एक
JIMIN
Él no sabe que estoy vivo.
Por enésima vez en cuarenta y cinco minutos, echo un vistazo en dirección a Cha Eunwoo, y es tan hermoso que hace que mi garganta se cierre. Aunque probablemente debería venir con otro adjetivo, mis amigos insisten en que a los hombres no les gusta ser llamados hermosos.
Pero santo infierno, no hay otra manera de describir sus rasgos duros y ojos marrones conmovedores. Lleva una gorra de béisbol hoy, pero sé lo que hay debajo de ella: cabello grueso y oscuro, del tipo que luce sedoso al tacto y te dan ganas de correr tus dedos a través de él.
En los cinco años transcurridos desde la violación, mi corazón ha latido por sólo dos chicos.
El primero me dejó.
Éste es simplemente ajeno.
En el podio de la sala de conferencias, la profesora Hwang ofrece lo que he llegado a referirme como el “Discurso de la Decepción”. Es el tercero en seis semanas.
Sorpresa, sorpresa, el setenta por ciento de la clase tiene una C+ o menos en el examen de mitad del semestre.
¿Yo? Soy un experto en eso. Y estaría mintiendo si dijera que la grande y roja “A” redondeada en la parte superior de mi examen no había llegado como una sorpresa total. Todo lo que hice fue garabatear una corriente interminable de mierda para tratar de llenar el folleto.
Ética Filosófica se suponía que era una brisa. El profesor que solía enseñarlo entregó pruebas de opción múltiple descerebradas y un “examen” final que consiste en un ensayo personal que plantea un dilema moral y preguntaba cómo ibas a reaccionar ante él.
Pero dos semanas antes del inicio del semestre, el profesor Shin cayó muerto de un ataque al corazón. Escuché que la señora de la limpieza lo encontró en el suelo del baño, desnudo. Pobre tipo.
Por suerte -y sí, eso es sarcasmo total- Hwang Miyeong intervino para hacerse cargo de la clase de Shin. Es nueva en la Universidad Briar, y es el tipo de profesora que quiere que realices conexiones y “participes” con el material. Si esto fuera una película, ella sería la joven y ambiciosa profesora que se presenta en el interior de la escuela de la ciudad e inspira a los malhechores, y de repente todo el mundo está anotando sus As y recogiendo sus lápices, y en los créditos finales aumentando para anunciar cómo todos los niños entraron en Harvard o alguna mierda. Oscar instantáneo para Hilary Swank.
Excepto que esta no es una película, lo que significa que lo único que Hwang ha inspirado en sus estudiantes es odio. Y sinceramente, no parece comprender por qué nadie está sobresaliendo en su clase.
He aquí una pista: es porque hace el tipo de preguntas con las que podrías escribir una maldita tesis de postgrado.
─ Estoy dispuesta a ofrecer un examen de reposición para cualquier persona que haya reprobado o recibido una C- o más bajo ─ Hwang arrugó la nariz como si no pudiera entender por qué es incluso necesario.
La palabra que acaba de utilizar… ¿dispuesta? sí, claro. He oído que, una tonelada de estudiantes, se quejaron con sus consejeros sobre ella, y sospecho que la administración le está obligando a dar a todos una reivindicación. No se ve bien en Briar cuando más de la mitad de los estudiantes de un curso están reprobando, sobre todo cuando no son sólo los vagos. Estudiantes sobresalientes como Seokjin, quien está enfurruñado a mi lado, también reprobó el examen de mitad del semestre.
─ Para aquellos que elijan tomarlo de nuevo, se promediarán las dos notas. Si lo hacen peor la segunda vez, la primera nota se mantendrá ─ Termina Hwang.
─ No puedo creer que obtuviste una A ─ me susurra Seokjin.
Él se ve tan molesto que siento una punzada de simpatía. Seokjin y yo no somos mejores amigos ni nada, pero hemos estado sentándonos uno junto al otro desde septiembre por lo que es razonable el haber llegado a conocernos. Él está en pre-medicina, y sé que viene de una familia excepcional que lo quemarían y desplumarían si se enteran de su nota en el exámen.
─ No puedo creerlo tampoco ─ susurro de vuelta ─ En serio. Lee mis respuestas. Son divagaciones de tonterías.
─ ¿Puedo? ─ suena ansioso ahora ─ Tengo curiosidad por ver lo que la tirana considera material para una A.
─ Voy a escanearlo y enviarte una copia esta noche ─ Prometo.
Al segundo que Hwang nos ignora, la sala de conferencias se hace eco con ruidos que dicen “salgamos jodidamente de aquí”. Portátiles se cierran de golpe, cuadernos se deslizan en mochilas, estudiantes se arrastran lejos de sus asientos.
Cha Eunwoo permanece cerca de la puerta hablando con alguien, y mi mirada se engancha en él como un misil. Es hermoso.
¿Ya he mencionado lo hermoso que es?
Mis palmas se vuelven húmedas mientras observo su hermoso perfil. Es nuevo en Briar este año, pero no estoy seguro desde cual universidad se trasladó, y aunque no perdió el tiempo convirtiéndose en el receptor estrella en el equipo de fútbol, no es como los otros atletas en esta escuela. No se pavonea a través del campus con una de esas sonrisas arrogantes o aparece con una nueva chica en su brazo cada día. Lo he visto reír y bromear con sus compañeros de equipo, pero emite un intenso ambiente inteligente, que me hace pensar que hay profundidades ocultas en él. Lo cual me hace aún más desesperado por llegar a conocerlo.
