Chapter Uno
Start writing here…Mew "Solo" Suppasit se apoyó en la barra del Luky's y miró la tienda de dulces que tenia delante de él. No encajaba en el resto de patrones, lo que lo ponía malo de una forma buena. Los hombres que estaban interesados en palabras dulces, largos paseos o acurrucarse no le daban a hombres como él ni la hora. Nop, esos idiotas con jersey miraban a un hombre como él solo por una razón, querían ser fallados y fallados duro. Dejar que algún "benefactor" corporativo montara su vara por una hora o así era tras lo que iba, y raramente tenía que esperar mucho antes de que a quien eligiera se acercara a él.
Buen ejemplo: Solo había notado el pedazo de culo de pelo negro y ojos azul claro en el momento en que entró. Fuera quien fuera, Solo nunca lo había visto en Luky's antes. Lo recordaría. Mierda, el bastardo que le estaba poniendo dura la polla era un tentempié envuelto en jeans azules y una camisa negra.
Esos jodidos ojos. Sacudió la cabeza. Nunca había visto unos ojos así. Azul claro no era la palabra adecuada para describirlos; eran del color suave tejano desteñido. Sí, ese era el color exacto.
Solo alzó su cerveza a sus labios, pero mantuvo su mirada en su premió. Él no se acercaba a los tipos nunca. Todo lo que tenía que hacer era mirarlos hasta que finalmente se daban cuenta de que alguien los miraba y se giraban para ver quién.
Ojos Azules echó la cabeza atrás y río por algo que dijo su amigo, mostrando unos hoyuelos gemelos.
Por un breve momento. Solo consideró follar al tipo más de una vez solo para ver esos jodidos hoyuelos de nuevo.
—Cristo -gruñó.
Antes de que pudiera pensar más en que una vez podría no ser suficiente, Ojos Azules se levantó. Agarró una jarra vacía de la mesa y se giró hacia la barra.
Solo supo el momento en que Ojos Azules lo notó. Un minuto tenía una sonrisa en su rostro, y al siguiente se detuvo y se encontró con la mirada de Solo, su sonrisa perdida en un instante. Solo siguió esperando.
Ojos Azules colocó simplemente la jarra en la barra.
—Otra, por favor -dijo al camarero mientras sacaba su cartera. Miró a Solo tres veces antes de finalmente hablar—. Hey.
Solo bajó su cabeza en respuestas.
—Hay mucha gente aquí -dijo Azul.
Solo se encogió y finalmente se rindió a sus necesidades.
—Podría haber miles de hombres aquí, y aún así te habría visto a ti.
Las mejillas de Azul se sonrojaron mientras le pasaba al camarero un billete de veinte.
—¿Quieres bailar?
Solo sacudio la cabeza. En su lugar, apartó el taburete junto a él con su bota.
—No bailo.
Azul se mordió su labio inferior y miró a sus amigos por encima del hombro.
-¿Esperarías a que lleve esto a la mesa y vaya al baño?
—Me parece justo. -Solo observó a Azul irse. Siempre podía seguirlo y encargarse del asunto allí, pero quería una mirada más de cerca a esos malditos ojos. Y las luces sobre los urinarios eran una mierda. No, esperaría a ver bien los ojos de Azul antes de fallarlo.
****
Gulf Kanawut miró su reflejo en el espejo mientras se lavaba las manos.
—¿En qué coño estás pensando, Gulf? —se preguntó a si mismo. Un hombre como ese son problemas y lo sabes. Continúo silenciosamente.
—¡Joder! -soltó, sabiendo que volvería a la barra a pesar de cuánto intentará convencerse de lo contrario. A pesar de sus dudas, el hombre era demasiado caliente, demasiado peligroso, demasiado tatuado como para explorarlo en solo unas horas. Ese maldito cabello marrón oscuro hasta los hombros y esos ojos traviesos marrones lo habían atraído, pero ese jodido tatuaje de viuda negra en el lado de su cuello lo había puesto duro en el momento en que lo vio.
La puerta se abrió, y el motero entró.
—Pensé que habías cambiado de opinión -gruñó, su voz tan baja que hizo vibrar las bolas de Gulf.
—Había cola —mintió Gulf. Sé giró para encarar al motero—. Por cierto, soy Gulf.
-Solo.
Gulf sabía que la mayoría de moteros tenían nombres callejeros. Pero Solo parecía extraño para el duro hijo de puta que lo acorralada contra la pared.
—¿Te gusta la taza?
