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Sangre y Placer [dabicako]

Summary

La noticia de que una nueva discoteca inauguraría en la ciudad, avivó fervientemente a la pequeña población de Mei. Y Ochaco, junto con la compañía de su amiga Mina, no perderían por nada aquella novedad en plena noche de Halloween. ¿Qué podría salir mal? ⚠︎ONE-SHOT📁. ⚠︎ESCENAS +🔞 EXPLÍCITAS. ⚠︎LAS ARTES NO SON MÍAS. ⚠︎SHIP: DABICHAKO (Ochaco x Dabi)

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1
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n/a
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18+

Capítulo Único 🧛🏻



__¡Ochaco!

La llamada fue ahogada por la música alta que corría por toda la habitación, el volumen explotando la caja de sonido. Las únicas palabras que llenaban su audición, era la canción 'Bow Bow Bow' de SexyyRed. Uraraka terminaba de cepillar su cabello mientras seguía el ritmo de la melodía animada, totalmente desconectada de su realidad...

__♬"Fuck my baby dad, fuck my baby dad, i'm a fine ass bitch, i ain't in the house. Bow, bow, bow: that's that booty me... Ey, ey, ey..."♪__la castaña estaba más preocupada en bailar y cantar, que prepararse para salir.

Al contrario de su amiga Mina, que ya estaba lista y sin paciencia para seguir esperándola. Ella irrumpió el cuarto y bajó el volumen, recibiendo una mirada de desaprobación de Ochaco.

__No me mires así, se está haciendo tarde y no voy a pagar 100¥ solo porque alguien aquí no acaba de vestirse nunca!__cruzó los brazos, indignada.

Ochaco giró sus ojos y luego rió, analizando la fantasía de su compañera de cuarto; ella estaba vestida como "enfermera sensual", o al menos eso intentaba representar.

__Cálmate, estoy casi lista.__ella masculló. Y la de pelo rosa salió del cómodo, resoplando.

La castaña apagó su cepillo eléctrico y cogió su tiara con pequeños cuernos, poniéndola sobre su cabeza. Cogiendo su gloss de cereza en el tocador, ella se fue al frente del espejo mayor y pasó el producto sobre sus labios, aprovechando para comprobar su aspecto también. Uraraka había elegido un disfraz de diablita, el vestido corto de vinilo y los calcetines negros ⅞ dándole un toque osado a su imagen.

No era la fantasía más original y laboriosa del mundo, pero ella solo buscó una caracterización simple para encajar en el tema de la fiesta que iría. Sin mencionar que sería la ocasión perfecta para usar las botas de cuero con tacón que le regaló su amiga Jirou.

__Vamos, Chako!

La muchacha chasqueó su lengua, tomando su bolso y saliendo rápidamente de la habitación.

__Me voy, tu aburrida!__gruñó, llegando a la puerta de la residencia y encontrándose con su impaciente compañera.

La razón de toda esa prisa era, en cierto modo, comprensible. Era la víspera de Halloween y esta noche abriría un nuevo club nocturno en su pueblito tranquilo. Y como estrategia para atraer más clientes, el lugar había anunciado que las personas que llegaran hasta la medianoche, tendrían entrada gratuita. Ashido no estaba dispuesta a pagar el ticket y ella tenía toda la razón en no querer.

Por lo tanto, las dos jóvenes rogaron al conductor que tomara una ruta que no cruzara la avenida principal, o de lo contrario perderían tiempo con el tráfico. De hecho, Ochaco se asustó al notar la cantidad de autos paralizados en la vía a esa hora. No era un acontecimiento común, pero toda la población estaba movilizada alrededor de la inauguración.

Incluso, porque, la localidad en la que vivían no era una gran ciudad, sino el interior. Allí, pocos establecimientos se establecían y tampoco obtenían suficientes beneficios para mantenerse por mucho tiempo. El único centro comercial que tenían estaba con las cuentas en rojo, con la amenaza de cerrar en cualquier momento.

