Corrupción En El Palacio Mental (Versión Español)

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Summary

Aiden Morris experimentó algo indeseado, y ahora sufre de un trastorno.

Genre
Mystery/Other
Author
Kitt16
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

{Único Capítulo}

Está oscuro, muy oscuro. Siento como mi mente está siendo consumida por esta oscuridad intensa, no veo nada. No siento nada. De repente veo una puerta blanca entre toda la oscuridad, sus detalles aniñados me cautivan. Camino hasta ella. Al quedar frente a ella, me detengo dudosa. Mi mano acaricia el mango de la puerta, ya que esta se me hacía familiar.

Me decidí en abrirla, así que empecé a entrar lentamente. La habitación en la que he entrado, está decorada como si un infante empezara a colorear las paredes, como si fuera la habitación de una niña pequeña.

Mis sospechas fueron confirmadas al ver una silueta de tamaño pequeño en el centro del cuarto. La niña se dió la vuelta al escuchar mi llegada.

Me sonríe.

Es una de las sonrisas más deslumbrantes que he recibido.

Siento la sien de mi cabeza palpitar y cierro mis ojos por el intenso dolor que me produjo cierto palpitar. Al abrirlos de nuevo, me ví en otra habitación, pero en este caso era totalmente blanca, como las de hospital.

Estaba recostada en una camilla, ví mis vestimentas y era una túnica de hospital. ¿Qué pasó ayer?¿Que hago aquí? Lo único que recuerdo es mi caminata. Estaba recorriendo la ciudad para ver si hay algún lugar para yo poder trabajar. Luego todo se volvió negro.

Mientras estaba analizando la situación en la que estaba, una enfermera entró. Me dijo que me encontraron en un callejón con la ropa hecha estragos e inconsciente. Me diagnosticaron con un trastorno o trauma, pero no me he sentido fuera de lo normal. Talvez no me acuerde de una que otra cosa.

Me dijeron que descansará. Es de noche y tengo sueño, así que eso haré.

Caí en los brazos de Morfeo, y me encontré de nuevo en ese pasillo oscuro.

La oscuridad está viva, se mueve. No me deja sola y me siento pesada, es sofocante. Déjame en paz.

Para.

Vete.

Deja de sofocarme.

Déjame.

De repente veo otra puerta como la anterior, solo que diferente. Esta no estaba decorada, solo era madera. Estaba al lado de la puerta blanca de la niña misteriosa.

¿Es esto lo que los doctores me decían?

Miré a mi alrededor y encontré otras tres puertas todas igual que la segunda que encontré.

Me estaba debatiendo si entrar en alguna de ellas o no cuando las puertas se abrieron.

Cinco personas salieron de estas.

Estoy confundida. Mi cerebro comprendió entonces, esto no es normal.

El pánico empezó a crecer en mí hasta que se hizo insoportable, me estoy ahogando. La oscuridad que todavía está en este lugar se está volviendo más violenta.

Es asfixiante, siento la falta de aire, mis pensamientos corriendo como maquinaria de un tren. Quiero que me deje. Mi ansiedad se salió de control y la oscuridad me engulle. Siento miedo.

Déjame.

Déjame.

Déjame.

Mis pensamientos se detienen cuando siento la mano de alguien posarse en mi hombro. Un joven de cabello marrón como el mío.

Me sonríe.

Me recomienda que respire profundo, su sonrisa era tranquilizante.

Por el rabillo del ojo encontré a la niña del cuarto de la puerta blanca.

Por curiosidad les pregunté sus nombres. Al escuchar eso sonrieron.

La niña era Julie. Una niñita de ojos azules como los míos, su cabello es negro. Tiene la estatura de un infante de ocho años. Es muy tranquila e inocente.

El joven que conocí hace un momento se llama Harrison. Su cabello es marrón, pero sus ojos son verdes.

Jordan es un adulto, alto y robusto. Su piel es morena, haciendo contraste con los primeros dos. Cabello lacio, negro y corto. Ojos miel.

Los últimos dos son como gemelos, Míriam y Francis. Ambos son muy parecidos a mí. Tienen cabello marrón y ojos azules, son de piel bronceada. La única diferencia es que Francis tiene pecas y Míriam no.

Qué bien. Al parecer tengo un trastorno. El trastorno de personalidades múltiples.

Empecé a compartir y a hablar con todos ellos y me dí cuenta que, aunque estén en mi cabeza, son individuos muy diferentes.

Me empieza a gustar hablar con ellos.

Abruptamente el suelo empezó a sacudirse de forma violenta. Parecía vidrio, las paredes, el piso, el techo.

Crack.

Miré bajo mío.

Crack.

Miré a mis ahora amigos.

Crack.

Caí gritando, siendo engullida por la cegante luz que estaba detrás de las paredes oscuras.

Me senté en la camilla del hospital que me acogía por el momento, gritando los nombres de mis personalidades.

El Dr. Canant entró alarmado con Dr. Itson y Dr. Capone pisándole los talones.

Les expliqué todo cuando me preguntaron el por qué de mi estado alarmado. La oscuridad, mis amigos que residen en mi cabeza, las grietas y mi caída hacia la luz.

Al terminar mi relato, se miraron preocupados, me explicaron que tenían un nuevo tratamiento para curar este trastorno. Quieren que me vuelva una sola persona otra vez, quieren "curarme".

Les dije que me dejaran descansar. Eso hicieron.

Al cerrar mis ojos volví al Palacio, al Palacio de la Mente.

Y allí estaban todos. Les dije sobre lo ocurrido y estaban enojados, muy enojados.

Los doctores nos estaban haciendo daño sin saberlo, o lo saben y lo quieren ignorar. Yo no quiero curarme, me quiero quedar con ellos. Ellos me recibieron justo como soy, es lo más aceptada que me he sentido en toda mi vida.

Ellos son mi familia.

Ellos me aceptan.

Ellos me cuidan.

Ellos me estabilizan.

Todo mi alrededor se empieza a volver gris, por cada minuto que pasa sé vuelve más oscuro.

Vuelve la tan familiar, y ahora reconfortante, oscuridad.

Mis ojos marrones vuelven a abrirse, pero está vez estoy en mi propia cama. Me levanto para ver mi alrededor, el espejo, armario, estantería, mesa de trabajo, todo está igual que la vez que fuí de caminata.

Me observé en el espejo de cuerpo completo y mis ojos no podían creer lo que estaban viendo.

Julie, Harrison, Jordan, Míriam y Francis estaban ahí, mirándome, sonriéndome. Intercambiamos sonrisas y Julie me dijo adiós pero que no será la última vez que nos encontraremos.

"Nos vemos luego, Aiden Morris."

Y en un parpadeo, desaparecieron.