, con unas piernas infinitas. Conoces a papΓ‘.
«No, no conozco a papÑ»
βAsΓ que, tenemos un cumpleaΓ±os pronto, en una semana, veintisiete aΓ±os, ΒΏpuedes creerlo? ΒΏQuΓ© tal si vienes aquΓ a Bel Air y pasamos el dΓa en el yate de papΓ‘? Quiero decir, no sΓ© si estΓ‘s trabajando o quΓ©. Podemos hacerlo cuando estΓ©s fuera del trabajo. MΓ‘s o menos hago mi propio horario. SerΓa bueno vernos el uno al otro, ΒΏno? ΒΏPhuwin?
βSΓ, yo... supongo.
βEstΓ‘ bien, ΒΏquΓ© tal el sΓ‘bado?
βAh, el sΓ‘bado... TendrΓa que comprobar y...
βPhuwin, actΓΊas como si no quisieras verme.
βSΓ³lo me pregunto ΒΏpor quΓ© ahora? βAllΓ estaba, al descubierto. Todo esto tiempo, Dunk nunca se habΓa molestado en coger el telΓ©fono, preguntar cΓ³mo estaba, cΓ³mo lo llevaba Madre. Dunk estaba bien sentado allΓ, en Bel Air, viviendo la buena vida, y yo habΓa estado aquΓ en la mierda, luchando por sobrevivir. Todos los aΓ±os perdidos tratando de gorronear dinero suficiente para conseguir a MamΓ‘ en otra clΓnica de rehabilitaciΓ³n.
βΒΏPor quΓ© no ahora?βle volviΓ³ a preguntar Dunk.
Eran gemelos, idΓ©nticos en realidad.
HabΓan sido separados a la edad de dos aΓ±os. Sus padres fueron incompatibles desde el inicio. Phuwin nunca entenderΓa lo que atrajo a Atichart Tangsakyuen, quien habΓa venido desde generaciones de riqueza, a la pequeΓ±a niΓ±a tΓmida de clase obrera del Bronx. Sonia Couling era como un pez fuera del agua en la alta sociedad y su herencia judΓa no cayΓ³ bien a la protestante familia de Atichart.
DespuΓ©s de que los gemelos nacieran, Sonia cayΓ³ en una profunda depresiΓ³n. Su joven esposo se dedicΓ³ a atender el negocio de importaciΓ³n. Ella fue desplazada de su amada New York y su familia.
Sonia no parecΓa encajar con la alta sociedad. Atichart empezΓ³ a salir mucho, dejΓ‘ndola sola. Ella comenzΓ³ a beber. Atichart contratΓ³ a una niΓ±era para cuidar a los niΓ±os y se desconectΓ³ de ella. Los largos viajes de negocios y numerosos asuntos no ayudaron y finalmente Sonia tratΓ³ de llevar su propia vida. Atichart esperΓ³ hasta que saliΓ³ del hospital, y luego la dejΓ³.
El padre de Atichart insistiΓ³ en que tomara uno de los chicos cuando pidiΓ³ el divorcio. Atichart era hijo ΓΊnico, y su padre estaba preocupado por la lΓnea familiar. A cambio de tomar uno de los chicos, Sonia aceptΓ³ la gran casa en Beverly Hills, y una suma fija de dinero. En cinco aΓ±os, habΓa malgastado el dinero y se vio obligada a vender la casa. Finalmente estaban en la miseria, dependiendo de los vales de comida y la amabilidad de extraΓ±os. La familia de Sonia pidiΓ³ que volviera a casa, a New York, pero era demasiado orgullosa, y Phuwin creΓa que no podΓa soportar dejar que su familia viera en lo que se habΓa convertido.