Siendo así, la apertura de un club nocturno (el primero desde que el antiguo cerró hace tres años), atrajo el interés de ciudadanos que ni siquiera frecuentaban lugares similares. No les parecería extraño si se tropezaran con algún familiar, o quizás amigos e incluso compañeros de trabajo.

Por suerte, las mujeres pisaron en la acera a las 11:58pm en punto, pagando el motorista con afobación antes de salir corriendo. Los pies se apresuraron sobre el revestimiento de granito, tan rápido como sus tacones altos podían permitir. Sin embargo, la pequeña fila que tomaron estaba obstruyendo el camino hasta la entrada...

__Buenas noches!__Mina abrió la mejor sonrisa para el recepcionista cuando llegó su turno.

El hombre de cabello plateado y cara pálida no parecía estar muy contento, o con ganas de ser simpático. Él solo revisó el reloj de oro que adornaba su muñeca, confirmando la hora:

__Ya es medianoche. El valor del ticket es-...

__¡Espera un minuto!__la rosada protestó antes de que también averiguara el horario en su celular. Mierda!__¡Pero, llegamos a tiempo, no puede cobrarnos!

__No es mi problema. Ustedes tardaron.

Ashido entreabrió la boca, tratando de tragar sus insultos.

__¡Tú eres el que nos tomó un millón de años para atendernos! Si hubieras hecho tu maldito trabajo correctamente, nada de esto hubiera pasado!

__Señorita, por favor...__suspiró, molesto.

__¡Por favor, nada! YO QUIERO ENTRAR!

La discusión no captó la atención de Uraraka, sus ojos estaban más concentrados y perdidos por la decoración de aquella amplia recepción. El piso de cerámica era claro y brillante. Las paredes blancas, bien acabadas de yeso en las esquinas del techo. Había candelabros de cristales y jarrones decorativos muy sofisticados. Una alfombra vino que se extendía por el pasillo hasta bifurcarse entre dos entradas (el área vip y la pista común).

Todo era muy clean, pero al mismo tiempo las luces rojas y azules transformaban el ambiente en algo intenso, misterioso. Un tipo de negocio refinado que la fascinaba; ella no estaba acostumbrada a tal lugar, y llegaba incluso ser curioso del por qué un comercio de ese nivel abriría en una pequeña ciudad casi invisible.

De repente, la castaña experimentó un frío recorrer su columna cuando una presencia se hizo presente, el ruido de la puerta cerrándose detrás de su espalda. Al intentar girar su rostro, la figura desconocida tomó su derecha, siguiendo por la alfombra hasta las escaleras que conducían al vip.

__Deja que las chicas pasen, Shigaraki.__el hombre cortó la discusión y después las miró, más específicamente a Ochaco, una sonrisa ladina rasgando sus delgados labios.__Son mis invitadas especiales.

El recepcionista suspiró, haciendo un gesto de mano para que ellas siguieran adelante.

Ashido no lo pensó dos veces antes de pegarse a ese tipo que ni siquiera conocía. Uraraka estaba más recelosa al respecto, pero honestamente, no le quedaba más remedio que seguirlos a la zona vip. El ambiente estaba completamente cerrado, donde residía un gran sofá negro, minibar particular y una mesita de madera ocupando el espacio superior, con vista a la pista de baile a través de un gran cristal.

Era algo muy privado, como si hubiera sido planeado especialmente para una persona. Mientras Ochaco pedía una bebida en el bar, sus ojos en ningún momento se desviaron de esa misteriosa figura masculina. Él estaba sentado y relajado en el sofá de estilo clásico, sosteniendo una copa plana en su mano. Su atuendo era un traje social, una elección aburrida en comparación con los otros invitados estilizados.

Entonces, sus orbes marrones se subieron a su cara...

