El Temor a Dios

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Summary

El mundo esta llegando a su fin y los Angeles se preparan para una guerra inevitable entre ellos. La moralidad es cuestionada la cual debe ser definida entre lo que esta mal y lo correcto, en la que por ultimo desafiando la voluntad de Dios.

Status
Complete
Chapters
39
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n/a
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16+

Preludio

Un policía se apresuró entrando a un hospital, camino directo hacia la sala de emergencias. Los doctores y enfermeras lo conocían muy bien por las frecuentes visitas que hacía con los detenidos que traía cada semana. El oficial estaba en servicio aquella noche y a pesar de haber sido entrenado para permanecer calmado y mantener su cordura, llevaba una cara de desesperación. Escuchó en la radio que su esposa estuvo involucrada en un accidente automovilístico y él inmediatamente abandonó todo lo que estaba haciendo para llegar a su auxilio. Estaba desconcertado sabiendo que su esposa estaba embarazada ocho meses y medio y el temor de perder su primer hijo le aterrorizaba.

Otros oficiales ya se encontraban en la escena del accidente, donde dos vehículos habían colisionado de frente. Un conductor ebrio había ingresado en la vía opuesta, impactando con la esposa del oficial. El ebrio no estaba usando su cinturón de seguridad, causando que el volante se rompiera debido al impacto con el pecho del conductor. Acero doblado, escombros y vidrios rotos cubrían el pavimento de la calle suburbana. Las bolsas de aire del otro vehículo fueron desplegadas, pero sirvieron de muy poco para resguardar a la esposa del oficial y al frágil niño que todavía llevaba adentro. Ella se encontraba en un estado crítico y con peligro de perder a su bebé.

El oficial revisaba las habitaciones de cuidados intensivos y empezó a sentir nauseas, inseguro de que si era el aire o su desesperación. Estaba por medio pasillo cuando se le acercó una enfermera quien lo llamó por su nombre, “Oficial Estrada, sígame.”

“Como esta mi esposa?” pregunto abrumado.

Ella no le quería dar las malas noticias, pues ellos se conocían por algunos años, pero seguían siendo profesionales y la sinceridad siempre era apreciada. Ella le contó le severidad de la situación y le dirigió a la sala de espera.

Estrada estaba extremadamente preocupado por su esposa y preguntó, “Nuestro bebé, Sofía estaba por dar luz. Qué pasó con nuestro bebé?”

“Su esposa fue sometido a parto inducido. Se encuentra en cirugía ahora mismo.”

Ella sintió una enorme pena y se limpió las lágrimas de sus ojos como él le estaban compartiendo su dolor. Sofía no era solo su colega, pero también era una amiga íntima. A pesar de que había visto muchas personas heridas a lo largo de su carrera, ella siempre actuaba con valentía y profesionalismo, pero ahora veía el sueño roto de su querida amiga y una madre que pudo haber sido. “Estamos haciendo lo mejor que podemos. Permanece aquí por favor.” Le dijo al oficial que esperara fuera de la sala de emergencias, pero el vio doctores correr dentro de una sala de operaciones y corrió tras ellos. El vislumbró a su esposa moribunda mientras la puerta se cerraba al frente de él. La ropa de su esposa estaba cubierta con sangre y su mente se vació abrumado por la desesperación. Sintió una debilidad en sus rodillas, casi perdiendo la conciencia. Para un oficial que ha experimentado muchas situaciones de crisis emocional y que prácticamente ha visto todo en su línea del deber, él no podía concebir la idea de que su esposa estaba muriendo.

Le llamaban por la radio, pero Estrada se sentó en el piso ignorando todas las llamadas. Su amiga finalmente le alcanzo para llevarlo afuera y lágrimas empezaron a caer al suelo pues el oficial no podía contener su dolor. Apagó su radio mientras se limpiaba el rostro.

Había pasado una hora y la luz de la sala de operaciones todavía estaba encendida. El oficial empezó a impacientarse. “Ella no se merece esto,” pensó a si mismo. “Nuestro bebé no se merece esto.” Sin incluir el hecho de que él tampoco se merecía lo que le estaba sucediendo, que le quitaran lo que más amaba.

Según pasaba el tiempo, su enojo crecía y empezó a cuestionar a Dios. “Por qué? POR QUÉ??? Por qué Dios permitiría semejante cosa?” Había tanto odio que crecía dentro de este hombre. Enojado con la vida, enojado con Dios, y su propia fe colgaba de un hilo.

El sargento del escuadrón entró al hospital buscando su oficial. Incapaz de localizar al capellán, llego solo para ofrecer consuelo. “Cómo estás?” pregunto, pero Estrada no dijo una sola palabra, sus ojos estaban rojos por la pena. Continuó diciendo, “Si hay algo en que te puedo ayudar, déjame saber,” sintiendo que sus palabras caían en oídos sordos.

Le tomó algunos segundos para que el oficial reaccionara, “Quien fue el que se chocó con mi esposa?”

“El conductor era un joven de 25 años de edad quien estaba bajo la influencia del alcohol. Murió en la escena.” El Sargento no menciono el nombre del conductor para evitar darle detalles que podían molestarle más, incluyendo el hecho de que tuvieron que usar herramientas hidráulicas para sacar a su esposa del vehículo. “Tómate el tiempo que necesites, estaré rezando por ti.”

