𝘼 𝙇𝙊𝙑𝙀 𝙈𝙀𝙎𝙎 - 𝙆𝙈

Summary

Can Jungkook and Jimin get over their hatred for each other before the vampire wedding they were sentenced to kills them both? Jimin Park siempre ha odiado al príncipe vampiro Jungkook Jeon, pero Jungkook no se le queda atrás. Una noche oscura y tormentosa los dos hombres se enredan en un violento altercado que les deja, de alguna manera, unidos en un matrimonio vampírico. La magia de la unión matrimonial logrará su objetivo, independientemente de los sentimientos de los dos ante esta situación. La maldición los quiere juntos y ya que se ven obligados a estar unidos por algún tiempo, empezarán a preguntarse si esto era en realidad una maldición.

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16
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18+

1

Jungkook Jeon, Príncipe vampiro y un completo saco de mierda, había estado en Royal Oak no menos de una hora y ya me tenía hasta los cojones. Podría haber sido un nuevo récord, incluso para él.


Observaba cómo pasaba sus dedos a través de su cabello negro por quinta vez en estos cortos minutos y consideré ir por él y encenderle la cara a puñetazos. Sabía que me haría sentir mejor, no me importaba realmente lo infantil de mi comportamiento.

—Jim, si no dejas de mirarlo, la gente va a pensar que no lo odias tanto como dices. —Me dijo mi hermana Jia dejando otra jarra de hidromiel delante de mí mientras iba de camino a la barra para atender a otros clientes. Disfrutaba dispararme dardos venenosos mientras ella trabajaba, esto hacía más difícil para mí objetar.

Cuando éramos niños, ella hacía lo mismo, pasaba a través de mi grupo de amigos, con sus brillantes ojos verdes, contándoles una horrible y embarazosa historia, a continuación, corría demasiado rápido como para darle captura. Si yo no la amara tanto, probablemente ya la habría estacado mientras dormía hace años.

Beber unos pocos tragos de hidromiel me ayudó a alejarme del borde. Casi podía sentir los cotilleos de todo el clan acerca del regreso de Jungkook. Había oído que había caído enamorado de un mortal y que lo había seguido hasta Chicago. Al parecer, no había funcionado, ¡qué lástima!.

Le hice señas a Jia para que me trajera otra bebida. Ella me la negó con su cabeza, pero dejó de todos modos una frente a mí de camino. Jia odiaba cuando me emborrachaba, no es que le eche la culpa a ella. Incluso yo sé que puedo ser un cabezota cuando bebo demasiado. Ella no tenía muchos fondos desde que había comprado “The Kiss” hace apenas unos meses. Yo era solo el socio silencioso que prácticamente se bebía el inventario y era el único que podía recurrir a ella, mientras que Jia se hizo cargo del manejo real del bar.

Jungkook parecía como si estuviera trabajando para ser un buen borracho, también. Su risa crecía en volumen con cada trago que terminaba, el sonido de ésta me ponía la piel de gallina sin motivo alguno. Sabía que tenía que salir de ahí. No quería que él decidiera que era un buen momento para pelear conmigo otra vez,como lo había hecho la noche que abandonó la ciudad. Hubiésemos logrado mandarlos a todos a la mierda antes de que su chico juguete mortal lo rescatara de mí y nuestro “Bárbaro Clan de Vampiros Idiotas”.

Por lo que yo podía recordar, fue la única vez en que Jungkook había dejado voluntariamente el clan. La mayoría de vampiros, se sienten más cómodos con los de su propia especie. Me preguntaba lo que el mortal le había ofrecido para hacer que se
fuera con él, pero luego decidí que eso no debería por qué importarme. Prefiero saber qué era lo que le había hecho regresar a casa.

Miré alrededor para ver a dónde había ido Jia y, por supuesto, estaba ocupada al final de la barra al lado de Jungkook. Pasó su larga cabellera castaña sobre su hombro y se echó a reír con el resto de su corte. Agarré una botella de ajenjo que estaba detrás de la barra y comenzé a caminar hacia afuera.

—¡Príncipe Jimin!. Me volví para ver a Sasha, una de las camareras que corría hacia mí.

—No me llames así —dije soltando un suspiro. —¿Qué necesitas?.

—Bueno, me preguntaba si necesita un vaso o azúcar para su bebida, señor.

—Jimin, mi nombre es Jimin. Y no, gracias, la botella estará bien.


***********


Caminé en el aire fresco de la noche, agitando mi cabeza. La mayoría de las
personas habían dejado de llamarme por ese título años antes, pero hubo unos pocos que tuvieron problemas para adaptarse a Jungkook quien es ahora el príncipe vampiro, incluso
después de pasados quince años. Por lo general no me molestaba, me gustaba corregirlos y seguir adelante. Pero al estar cerca de Jungkook me había puesto en un estado de ánimo
asqueroso, me ofendía que me recordaran el pasado.