La mandíbula era bien definida y sus labios más finos quedaban en evidencia gracias al piercing de anilla en la parte inferior. Algunas cicatrices, aparentemente causadas por quemaduras, marcaban su mandíbula y cuello, pero nada que pudiera arruinar el encanto de ese chico. Sus cabellos eran negros, tan negros como la oscuridad que tomaba aquella noche, aunque no podía indicar con total certeza por culpa de las luces que cambiaban de color y alteraban su percepción. En cuanto a los ojos, bueno, ella tampoco tenía idea de cuál sería el tono, visto que el par de gafas rectangulares y oscuras los cubrían.

__No parece estar disfrazado... Yo creo...__Uraraka se apoyó en la pared cerca del hombre, tratando de empezar un asunto.

Él inclinó su cabeza hacia un lado, resoplando una risa provocativa.

__No soy bueno con los disfraces.__tomó un sorbo de su bebida.__Pero, ¿cuál crees que me iría bien?

La chica hizo una mueca pensativa.

__Hhmm... Quizás, un vampiro.__el término resonó con cierta gracia en su voz.__Su vibra combina.

El pelinegro esbozó una sonrisita de canto, mientras extendía los brazos sobre el respaldo.

__Me gusta la tuya.__dijo, moviendo la cabeza para observarla. Y la chica se sintió desnuda en ese momento.__Una pequeña y atractiva Lillith que me seduce cruelmente.

Ochaco ruborizó, murmurando un agradecimiento.

__No es tan elaborada, pero... creo que sirve para la propuesta. ¡Lo importante es divertirse!__sonrió.

__Sí, divertirse...__él arregló la postura y palmeó el asiento a su lado.__Ven aquí, cariño.__la invitó. Y ella rapidamente aceptó, sentándose donde el mayor le indicó. Su mano fue directamente a su cabello, apartando los hilos de su cuello y poniéndolos detrás de la oreja; la castaña no se atrevió a mover un músculo durante toda la acción, el cuerpo quedándose rígido con ese toque.__Cómo te llamas, mi hermosa?

__... Uraraka.__respondió con cierta dificultad, el nerviosismo la estorbando. Había una áurea en ese hombre que la inquietaba y, teniéndolo evaluándola con interés, solo la ponía más agitada.__¿Y su nombre?

__Puedes llamarme Dabi.__acercó más a ella.__Tienes miedo de mí? No dejas de temblar.__rió.__Puedo irme si la estoy molestando.

Ella lo negó, inmediatamente.

__¡No, no es eso! Estoy bien, de verdad...__lloramingó, moviendo las manos.__¡Creo que es el frío!

__En ese caso, puedo calentarte...__Dabi lazó su cintura, con la mano descansando en sus caderas.

Estando tan cerca del muchacho, ella pudo oler el fuerte, pero ligeramente dulce, el aroma de su perfume masculino. Tal vez fuera la fragancia más atractiva que he sentido. Definitivamente, un producto importado.

__Me gustan tus gafas. Son bonitas.__lo elogió, observándolo.

__Gracias. Estas gafas son de una colección de piezas que tengo.__comentó.__Son una reliquia antigua. Regalo de un...__eligió bien sus palabras:__... amigo mío.

__Debe costar una fortuna, entonces.

__Nunca lo he evaluado con un especialista.

__Pero debería. Debe dar para comprar esta ciudad entera.__bromeó.

Él alzó la barbilla, señalando que estaba atento a lo que decía la menor.

__Será?__reflexionó. Incluso con las lentes rojas oscuras que ocultaban el dibujo de sus ojos, Uraraka sabía que él la estaba mirando. De tal manera, vidrioso, jurando que el muchacho iba a preguntar cuál sería su precio. Pero todo lo que el hombre hizo fue sacar las gafas y apuntarlas hacia sí.__Quieres probarlo?

La joven no lo tomó, por pensar que ni siquiera tendría suficiente coordinación motora para sostener algo tan caro en sus manos sin caerse. Incluso porque los ojos de ese hombre eran mil veces más llamativos ahora.