Una cadena de extraΓ±os entraba y salΓan de su apartamento de tres habitaciones, la mayorΓa del barrio, hispanos de Mar Vista. Los extraΓ±os traerΓan alcohol, a cambio de sexo. A veces le darΓan dinero, y Phuwin se sentarΓa en la escalera de incendios hasta que se fueran. Entonces, si tenΓa suerte, podΓa agarrar el dinero antes que ella lo hiciera y comprarΓa provisiones antes de que ella pudiera llegar a la tienda de licores.
Con el tiempo creciΓ³ y la abandonΓ³. Se mudΓ³ tan lejos como su trabajo como paisajista se lo permitiΓ³. Su vida en Los Osos, el βvalle de los ososβ, en la costa central de California no habΓa sido mala hasta que Sonia comenzΓ³ a desplumarle.
Ella habΓa falsificado su firma en prΓ©stamos, tarjetas de crΓ©dito aseguradas que habΓa desviado a su albergue en el Este de Los Γngeles. Era todavΓa una pesadilla desenredarse del lΓo.
No sirviΓ³ de nada cuando se enterΓ³ de que muchos padres destruΓan el crΓ©dito de sus hijos a travΓ©s del robo de identidad. Cuando su hΓgado fallΓ³, y se estaba muriendo, fue casi un alivio.Phuwin dejΓ³ un mensaje con la secretaria de la compaΓ±Γa de su padre, pero Γ©l nunca vino a hacer una visita. Ni siquiera Dunk se presentΓ³ para el funeral de su madre.
TodavΓa dolΓa recordar cΓ³mo habΓa desaparecido de otro viaje costoso, inΓΊtil viaje a una instalaciΓ³n precintada llamada Promesas.
SΓ. Muchas de esas. Promesas como la corteza del pastel. FΓ‘cil de hacer; tan fΓ‘cilmente rotas.
De alguna manera habΓa logrado escapar con la ayuda de una ridΓcula celebridad, hambriento de drogas. El actor habΓa ido de juerga cargado de cocaΓna registrando la crΓ³nica los medios de comunicaciΓ³n, mientras que Sonia en silencio se habΓa registrado en un barato motel en Sunset Boulevard, bebiendo hasta morir.
Phuwin la habΓa encontrado con la ayuda de su tarjeta de dΓ©bito, que habΓa robado. No estaba en su mejor momento, con seguridad. Estaba acostada en la cama de su pequeΓ±a habitaciΓ³n del motel, con las piernas hinchadas hasta tres veces su tamaΓ±o normal, su piel de un color aterrador. Phuwin habΓa pagado a un mΓ©dico para que fuera al hotel, ella no sabΓa nada de la visita. HabΓa esperado que el guapo desconocido pudiera convencer a Sonia y permitiera ser hospitalizada.
βSus Γ³rganos vitales estΓ‘n fallando rΓ‘pidamente, βhabΓa dicho el mΓ©dico. Su propio cuerpo se volvΓa contra ella. Se estΓ‘ llenando de toxinas, de ahΓ la hinchazΓ³n en las piernas.
Tuvieron que pasar otras veinticuatro horas para convencer a Sonia, para que consiguiera ayuda mΓ©dica. El apuesto mΓ©dico volviΓ³ para ayudar a facilitar su viaje a travΓ©s de una ambulancia. Phuwin no podΓa dejar de notar el alivio en las caras del personal del hotel. La doncella le dijo que la mitad de sus clientes se registraban, y nunca volvΓan de nuevo. Recientemente habΓan tenido a una ex estrella del pop muriΓ©ndose despuΓ©s de una borrachera. Se habΓa registrado con la ayuda de un amigo y segΓΊn el personal era tranquilo y respetuoso.
BebiΓ³ hasta que su corazΓ³n se detuvo. No llevaba identificaciΓ³n con Γ©l, salvo por un trozo de papel en el bolsillo con las temblorosas palabras, soy Kevin.
Para consternaciΓ³n de Phuwin, su madre fue enviada a un psiquiΓ‘trico, no a un hospital. En realidad, se iluminΓ³ con la perspectiva y felizmente firmΓ³ el formulario de No Resucitar, necesario para admitirla en la instalaciΓ³n que significaba el final de su camino.