Solo miró a Gulf como si se hubiera vuelto loco.
—¿Por qué coño dejaría que la gente me pusiera un mote por una jodida taza roja? Solo porque prefiero estar solo. —presionó su cuerpo mucho más grande contra Gulf-. La mayoría del tiempo.
Gulf sintió un momento de pánico pero rápidamente se recuperó. Cristo, no se había dado cuenta de lo grande que era Solo. Midiendo cinco con once, sabia que no estaba calificado para jugar al baloncesto profesional, pero nunca antes se había sentido tan malditamente pequeño. Debía de haber al menos seis pulgadas de diferencia entre ellos, y no tenía ni idea de cuantas libras tenía Solo en él. Sin grasa. Por lo que podía ver Gulf, el cuerpo de Solo era una perfecta roca dura. Colocó sus manos en el pecho de Solo. Oh, infiernos, si, ahí había duro músculoso bajo sus palmas. Joder.
—¿Quieres salir de aquí, Azul? —Solo ahuecó el culo de Gulf-. Podemos ir a tu casa o pillar una habitación de hotel calle abajo.
Gulf no estaba seguro de que le importara cualquier opción. No conocía suficiente a Solo como para llevarlo a casa, pero un hotel parecía tan... sórdido, pero maldición, le gustaba el mote que Solo le había dado.
—¿Y tú casa?
Lentamente, Solo sacudió la cabeza.
—Mi casa está fuera de los límites.
El cuerpo entero de Gulf se puso rígido. Joder. Sabía que era demasiado bonito para ser verdad. Había estado en esta situación antes.
—¿Estas casado?
Solo sonrió.
—Nop. Sin mujer, ni novia, ni coño de ningún tipo, pero no es extraño que la gente se pase a todas horas. —Apretó el culo de Gulf-. ¿Tu casa o un hotel?
Dios, por favor protégeme, rezo Gulf.
—Vivo a un par de millas de aquí.
—Bien -Solo soltó a Gulf—. ¿Conduces?
Gulf sacudió la cabeza. Había estado bebiendo, por supuesto no conduciría.
—Taxi.
—Puedes montar conmigo —gruñó Solo antes de abrir la puerta del baño.
—¿Has estado bebiendo? —preguntó Gulf. No tenía duda de que había una gran moto esperando a Solo en él aparcamiento, y no iba a montar con un hombre borracho, a pesar de lo sexy que era.
—Dos cervezas, pero nací bebiendo whisky de la teta de mi madre, por lo que estoy bien. —Solo pasó su mano derecha alrededor del cuello de Gulf mientras pasaban a través de la multitud.
Gulf atrapó la mirada de su amigo mientras pasaba la mesa y asintió hacia Solo. Sin duda sabía que más tarde no podría quitarse a John de encima, pero eso no lo detuvo. Iba a ir a casa con un tipo malo sexy. Todos los años de fantasear finalmente habían acabado.
El cálido aire de julio golpeó a Gulf tan pronto como salieron afuera. Abrió su boca para comentarlo, pero cerró la boca sin una palabra. No estaban en un cita, y necesitaba recordarlo. Iba a ir a casa con Solo por una razón, y era follar. No es como si fuera nuevo en esto de los polvos de una sola noche, pero siempre había preferido pasar un par de días llenos de relaciones sexuales antes de separarse. Alzó la mirada a Solo. No había forma de que eso pasara. Solo no le parecía el tipo de tío que se quedara a pasar la noche, mucho menos el fin de semana.
Solo sacó un llavero de sus jeans antes de montar en la moto. Movió su cabeza, indicándole a Gulf que montara detrás de él.
Aunque no vivían en un estado con leyes estrictas sobre cascos, Gulf estaba incómodo por conducir sin uno.
—¿Sin casco?
Solo estiró la mano tras él y la metió en una bolsa lateral antes de sacar un casco negro. Se lo pasó a Gulf sin decir una palabra.
—Gracias. -Gulf se puso el casco antes de apretar la tira bajo la mandíbula. Pasó su pierna sobre la moto y se colocó en el asiento tras Solo—. Baja por Wabash y ve a la izquierda. Vivo en el trece veintinueve de Grant Avenue.
—Espera, Azul -gruñó Solo. Estiró la mano para acercar más a Gulf.
Gulf envolvió sus brazos alrededor de Solo y apoyó su mejilla en la ancha espalda de Solo mientras su polla se presionaba entre ellos. Esperaba que el viento lo despejará lo suficiente para recordar cada detalle del tiempo que compartirían Solo y él.