“Rezar dices.” Estrada pensó, pero no dijo una sola palabra bajando su mirada y cogiéndose la cabeza con sus manos sin poder sacarse de la cabeza las últimas palabras que le dijo su sargento. “Rezar por mi… Por qué Dios haría esto? Ella no se merece esto…? Todo porque un pendejo quería emborracharse y divertirse.” Estrada se enfureció, se ENOJO! Y al pasar otra hora, su desesperación creció incontroladamente mientras las lágrimas brotaban incontroladamente. Su esposa estaba muriendo y no había nada que él podría hacer. “¿Rezar a Dios, por qué Dios?”, “POR QUÉ???” grito!!!

Su grito llamo la atención de su amiga, quien estaba atendiendo a su esposa. Ella salió detrás de las puertas y encontró a Estrada parado ahí, respirando profundamente contra la pared. Lo acompañó a una habitación vacante y le pidió que se acostara, donde cayó exhausto.


Era después de mi turbación con Dios, que me encontré en medio de la nada. Hasta lo que podía ver, no había nada más que un escenario iluminado donde todos los colores estaban combinados en una, pero a su vez formaba un color que jamás he visto antes. Tampoco he estado aquí, sin embargo sentía que conocía el lugar. Este sitio no era como cualquier lugar, pese su vacío, era un lugar impresionante. De alguna forma sabía que este lugar era el limbo. Seguí ambulando, perdido en el puro vacío, cuando de repente una figura se apareció en frente mío. Un hombre vestido de negro se me acercó y al verlo fijamente, me di cuenta que aquel hombre era yo.

“Pusiste toda tu fe en Dios y mira donde estas ahora,” él dijo.

Aunque le escuche, me quedaba viéndome mistificado con mi propia apariencia. A diferencia de mí, era majestoso, radiante, y bien apuesto con un físico increíble. Su apariencia era todo lo que hubiese querido ser, pero no lo era. Le quedaba viendo, envidiando su apariencia y avergonzado del mío. Vi dentro de él dolor y sufrimiento, fracasos y derrotas, y todo tipo de retos y aflicciones que yo tuviese que superar para poder triunfar. Algo dentro de mí decía que tenía que derrotar mis propios demonios personales, y era ahí que me di cuenta que el único Diablo que existía, era la que llevábamos adentro.

Estiro su mano y me dijo que le siguiera, esperando que le diera la mano. Pero acaso estaba en lo correcto? He confiado en Dios por tantos años y me encontraba en esta situación, sumergido con todo este dolor. Dolor que ni yo ni mí amada esposa merecíamos.

Di mi primer paso hacia él, sabiendo que él era otra prueba en mi vida esperando que yo renunciara a mi fe. Estire mi mano cuando escuché una voz profunda en la cual resonaba poder. “No lo hagas!” Se me fue dado un orden. Di vuelta para ver un Ángel! Apuesto y magnífico, y físico y musculatura era aquel de perfección humana. Le miré a los ojos, sacudí mi cabeza y le dije que, “NO.” Mi esposa se estaba muriendo junto con mi bebé. Como es posible que tenga fe cuando no hay nada?

Estaba a punto de darle la mano a quien yo sabía era mi demonio personal, cuando me abrumo un inmenso PODER. Una energía masiva me hizo caer al suelo y empecé arrastrarme con las esperanzas de esconderme de la luz. Tenía medio y estaba aterrorizado, pero por más extraño que pueda sonar, me sentía sano y salvo a la vez. Esta presencia abrumadora me hizo dar cuenta de lo insignificante que era, reconocí que había una fuerza superior ante mí, estaba en la presencia de Dios! Mi alma entera se llenó de lamento, sentía remordimiento por las cosas que había hecho y me arrepentía por todas las cosas que todavía no había hecho. En ese momento, sabía que pude haber hecho mucho más en mi vida, y habían sueños y aspiraciones que simplemente he postergado con simples excusas. Todo lo que pude haber sido, pero no lo era, esto era el verdadero significado de arrepentimiento. Trate de alejarme de la luz de Dios cuando Dios me hablo. “Detente, que te ayudaremos.”

Intente mirar hacia arriba al sonido de su voz, pero mis ojos se fijaban a lo que estaba debajo mío, pese mis esfuerzos de levantar mi vista. A caso no era digno de ver el rostro de Dios? O acaso era puro miedo?


Estrada se despertó asustado, su corazón latía con intensidad. Se sentó ahí con su vista bien abierta recordando todo lo que había sucedido.

La enfermera entro, “Estrada, tengo buenas noticias! Su esposa está estable. Ya la puedes ver.”

“Y nuestro bebé?”

“Felicitaciones,” sonrió, “es una niña!”

“Tengo una niña??? Donde esta? “Está bien?”

“Está bien, pero esta en una incubadora. Ven.” La enfermera le llevo a la guardería y se acercó a la incubadora. El papa se pegó al vidrio para ver a su hija, una criatura pequeña y frágil.

Lagrimas empezaron a caer, “Gracias Dios, Gracias.”