Bienvenido al Hotel California.
Promesas.
βMe mantendrΓ‘n sedada y pasarΓ© de esta vida βle habΓa dicho a Phuwinβ. No puedo esperar.
MuriΓ³ en dos dΓas, Phuwin su ΓΊnico visitante. El personal del psiquiΓ‘trico le llamΓ³ para decirle que habΓa fallecido a las cuatro en punto de la madrugada.
βNo sufriΓ³, βdijeron.
SΓ, pero yo sΓ lo hice.
HabΓa hecho todos los arreglos para su funeral. Ella habΓa parecido grotesca al final y todavΓa lo hiriΓ³ que lo hubiera tenido que manejar todo sin ninguna ayuda.
βΒΏEstΓ‘s molesto conmigo por no llegar al funeral, Phuwin?
Phuwin era apenas consciente de que estaba todavΓa al telΓ©fono. βΒΏQuΓ© has dicho? Lo siento.
βΒΏTe dejaste caer el telΓ©fono?
βNo, estoy aquΓ.
βTe preguntΓ© si estabas molesto conmigo por no ir al funeral. Sabes, nunca me sentΓ muy cercano a ella.
βΒΏCΓ³mo podrΓas? Ni siquiera la conociste.
βPapΓ‘ me dijo algunas cosas acerca de ella, sin embargo.
βEstoy seguro de que lo hizo. βPhuwin cerrΓ³ los ojos.
βAsΓ que, ΒΏcΓ³mo te van las cosas?
«¿DeberΓa decirle?Β»
«¿DeberΓa realmente contarle los problemas en los que estoy?Β»
«¿Los estafadores de préstamos?»
«¿CΓ³mo me habΓan herido esta vez?Β»
Β«Tal vez pueda ayudarme.Dunk tiene dinero.PodrΓa prestarme algo.
ΒΏDeberΓa pedir?Β» βYo... ΒΏQuieres la verdad o quieres mierda?
βLa verdad.
βBueno, ah... Tengo unos pocos problemas.
βΒΏQuΓ© tipo de problemas? ΒΏProblemas con la policΓa?
βLos tiburones de prΓ©stamos. Necesito dinero.
βΒΏCuΓ‘nto dinero?
βMΓ‘s de lo que tengo, unos pocos grandes.
βEstΓ‘ bien. Te puedo ayudar con eso.
Phuwin se mostrΓ³ escΓ©ptico. βΒΏPor quΓ© eres tan bueno conmigo?
βEres mi hermano. AsΓ que, ΒΏvendrΓ‘s con seguridad el sΓ‘bado?
Estaba aturdido. Dunk en realidad iba a ayudarle. βEstΓ‘ bien. Sabes que realmente aprecio que me ayudes. Te devolverΓ© el dinero, hasta el ΓΊltimo centavo.
βNo tienes que hacerlo. SΓ© dΓ³nde vives. Hay un puerto deportivo en Morro Bay. TendrΓ‘s nuestro barco para recogerte.
βSΓ³lo dime quΓ© embarcadero. AllΓ estarΓ©.
βEmbarcadero nΓΊmero diez, y ah... ΒΏdigamos las nueve de la maΓ±ana?
βAllΓ estarΓ©. βColgΓ³ y se dio cuenta de que ni siquiera habΓa dicho adiΓ³s.
Β«Dunk tiene un barco y yo estoy con mi ΓΊltimo paquete de Twinkies...Β»
Se acercΓ³ a la ventana y apartΓ³ la apolillada cortina. EchΓ³ un vistazo a la calle. Era temprano todavΓa. Ellos vendrΓan. SΓ³lo tenΓa que pasar desapercibido hasta que pudiera obtener el dinero en efectivo. La ΓΊltima vez que habΓa pedido mΓ‘s tiempo, habΓan roto dos de sus dedos. HabΓa sido incapaz de trabajar y las facturas seguΓan llegando, por no mencionar el interΓ©s compuesto en los prΓ©stamos que estΓΊpidamente tomΓ³ para tratar de manejar su escandalosa deuda... TemΓa pensar lo que le romperΓan en este momento.