Tratando de no parecer una extraña al mirarlo, la castaña buscó cambiar de tema:

__Nos dejaste entrar.__recordó.__Así que supongo que eres el...

__Dueño?__Dabi completó.__Sí, lo soy.

__Gracias por la cortesía.

El pelinegro la miró fijamente; sus iris eran de un tono azul celeste, pero estaban apagadas bajo los párpados caídos. Las pupilas reducidas, sin vida. Parecían ser sensibles, tal vez eso explicaba por qué él usaba gafas de sol durante la noche.

Dabi guardó el accesorio dentro de su chaqueta, mientras una mujer de cabello rubio y ojos dorados se acercaba para servirles con una bandeja de bebidas.

__Me acompañas?__él señaló a las copas, invitándola. Ochaco cogió el vaso cristalino, un poco vacilante por el líquido rojo que allí residía.__Es un Kvass de remolacha.__dijo al notar su desconfianza.__Aprendí esta receta cuando fui a Rusia; es una combinación fermentada entre el vegetal y el Ron artesanal de la mejor calidad. Prueba, estoy seguro de que te gustará.

La joven llevó el vaso a sus labios, permitiendo que el líquido alcanzara sus ansiosas papilas gustativas. ¡Vaya, eso era realmente bueno! Era dulce como la miel y fuerte gracias al alcohol, con un toque refrescante al final; exótico, como todo lo que había allí. Cuanto más lo probaba, más ella quería tomar este drink tan diferente.

__Es, de hecho, una delicia.__sonrió, lamiendo sus labios teñidos de rojo con satisfacción.

El mayor corespondió al gesto, probando igualmente su propia bebida.

__Me alegra saberlo. No invito a cualquiera a tomar esta copa conmigo.

Ella esbozó una pequeña sonrisa, tímida. Sin embargo, algo la estaba molestando y Uraraka sabía que era por causa de la mirada persistente que esa chica rubia le dirigía desde el bar; la desconocida le sonrió maliciosamente cuando la miró, como si estuviera coqueteando con ella.

El pelinegro notó su incomodidad y encaró seriamente a la funcionaria, que inmediatamente entendió el mensaje; la mujer hizo una mueca y salió del espacio, dejándolos más a gusto.

__No le hagas caso a Toga, a veces ella se pone inconveniente cuando tiene hambre.

__Hambre?__lo miró, ignorante.

__Ah, sí.__sonrió.__Su olor es muy tentador...__la punta de su nariz rozó la sien de la menor, inhalando gustosamente su aroma.

__Y lo que mi perfume tiene que ver con hambre?__ella rió.

__No me refería a tu perfume.

Ochaco quedó un poco confundida con ese comentario, pensando en algo para replicar, pero había una vocecita en su mente que le advertía que no siguiera y que sólo lo ignorara al principio.

Después de todo, ella misma no estaba siendo capaz de razonar con mucha claridad ahora. Tal vez fuera el efecto del alcohol o su excitación acumulándose fuertemente. Estaba pareciendo una desesperada, una puta sin vergüenza alguna. Está bien que Dabi era encantador y no podía negar que estaba seducida por su forma de actuar, pero...

Antes de que pudiera analizar mejor la situación, el muchacho tiró de su cabeza hacia sus labios, chocándolos. Ella simplemente se dejó llevar por la sensación ligera que lo besó la hizo sentir, el sabor de la bebida siendo compartido por sus lenguas.

Dabi aferró la mano en su nuca, reclamando por su boca con ansia y deseo. Los movimientos la llamaban a algo profundo y pecaminoso, desenfocando su mente de cualquier cosa que no fuera sus dientes estirando su labio inferior.

__Dabi...__ella suspiró, haciéndole sonreír perversamente.

La mano que estaba en su nuca tiró del cabello castaño, inclinando su cabeza para que el cuello quedara totalmente a la vista. Así que él la lamió, recorriendo su pequeño músculo de abajo hacia arriba por toda la extensión de esa zona; un rastro caliente fue dejado allí.

__Tan sabrosa...__gruñó casi animalesco, agarrando su cuello y trayéndola hacia adelante; la chica abrió los ojos, completamente hipnotizada.__No puedo esperar para devorarla.__susurró.