Yo había sido el príncipe, pero este papel fue de muy corta duración, la muerte de mis padres le puso fin. Los padres de Jungkook se habían hecho cargo del clan y, a los ojos de sus súbditos, habían salvado a todos de una muerte segura, por lo que ahora el hijo de los héroes ostentaba el título. Bueno para Jungkook.

Me dirigí a la Plaza del pueblo, sabiendo que estaría vacía con la inminente tormenta gruñendo. La mayoría de las personas estarían en sus hogares, evitando la lluvia. Me encantaba la lluvia, la había amado desde que era un niño. Me senté en el
parque a beber con los truenos sonando en el cielo. Me tendí en la hierba fresca, apoyé mi cabeza sobre mi chaqueta mientras que bebía el ajenjo. El sabor duro del regaliz no era mi favorito, pero me lo tomaría de
sorbo en sorbo. Al oír a las personas en las calles, me di cuenta que las barras debían estar cerrando.

Oí que cantaban cada vez más fuerte y maldije para mí mismo. Alguien se acercaba a la Plaza. Yo no estaba listo para irme aún. Estaba disfrutando bastante del aire fresco del otoño, del olor y sonidos de la inminente
tormenta. Sólo podía esperar como el infierno que quien viniese se callase y me dejara tranquilo.

—¿Jimin Park? Jimin, hijo de puta, ¿eres tú?. —Joder. Por supuesto, era
Jungkook. ¿Quién mas podría ser?.

—Jungkook, vete a casa. —Mi voz era lenta y cuidadosa. No deseaba iniciar una pelea con él si podía evitarlo. Solo quería que se fuera. Por desgracia, Jungkook estaba más borracho de lo que yo estaba. Cayó al suelo junto a mí, agarró la botella de mi mano y bebió profundamente de ella. Hizo una mueca de dolor y tosió.

—¿Por qué bebes esta basura?, Ugh, sabe a...a... asqueroso.

Sentándome, me reí y coloqué rápidamente la palma de mi mano sobre mi boca, pero alcanzó a oírme, él me sonrió ampliamente, mostrando sus perfectos dientes, sus colmillos con toda seguridad los había retraído antes. Me dió una palmada en la espalda, un poco más fuerte de lo normal, pero no estaba seguro si había tenido la intención de hacerme daño.

—Eres un chico gracioso, Jiminie y creo que tus ojos son iguales de verdes a este licor y tienes un hermoso cabello, rubio oscuro brillante. Eres como... no sé. ¿Cómo es que no nos llevamos bien?. —Él estaba aún más borracho de lo que pensaba.

—Porque eres un imbécil —le dije, mientras apretaba su mano en mi hombro.

—Hmm, sin duda, suena como yo. Pero, ¿qué fue lo que le hice a tus puntiagudos pómulos?. —Tomó la botella de nuevo y lo dejé. Yo estaba confundido por la situación, pero como no estaba impaciente por patearme el culo pensé que lo dejaría pasar tan pacíficamente como fuera posible.

—Nos hemos hecho un montón de cosas terribles el uno al otro, Jungkook. —Él suspiró con fuerza, robó mi botella y bebió rápidamente.

—Yo diría que probablemente todo comenzó al robarte a Jinu y todo ha ido empeorado desde ahí.

Lo peor de todo es que estaba muy seguro de que su familia había contratado a los cazadores que habían asesinado a mis padres. Aunque los investigadores del clan
habían despejado toda duda sobre la supuesta culpabilidad de los Connor, nunca había sido capaz de dejar pasar esta teoría. Toda la maldita situación parecía demasiado conveniente -los cazadores encontraron a mis padres de vacaciones en otro Estado, la
rápida intercesión de los Jeon ante los ancianos para hacerse cargo del clan antes de que comenzáramos a luchar entre nosotros-. Todo estaba de nuevo en su lugar, fue tan fácil para ellos, que nunca me sentí bien sobre eso.

Jungkook se echó a reír, con mi actual tren de pensamientos no era lo que yo
esperaba que hiciera él. Entrecerré mis ojos mirándolo fijamente y sentí como mi sangre empezó a hervir por su respuesta.

—Estoy muy contento de que puedas encontrar chistosa la situación, Jungkook.

—Oh, cálmate amigo.

—Yo no soy tu amigo.

—Por Dios, Jimin, eso fue hace años. Además, Jinu era un idiota. Estás
mejor sin él.

Volvió a arrebatarme la botella, tratando de calmarse mientras bebía de ella. Por supuesto, él se había reído de la discusión acerca de los novios. No podía saber que mi mente había ido a donde casi siempre iba cuando hablaba con él: a la muerte de mis
padres.