Phuwin estaba nervioso por ver a su gemelo el sΓ‘bado por la maΓ±ana. HabΓa pasado un par de dΓas con miedo evitando a los usureros prestamistas. En realidad, habΓa dormido en el bosqueElfinen su saco de dormir. Todo el tiempo habΓa estado en Los Osos y nunca habΓa visitado el bosque. HabrΓa estado encantado por el desfile aΓ©reo de mariposas monarca si no hubiera estado muerto de miedo por si lo encontraban y lo mataban.
HabΓa sido demasiado peligroso conducir su coche al bosque y no le habΓa dicho a nadie sus planes. Mejor dejar su coche en casa. El escuadrΓ³n gorila lo sabrΓa si lo vieran recuperado. TomΓ³ un autobΓΊs, que lo acercΓ³ una cuarta parte del trayecto, luego caminΓ³ un kilΓ³metro y medio en el bosque. Durante dos noches habΓa escuchado osos merodeando... de la especie humana y la especie animal. Se habΓa pasado los dΓas vagando mΓ‘s profundamente en el bosque, emocionado cuando habΓa encontrado un arrugado billete de cinco dΓ³lares en las duchas de la zona del campamento.
La madrugada del sΓ‘bado, tomΓ³ el autobΓΊs a la principal carretera y pasΓ³ su calle.
Su coche estaba en su camino de entrada, incendiado.
Β«Santa mierda...Β»
HabΓa persuadido a Tawan, uno de sus ΓΊltimos amigos que quedaban en la tranquila playa de la ciudad, que lo llevara a Morro Bay. Su estΓ³mago estaba tan anudado que se preguntΓ³ si se habΓa tragado algunas de esas mariposas del bosque.
βGracias βle dijo a Tawan, que le habΓa prestado una camisa limpia y le deslizΓ³ unos cuantos dΓ³lares. TratΓ³ de rechazarlo, pero Tawan insistiΓ³.
βAhora, creo que vas a necesitarlo.
Phuwin subiΓ³ al barco que estaba atracado en el muelle cuando su amigo se fue.
El barco se llamaba βLa Promesaβ.
QuΓ© adecuado.
No habΓa nadie en cubierta. βΒΏDunk?
AgachΓ³ la cabeza por la puerta y bajΓ³ los pasos hasta la cabina de debajo. El suelo estaba cubierto de una alfombra azul real. HabΓa una televisiΓ³n de pantalla grande en una pared, una pequeΓ±a cocina a un lado. Se acercΓ³ al mostrador de acero inoxidable donde un cubo de hielo estaba colocado acunando una botella de caro champagne. El hielo se habΓa derretido. HabΓa un sobre apoyado contra el cubo de champagne. En el frente estaba escrito:ParaPhuwin. Bienvenido a tu nueva vida.
Phuwin entrecerrΓ³ los ojos y mirΓ³ a su alrededor. Se dirigiΓ³ a la puerta que estaba abierta en el otro lado de la habitaciΓ³n y se asomΓ³ dentro. HabΓa una cama doble con un edredΓ³n blanco y un pequeΓ±o escritorio de madera de roble. La cama no mostraba seΓ±ales de que hubieran dormido en ella.
QuizΓ‘s Dunk no habΓa llegado todavΓa. Tal vez sΓ³lo deberΓa esperar, pero aΓΊn sostenΓa el sobre. Perplejo, lo abriΓ³ y sacΓ³ la nota.
Hola, hermano,
En el momento que leas esto, me habrΓ© ido. No importa dΓ³nde.