Ochaco lloramingó.

__Entonces, devorame. Quiero agradecerte por la cortesía que tuviste conmigo y mi amiga.

El hombre apretó sus caderas con la otra mano, provocando un gemido contenido en ella.

__Ve abajo, diviértete un poco con tu amiga.__la soltó, dejándola simplemente confusa.__Luego vuelve aquí y haremos lo que quieras.

Aunque intrigada con la conducta de Dabi, Uraraka hizo lo que él aconsejó. Ella bajó a la pista y se encontró con Mina, quien la insultó de todos los nombres por abandonarla en medio de esa multitud.

La música electrónica tomó sus oídos, las luces pulsando y alternando una secuencia. La casa estaba llena, hasta el límite si fuera a contar. No había posibilidad de dar un paso siquiera sin tropezar con alguien. El sonido de las diferentes melodías sin letras dominaban sus sentidos, guiando los movimientos de sus pasos conforme el ritmo ganaba un volumen mayor.

La castaña no podía oír lo que Ashido le decía, su boca moviéndose sin salir ningún sonido (en realidad, no escuchaba nada más que la música). Quizá fuera las nuevas bebidas que ingirió comiendo su cerebro, haciéndole sentir su cuerpo flotar en cámara lenta. Probablemente ya estaba en la tercera dosis, o algo así.

Su visión se nubló y su cabeza dio vueltas constantes. Ochaco tuvo dificultades para concentrarse en un solo punto, pero la sensación de felicidad y plenitud que la inundaba era demasiado buena. Estaba tan embriagada. Encantada. Hechizada. Todo lo que la rodeaba parecía un estímulo deliberado para distraer al público. Entretanto, no le importaba una mierda, ella solo reía y se divertía con su amiga despreocupadamente.

Uraraka estaba caliente, un calor notorio dominando su sistema desde adentro hacia afuera. Era como si ella sola estuviera allí, sola en medio de la oscuridad sublime y siendo observada apenas por aquellos ojos mortales. La chica no podía verlo a través del espejo, pero estaba segura de que él la vigilaba y que le seguía cada paso por la pista, asegurando su cena de esta noche.

Bueno, tal vez era hora de agradecerle.

Tambaleándose ligeramente hacia el vip, la mujer pasó por los guardias con facilidad y subió las escaleras. Para su sorpresa, no había ninguna alma viva excepto el dueño del establecimiento, esperándola sentado en el mismo lugar del sofá.

El ambiente estaba completamente bañado por una luz roja, resaltando solo los puntos oscuros de la habitación. Era como estar en el infierno.

__Sigues aquí...__la menor sonrió provocativamente, mientras apoyaba sus manos en las rodillas ajenas y se inclinaba a su altura.__Qué tipo de diversión me vas a proporcionar ahora, Dabi?

El pelinegro sujetó su barbilla.

__Arrodíllate.

La fría petición no le hizo pensar dos veces antes de obedecerlo. Ella se puso de rodillas entre sus piernas separadas, tirando de la barra del vestido corto para que pudiera revelar un poco más de sus muslos jugosos.

La joven se sentó sobre sus pantorrillas y lo esperó pacientemente, como una buena chica, mientras él desabrochaba el cinturón para luego abrir su pantalón. Tan pronto como el miembro surgió ante sus ojos, ella inmediatamente abrió los labios para recibirlo, lamiendo y chupando la punta mojada cuando la sintió en su boca.

Su mano tomó la extensión ancha, masajeando la base mientras lentamente metía el pene en su cavidad. Su lengua resbaló por las venas pulsantes e hinchadas, rodeándolas antes de tomarlo por completo.

El acogimiento cálido y húmedo lo hizo gruñir en aprobación, relajando instantáneamente su cuerpo, apenas disfrutando de cómo ella lo chupaba deliciosamente. Ochaco movía su cabeza para realizar los movimientos de vaivén, tragando cada centímetro disponible de la polla. Su mano lo seguía masturbando, intensificando aún más el placer que su mamada ya le causaba.