—Pues, gracias. Pero hubiera sido mejor si hubiera tenido la oportunidad de averiguarlo por mí mismo.

—Deja de acaparar el licor, te comportas como un bebé grande y llorón. —Dijo, mientras se lanzaba de nuevo por la botella y cayó en mi regazo durante el proceso.

—Oye, bájate. —Lo empujé con fuerza, pero él no se movió. —Es mío de todos modos. Ve y consíguete uno.

—No puedo. —Dijo, sentándose y arrancándome el ajenjo de mi mano.

—No hay más alcohol por esta noche. Joder, este pueblo es una mierda.

—Entonces ¿para qué has vuelto?.
Un haz de luz del relámpago se esparció en el cielo y los ojos azul hielo de Jungkook centellaron con ella.

—No es tu puto asunto. —Ah bueno, debí tocar un nervio.

—¿Recuperó tu mortal sus cinco sentidos y te mandó a volar?.
Sus labios se movieron, pero las palabras se ahogaron en un choque de truenos. Antes de que me diera cuenta él estaba sobre mí y me había clavado al suelo.

Obviamente, estaba enojado, pero yo estaba tan borracho para siquiera tratar de entender por qué. Se volvió hacia mí y un dolor explotó en el lado derecho de mi cara, con su puño conectado a él. Lo empujé lo más fuerte que pude logrando derribarlo, al perder el equilibrio. Salté sobre él, cerrando mis manos alrededor de su garganta.

—¡Imbécil! —le grité. Levanté su cabeza en alto y la golpeé contra el suelo. Mis rodillas estaban en ambos lados de sus caderas, tratando de mantener el equilibrio sobre él. Un rayo brilló de nuevo y lo sentí vibrar a través de mi cuerpo entero. Como mi
piel quemaba por el calor, caí de Jungkook al suelo, jadeando junto a él.

Miré hacia arriba y lo ví tratando de recobrar el aliento también. Lucía bastante bien para haber sido golpeado por un rayo. Sus ojos estaban muy abiertos, brillaban a la
luz de las farolas, pero su piel se veía lisa y suave, y su cabello era todavía la cascada de color negro brillante que había sido desde el día en que lo había visto por primera vez. Veía un hilito de sudor rodar desde detrás de su oído hacia abajo de su cuello y traté de averiguar por qué estaba de repente tan fascinado. Cuanto más lo miraba, más quería extender mi mano y tocarle. Antes de que
pudiera moverme, su mano encontró la mía. Tan pronto como nuestros dedos se entrelazaron, comencé a sentirme mejor. Mi cabeza comenzó a aclararse y la sensación de ardor en mi piel disminuyó.

—¿Qué demonios fue eso? —preguntó, con voz entrecortada.

—Creo que fuimos golpeados por ese rayo. —Me sentí un poco superior ya que mi voz sonaba más fuerte que la suya. Por supuesto yo había estado asfixiándolo cuando fuimos golpeados, pero aún me sentía bien por ello.

Jungkook soltó mi mano y yo rodé sobre mi estómago. Me las arreglé para quedar apoyado sobre mis rodillas y comencé a vomitar. Después de un minuto, escuché a Jungkook
vomitar también. Nosotros nos veíamos excelente, dos vampiros bebidos, electrocutados y vomitando hasta las tripas en el parque. ¡Qué orgullosa estaría mi abuela ahora!.

Pensando en mi abuela, quien era la suma sacerdotisa del Clan de Anaboris, me hizo caer en cuenta que tal vez algo, alguna otra cosa más nos había ocurrido a nosotros, no solamente la electrocución. Lo pensé sólo por un segundo, mientras intentaba ponerme en píe de nuevo. Jungkook parecía que por fin lo había conseguido y se me acercó para comprobar mi estado.

—¿Estás bien?.

Le lancé una horrible mirada, que él prefirió ignorar. Puso su mano sobre mi hombro y el mundo dejó de girar. Dejé que me ayudara a ponerme en píe y lo miré. Algo extraño definitivamente estaba pasando, pero no estaba seguro de lo que era.

—Suéltame —le dije.

—Amigo, sólo quería ayudarte.

—No, quiero decir, gracias. Pero quiero comprobar algo. Por favor.

Tenía que evitar que me ayudara, pero realmente no quería ser grosero.
Se apartó y la náusea me golpeó de nuevo. Él debió haberse sentido igual, porque gimió y se recostó contra un árbol buscando apoyo. Nuestros ojos se encontraron y yo estaba seguro de que el miedo en su mirada se reflejaba también en la mía. Su contacto realmente estaba haciendo que mi mundo se estabilizara y tuve que asumir que él también lo había notado. Pero yo no sabía lo que significaba.