De hecho, si yo supiera eso, tendrΓa que responder a una vieja cuestiΓ³n en el tiempo. Todo lo que necesitas para comenzar tu nueva vida se encuentra en el cajΓ³n superior del escritorio en el dormitorio. No te sientas culpable. HeredΓ© esta vida por casualidad. Era la cara de la moneda. PodrΓa haber sido tuyo. Ahora lo es. SΓ© que serΓ‘ extraΓ±o al principio, pero resolverΓ‘ todos tus problemas, y es tu turno. Buena suerte, hermano.
Con amor, Dunk
ΒΏCuΓ‘nto tiempo se tarda en entrar en la vida de alguien mΓ‘s? Cuando pareces idΓ©ntico a otro, es instantΓ‘neo, pero no es tan simple como uno podrΓa imaginar.
Phuwin no sabΓa nada especΓfico acerca de la vida de Dunk, excepto que trabajaba con su padre en el negocio de importaciΓ³n y era inmensamente rico. ΒΏCΓ³mo diablos se suponΓa que fuera Γ©l, por no hablar de... dΓ³ndeestabaDunk? ΒΏSe habΓa suicidado? Ciertamente sonaba de esa manera en su carta.
Cuando Phuwin abriΓ³ el cajΓ³n superior del escritorio de Dunk, se encontrΓ³ con una licencia de conducir, tarjetas de crΓ©dito, libretas bancarias, llaves, y una foto reciente. Phuwin se quedΓ³ mirΓ‘ndolo. SΓ, eran idΓ©nticos, mismo pelo rubio arenoso, mismos ojos cafΓ©s, alrededor de 1β²80 de estatura. Phuwin llevaba el pelo mΓ‘s largo, sin embargo, no tenΓa el corte de pelo extravagante de su hermano. Si esto iba a funcionar, tendrΓa que poner remedio a eso.
TambiΓ©n encontrΓ³ una agenda en la que aparecΓa lo que Dunk tenΓa que hacer cada dΓa. Reuniones, citas mΓ©dicas, recogida de ropa de la lavanderΓa, pagar al personal, reunirse con alguien llamado βGeminiβ para el almuerzo del dΓa siguiente. ParecΓa que Dunk era un hombre muy organizado; algo que Phuwin no era.
Phuwin releyΓ³ la nota.En el momento que leas esto, ya me habrΓ© ido.ΒΏPor quΓ© se suicidΓ³? Lo tenΓa todo. ΒΏDeberΓa llamar a la policΓa?
Una repentina comprensiΓ³n cayΓ³ sobre Γ©l. Phuwin corriΓ³ por los escalones hacia el muelle y frenΓ©ticamente buscΓ³ la calma de las aguas azules. Medio temiΓ³ encontrar a su hermano flotando, entonces esperΓ³ a... ΒΏhacer quΓ©? Β«ConclusiΓ³n. Yo habrΓa concluido. SabrΓa si Γ©l estΓ‘ muerto.Pero ΒΏquiero que estΓ© muerto o vivo?Β»
«Yo... no lo sé»
RecorriΓ³ el barco, comprobando el agua tanto como podΓa ver. No tenΓa ni idea de cΓ³mo manejar un barco. ΒΏQuΓ© se suponΓa que hiciera ahora? Dunk no se habrΓa lanzado al agua aquΓ mientras el barco estaba atracado, ΒΏverdad? ΒΏEstaba su hermano muerto de verdad? ΒΏPor quΓ© elegirΓa este momento para suicidarse?
Era todo tan... extraΓ±o. Toda su completa vida habΓa virado entre odiar a su hermano gemelo y la esperanza de una reconciliaciΓ³n que involucraba a los dos siendo ricos y felices. En su lugar, Phuwin habΓa luchado a pesar de sus esfuerzos para mantenerse a flote.
No te sientas culpable. HeredΓ© esta vida por casualidad. Era la cara de la moneda. PodrΓa haber sido la mΓa. Ahora lo es.