****
—¡Solo! —gritó Switch.
Solo paro su taco de billar y alzó la mirada al Jefe de la banda de Moteros Cavadores de Tumbas.
—¿Sí? —Horas antes, Solo había llevado la moto modificada que había hecho después de trabajar en la maldita cosa día y noche durante casi un mes. Era la primera oportunidad que había tenido de relajarse, y ponerse cómodo, y Switch lo sabía, por lo que ¿por qué coño interrumpía su partida? Le pasó el palo a su mejor amigo Rowdy antes de acercarse al Jefe.
Switch alzó una pequeña bolsa de plástico de hierba.
—¡pensé que te habías ocupado de esa mierda! —gritó.
—Lo hice. Machaqué al cabrón que la vendía tanto que no podrá sentarse recto en semanas. —Solo arrebató la bolsa de la mano de Switch —. Esta no es la mierda de Stevie Boy. Siempre pone una marca negra en la esquina de sus bolsas. —Estudió la bolsa antes de pasársela al otro hombre. No tenía duda de que la bolsa contenía más mariguana con metanfetaminas como la que se habían encontrado últimamente —. ¿ Dónde la conseguiste?
—BlackJack, tirado en el instituto Turner. Dijo que se le cayó a alguien del bolsillo durante una pelea en la entrada esta mañana. La encontró bajó la fuente de beber cuando limpio el lío.
—Sí hablas con él de nuevo, dile que estoy en ello. —Solo le devolvió la bolsa a Switch, sabiendo que probablemente iría directamente a la cañería del baño que Switch tenía en su oficina.
El instituto Turner estaba una sección rica de la ciudad. No había forma de que un traficante ganará dinero con la mariguana en otro sitio, pero esos ricos de institutos cabronas eran estúpidos. Por suerte, tenían a BlackJack. A veces, era bueno tener a un miembro estableció en los institutos locales. Cuando estuvo listo para dejar la banda, BlackJack Stevens había cogido un trabajo de conserje en uno de los institutos locales. Era la forma de la banda. Cuando un hermano se hacía demasiado viejo para luchar, cambiaba su atención a otras cosas de la banda. En el caso de BlackJack, ayudaba con el proyecto Mantenlo Limpio que el MC encabezaba. Solo había tenido la idea hacía casi once años después de que su hermanita Jessica, hubiera tenido una sobredosis en el baño del instituto durante el descanso de la comida. Trabajar para evitar que los imbéciles vendieran drogas en un radio de cuatro manzanas de los institutos no era fácil, pero la banda había apoyado, la idea y todavía lo hacía.
—Descubre de dónde viene esa mierda, y ocúpate de ello —ordenó Switch antes de alejarse.
Joder, Solo miró a Rowdy. Dudaba que el traficante cabrón todavía estuviera en la calle a las once de la noche, pero merecía la pena intentarlo. Agarró su logo. La chaqueta de cuero era como una segunda piel para él la mayoría del tiempo, pero el aire acondicionado del club se había roto la semana pasada.
—Vamos a montar.
Rowdy dejó los palos de billar en la mesa antes de seguirlo. Llegaron al aparcamiento detrás del MC, pero el lugar de ir hacia sus Harleys, fueron directamente al Noca negra del sesenta y tres de Solo. No se necesitaba intercambiar palabras entre ellos para saber que hacer. Rowdy había llegado a los Cavadores de Tumbas el mismo año que Solo, y los dos se ente dieron de inmediato. Sí, Rowdy era su chico, y Solo no podía pensar en un hombre mejor para cubrirle las espaldas.
Nervioso y enfadado. Solo salió del aparcamiento. ¿Cómo había podido alguien meterse bajo su radar? Miró los arañazos que se estaban curando en sus nudillos por la paliza que le había dado a Stevie Boy la semana pasada. Giró en Lowell Avenue y mantuvo sus ojos vigilantes. No era un secreto entre los traficantes que los Cavadores de Tumbas vigilaban la zona, que era el motivo por el que Solo optó por el Nova. Un rugido de su Harley y los cabrones huirían como cucarachas.
Cuando llegó a Brookline, Solo disminuyó la velocidad del coche. Si alguien estaba fuera vendiendo, sabía que parecería que él quería comprar.
—Ahí. Arriba y a la derecha —dijo Rowdy, apuntando con su dedo a dos sombras que estaban juntos bajo una rama baja.