En ese momento, el cielo se abrió y la lluvia cayó sobre nosotros. El agua se
sentía maravillosamente bien sobre mi piel, había comenzado a arder en el momento en que Jungkook se había alejado. Levanté mi cara hacia la de él, dejando que el agua cayera
sobre mí por un momento. Estaba todavía borracho, pero la combinación de miedo y agua ayudó a aclarar mi mente: bueno, al menos lo suficiente para darnos cuenta de que algo no estaba bien.

Jungkook se tambaleó mientras volvía hacia mí, apretó mi mano con fuerza, lo que facilitó que pensáramos con más claridad. Miré hacia él, no era mucho más alto que yo, sólo unos pocos centímetros, pero para él era una diferencia enorme, esto siempre lo hizo sentirse superior a mí y me lo hacía notar en cada oportunidad que tuvo. Pero él no se veía nada superior en este momento. Parecía perdido, confuso y tal vez un poco dolorido. En los veinte años que llevaba de conocer a Jungkook, nunca lo había
visto tan inseguro de todo antes. Me asustó verlo así de mal, casi tanto como la idea de que si me pusiera de puntillas yo sería lo suficientemente alto como para besarlo.

—Jungkook, necesito que te calmes, ¿de acuerdo?, pareces un conejo asustado a punto de salir disparado.
Algunos rastros de ira se filtraron en sus ojos, y me alegré por ello. Porque eso si lo podía controlar.

—No estoy asustado, vete a la mierda, estúpido. —Bueno, eso estuvo mucho
mejor.

—Está bien. —Tomé una respiración profunda. —Tenemos que asegurarnos de que estamos bien. Si realmente fuimos impactados por un rayo, necesitamos ayuda. —No
añadí que quería también descubrir por qué de repente quería tocarlo, agarrarlo y nunca dejarlo ir. Eso fue mucho más espeluznante que la idea de que acabábamos de ser
electrocutados.

—Jimin, ¿te sientes... diferente?. —Jungkook se aferró a mi brazo, y cuanto más cerca estuvo mejor me sentía.

Empezamos a caminar hacia el Templo de la Primavera, donde probablemente mi abuela se encontraba. Si alguien podría explicar lo que estaba ocurriendo con nosotros, sería ella y esperábamos que además fuera capaz de detenerlo.

Volví a mirar a Jungkook y él dió un paso más cerca, tan cerca de mí que si él bajara la cabeza podría besarme. Vi cómo bajaba la cabeza e incliné hacia arriba mi propia cara hasta que nuestros labios se tocaron. Mis ojos se abrieron y di un paso hacia atrás, alejándome de él y casi cayéndome del dolor que se extendió a través de mí, debido a la pérdida de su mano sobre la mía.

Jungkook cayó en el edificio junto a nosotros y se arrastró hasta sentarse en la acera con la cabeza entre sus manos. Agarré un poste de luz cercano, apenas sosteniéndome sobre mis propios pies. Ni siquiera había una acera entera que nos separara, sin embargo, parecía como si estuviéramos a kilómetros de
distancia.

—¿Qué diablos está pasando? —Jungkook gritó.

—No sé. —Miré hacia él y gemí, caí al suelo. Me sentía tan débil y confuso. Mi cerebro me gritaba que me arrastrara hacía él, para tocarlo y besarlo nuevamente pero sin detenerme esta vez. Estaba completamente aterrorizado y un poco molesto con Jungkook. Yo sabía que de alguna manera todo había sido su culpa y cuando lo comprobara,
lo mataría. —Ven, la abuela debe estar aún en el templo. —Me obligué a levantarme sobre mis pies, pero Jungkook no se movió. Volví a mirarlo y me di cuenta de que estaba a punto de perder el conocimiento.

Me acerqué a él, poniendo un brazo alrededor de su cintura para que se apoyara en mí. Después de unos pocos pasos parecía más fuerte, pero cada vez que lo soltaba, tropezaba.

—¿Jiminie? —la voz de Jungkook era tan patética que casi me echo a reír. Yo podría entender si se hubiera tratado de cualquier otra persona, o si la situación no fuera tan terrible como había resultado ser. —La abuela solucionará esto, ¿verdad?.

—Eso espero. Vamos, ya casi estamos allí.

Cuando llegamos a la esquina, pude ver que el templo aún estaba iluminado por dentro, dije una silenciosa oración de agradecimiento. La puerta se abrió antes de que
subiéramos por las escaleras y ahí estaba la abuela, parada en la puerta con las manos en sus caderas mientras caminaba hacia afuera sobre el escalón más alto.

—¿Qué mierda tienen ustedes dos?.