No me fijo normalmente en deportistas, pero algo acerca de este me ha convertido en una pila sin sentido de papilla.
─ Estás mirando de nuevo.
La voz burlona de Seokjin trae un rubor a mis mejillas. Me agarró babeando por Eunwoo en más de una ocasión, y es una de las pocas personas a las que les he admitido mi obsesión.
Hoseok, mi compañero de cuarto también lo sabe, ¿pero mis otros amigos? Diablos no. La mayoría de ellos son de música o teatro, así que supongo que eso nos hace la multitud artística. O tal vez emo. Aparte de Hoseok, que ha tenido una relación si/no con un chico de fraternidad desde el primer año, mis amigos se deleitan destrozando la élite de Briar. Normalmente no me sumo, me gusta pensar que los chismes están debajo de mí, pero... seamos sinceros. La mayoría de los chicos populares son totalmente despreciables.
El caso en cuestión, Jeon Jungkook, la otra estrella del deporte en esta clase. El chico camina alrededor como si fuera dueño del lugar. Supongo que es del tipo que lo es. Todo lo que tiene que hacer es chasquear los dedos y una niña ansiosa aparece a su lado. O salta a su regazo. O pega su lengua en su garganta.
No luce como el Gran Hombre Del Campus hoy, sin embargo. Casi todo el mundo se ha ido, incluyendo a Hwang, pero Jungkook permanece en su asiento, sus puños cerrados con fuerza alrededor de los bordes de su folleto.
Debe haber fracasado también, pero no siento mucha simpatía por el chico. Briar es conocida por dos cosas, el hockey y el fútbol, lo que no es una gran sorpresa considerando que Massachusetts es el hogar de los Patriots y los Bruins. Los atletas que juegan actualmente en Briar casi siempre terminan en los profesionales, y durante sus años aquí consiguen todo en bandeja de plata, incluyendo calificaciones.
Así que sí, a lo mejor me hace un poquito vengativo, pero me da una sensación de triunfo saber que Hwang no está aprobando al capitán de nuestro equipo de hockey ganador del campeonato junto con todos los demás.
─ ¿Quieres agarrar algo del Coffee Hut? ─ pregunta Seokjin mientras recoge sus libros.
─ No puedo. Tengo ensayo en veinte minutos. ─ Me levanto, pero no lo sigo hasta la puerta ─ Adelántate, tengo que revisar el calendario antes de irme. No recuerdo cuando es mi próxima tutoría.
Otra “ventaja” de estar en la clase de Hwang, junto con nuestra conferencia semanal, nos vemos obligados a asistir a dos tutoriales de treinta minutos a la semana. El lado positivo, Joohyun, la Tutora de Conferencias, realiza aquellos y tiene todas las cualidades de las que Hwang carece. Al igual que sentido del humor.
─ Bien ─ dice Seokjin ─ Te veré más tarde.
─ Hasta más tarde ─ digo después de él.
Ante el sonido de mi voz, Eunwoo se detiene en la puerta y vuelve la cabeza.
Oh. Mi. Dios.
Es imposible detener el rubor que se enciende en mis mejillas. Esta es la primera vez que hemos hecho contacto visual, y no sabía cómo responder. ¿Decir hola? ¿Saludar con mi mano? ¿Sonreír?
Al final, me conformo con un pequeño gesto de saludo. Ya está. Fresco y casual, digno de un sofisticado estudiante junior.
Mi corazón da un vuelco cuando la esquina de su boca se levanta en una mueca tenue. Asiente, y luego se ha ido.
Me quedo mirando la puerta vacía. Mi pulso explota en un galope porque santa mierda, después de seis semanas de respirar el mismo aire en esta cerrada sala de conferencias, por fin me ha notado.
Me gustaría ser lo suficientemente valiente como para ir tras él. Tal vez invitarlo a tomar un café. O cenar. O a un desayuno tardío… espera, ¿la gente de nuestra edad si quiera tiene desayunos tardíos?
Pero mis pies permanecen arraigados al brillante y laminado suelo.
Porque soy un cobarde. Sí, un total gallina de mierda cobarde. Estoy asustado de que vaya a decir que no, pero estoy aún más aterrorizado de que vaya a decir que sí.
Estaba en un buen lugar cuando llegué a la universidad. Mis problemas sólidamente detrás de mí, mi guardia bajó. Estaba dispuesto a salir de nuevo, y lo hice. Salí con varios chicos, pero aparte de mi ex, Minseok, ninguno de ellos hizo que mi cuerpo cosquilleara como Cha Eunwoo lo hace, y eso me asusta.
Pasos de bebé.
Cierto. Pasos de bebé. Eso fue la pieza favorita que mi terapeuta aconsejó, y no puedo negar que la estrategia me ha ayudado mucho. Centrarme en las pequeñas victorias, Yongsun siempre lo aconsejó.
Así que... la victoria de hoy... le hice una seña a Eunwoo y él me sonrió. La próxima clase, tal vez voy a sonreírle de vuelta. Y después de eso, tal vez lo convenceré de ir por un café, cena o almuerzo.
Tomo una respiración mientras me dirijo hacia el estrado, aferrándome a ese sentimiento de victoria, por muy pequeñito que sea.
Pasos de bebé.