—Los tengo —contestó Solo mientras dirigía el Nova hacia los hombres. En el momento que paro, los dos hombres se separaron en direcciones diferentes —. Tengo al de la capucha —le gritó a Rowdy, mientras abría la puerta y salía. Sus pesadas botas negras golpearon el pavimento en persecución del loco cabrón. ¿Quién coño llevaba una capucha en agosto?
Solo paró de repente cuando la mierda con la chaqueta desapareció entre dos casas. Cuando rodeó la esquina de la casa blanca, disminuyó el paso. Mierda. La rata no estaba a la vista. Un perro del barrio ladró, por lo que sin duda esa escoria todavía estaba cerca, probablemente escondiéndose. Escuchó una puerta trasera abrirse y rápidamente retrocedió a las sombras mientras el propietario del perro empezaba a gritar. Aunque estaba intentando atrapar al jodido traficante, Solo estaba seguro que el propietario de la casa no le creería. Con su tamaño y llevando el logo, la mayoría de la gente con la que se encontraba se asustaba cuando se acercaba.
Después de varios momentos, el propietario metió al perro dentro y cerró la puerta. Por desgracia, el traficante probablemente ya estaría lejos. Irritado, Solo soltó el aire y se dirigió de vuelta al Nova.
Solo salió a las calles y corrió hacia Rowdy, quien estaba luchando a puñetazos con el segundo hombre. Sabía que Rowdy no necesitaba ayuda, pero Solo disfrutaba observar cómo les sacaban la mierda a esos idiotas por lo que paró a varias yardas de distancia.
En la refriega, Rowdy y el segundo hombre se habían movido de debajo del agua mientras se golpeaban. Sólo se cruzó de brazos y se puso a observar la pelea, impresionado con la habilidad del bastardo para recibir los puñetazos y mantenerse de pie. Cuando la farola de arriba le permitió ver el rostro del oponente de Rowdy se tensó.
Azul.
La respiración de Solo se apretó ante la vista del hombre al que había fallado semanas antes. Había sido uno de los mejores que había tenido en mucho tiempo, y en más de una ocasión, había considerado llamar a la puerta de Azul para una repetición.
—¡Rowdy! —gritó. Descruzó sus brazos y dio un paso hacia ellos cuando Azul le dio un sólido puñetazo a Rowdy en la mandíbula.
–Solo se puso entre Rowdy y Azul y envolvió sus brazos alrededor de Azul, parando al hombre más pequeño.
—¡Para!
La sangre salía de su nariz, y su ojo ya estaba hinchado, Azul miró a Solo y se congeló.
—¿Qué coño?
Solo miró a Rowdy por encima de su hombro, estaba doblado con sus manos apoyadas en sus rodillas.
—¿Estás bien? —Poca gente podía rivalizar con Rowdy y mantenerse en pie después, pero Azul lo había hecho. Una cierta cantidad de orgullo llenó a Solo.
—¿Por qué coño me paraste? —preguntó Rowdy, escupiendo sangre en la acera.
Solo devolvió su atención a Azul.
—Porque lo conozco —le dijo a Rowdy mientras mantenía su mirada en esos preciosos ojos Azules. Normalmente era buen juez de carácter, y nunca habría pensado que Azul era otra cosa a parte del típico ejecutivo. ¿Cómo había estado tan equivocado? —¿Vendes o compras?
Azul miró al instituto.
—Compro.
—Tonterías, —dijo Solo. No había forma de que Azul fuera un consumidor.
—¿Sí no vas a creerme, por qué preguntas? —Azul empujó el pecho de Solo—. Y aparta tus manos de mí.
—Quería ver si mentirías. Tengo mi respuesta. —Solo soltó a Azul pero permaneció vigilante. Si Azul decidía huir, Solo iría tras él. Ayudaba que supiera dónde vivía Azul y que tuviera una enorme cama tamaño King con sábanas Azul pálido y Azul oscuro y una colcha hecha a mano.
Azul se puso bien la camiseta.
—Podría preguntarte lo mismo. ¿Estás aquí para comprar?
—Estoy aquí para asegurarme de que esos estúpidos no vendan su mierda a los niños.
—Solo movió su mano alrededor—. Toda esta zona está fuera de los límites para drogas, por lo que voy a preguntártelo de nuevo, ¿estás comprando o vendiendo?
Azul miró de Solo a Rowdy antes de devolver su atención a Solo.
—No voy hablar contigo aquí afuera. Necesitas pegarme un poco más y meterme en la parte trasera del coche.
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El Detective Gulf Kanawut se limpio la sangre de la boca.
