Prólogo
“La división”, era del balance, radian -XY15.
Una gran mansión se elevaba en medio de una nebulosa con pequeños fragmentos que a veces lograban escapar pequeños rayos de luz, flotando a pocos metros de esta una extraña superficie que era cubierta por un tipo de planta color verde opaco, esta era contrastada por un camino artificial que se dividía justo debajo de la mansión formando tres caminos, los cuales conservaban la misma distancia, al final de cada camino yacían tres puertas con formas diferentes. La primera puerta con arte elegante se conformaba de una tonalidad blanca la cual solo estaba diferenciada por unas líneas características bordadas con un dorado casi sagrado, una cruz se alzaba en el centro con líneas circulares como si al terminar la forma intentaran expandirse al infinito, en ocasiones un fuerte destello lograba escaparse en las divisiones de la puerta y el marco. La segunda puerta era totalmente negra; con un lienzo lila que delineaba el marco, con lo oscuro del lugar a veces se perdía entre el paisaje, solo su color lila sobresalía casi espectral, debajo de ella podría evidenciarse como se desbordaba un pequeño vapor helado que ante tanta opacidad resaltaba viéndose subir lentamente hasta perderse en el ambiente. El material con el que estaba hecha parecía desquebrajarse dejando salientes en la puerta como si estuviera siempre en defensa de que alguien la tocase. Un gran circulo se situaba en la puerta que era intersecado por otros seis. La última con un tono azul celeste era bordeada por una línea de sangre la cual siempre parecía estar desbordándose en dirección hacia la superficie, sin ningún tipo de símbolo su pomo parecía viscoso de tonalidad carmesí que dejaba caer cada cierto tiempo unas gotas, lo cual maravillaba siempre a sus habitantes dado que la gravedad allí no existía. Aquel lugar era llamado: “la división” dado que era uno de los pocos sitios que reunian a los tres grandes reinos y uno de los más importantes también. En él vivían una organización de 15 miembros, miembros que carecían de nombre, su apariencia siempre estaba cubierta por una extraña túnica emplumada de tonalidad gris. Lo único que los diferenciaba eran unos broches de diferentes símbolos que se situaban en sus pechos los cuales sostenían por completo la túnica en su cuerpo, pues se adhirieran a sus cuerpos. Ocho de los broches eran totalmente únicos, los siete restantes tenían el mismo símbolo: Dos líneas paralelas situadas horizontalmente. Se creía que La división era el Atlas de los reinos, por tal motivo se podría definir en qué situación se encontraba las vastas dimensiones de la existencia de toda criatura viviente. Fue aquí en donde sus visionarios vieron nacer una nueva era jamás existente.
La puerta sangrante, la del tercer Reino empezó a brillar y la gran balanza de la cronología del poder empezó a apuntar en una dirección jamás vista por sus guardianes, por lo general esta balanza siempre se inclinaba en un plano de dos dimensiones hacia el eje “x” y el eje “y” estas lecturas mostraban con exactitud las fuerzas de los dos primeros reinos, no obstante, esta vez la balanza empezó a rotar hacia un tercer lugar, un cuadrante “z”. El movimiento alerto a sus espectadores quienes organizaron una reunión urgente en la sala de juntas de la mansión.
-Puntos cero, denos las medidas de la balanza
-No hay marcaciones, es como si estuviera en cero.
-¿En cero?
-Si, no hay marcación de fuerza en ninguno de los dos primeros reinos.
-¡Rápido! Convoca un mensaje de petición al creador.
-No es posible, la ley indica que el Creador no tomara parte de las decisiones que puedan inclinar la balanza.
-¡¿Entonces que deberíamos hacer?!
Los visionarios apaciguaron su voz mientras la balanza giraba hasta alinearse completamente con la puerta del tercer reino.
- ¿El tercer reino?
-Parece que al fin los terceros decidieron hacer algo con respecto a los sellos.
Todos los visionarios se giraron en dirección hacia la voz, se trataba de uno de los ocho de sellos distintos que nunca habían pronunciado palabra. Muchos creían que no conocían el idioma de los visionarios e intentaban hablar en lenguas del primero, segundo y hasta del tercer reino, pero nunca obtuvieron una respuesta, sin embargo, ahora en palabras visionarias decía:
-La espera acabo, la ruptura ha sucedido, nuestro destino empieza.
-¿de que estas hablando hermano? – dijo uno de los símbolos de igualdad.
-Nosotros ocho fuimos privados de la comunicación por el creador, dado que conocemos la ubicación de las ácratas. Pero la ruptura de los sellos nos da la libertad de tomar partido.
Los ocho se reunieron haciendo señas con sus manos, marcaron la dirección donde iban a dirigirse, en parejas determinaron una puerta y quedándose dos en la división marcaron la balanza como la era del Radian Z000.



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