PROLOGO UNA NANA
—Larga vida...
La voz se apagó por un instante.
La brisa marina rozó sus heridas. La arena se pegó a ellas mientras el sabor de la sal permanecía en su lengua.
—Larga... vida...
Quizá aquello era todo cuanto recordaba de aquella nana.
O quizá el tiempo había borrado el resto.
Alguien comenzó a tararearla suavemente, buscando entre sus recuerdos una melodía demasiado antigua para ser cantada.
—Mmm... mmm... mmm...
Nadie ha escuchado jamás al mundo hablar, pues hace mucho que perdimos la conexión con él.
El mundo lo sabe.
Sabe que preferimos el ruido para no tener que escucharlo.
Aun así, en lo más profundo de su corazón, Shambala guarda una canción para todos nosotros.
Una canción que nadie recuerda haber aprendido, pero que todos conocemos.
Porque vive dentro de nosotros.
Quizá siempre estuvo allí, aguardando bajo las raíces, entre las piedras, en el murmullo del viento... esperando que alguien volviera a escucharla.
Solo tenemos que dejar de hacer ruido.
—¿Y cuál es la canción del mundo?
No puedo decírtelo.
—¿Por qué?
Porque ya no la recuerdo bien.
Está demasiado lejos...
Se disipa con el viento y se fragmenta con el tiempo.
Como el archipiélago.
Tendrás que entrar en mis memorias y descubrirlo por ti mismo...
Aunque quizá debería decir:
Sentirlo por ti mismo.
Pero si estás asustado, o esperas encontrar una historia hermosa, retrocede.
No entres en mi mente.
No visites este mundo.
Podrías perderte en las viejas eras; aquellas en las que los dioses y los humanos caminaban a la par, cuando las estrellas parecían estar al alcance de las manos y aquello que hoy llamamos imposible era, sencillamente, otra forma de existir.
La era donde todo era posible.
Si decides continuar, no preguntes qué estás viendo.
Escucha.
Siente.
Deja que la memoria te encuentre.
Las memorias son curiosas.
No siempre muestran lo que ocurrió.
A veces muestran aquello que el mundo quiso que recordáramos.
Y si encuentras la canción...
quizá descubras que nunca fue un canto para nosotros.
Quizá aguardaba a que recordáramos cómo escuchar otra vez.
Cómo sentir con el alma.
Cómo vibrar junto a su melodía.
La voz volvió a tararear.
—Larga vida...
La melodía vaciló.
—Lo intento... lo intento...
Como si buscara una palabra perdida en algún rincón de la eternidad.
—Sé que estás ahí...
En alguna epifanía.
En algún recuerdo.
En algún lugar que todavía no he olvidado.
—Larga vida...
La voz guardó silencio.
Entonces, casi como un susurro, apareció una última frase:
—Larga vida... a las islas...
Quizá nunca había olvidado la nana.
Quizá solo había olvidado para quién había sido cantada.
Para un infante que descansaba entre los brazos cálidos de su madre, mientras el mundo entero permanecía en silencio.
Y mientras aquella voz se perdía lentamente en la oscuridad, solo quedó una última certeza:
Todo empezó con una nana.









asi que asi comiensa la aventura
Te estás confundiendo, esto se llama Introducción
Prologo son las notas que otro autor hace de tu libro
Creo que te refieres al prólogo escrito por un tercero. También existe el prólogo autoral, que es el que escribe el propio autor. En mi caso, el prólogo es narrativo, igual que mis sinopsis, porque prefiero presentar la obra desde la narración en lugar de explicarla directamente. Aunque sigo siendo solo un aficionado.