—Dije pegarme un poco más, no intentar arrancarme los jodidos dientes.
Solo se puso en el asiento trasero con Gulf después de pasarle las llaves a su compañero motero.
—No me gusta jugar. —Señaló la boca de Gulf —. Ahora lo sabes. —Se inclinó hasta que su boca estuvo a una pulgada de la de Gulf—. Habla.
—Aquí no. Sal de aquí como si me llevaras a tu club o algo —dijo Gulf, tocando con su lengua el corte de su labio inferior.
Solo tocó al hombre en el hombro.
—Conduce.
Gulf había estado tan cerca de sacarle algo al traficante de bajo rango. Si no hubiera sido por los moteros vigilantes, sin duda tendría un nombre o un momento para conocer al tipo que mandaba. Cuando estuvieron a varias manzanas del instituto, miró a Solo. ¿Quién hubiera pensado que el hombre con el que había tenido un increíble sexo caliente sería miembro de los Cavadores de Tumbas? Mierda. ¿Solo no debería haber llevado esa chaqueta de cuero maltratada o algo? Algo lo hubiera dado una pista. Su capitán iba a estar enfadado si alguna vez o descubría. Su caminata al lado salvaje podía acabar haciendo que disminuyera de rango. Tendría suerte si conseguía un trabajo de poli de patrullas. Vio años por delante escribiendo multas de aparcamiento.
—Habla —Solo prácticamente gruñó.
Gulf miró al hombre que conducía.
—Puedes confiar en Rowdy —dijo Solo como si leyera la mente de Gulf.
—No confío en ti, por lo que el hecho de que pueda confiar en tu chico no es reconfortante —contestó Gulf.
Los ojos de Solo se entrecerraron Joder, el tipo asustaba.
—Tienes dos segundos para abrir esa bonita boca tuya y decirme que coño estabas haciendo intentando hacer un trato fuera del instituto.
—¿Oh qué? —preguntó Gulf. Terminó con lo de hablar con Solo. Infiernos, el motero probablemente tenia más información que él, pero sabía que si empezaba siendo débil, Solo lo masticaría y lo escupiría. En otras circunstancias, Gulf probablemente disfrutaría estando de nuevo en el lado receptor de la boca de Solo, pero no en esta.
Solo estiró la mano, agarró la polla de Gulf através de sus jeans, y le dio un firme apretón hasta el punto del dolor.
—O me aseguraré de que esto no se vuelva a poner duro de nuevo.
Poco probable, pensó Gulf. Su polla había estado dura desde que lo miró, listo para presentar batalla, y miró a Solo a sus ojos marrones oscuros.
—Mi nombre es Gulf Kanawut, pero por supuesto eso ya lo sabes. Lo que no sabes es que soy detective del Albuquerque PD.
Solo soltó el agarré que tenia en Gulf como si lo hubiera quemado. Se alejó de Gulf tanto como pudo y empezó a maldecir.
—¡Cabrón hijo de puta!
—Sí, algo así —dijo Gulf estando de acuerdo con las palabrotas—. Un alumno de Turner fue llevado al hospital hoy. Está en la unidad de cuidados intensivos y no se espera que sobreviva —dijo. Intentaba no dejar que su trabajo le afectará, pero los casos que envolvían niños eran los peores—. Lo único que tenes es que su novia dijo que compró una bolsa de hierva después de las clases. Estaba comprobando la zona cuando ese pedazo de mierda se me acercó. Antes de que pudiera sacarle algo, ese gran cabrón salió del coche y se abalanzó —dijo, apuntando a Rowdy.
—¡Joder! —Solo sacó un móvil y empezó a marcar números tan fuerte que se extraño de que el cristal no se rompiera—. No fumes esa mierda —dijo al teléfono. Espero un poco antes de gruñir— Bueno no fumes más.
Gulf sacudió la cabeza. Por un minuto pensó que podría trabajar con él MCen sacar a la mierda de las calles, pero el problema con los moteros era que no trabajaban dentro de los confines de la ley. Él era un poli, y Solo estaba hablando abiertamente con alguien de fumar hierba.
Solo colgó el teléfono.
—¿Dónde has aparcado?
—Detrás de la escuela. —Gulf se tocó el labio con la lengua de nuevo para comprobar si sangraba o no.
—Dirígete al club, Rowdy —ordenó Solo.
—No voy a ir a vuestro club —protestó Gulf —. Probablemente no debería estar bien este coche.
Solo río.
—Nosotros no nos quedamos. Tengo algo más en mente.