Era cierto. No estaba robando una vida. Era entrar en una vida a la que justo tenΓa tanto derecho a tener. Tal vez fue ese solo hecho lo que le permitiΓ³ ir adelante con ello, y que los tiburones prestamistas lo esperaban de vuelta a casa.
Phuwin volviΓ³ a la habitaciΓ³n de Dunk. Se sentΓ³ allΓ en la cama la mayor parte del dΓa, y contemplΓ³ lo que estaba a punto de hacer. Si hiciera esto, Phuwin sΓ³lo desaparecerΓa, y con Γ©l sus angustias, sus errores, y su pasado. Era su oportunidad de comenzar de nuevo. Dunk le habΓa dado una nueva vida por cualquier razΓ³n. TenΓa que tomarla.
Phuwin cogiΓ³ todos los papeles que necesitarΓa. RecogiΓ³ las llaves del coche de Dunk junto con el arranque del coche y dejΓ³ el barco. El sol se habΓa puesto y hacΓa mΓ‘s fresco de lo normal. Se dirigiΓ³ hacia el estacionamiento y seΓ±alΓ³ el motor de arranque del coche en la direcciΓ³n de los vehΓculos estacionados. Un chispeante Corvette azul volviΓ³ a la vida, mientras los faros lentamente se revelaban. βAgradable.
Phuwin aspirΓ³ el olor del cuero nuevo cuando se deslizΓ³ detrΓ‘s del volante, como si se tratara de una droga. AjustΓ³ el espejo retrovisor y rodΓ³ hacia adelante, lentamente.
Se dirigiΓ³ hacia la costa, con las manos temblando. Nunca habΓa conducido algo tan precioso. ΒΏEra un sueΓ±o? Todo parecΓa tan... ilΓcito. Estuvo casi en trance hasta llegar a Santa BΓ‘rbara. Tal vez era real, esa suerte podrΓa cambiar y las cosas buenas a veces pueden ocurrir despuΓ©s de una vida viviendo bajo una nube oscura.
Fue un choque ver las seΓ±ales en la tradicional autopista anunciando que habΓa llegado a Santa BΓ‘rbara. EchΓ³ un vistazo al reloj del salpicadero. HabΓa hecho un poco mΓ‘s de ciento y cuarenta y tres kilΓ³metros en coche en poco mΓ‘s de una hora. La policΓa no le habΓa arrestado. Tal vez su suerte ya estaba cambiando. SacΓ³ la imagen de su hermano gemelo de su bolsillo y se detuvo en el primer salΓ³n de belleza que encontrΓ³ en la calle State.
De pie en el mostrador de recepciΓ³n, esperΓ³ sΓ³lo un momento para que un estilista de aspecto moderno se presentara y preguntara si tenΓa una cita, Phuwin dijo: βNo. SΓ³lo necesito un corte. βSacΓ³ la foto. βEs un corte que tuve antes. ΒΏPuede hacer eso?
βPor supuesto βsonriΓ³ el jovenβ. Muy favorecedor. Por desgracia, no tengo lugar para ti ahora. Estamos a punto de cerrar. Si vuelves...
βNo, βdijo Phuwinβ. No puedo. Tengo que cortΓ‘rmelo ahora. Ah... βaΓ±adiΓ³ cuando el estilista le dirigiΓ³ una mirada curiosa βme estΓ‘ volviendo loco y... tengo una reuniΓ³n esta noche. Por favor, mira. βSacΓ³ la tarjeta de crΓ©dito de su hermanoβ. Lo que sea que cobrΓ©is aquΓ por cortar el pelo, voy a pagar el doble.
βSetenta es el precio habitual. AsΓ que vamos a decir cuarenta, mΓ‘s la propina, por supuesto.
Phuwin era consciente de que el hombre miraba a sus dedos vendados que por alguna razΓ³n habΓan empezado a palpitar. Los mantuvo en su regazo y respirΓ³ hondo. Que empiece la diversiΓ³n.
βPor supuesto βrespondiΓ³ Phuwin.
βEmpecemos.