La mujer estaba hambrienta, totalmente aturdida por esa mierda de excitación, mientras devoraba la gran virilidad como un manjar. La suciedad de su codicia goteaba por las comisuras de sus labios, permitiendo ser obstruida por el pecado salino que llenaba las paredes de su cavidad.

La euforia la hizo ahogarse un poco, retrocediendo para poder recuperar el aliento. Pero, en realidad, a la castaña le gustaría saborearlo de otra manera.

__Folláme mi boca.__pidió.

Dabi sonrió, soberbio.

__Pide 'por favor'.__acunó su rostro, inclinándose hacia cerca de ella.__Pídeme que destruya esa boquita golosa.

Ella humedeció sus labios con la lengua, haciendo maña con sus ojitos brillantes.

__Folláme mi boca con tu verga, por favor, Dabi.

El pelinegro resopló una risa, deslizando una de sus manos hacia el cuello delicado y apretándolo sin piedad, provocando un jadeo en ella. Sin embargo, él deshizo el acto al llevar sus dedos a la nuca y agarrar sus cabellos, indelicado. Tirando de su cabeza hacia atrás de una manera que quedara estirada y preparada para albergar nuevamente su intimidad.

Él se levantó, sus pantalones cayendo junto con su ropa interior y dejando su polla aún más en evidencia. La guió de vuelta a la erección melada, indicándole que abriera bien su boca. Uraraka recibió todo lo que el mayor le ofreció, forzando su cavidad a aceptarlo totalmente. Su garganta ardió, pero ella aguantó hasta que pudo respirar de nuevo. Estaba siendo usada como un simple juguete, solo para el placer del hombre, que murmuraba algunos insultos y respiraba profundamente.

Ah, Dabi no ha sentido esa sensación en semanas. Ya estaba quedándose carente de chorrar su mierda en algún agujero hecho el de aquella chica. Sus caderas menearon voluntariamente contra la castaña, reafirmando su cabeza para que ella no huyera de la polla entrando y saliendo cada vez más fuerte.

__Yo debería ahorrarla...__él masculló, pero Ochaco no pudo escucharlo bien.__Una boca deliciosa como esa, sería un buen alivio cuando lo necesitara. Quieres ser mía, preciosa?__quitó la boca de su miembro y lo sostuvo, usándolo para contornear sus labios con el glande mojado. Ella tragó en seco, tratando de atraparlo con su lengua y ganando un fuerte agarre en su cabello como advertencia.__Que dices? Te quedarías en mi mansión, rodeada de riquezas. Sin preocupaciones...__frotó la punta en su pequeño músculo, provocando. Dabi detuvo la acción y se agachó a su altura, guiando la nariz hacia su cuello mientras aspiraba profundamente su esencia natural; las venas pulsantes le hicieron salivar.__Sólo sirviendo como mi puta obediente.__completó.__Pero piensa con cariño, y no te demores, porque no tienes mucho tiempo.

Uraraka no entendió muy bien las palabras de Dabi, creyendo que el hombre le estaba informando sobre estar cerca de venir o algo así. Entonces, ella bajó sus bragas por las piernas y se levantó.

__Se corre en mi coño...__rogó mañosamente, mientras lo empujaba al sofá y se sentaba en su regazo.__Quiero su mierda dentro de mí.

La carne de su culo fue envuelta por las pesadas palmas, quedándose expuesta cuando su vestido se arrugó hacia arriba. Él no tardó en penetrar su intimidad, meneándose cicularmente para sentirlo entrar con profundidad. Los labios del muchacho besaban su clavícula, deslizando la lengua mojada por el hueso y descendiendo hacia el escote de su vestido.

Sin ninguna consideración, el pelinegro rasgó esa parte de su ropa, sonriendo ladino al encontrarla sin sostén y completamente libre para él. Una de sus manos apretó su voluminoso pecho, lo llevando a la boca y succionándolo fuertemente. Su lengua jugando y estimulando el pezón antes de cambiar ese lado por el otro, repitiendo el proceso de devorar su región blanda.

La luz roja dificultaba la visión de Ochaco, creando una sombra en el rostro masculino, pero ella estaba segura de lo que vio cuando él separó sus labios y usó su lengua para correrla por sus dientes, revelando sus presas afiladas como las de un animal. El mayor se acercó a su oreja, murmurando:

__No dolerá, lo prometo, princesa. La bebida que tomaste conmigo tenía una sustancia especial, algo para mantenerte consciente y relajada mientras la como...

La mujer ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar. Cuando menos se dio cuenta, los colmillos se clavaron en la curva de su cuello, hundiendo y absorbiendo cada gota de su sangre. Ella perdió el aliento y el ritmo de los movimientos de sus caderas, incapaz de detenerlo o pensar en cualquier otra cosa. Y Dabi se deleitaba, succionando completamente su alma. Bebiendo más y más del líquido que, para él, era el manjar más dulce que jamás había probado; sus ojos, antes sin vida, ascendieron y dilataron llenos de energía.

De hecho, Uraraka no sentía absolutamente nada, su cuerpo parecía estar anestesiado y extasiado. Y a pesar del placer que se extendía en su sistema como fuego, sus fuerzas se iban poco a poco. Por lo tanto, con una velocidad que escapaba de su comprensión, Dabi la prendió contra la fría superficie del cristal de la ventana. Sus piernas ataron las caderas ajena, temiendo ser arrojada al suelo mientras él permanecía muy profundo dentro de su coño, su polla la cortando en dos.

El hombre retrocedió, jadeando.

Una amplia sonrisa apareció en sus labios por primera vez, mostrando los colmillos sin vacilar. La imagen y la iluminación contribuían a una escena macabra, sumándose al río de sangre que corría por su hombro hasta el busto, salpicando incluso la camisa masculina.

La chica no estaba lúcida, solo era capaz de sentir su corazón golpeando contra su pecho. No tenía energía para formar ni una palabra. Él la consumía como un dementor.

__Eras tú quien quería agradecerme, ¿verdad?__el pelinegro penetró contra su interior, follándola con velocidad; era brusco y rápido.__Soy yo quien debería estar muy agradecido de que te hayas ofrecido como mi banquete.__rió, psicótico.__¿Y en cuanto a mi propuesta? Yo hablaba en serio cuando dije que la quería como mi puta.__la besó, haciéndola gemir al probar el sabor metálico de su propia sangre.__Lo consideraré eso como un "sí".

Cuando las presas se clavaron en su piel nuevamente, la velocidad de las estocadas ganó más fervor. Demasiado profundo, más insensible. Su estado miserable la dejaba confundida hasta el punto de no saber si el ardor que sentía, venía del medio de sus piernas o de las heridas en su cuello, por donde aquel monstruo robaba su vitalidad.

Pero él se alejó tan pronto como el orgasmo los arrebató a ambos. Abriendo una sonrisa sangrienta con pura satisfacción, Dabi cargó a la mujer desmayada al sofá y la recostó allí.

__Lo siento, nena, pero ahora eres mía.__dijo, aunque sabiendo que ella no podía oírle. Él volvió a abrochar el cinturón, doblando las mangas de su camisa antes de limpiar su sucia barbilla.__Toga!__llamó a la rubia, que prontamente apareció.__Llévala a la parte de atrás y haz una transfusión de sangre; tipo B. Cuando termines, ponla en la van.

La chica asintió, sonriendo alegremente al saber que uno más sería parte de la "familia". Y mientras ella ejecutaba la orden de su jefe, él descendía a la pista con el fin de continuar su banquete. En el fondo, fue posible escuchar los gritos desesperados acumulándose y siendo ocultados por la música alta, advirtiendo sobre el trágico final de aquellas personas.

Al igual que Ochaco, nadie más regresó a casa esa noche de Halloween.

𝕱𝖎𝖓🩸

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